Juas juas! tanto tiempo sin subir un capítulo y déjenme decirles que estoy emocionada! no sé quien recuerde esta historia la verdad, pero me emociona de nuevo estar aquí XD. Miren, estuve dos años escribiendo este capítulo, una y otra vez lo modifuqué porque no podía salir de aquí! Pero ahora retomé esto, leyendo de nuevo la historia, y me di cuenta que me metí en un problemón del argumento, así que hice algunos cambios a la historia, para que quede más completa! jojo, hasta me volví a emocionar con esta historia, que la verdad le tengo un chorro de cariño!

Y hablando de cariño, a partir de este capítulo todo va dedicaro a C-Marian-T Hiwatari-C, Katja Kitayima, GabZ, y a mi hermanita Ginny por el seguimiento que le dieron a esta historia, además también a Brychat, PPBKAI y Zhena Hik porque les tengo mucho cariño a estas nenas hermosas! Disculpen el retraso, actualicé mi perfil y ahí vienen los detalles de mi etapa antisocial. Ah si! y una mención especial a Hiram! mi gran compañero de la universidad que me ayudó a sacar de apuros a mis personajes! jaja, él tiene mérito en la historia!

Y ahora la parte aburrida y protocolaria...

Disclaimer: Beyblade no me pertenece, no obtengo remuneraciones económicas ni nada por el estilo. Sólo tomo prestados los personajes y sus características por mi propio entretenimiento y, espero, para ustedes. Si alguien pretende usar algo presentado aquí favor de hacermelo saber primero antes de hacer uso de esto.

Advertencia. El contenido de este fic es tradicionalmente y con gusto de que así sea, YAOI! *¬*

Y ahora lo bueno buenote!

CAPITULO 12

LO INEVITABLE

El desengaño camina sonriendo detrás del entusiasmo.

Germaine de Sataël

Duramente la comida, como siempre en un aburridísimo silencio, la única comunicación eran las miradas. El mas atento a esto era Hiro, primero miraba a su pelirrojo comiendo y con una mirada un tanto distraída, por su brillo y sus facciones relajadas notaba que estaba contento, o por lo menos tranquilo. No pudo observarlo demasiado tiempo, verlo tan ajeno a lo que le preocupaba, sabiendo que ni siquiera una pequeña sospecha le aquejaba, era una tortura. Como de costumbre, cuando salía Rei, al intercambiar miradas con Kai, sus ojos se llenaban de luminosidad, aunque el cambio en su rostro era algo discreto, sin que fuera notorio para los demás, él bien encontraba que sus facciones se enternecían. Entonces comprendió que esa sonrisa no era más que una felicidad momentánea, que una vez entrando a la cocina, a la rutina diaria y a su agotador trabajo se desmoronaría por ser consciente de lo que puede y no ser. Kai poco cambiaba su semblante, tenía que ser demasiado observador para reconocer en su mirada y en los efímeros gestos su estado de ánimo, pero el tiempo que llevaba analizándolo, con la mera intensión de conocer a sus alumnos en su trabajo como docente, podía saber que las cejas casi imperceptiblemente alzadas y sus párpados ligeramente abiertos eran señal de que su interior se estremecía de una manera agradable; era por demás decir qué le causaba tal emoción. Boris se veía más animado que de costumbre, hacía unas semanas que su entusiasmo contagiaba a los demás, hasta llegó a escuchar de los propios muchachos que su actitud huraña era opacada por esa aura de optimismo; seguramente si él no supiera la causa pensaría como ellos, lo malo es que esa alegría era a costa suya.

Pasaron las clases, la tarde igual, la misma incertidumbre y el sonar de las manecillas de reloj, retumbando en su cabeza, haciendo eco hasta su inconsciente, golpeando cada nervio hasta volverlo casi loco. No sabía ya qué era lo peor, si estar en ese mar de dudas o saber la verdad, pero tener la seguridad de lo que vendría.

La última clase. Todos a descansar. Boris salió de su oficina buscando a Hiro, lo encontró en el escritorio de su aula revisando trabajo de los muchachos, o eso parecía, ya que tenía el bolígrafo en su mano y los papeles en el otro, pero su vista estaba perdida en un punto indeciso del cuarto.

