Los personajes pertenecen a Kishimoto-sama.
Disfrutad la lectura.
Capítulo 9: Sentimientos que permanecen
La mujer de larga cabellera azulina abrió los ojos al notar los rayos del sol sobre ellos. Hacía poco que había amanecido y aquel sería un día largo. La fecha de la reunión de Kages había llegado, al fin.
Ese día ya no tendría que encargarse de la protección de Gaara por lo que iría al cuartel general ANBU para asignar las misiones de su rango, ya que tanto Shikamaru como ella habían descuidado esa parte de sus cargos debido a su misión de velar por el Kazekage.
Notó movimiento entre las sábanas a su espalda y giró la cabeza para observar. Naruto dormía a su lado plácidamente, no era la primera vez pero seguía sintiendo un pequeño sinsabor cada mañana que se levantaba al lado de su prometido. Se sentía feliz con él, le quería, pero no estaba enamorada y a menudo se cuestionaba si aquello que le estaba haciendo a Naruto no la convertía en algo parecido a Gaara. Soltó aire lentamente intentando apartar aquellos pensamientos y despacio se levantó. Sintió moverse al rubio de nuevo que abría los ojos todavía desconcertado por el sueño.
_ ¿Ya es de día? _ preguntó.
_ Levántate Naruto_ le sonrió de forma tierna_ o llegarás tarde a la reunión y eso estaría muy mal teniendo en cuenta que eres el anfitrión.
_ ¡OH!_ exclamó saltando de la cama mientras veía a Hinata vestirse con su fina yukata de andar por casa_ ¿Qué harás tú?
_ Bajaré a preparar el desayuno y después me iré al cuartel ANBU. ¿Te preparo algo?
_ No, es tarde. Comeré algo en la torre_ contestó él entrando en el baño para darse una ducha.
Hinata hizo la cama y dejó colocada sobre ella la ropa de Hokage de Naruto, después abandonó la habitación camino de la cocina.
Gaara salió del cuarto que le habían asignado en la mansión Hyuuga, al día siguiente regresaría a Suna y no se sentía feliz por ello. Ahora que sabía que tenía un hijo y que se había dado cuenta de sus sentimientos por Hinata, marcharse le parecía la peor forma de afrontarlo. Pero él era el Kazekage, tenía que volver, ¿qué esperaba?
Caminando por el pasillo una puerta a su derecha se abrió de golpe y de ella vio salir a Naruto ataviado con su capa de Hokage.
_ Buenos días Gaara_ lo saludó con su acostumbrada efusividad. En cambio el pelirrojo solo podía pensar en una cosa, aquella habitación de la que Naruto acababa de salir era la de Hinata. De repente se sintió furioso_ ¡eh! ¡Gaara reacciona!
_ Buenos días_ le respondió secamente_ ¿Te vas?
_ Si, yo debo estar antes, tú aún tienes tiempo de desayunar. Hinata debe estar preparando algo en la cocina_ sonrió_ nos vemos después ¿Vale?
El pelirrojo simplemente asintió y vio marcharse a toda velocidad a su primer amigo.
Llegó al piso de abajo y a la cocina, vio a Hinata sentada extendiendo mermelada sobre una tostada.
_ He visto a Naruto_ dijo frío. La mujer simplemente alzó la vista, le miró un segundo y no respondió_ no me parece que sufras tanto.
_ Nadie te preguntó tu opinión.
_ ¿Le amas?
_ No sé porque debería darte explicaciones de mi vida_ esta vez lo miró fijamente_ tú y yo no somos nada, nunca lo hemos sido.
_ Tenemos un hijo.
_ No lo metas en esto_ se levantó y se acercó a él, quedando sus rostros a penas a unos centímetros_ He tolerado tu presencia en esta casa, tus reproches y tus juicios a mi persona por mis actos a lo largo de estos últimos años. Pero no te pienso tolerar que me digas lo que tengo que hacer o si lo que hago es bueno o malo ¿entendido?
Gaara apoyó con fuerza sus manos sobre los brazos de la chica, que caían a lo largo de su cuerpo, ejerció presión.
_ Sólo dime que lo amas y me iré. Y te prometo que no me verás jamás.
Hinata le mantuvo la mirada.
_ Mamá…_ sonó la voz de su hijo a espaldas de Gaara_ Kazekage-sama…
Éste soltó el agarre y se giró, la peliazulada miró a su pequeño un poco cohibida.
_ ¿Ocurre algo?_ preguntó simulando inocencia el niño.
_ Todo está bien Kaji_ explicó su madre_ yo ahora debo irme. Nos vemos después pequeño.
