JOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Sin perdón XD

Bien... después de, sinceramente, estar indispuesta, aquí está otro capítulo de esta historia (maldita sea... ya quiero terminarla). Perdón por toda la tardanza, la verdad si ya no se acuerdan de ella o si ya no quieren leerla los comprendo. Pero bueno, quiero terminar lo que comencé, y con gusto.

Ah... no tengo más palabras. Estoy media perdida por estos lares, es la verdad, y no es porque no esté, sino que no sé... estoy dejando esto de los fics para adentrarme en lo original. Pero bueno... en unos días checo actualizaciones de personas hermosas que no han dejado de actualizar y subir historias hermosas. Se cuidan mucho!

Disclaimer. beyblade no me pertenece...y ya se saben lo demás.

Género. Romance/drama

Advertencia. yaoi/ lemmon. Universo alterno.

Parejas. Kai/Rei y Yuriy/ Hiro

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CAPITULO 11

INCERTIDUMBRE

El dolor silencioso es el más funesto.

Jean-Baptiste Racine

Todo el día estuvo perdido dándole vueltas al asunto. En el comedor permanecía distante y sólo pasando sus cubiertos por la comida. Pocas veces se incluyó en la conversación. Estaba como en un estado de ensimismamiento, nadando profundo en esas palabras que lo llevaron hasta ese lugar. Tan perdido estaba que cuando mencionó que se iría a su habitación a descansar porque la cabeza le dolía, descubrió al sentarse en su cama que no era tanto un pretexto, pues punzadas horribles hostigaban sus sienes.

Estuvo ahí sentado en la cama bastante tiempo, lo que haya sido parecía una eternidad, casi como si el tiempo se hubiera detenido despiadadamente, cayendo un peso enorme sobre sus hombros, y como si no fuera poco, sentía las muñecas y talones presos de grandes y pesadas cadenas.

Poco a poco el día iba muriendo, la habitación se tornaba más oscura y toda esa taciturnidad lo abrumó. Entre menos veía los objetos a su alrededor más se daba cuenta de lo que estaba pasando. Sus manos comenzaron a sudar, al igual que su rostro se empapaba. El taciturno silencio se quebrantó cuando el sonido de zapatos golpeando el piso se escuchó, el eco de su resonancia lo aturdió. Rápidamente salió de esa opresora habitación.

No pensó realmente donde dirigirse cuando ya abría la puerta donde dormía Boris, entrando desesperado, tomándolo por sorpresa.

-¡¿Por qué planeas mi vida sin mi consentimiento?!– le gritó, tomando un jarrón estrellándolo con furia contra la pared –

-Prefiero pedir perdón que pedirte permiso – respondió descarado, no se inmutó, siguió desacomodándose el cuello de la camisa frente al espejo – Además, si tanto estas interesado en tu futuro profesional debes de tomar decisiones como esta. Pero como vi que ni por la frente te pasa algo así, pues lo hice yo mismo.

-¿Y aún tienes el cinismo de responderme con esa naturalidad? – lo giró bruscamente de los hombros –

-¿y qué esperabas? qué te dijera "no, cómo puedes pensar eso…no fui yo"? eso sí sería cinismo – lo soltó empujándolo, se sentó en la cama y apoyó su cabeza cabizbaja en sus manos - ¿por qué te enoja tanto? Esto es algo tan común. Si no lo hacía yo, seguramente tu padre hubiera sido.

-¡No hables de mi padre como si estuviera muerto! Tal vez de mi padre hubiera respetado esta decisión, y aún así me hubiera opuesto…pero ¿viniendo de ti? Jamás creí que fueras tan descarado.



-Hiro… cálmate ¿quieres? Creí que no te opondrías, y menos cuando viste a la señorita Salima. Y no puedes negarlo, observé como la mirabas, para nada te es indiferente.

-Pero no quiero casarme con ella

-¿es que a caso es alguien mas quien te atrae?

Subió su mirada sorprendido. Boris enarcó una ceja, levantando levemente un hombro. En su rostro parecía que había descubierto el porque de su perturbación.