-Hiro – su voz roca lo exaltó – Tengo que hablar contigo

-Dime – volvió a los papeles –

-No quiero darle vueltas a esto Hiro, lamento ser yo quien te informe sobre esto. Temo tu reacción, aunque creo que es algo que ya lo esperabas – se miraron, Hiro temía, pero sabía de qué se trataba. Boris se acercó y dejó el papel que despegó de aquella pared en la calle - Tu padre ha fallecido en batalla –

Tomó el papel, lista de defunción, decía. Efectivamente, ese nombre, ese apellido. Era sólo un número en la lista de aquellos que utilizan carne de cañón para sus ambiciones políticas, para él, lo era todo en su vida

– Lo lamento – mencionó serio Boris

-Entiendo… todo.

Se levantó, llevó consigo el bolígrafo y los trabajos para salir del lugar. No aludió más, todo estaba dicho y entredicho. Boris no lo detuvo y tampoco esperó una reacción, sabía que la noticia no reaccionaría en él inmediatamente.

Entró a su recámara, puso el seguro, caminó entre la oscuridad hasta su escritorio y prendió la pequeña lámpara. Su mente enfocada totalmente a los papeles, a las preguntas y las respuestas, las operaciones y los números. Deslizaba el bolígrafo, presionando, su mano trabajaba afanosamente, sin otro objetivo más que las hojas. Es shock lo dejaba dentro de si mismo, pero su consciente le obligaba a concentrarse en el exterior, en dónde el sentimiento se desvanece, en donde tanto papeleo entume por un momento esos fantasmas que ahora han surgido…todo el trabajo, tal vez inventarse otra ocupación, pero ahora lo mejor era no sentir. No se daba cuenta de cómo trabajaba su mente, era como una anestesia inyectada para no sentir el dolor y la angustia. Era la primera reacción del humano: la negación.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Poco supo administrar el tiempo libre que tuvo que desvelarse un poco para terminar su tarea. Su clase de literatura ahora fue más complicada que de costumbre, debía traducir un poema de latín a su idioma. Tenía un gran libro gramatical y un diccionario. Su concentración estaba completamente en el texto y en sus libros. Para buscar la palabra que requería apuntaba con su dedo índice y lo pasaba palabra por palabra de la parte superior de la página hasta la inferior, repitiendo lo mismo en la segunda columna. Sus ojos un poco secos por el cansancio y el sueño buscaban con menos precisión, tanto que debía pasar dos veces cada columna, encontrando hasta la tercera vez la dichosa palabra.

Kai se detuvo por un momento en una, no era la primera vez que la escuchaba, le era tan familiar que un escalofrío aturdió su cuerpo y un mareo desconcentró su lectura. La palabra siempre lo desconcertó, desde que la escuchó de los labios de esa misteriosa mujer en el jardín. Tan sólo recordarla, esa tétrica feminidad de su voz, la finura de su dicción al pronunciarla, aunado con su imponente presencia y su mirada violenta, hizo de la palabra una perfecta daga afilada para clavarse en su mente. Pero lo que jugaba con su mente era el significado y la intensión de ir hasta con él con tanta soberbia para decirle solo eso. En las noches sus ojos se quedaban horas viendo un solo punto de su habitación, tal sólo pensando en lo que podría significar. Y ahí, de repente y sin pedirlo estaba exactamente, ante sus ojos que esporádicamente estaban bien despiertos.

Vixit. Vivió. Fórmula con la que se anunciaba la muerte de alguien.

Inevitablemente recordó aquel episodio en el que vio a esa mujer extraña en el jardín de la escuela. Al leer la palabra casi pudo escuchar aquella voz femenina y taciturna, esa voz que detuvo el tiempo por un momento, en el que sintió la circularidad de la eternidad, pues en ese momento no existió ni presente ni pasado, comprendiendo desde ese día que esas palabras (tiempo, ayer, presente y pasado) eran abstracciones hechas por la mente humana para medir aquello que no se encontraba en sus manos.

Se fue a la cama confundido. Era cierto que la muerte de su padre no le era una situación tan perturbadora como antes, aunque eso no significara que tal pérdida no le traería en el presente y en el futuro aun algunas lágrimas. Además, su alma no estaría tranquila hasta que le diera un último adiós a su padre, ceremonia que no sabría cuando se daría; desde que murió su madre comprendió que un funeral era mucho más que un evento que anunciaba una pérdida, era también parte de un cierre en los ciclos de la vida, que de alguna manera se volvía sanador a pesar de la tristeza.