La mujer no sonrió, acarició brevemente a su hijo, lanzó una mirada furibunda al mayor y salió disparada. Gaara cogió la tostada que ella había dejado antes y le dio un mordisco.
_ Tú le haces daño_ Gaara miró sorprendido al niño al escuchar esa afirmación, lo dijo serio y con la mirada fija en él, tratándole sin la forma respetuosa que solía usar_ la haces sufrir. Y te odio por ello.
Dicho esto el niño abandonó la cocina dejando a su padre en un triste estado de ánimo. Su expresión seguía siendo neutra como siempre, pero sentía una horrible opresión en el pecho. Ahora entendía el dolor del rechazo. El rechazo de Hinata y el de su hijo.
Colocó el último informe de asignación de misiones, después de leerlo tantas veces que ya se lo sabía de memoria, en un lugar diferente a los demás. Se dejó caer sobre el respaldo del asiento cerrando los ojos y meditando sus decisiones. Sintió la presencia de Shikamaru acercándose al despacho que compartían en el cuartel general. Su amigo venía de asegurarse de que la reunión de Kages se encontraba debidamente protegida.
_ Al fin se acaba esta problemática reunión_ dijo al entrar dejándose caer en un asiento frente a Hinata, al otro lado de la mesa poblada de papeles, los cuales observó con pereza_ odio asignar misiones.
_ YA he acabado_ le comunicó ella sonriendo.
_ ¿En serio?_ se sorprendió_ ¿algo interesante?
_ No, la mayoría son misiones bastante sencillas y por períodos cortos de tiempo.
_ Me alegro_ suspiró desganado_ asignar misiones largas siempre es problemático, alejas a alguien de su vida durante mucho tiempo. Solo dan dolores de cabeza.
Hinata asintió dándole la razón, alzó el papel que acaba de dejar segundos antes de que su amigo entrase.
_ Sólo había ésta_ el Nara le prestó atención_ es de espionaje, duración indeterminada. Mínimo un par de años, con altas probabilidades de alargarse.
_ Tsk_ protestó el hombre frotándose las sienes con frustración_ ¿y a quién demonios enviamos a eso? Problemático.
_ Ya tengo alguien en mente_ el hombre la miró sorprendido y algo desconfiado_ sólo falta tu firma junto a la mía. Sabes que en una misión tan delicada se necesita la firma de ambos.
Shikamaru la miró reflexionando.
_ No es una misión de vida o muerte, con tu firma debería ser suficiente_ Hinata apartó la mirada, lo que hizo ver al hombre que allí ocurría algo más_ ¿y a quién has elegido?
La peliazulada se incorporó alcanzándole el papel al Nara, que lo cogió y leyó con detenimiento hasta el final, donde se ponía el nombre del ninja asignado. Al verlo alzó la vista sorprendido.
_ Esto es demasiado, repito, demasiado problemático Hinata_ ella permaneció impasible con una pequeña sonrisa sincera_ una locura.
_ Sólo tienes que firmarlo Shikamaru, por favor. Ahora entiendes porque necesito tu firma.
_ Pero…¿ te das cuenta de lo que dices?
Ella solo asintió con la cabeza.
_ Si firmo esto me arrepentiré_ quedó pensativo durante un rato y finalmente estampó su firma_ ¿estás segura de esto?
_ Es necesario_ respondió ella_ gracias Shikamaru.
El nombrado la miró, vio en su expresión gratitud y decisión, y pensó que quizá no fuera tan mala idea. Regresó su atención al papel, a la última línea donde en la perfecta caligrafía de Hinata podía leerse lo siguiente:
Misión asignada a: Hyuuga Hinata.
Ya había anochecido hacía unas horas. Gaara entró en su habitación de la mansión Hyuuga, en la última noche que pasaría bajo aquel techo. Sin si quiera encender la luz de la estancia se dirigió al baño a darse una relajante ducha. La reunión había sido larga y agotadora.
Salió unos minutos más tarde con una toalla rodeada en la cintura y el pelo brillante debido a la humedad. Esta vez si encendió la luz. Lo primero que llamó su atención fue un sobre blanco encima de su cama, al que se acercó. Una vez en sus manos le dio un par de vueltas constatando que no había nada escrito, luego retiró el pequeño papel de su interior. En la esquina superior derecha estaba el símbolo Hyuuga. Sólo había una línea.
A medianoche en la entrada de la aldea.
Hinata.
¿Qué podía quererle Hinata a esas horas? ¿tendría algo que ver con su inconclusa discusión de aquella mañana?
Miró el reloj. Las 11:15. En 45 minutos lo averiguaría.
Cruzó aquella puerta sabiendo que lo que iba a hacer era lo más difícil de haber aceptado, más bien auto asignado, la misión.