-No…para nada

Pero por su las dudas…fingió como siempre lo había hecho.

-Entonces no hay porque oponer…

-Sólo un tiempo – le interrumpió, Boris lo cuestionó con la mirada – sólo espera un tiempo hasta saber algo de mi padre. Por lo menos debo estar seguro si ha perecido o no.

El pelipúrpura lo pensó un momento. Acarició si barbilla con sus dedos, pensativo.

-Está bien. En tres semanas es la fiesta para anunciar el compromiso públicamente. Si sabemos que tu padre aún sigue con vida, los pospondremos hasta saber la opinión de él o se disuelve si es que no da el consentimiento. Pero si no…temo que tendrás que hacerlo. – Hubo un lapso de silencio – Hiro…esto lo hago por que soy consciente de tus ambiciones, créeme, esto es un gran paso para tu vida profesional. Además, si aparece tu padre podremos decirle a Dickenson que esto no lo esperábamos, pero si no…el retractarnos sería nada caballeroso para él y su familia, y sería una lástima no poder crear otro instituto para personas con deseos de estudiar, pero que carecen de posibilidades ¿no sería una verdadera pena esa?

Hiro ya no contestó. Decidir algo en ese instante sería insensato en ese estado de confusión. Salió de la habitación sin mencionar ni una sola palabra más. Acostado en su cama mirando al techo le daba vueltas, una y otra vez, como una noria, a la situación y sus posibilidades. Lo más fácil sería rechazar rotundamente el trato de Boris y Dickenson, sin importar lo que pensaran, pero bien sabía las consecuencias de esto, perder la amistad de su anfitrión era muy arriesgado y hasta egoísta, y comprendía que sus intensiones no eran perversas ni fuera de lo común. Todos sus sueños de repente tuvieron sólidos cimientos con esta propuesta, tan fácil como firmar un vano papel. Pero el sacrificio, pensar en renunciar a Yuriy con algo tan simple como un 'si', pero equivalente a un mundo sobre sus hombros, era inconcebible. Si tan solo hubiera una manera de ver realizar sus dos sueños, sin sacrificar alguno.

Y valerse de su única esperanza no era muy reconfortante. Llevaba bastante tiempo intentando localizar a su padre, yendo de un lado para otro tan solo por encontrar la mínima información que le asegurara por lo menos donde se encontraba.

Mientras tanto Boris, fumando un puro sentando en una silla frente a una ventana, calculaba tranquila y seguramente sus movimientos; una gran certeza esperanzaba 

sus planes, ni siquiera dudaba el mínimo de su inteligencia y agudeza; buscaba mil y un maneras de aprovecharse de la situación, de extraer hasta la última gota de beneficio; era una de esas pruebas que la vida le daba para probarse y darse cuenta de todo lo que sería capaz de hacer.

La quietud de la noche intranquilizó a Yuriy; tal vez era por no sentir cerca de él al cuerpo de Hiro, sintiendo desprotección, como si la oscuridad de la noche se lo fuera a devorar vivo, envolverlo en sus redes y no poder escapar de ellas, permaneciendo con el miedo de ser digerido poco a poco y ser reducido a no más que partículas atómicas, sin poder verlas, sin poder sentirlas, sin ser él, sino deshecho de la vida. Todo fue contradictorio a partir de ese momento, pues el amor de pareja que le pintaban era completa felicidad, armonía grata. Entonces, si el amor era eso que da vida ¿por qué parecía que esta se le estaba evaporizando? Y no era realmente que Hiro le diera razones para temer o dudar de él, así que razones para reclamarle no habían sabiendo que él mismo era el único responsable de su estado; cualquier miedo salía de sus propias paranoias, cualquier asalto de ansiedad era creado por su propia mente. Y así de repente, por sentirse estúpido de su sentir, arrojó cada pensamiento trágico que atormentara su buen dormir al vacio de la noche, para que en vez de que él sea el devorado, fueran sus miedos los que fueran alimento de la oscuridad.