Lo que dejó confundido al joven Hiwatari era la naturaleza de aquel evento. Aquella mujer era demasiado real para su percepción, sin embargo era imposible que alguien como ella estuviera dentro del colegio, que era restrictivamente solo para hombres; no sabía si fue un suceso metafísico o una construcción de su percepción, pues bien había leído que la psique humana alborota los sentidos y hace con ellos lo que le plazca, incluso construyendo junto con la percepción imágenes, sonidos y sensaciones que no se encuentran realmente en el exterior.

Coincidentemente todo eso sucedió poco tiempo antes de que recibiera la noticia de la muerte de su padre, sin saber él que su padre ya hubiera perecido en ese momento, por lo que esa extraña figura femenina, en el caso de ser un asunto metafísico, podría ser algún ángel o fantasma que le avisara, antes que la carta de su abuelo, sobre el deceso. Sin embargo, si retomamos la teoría de la psique, tal vez no fuera algún ser sobrenatural, sino algo de sí mismo que sabía que estando en guerra las probabilidades de morir eran muy considerables, y eso todo mundo lo sabía, a menos que el capricho de negar tal situación fuera más grande que el sentido común. Incluso, animándose a zambullirse aun más en la profundidad de su ser, podría ser que esa palabra fuera la noticia de que algo de sí mismo había muerto, o al menos que estaba en agonía. O tal vez esas dos posibilidades eran las correctas.

Sin embargo la traducción de tales símbolos exigía un trabajo más arduo y largo que las horas que quedaban para que amaneciera. Antes de dormir pensó que el encuentro con aquella chica fue tan extraño como un sueño, de hecho por sus características sorprendentes y poco comunes eran idénticos, con la diferencia de que aquel día estaba despierto. Y si tal suceso era un sueño que se presentó durante su vigilia, esa noche tuvo la esperanza de que durmiendo sus sueños fueran tan reveladores como aquel suceso en el jardín. Pero esa noche no sucedió nada, tal vez la mente de Kai fue piadosa en ese momento, y con la sabiduría que le distingue, dejó que primero comprendiera lo que había sucedido para poder dar otros pasos. Por eso cuando despertó sólo se sentía descansado, sin tener algún recuerdo de actividad onírica (1) durante la noche

+INCLUSO EN LA MUERTE+

-Hiro, es lo mejor que puede pasar. Salima es una gran muchacha, con principios morales, además viene de una gran familia. Estoy seguro que no te costará trabajo enamorarte de ella. Son jóvenes, llenos de vitalidad, ambos son grandes personas ¡además de atractivas! –decía Boris sumamente entusiasmado. Estaba tan emocionado que hasta parecía que era el Espíritu Santo quien lo poseía-

-Tío, me es tan difícil pensar ahorita en ello. De verdad ni siquiera te he escuchado decir algunas palabras que me alienten por la pérdida de mi padre. Yo sé que no es tu pariente de sangre, sin embargo fue esposo de tu hermana y por lo tanto algo de empatía debías de tener con ello –Hiro estaba sentado, con los codos apoyados en sus piernas y sosteniendo su cabeza con ambas manos y con la espalda arqueada, posición que devotaba su desesperación y frustración-

-Yo lo sé, mi querido sobrino. Y ahora estoy feliz que por fin mi hermana y él se encuentren juntos en el cielo ¡ya no están solos, además, viven en paz ahora, sin preocuparse por guerras u otras bajezas de la humanidad!

Hiro no comprendía cómo lograba detener sus impulsos de golpearlo, su tío era el menos indicado para hablar sobre las bajezas de la humanidad. Algo le detenía para no abofetearlo, sin embargo sabía que se lo tenía merecido, aun así sabía que con eso no ganaba nada, y si tenía la oportunidad de desquitarse y ponerlo en su lugar sería por otro medio que no fuera la fuerza física.

-Además Hiro, ya estás en edad de pensar en hacer una familia, de vivir en plenitud con una esposa e hijos ¿qué eso no te emociona?