En medio de la oscuridad observó el vaivén de las sábanas producido por la leve respiración de su pequeño al dormir. No pudo evitar una sonrisa cargada de ternura ante la imagen. Su pequeño hijo. Kaji.
Se acercó a la cama y se sentó al borde. Comenzó a acariciar con suavidad el rebelde pelo rojo del niño despertándolo poco a poco. Kaji abrió los ojos despacio y miró a su madre, que continuaba sonriendo.
_ Siento despertarte_ le dijo. El niño se desperezó y se sentó sobre la cama mirando a su madre a los ojos. Supo que algo importante ocurría solo con verla.
_ ¿Qué pasa mamá?
Hinata sonrió y besó a su hijo en la frente, dejando durante un largo rato sus labios apoyados allí. El niño no protestó, sabiendo que su madre necesitaba de aquel contacto físico para decirle lo que fuera por lo que estaba allí.
_ Kaji_ le miró agarrándole una de sus manos entre las de ella_ esto que voy a decirte es importante. Quiero que me escuches y después podrás preguntarme lo que quieras, ¿de acuerdo?_ el niño asintió y puso su mayor atención_ Dentro de una hora salgo en una misión. Una misión larga_ la progenitora tomó aire_ puede…puede que me lleve dos años o más_ su hijo abrió los ojos con fuerza, su madre se iba, por mucho tiempo_ necesito que entiendas que esta misión es algo que necesito hacer, no por su contenido, sino precisamente por su duración. Necesito abandonar la aldea durante un tiempo, y permanecer sola ese período.
_ ¿Por qué?_ el niño no resistió la tentación de preguntar. Su madre le dedicó una de esas sonrisas que reservaba solo para él.
_ Porque necesito hacer algo por mí y para mí, ¿lo entiendes?
A pesar de su corta edad Kaji lo comprendió. Su madre llevaba muchos años librando "guerras" que le habían impuesto, hacerse valer como Hyuuga, como heredera y como líder. Destacar como ninja, como madre. Olvidar a las personas que amaba y ya no estaban, su madre, su primo, incluso Hiashi. Y sobre todo, olvidar a su padre. Hinata, su madre, necesitaba encontrarse a sí misma, porque en algún momento de su camino ninja, se había perdido.
_ Te echaré de menos mamá_ dijo con los ojos brillantes por las lágrimas_ prométeme que volverás.
_ Claro que volveré cariño_ abrazó a su hijo_ es un promesa.
Estuvieron en esa postura un rato más, las lágrimas fluían por las mejillas del pelirrojo mientras su madre intentaba retener las suyas. Debía ser fuerte, por él.
_ Hay algo más_ le dijo rompiendo el abrazo_ Kaji, escúchame. Lo que tengo que decirte es sobre quien se hará cargo de ti el tiempo que yo esté fuera.
_ ¿Quién?_ el pequeño pensó en Hanabi o cualquiera de los amigos de su madre, pero supo que si fuese así su madre no estaría tan seria.
_ Te irás con tu padre Kaji_ el niño la miró sorprendido, su madre la enviaba con aquel hombre que la había hecho sufrir tanto_ quiero que comprendas que lo que sucedió entre él y yo no tiene nada que ver contigo, ¿de acuerdo?
_ Pero…yo…
_ Escucha pequeño_ Hinata lo acarició sonriendo_ tienes que conocerle por ti mismo. No puedes juzgar a una persona, odiarla o amarla, influenciada por los sentimientos de otros. Eres tú quien debe aprender que clase de persona es y dejar que tu corazón decida que siente por él.
_ ¡Él te abandonó!_ gritó llorando_ Él te hace daño…
Hinata no se sorprendió de que el pequeño hablase en presente. Sabía que a esas alturas su hijo estaba al tanto de la identidad de su padre. Volvió a dedicarle una sonrisa.
_ Él también me hizo muy feliz Kaji_ el niño la miró con los ojos hinchados_ y me dio lo que más amo en este mundo. Tú.
El pelirrojo bajó la cabeza y sorbiendo por la nariz asintió.
_ Iré con él, pero… pero no creo que pueda quererle nunca…
Su madre le secó las lágrimas y mirándole fijamente le dijo:
_ Ambos sabemos que eso es mentira Kaji. Por qué aquí_ puso su dedo índice sobre el corazón del pequeño_ en el fondo de tu corazón, hay un hueco dedicado a él. Un hueco que alberga la esperanza de que tu padre te ame tanto como tú le amas a él. Le has querido siempre hijo, incluso sin conocerle.