Kai y Rei durmieron de nuevo en la misma cama. El silencio en contadas ocasiones era tan reconfortante como esas noches que pasaban en vela dando y recibiendo amor. Y no es que no tuvieran nada que decir o que hubieran dicho demasiado, sino que su conversación iba más allá de las palabras; el simple roce de sus pieles, el contacto de miradas, de labios eran códigos para leer su alma. Era un nuevo lenguaje que poco a poco inventaron, comprendieron y practicaron, sin planearlo, simplemente porque las necesidades de los amantes es crear un nuevo idioma, uno que solo ellos entiendan y conozcan, que los una por atracción reciproca y no por sometimiento.

Cuando llegaron todo fue normal, pero en la intimidad entre Yuriy y Hiro, este trataba de disimular su angustia y ausencia mental. Estaba entre el gusto de volverlo a ver y el miedo de perderlo al mismo tiempo. Pero no era algo que quería que Yuriy notara, no en ese momento en que el asunto se mantenía flotando, sin saber en que lugar caer definitivamente. Y desde que emprendió el camino al colegio, estuvo pensando que hacer: no diría nada hasta que supiera realmente que pasaría, ya cuando tuviera la confirmación de su boda, lógicamente se lo haría saber, pero si la respuesta era no, lo mejor era dejar el asunto por la paz, como si nada hubiera pasado. Por supuesto que intranquilo estaba, todo el tiempo sus manos sudaban y si corazón latía rápidamente, pero su mente trabajaba con mayor coherencia, pero era consciente de que todo podía pasar, sabía cuales eran las posibilidades y hasta las más descabelladas pasaron por su mente, con tal de zafarse del compromiso. Hasta ese momento no conocía otra cosa peor que la incertidumbre.

Cierto domingo fresco y soleado, Yuriy notó cierta intranquilidad en Hiro cuando llegó al colegio. Aunque esa sensación no fue la primera vez que la había sentido en el día, pues en el desayuno Hiro frotaba sus manos con nerviosismo y su mirada se mantenía agachada, mirando su desayuno y cerrando sus ojos soltando un suspiro en repetidas ocasiones; en ese momento pensó que tal vez no se sentía del todo bien, tal vez un dolor de cabeza o alguna indigestión, pero descartó la idea en 

cuanto lo vio cruzar la puerta principal, caminando totalmente ido de la realidad. Ni siquiera sospechó nada, no tenía ni una idea de que estaba ocurriendo. Pero con la incertidumbre no se quedaría. En cuanto tuvo tiempo para conversar con Hiro al respecto le mostró sus inquietudes.

-Hiro ¿por qué estas tan nervioso? Parece que algo te perturba

No dudo en su respuesta. Entre toda la maraña de pensamientos, había tenido un poco de espacio para determinar que hacer cuando levantara alguna sospecha.

-Hace mucho tiempo que no se nada de mi padre. Realmente estoy comenzando a preocuparme. He buscado desde hace tiempo algo o alguien que me diga si esta vivo o esta muerto.- caminó un poco hacia la ventana de pasillo en donde se encontraban – es la incertidumbre lo que me esta matando: no se en que condiciones se encuentra, no se si esta bien o mal, no se si tendré su cuerpo en caso de que esté muerto, simplemente no se nada.

Yuriy lo abrazó por la espalda. Los remordimientos no eran el mentirle a Yuriy, pues no lo estaba haciendo, simplemente no le informaba toda la verdad. Pero sabía que no era lo adecuado en ese momento. No tenia caso mortificar a Yuriy cuando no sabía realmente que era lo que pasaría. Aunque todo apuntaba a lo que no quería, y entonces el problema sería como darle la noticia.

Pero Hiro ya no soportaba más. Guardar toda esa carga emocional acabaría por destrozarle los nervios. La única persona de confianza era Rei, a quien decidió confiarle sus frustraciones. Le contó hasta el último detalle de su sentir, de su desesperación y de su dolor. Derramó todas las lágrimas que había estado guardando desde hace días y hasta las que vendrían en un futuro. Se aferraba con fuerza a las ropas de Rei, quien lo resguardaba cariñosamente en su regazo y solo escuchaba atentamente cada palabra y lamento, guardando hasta el final sus más sinceros abrazos. ¿Palabras? No supo que decir al saber la situación en la que Hiro se encontraba, así que prefirió solo estrecharlo y hacerle saber su comprensión.