De verdad que no tenía ánimos en ese momento para discutir sobre lo que deseaba o no, de hecho, aunque era una bomba emocional, algo le impedía sacar todo en ese momento. Hubo un momento en que los esfuerzos de Boris al convencerlo de casarse, con un hermoso discurso sobre la bendición de la familia y además, lo que el matrimonio conllevaría con ellos, que era crear un nuevo instituto, fueron no más que ruidos carentes de significado, sólo como si fuera un mosquito molesto que pasea durante la noche alrededor de los oídos.

No pensaba en otra cosa que no fuera la noticia que le tendría que dar a Yuriy. Lo peor de todo es que ahora estaba comprometido, no sólo en matrimonio, sino con el hecho de que el señor Dickenson tenía la firme idea de que su hija y él se casarían, y sabiendo cómo es la sociedad y las ideas de tantos ultra conservadores de ese entonces, llegar a su casa y decirle que siempre no se casaría con su hija no era como negarle una taza de té, sino un verdadero deshonor para el apellido de las familias involucradas, lo que conllevaba no solamente a manchar el buen nombre, sino a perder privilegios y cierto poder dentro del medio, lo cual se vería reflejado en el colegio, noble institución que él verdaderamente amaba desde su corazón, pues su fundación fue también trabajo y dedicación de su madre.

En la madrugada Hiro no soportó las ganas de ver a su pelirrojo. Sin embargo cuando llegó y vio los ojos iluminados de su amado sintió un gran remordimiento y desesperación, sin embargo sentía que no era la noche precisa para darle aquella noticia, y por más esfuerzo que hizo para disimular sus penas, su cuerpo pudo más que su deseo consciente.

-Hiro, te siento muy serio el día de hoy, ¿todo bien?

Dijo sinceramente preocupado Yuriy. Hiro decidió contarle sólo una parte de lo que había ocurrido aquel día.

-Yuriy, hoy recibí la noticia de que mi padre ha muerto. Yo lo esperaba de alguna manera, cuando se fue, te juro por todos los cielos, que me estaba preparando para la posibilidad de esta noticia – cerró los ojos, recordando aquel instante en que vio por última vez a su padre- y ¿qué crees Yuriy? Fracasé… yo no estaba preparado para esto

Yuriy estaba a punto de decirle algunas palabras, pero las guardó cuando vio el rostro de Hiro inundarse en lágrimas. No había palabras que valieran más para Hiro que la empatía que sintió por parte de su ojiazul cuando lo abrazó y sintió la calidez de sus lágrimas resbalar por su cuello.

Para Hiro hubo dos momentos para recibir aquella funesta noticia: una fue cuando Boris llegó y le mostró aquel papel lleno de nombres, sin embargo el nombre de su padre llegó apenas hasta cierta parte de su cerebro en donde la información llega sólo racionalmente. Y el segundo momento fue, cuando dando tal anuncio a Yuriy, fue al mismo tiempo una noticia de sí mismo hacía sí mismo hacia aquella parte del cerebro anatómica y espiritualmente más profunda, en donde habitan las emociones y los sentimientos (2).

Por un instante la noticia de su padre fue sólo eso, sentir y pensar en su padre. Le lloró casi por una hora desconsoladamente, aferrándose fuertemente a Yuriy, quien era su única protección en ese momento, pues a pesar de que era ya un adulto de 22 años, se sintió como un niño arrancado a la fuerza de los brazos de su protector vital, de quien lo engendró, el responsable de su existencia y durante algunos años de su supervivencia en este mundo.

Fue inevitable volver a sus orígenes, regresar los ojos de su mente la imagen del primer recuerdo del rostro de sus padres. Esa fue la primera vez que le contaba a Yuriy los detalles de su pasado.

POV Hiro

Tengo los recuerdos de una infancia feliz, mis padres eran amorosos, amaba a mi madre y admiraba a mi padre.

Mis más dichosos momentos los pasé en nuestra casa y en los muros de este colegio, pues aquí es donde estudié. Mi madre, junto con mi tío Boris, fundaron este colegio años atrás de que ella se casar con mi padre.

Tanto mi madre como mi padre cuidaban esta institución como si fuera su hogar, y debo admirarles que no sólo se dedicaban a su trabajo con toda la pasión que puede haber por la enseñanza, sino que también se esmeraron por estar conmigo, y darme lo que necesito, no hablando material, sino emocionalmente.

Mis padres eran grandes cuando me tuvieron, mi madre tenía alrededor de 31 años cuando se casó con mi padre. Socialmente fue un milagro, pues su familia y círculos de amistades ya la veían como una solterona. Escandalosamente mi padre tenía apenas 25 años, sin embargo no hubo demasiadas objeciones con sus allegados, pues aunque su matrimonio fue amor puro, afortunadamente la posición económica y de poder de ambos era bastante respetable; yo sé que suena frívolo, sin embargo no cabe duda que fue una ventaja para ellos.

A los 40 mi madre esperaba un bebé. Estaba emocionado al pensar que por fin tendría un hermano, hasta me dejaron escoger el nombre, se llamaría Tyson. El médico anunció a mi mamá que la condición física, por su edad, no era la más adecuada para un embarazo, por lo que le recomendó extremar precauciones. Y aunque las instrucciones del médico las llevó paso a paso, un día en la mañana me desperté con las noticias de que mi madre estaba en cama. Cuando fui a su cuarto la vi dormida, ahora sé que estaba inconsciente. Me explicaron que mi hermano había muerto, yo no comprendía cómo podía pasar eso, pues todavía no estaba aquí en la tierra para poder enfermarse de algo, tampoco entendía cómo es que si él fue quien enfermó, también lo estaba mi madre, era la mente inocente de un niño. Ella no despertó más. Tardé unos años en comprender qué es lo que había sucedido.

Fueron años en que la relación con mi papá se estrechó aún más. Mi padre decidió dejarle toda la responsabilidad del colegio a mi tío Boris, pues quería descansar y disfrutar de la casa en la cual había sido tan feliz con su esposa y con su hijo. Jamás me ocultó su tristeza, tampoco le oculté la mía, y así fue como salimos adelante.

Entré al colegio y aunque no lo veía con la misma frecuencia, pues la casa se encontraba en el campo y la universidad aquí en Nueva York, aún así manteníamos constante comunicación por cartas.

Mi desempeño en la universidad fue muy reconocido, pronto encontré trabajo ahí mismo dando clase a los, sin embargo mi deseo era regresar al instituto que tanto habían amado mis padres, especialmente mi madre.

Ese sueño se volvió realidad el mismo día que supe que mi padre iría la guerra, pues mi tío Boris me aceptó aquí, al mismo tiempo que el ejército pedía a mi padre su reclutamiento.

La última vez que lo vi fue doloroso y especial, pues me di la oportunidad de conocer de nuevo aquel formidable hombre, cada detalle de su rostro, de sus facciones, sus movimientos, su voz y sus palabras cuando estaba cerca de mí. Ahora me doy cuenta que lo hice a tiempo, pues él ya no está.

Fin POV Hiro

-Hiro, es hermoso el recuerdo que tienes de tus padres- no podía evitar conmoverse hasta las lágrimas. Se enamoró aún más del corazón tan noble que poseía su amado peliazul-

-Sí lo es, me costará un tiempo aceptar que él ya no estará aquí para protegerme –

-No Hiro. Él sigue protegiéndote, pues la fortaleza y amor que te enseñó siguen dentro de ti, en tu corazón, y esa es la parte de él que seguirá protegiéndote, es su legado, es su herencia. La más bella que unos padres pueden brindarle a sus hijos. Así tus padres nunca morirán.

La comprensión y la empatía se estaba volviendo el pilar de su relación, aunque ese momento era doloroso, estaba ese ambiente protector y arrullador que haría sanar sus heridas. Hiro supo en ese momento que no podía separarse de su pelirrojo, algo tenía que hacer para seguir a su lado, aunque era inevitable que se enteraría de su compromiso.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Por precaución Rei no siempre se quedaba en la habitación, no era común que amanecieran juntos, de hecho, Rei siempre tenía que amanecer primero, pues tenía muchas labores que preparar para cuando los alumnos se despertaran.

Esa noche estuvo pensando qué le esperaría si Boris se enterara de la relación que tenía con Kai. Estaba seguro que él no tendría mayores consecuencias de ello, sin embargo Rei era consciente de que le esperarían días de tortura.