-Gracias Rei, de verdad gracias por escucharme – le dijo aún en sollozos. La vela en la habitación del chino se consumía cada vez más –

-No hay porque dar las gracias, no puedo encontrar la manera de ayudarte – contestó consternado –

-Créeme que el poder confesarte todo esto ha sido reconfortante. Solo espero no abrumarte por esto

-No te preocupes – secó sus lágrimas – Sé lo importante que es externar nuestro sentir. Pero si tan solo pudiera hacer algo

-No Rei, lo que menos quiero es que te quiebres la cabeza por esto, no es algo que esté en tus manos resolver, no deseo esta carga para ti

-Precisamente porque conozco esa carga es que te lo digo – sus ojos ámbar se llenaron de lágrimas por lo conmovido y por sus propias preocupaciones – nuestras situaciones podrán ser distintas, pero el sufrimiento es el mismo, proviene de la misma causa.



-Entonces solo preocúpate de lo que tú amas Rei, suficiente es esa carga como para soportar otra más.

-Aún así. Si algo hay que pueda hacer no duces en pedírmelo

-Lo mismo digo

Ambos sonrieron, un sentimiento de complicidad nació en este preciso momento.

Pasaron días así. Rei observaba a Yuriy y automáticamente su mente lo ponía en su lugar. En ese momento no había mayor problema, pues el pelirrojo no se imaginaba ni lo mínimo de lo que realmente estaba pasando, pero cuando llegara el momento de saber la verdad sabía que iba a ser un golpe que lo derrumbaría por completo. Y no era precisamente que lo apreciara como una amistad, pues apenas si cruzaban palabra alguna, pero no era necesario ser cercanos para ponerse en sus zapatos. Sabía perfectamente lo que es estar atrapado, no encontrar una salida a los problemas y ver frustrados los deseos.

Y fueron precisamente todos estos pensamientos los que hicieron que Rei le platicara el asunto a Kai. Por un lado sentía el remordimiento de no guardar el secreto como Hiro tácitamente lo había pedido, pero sabía que cuando llegara el momento de la bomba para Yuriy, este necesitaría de un apoyo emocional como siempre Kai se lo brindó, razón por la cual le contó lo que ocurría. Kai recibió la noticia con desagrado, pero realmente no fue algo que le extrañara, pues sabía que las relaciones que ambas parejas llevaban estarían llenas de obstáculos como estos. Lo realmente frustrante era no saber que pasaría y como acabaría todo realmente.

Era una situación incómoda. Los tres observaban a Yuriy y ver su sonrisa fresca, juvenil y sincera hasta se había convertido en un martirio. En cuestión sentimental se trataba de manejar con pinzas a Yuriy, pero en este caso la noticia no podía ser dada de una manera sutil, ni manejar el lenguaje poético del que tanto gustaba el pelirrojo.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Yuriy acostumbraba tocar el piano solo en la habitación. Gustaba de hacer esto porque eran esos momentos en los que era reconfortante encontrarse consigo mismo entre las notas musicales. Lo mágico era las tantas personas que redescubría siempre, extensiones de él que alguna vez olvido o que nacieron últimamente. Era la única manera en que sus preocupaciones, incertidumbres y tristezas se transformaban en algo bello. Hasta el dolor era goce, pues no era violento ni atropellador.

Tan inspirado se encontraba que no se dio cuenta que Boris lo escuchaba sentado en una silla algo retirada de él. Parecía que ponía suma atención, porque lo descubrió con los ojos cerrados, algo inspirado.

-No me di cuenta cuando llegó – le dijo simple –

-No quería interrumpirte. Desde el pasillo escuché y decidí darme un momento para sentarme a disfrutar la pieza. De verdad que has madurado



-Gracias – sinceramente lo dijo. Boris no halagaba sin razón. Además siempre le reconoció su talento –

-Pero es tiempo de que seas escuchado mas allá de estas paredes Yuriy. Me he dado cuenta de tu crecimiento como pianista, cada vez me sorprendo más, eres único en esto – se puso de pie y se recargó en el piano, mirando a su alumno – Se me ocurrió algo en este momento. Dentro de poco habrá una fiesta, habrá mucha gente apasionada a la música, y sería muy conveniente que ellos te escucharan. De verdad me gustaría que asistieras.

-¡¿En serio?! – hasta sus ojos brillaron del entusiasmo –

-Claro. De verdad quiero ayudarte. No eres un alumno muy dedicado en las materias y tareas, pero debo admitir que el talento musical lo tienes a flor de piel, es lo tuyo. Y no queremos desperdiciar esas cualidades… no, para nada. Por eso quiero que conozcas a algunas amistades, será muy bueno para ti, ya verás. Pero tienes que decirme si estas de acuerdo.

-¡Por supuesto! Sólo que tengo que practicar más. ¿Cuándo es la fiesta que mencionó?

-No hay una fecha específica. Pero tú sigue practicando de todas maneras. – se sonrieron – pero ¿puedo pedirte un favor? – Yuriy asintió – No digas nada sobre esto, solo hasta que la fecha sea confirmada ¿de acuerdo?

-Claro

Después de la pequeña charla cada quien siguió con lo suyo. La única actividad del domingo era ir a la Iglesia y todo el rato lo tenían libre. Boris salió a hacer pagos del colegio y otros asuntos pendientes que tenía que resolver, lo de costumbre. El viento llevaba consigo hojas y alguno que otro sombrero. El otoño estaba en su esplendor, algunos se cubrían ya con sus hermosos abrigos de pieles, mientras pasaban por muchos otros que pedían tan siquiera una pequeña cobija que los resguardara del frio que se avecinaba.

Un gran número de personas parecían mirar algo en el muro de un edificio. Algunas salían de ahí algo conmocionadas, unas señoras lloraban y otros simplemente se alejaban como si nada. Se acercó y se dio cuenta de que estaban publicadas listas de baja de los soldados fallecidos en la guerra. Sin importarle a quien pisaba o a quien le daba un codazo, se metió entre la multitud hasta quedar frente a las hojas. Buscó indicando con su dedo índice de arriba abajo cada uno de los nombres, hasta que dio con el que buscaba. Una sonrisa sardónica, miró a ambos lados y desprendió la hoja llevándosela consigo ante la mirada perpleja de varias personas. El universo y los planetas parecían estar a su favor, alineados justo para que sus planes y proyectos vayan por el camino, fluido y sin contratiempos, para que sean justo como desea.

Sólo era cuestión de persuasión y un poco de tiempo para que Hiro aceptara la idea y hasta lo hiciera con gusto y satisfacción propios, que conveniente no solo resultaba para Boris, sino también para él.

CONTINUARÁ…

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Y después de que me di cuenta de que no puedo contestar reviews aqui... pues les contesto los reviews porque me vale madre!! XD...

Ginny. Hermosa, preciosa! te extraño mucho! aquí esta el chap. Perdón por la tardanza, injustificable. Indecisión mía. Pero eso si, no he dejado de escribir

C-Marian-T-H-Cullen. Espero que sigas leyendo esto, sino ya dije, lo comprendo XD. Haber que tal este capítulo, prometo que ahora si lo bueno se nos acerca. (De verdad)

Galy. Uf! si Boris era malo, ahora agárrate! nunca es suficiente. Pero qué sería de nuestra historia sin nuestro buen Boris XD

Katja Kitayima. Ahora si no tengo con que cara pedirte actualización. He fallado con esta historia, espero que te siga gustando y que la sigas leyendo. Las cosas se van a poner mejor, te lo aseguro. jojojojo

GabZ. Pues de ahora en adelante la historia se concentra más en Yuriy y en Hiro... n.n, asi que creo va a ser de tu agrado. Ehm, creo que en cuanto actualización estamos igual jajajajaja XD

Besos donde se los quieran acomodar. Nos vemos en otra muestra de locura!