Después del escalofrío por sólo pensarlo, varios cuestionamientos vinieron a su mente, pensamientos que jamás había tomado en serio: en sus anteriores trabajos, si él hacia algo mal simplemente lo castigaban por salario, y en casos de mayores faltas lo corrían, sin embargo con Boris era diferente. Era consciente de que personas de su clase y condición social no tenían quien les amparara legalmente, por lo que sus superiores podían tratarlos como quisieran, sin embargo lo más común era verlos como una herramienta de la que se podían deshacer, tirar a la basura sin remordimiento; y parte de esa situación era verdadera con Boris, pues era un hecho que su actuar carecía de alguna culpa, pero la diferencia radicaba en que Boris, por mayor que fuera su falta, ni siquiera lo amenazaba con correrle, al contrario, era como si buscase amarrarle más a él. Y la pregunta era ¿por qué? ¿qué buscaba Boris en él, alguien que no tenía valor, voz, voto o beneficio?

Pero gracias a Boris comía y tenía techo en donde resguardarse. Sobrevivía por él, por eso es que tal vez la tortura la soportaba, pues de ella obtenía un beneficio.

Mucho tiempo se quedó con resignarse a cargar esa cruz con tal se sobrevivir, sin embargo esa noche una revolución se iniciaría en su mente. La primera pequeña batalla sería desconocida para él, a pesar de que sus emociones le anunciaban que algo pasaba, ya que fue presa de una ansiedad indescriptible, como si supiera que algo se avecinaba, no del exterior, sino de lo más profundo de su ser, un eco que buscaba ser escuchado.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

En la mañana el director estaba por demás animado. Hiro odiaba saber de qué se trataba. Ambos han tenido el mismo tema en su mente desde que se despertaron, con la diferencia de que uno estaba jubiloso y el otro al filo de a impotencia.

La manera de decírselo a Yuriy seguía siendo fabricado. Lástima que el esfuerzo no valdría la pena, pues ignoraba que el pelirrojo ya estaba involucrado en ello por parte de Boris, quien cerraría el trato antes de que él pudiera darle la noticia.

-Dígame director, mandó llamarme- se encontraba Yuriy parado frente al escritorio de su autoridad-

- Si Yuriy, sólo para darte una gran noticia. ¿Recuerdas aquella fiesta que te mencioné, en la que podías hacer gala de tu talento musical con la oportunidad de relacionarte con personas importantes?

-¡Claro! ¿Cómo olvidarlo? He estado practicando mucho desde entonces – Sabía que era un hecho que iría a tal fiesta, y era lo que le representaba como músico lo que le llenaba de emoción hasta el punto de querer brincar (impulso que fue bloqueado). Sabía que Boris conocía a personas realmente importantes, además estaba confiando en que su talento llamaría la atención a más de una persona. Sintió que no podía esperar más tiempo para darle la noticia a Hiro

-Bien, pues es un hecho de que irás. Yo sé identificar talentos, mi querido alumno, y el tuyo es excepcional, estoy seguro que más de uno pensará como yo, además de que ya les he hablado de ti a algunas amistades que están relacionados con las artes aquí en Nueva York, están ansiosos de escucharte – Hizo una pausa – Realmente me entusiasma dichoso evento, pues tendré el honor de anunciar a la sociedad el talento de un joven prodigio como tú, además de la razón principal de la fiesta, el compromiso de mi sobrino Hiro con Salima Dickenson, hija de mi colega más cercano, el señor Dickenson

Aquellas palabras fueron para Yuriy viento gélido sobre un cuerpo desnudo en medio de Siberia.

CONTINUARÁ...

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Notas

(1) Actividad onírica se refiere al soñar

(2) La razón y el pensamiento son actividades localizadas especialmente en la corteza cerebral, la parte externa del cerebro. Los procesos emocionales se localizan en el sistema límbico a unas cuantas capas más de profundidad. Este se encuentra en medio de la corteza cerebral y del cerebro reptiliano, el cual es como anatómicamente lo más profundo del cerebro, y que se encarga de los procesos instintivos y básicos, como el hambre.

+INCLUSO EN LA MUERTE+

Nambre si no se me quita la emoción de volver! estoy jeliz jeliz como una lombriz por volver a mis orígenes! por eso los quiero tanto gente bonita! porque son parte de ello! Espero que esto les siga gustanto, como les dije, hubo cambios en la historia, porque había huecos enooooormes! y ahora lo quise hacer más emocionante seeeh!

Besos donde se los quieran acomodar, muak!