El niño desvió la vista ruborizado y algo furioso de que su madre lo conociese tan bien.
_ Esta mañana, en la cocina_ Hinata no le interrumpió_ él… ¿él te estaba haciendo daño?
_ Nunca dejó de hacérmelo, su ausencia ha sido la mayor cruz con la que he tenido que cargar. Pero jamás le he culpado y no quiero que tú lo hagas _ meditó unos segundos más_ no debes odiarle Kaji, porque a pesar de todo, yo tampoco lo hago.
Llegó a las puertas de Konoha minutos antes de lo que el papel le indicaba, aunque no lo transmitía estaba nervioso. Le inquietaba saber que quería Hinata para citarlo a solas a medianoche, cuando durante su estancia en su casa no había hecho más que evitar ese tipo de situaciones. Cerró los ojos meditando cuando sintió una presencia caer grácilmente ante él. Abrió los párpados sabiendo lo que encontraría, y ambos se quedaron mirando fijamente, uno ante otro, sin pronunciar palabra.
_ ¿Y bien?_ preguntó Gaara finalmente_ Tú nos has reunido aquí, así que explícate.
Hinata continuaba seria observándole, sabía que aquello era lo correcto y había llegado el momento de hacérselo saber a él también.
_ Salgo en una misión_ comenzó_ esta misma noche.
_ ¿Qué tiene eso que ver conmigo?
_ No es una misión común. Me voy Gaara, me voy por mucho tiempo _ el mencionado la miró sin saber que decir_ y si te he pedido que estés hoy aquí es por Kaji. Quiero que te lo lleves contigo a Suna.
El Kazekage abrió los ojos sorprendido, demasiado estupefacto para articular palabra, por lo que fue la mujer quien continuó.
_ Sé que cuidarás de él. Ten un poco de paciencia, es un buen niño, pero creo que te lo pondrá difícil al principio_ ella sonrió melancólica pensando en lo cabezota que podía ser su pequeño.
_ ¿Por qué yo?_ logró preguntar.
_ Porque eres su padre. Le prometí a mi hijo que cuando estuviese preparado conocería a su padre_ suspiró_ Sé que lo está.
_ Pero él me odia_ la miró fijamente e Hinata sintió como esas perlas aguamarina la atravesaban_ Tú, me odias.
La chica sonrió y dio un paso hacia el pelirrojo.
_ Te equivocas de nuevo Gaara. Kaji no te odia, sólo es un niño que no entiende porque su padre no ha estado con él_ inclinó la cabeza hacia un lado sin abandonar la sonrisa_ y yo jamás te he odiado, por mucho que lo haya intentado.
_ Pero…
Hinata alzó la mano pidiéndole silencio y continuó hablando.
_ Me he pasado los últimos seis años intentando olvidarte. He intentado enterrarte en lo más profundo de mi ser y olvidar aquello que compartimos. He intentado con todas mis fuerzas odiarte durante cada día de mi vida durante los últimos años. Pero el día que volviste, cuando me quité la máscara ante ti en el despacho del Hokage y nos miramos después de todo este tiempo, me di cuenta de que todos mis esfuerzos habían sido en vano. Jamás te he odiado Gaara, porque jamás podría hacerlo.
El hombre asimiló lo que acababa de oír y esta vez fue él quien dio un paso hacia delante, acortando aún más la distancia entre los dos.
_ Quédate_ le dijo de forma autoritaria, por alguna extraña razón Hinata no se sorprendió_ Compensaré lo sucedido, lo juro _ mantuvo un escueto silencio y continuó_ Sé que estas palabras llegan con años de retraso y que no tengo ningún derecho a decirlas, pero…te amo.
Por un momento Hinata estuvo a punto de retroceder el paso avanzado anteriormente pero en unos segundos recuperó la serenidad y permaneció seria ante él, pero no dijo nada.
_ Quédate Hinata. Estemos juntos_ continuó él_ los tres. Tú puedes enseñarme el verdadero significado de amar,sé que podemos hacer que funcione_ alzó su propia mano al tatuaje que coronaba su frente y la bajó al instante, miró a la chica y sopló_ Entiendo, debí darme cuenta de que el hecho de que no me odies no significa que albergues los mismos sentimientos que yo. Ha pasado mucho tiempo.
_ No_ respondió ella, subió su mano y la apoyó en la mejilla del pelirrojo, que sintiendo aquella calidez pensó que podría hacer cualquier cosa porque aquella mano no dejase nunca de transmitirle aquello_ Gaara, mis sentimientos no han cambiado. Nunca lo hicieron. Esto_ puso su mano libre sobre su propio corazón_ siempre te ha pertenecido.
_ Entonces, no te vayas.
_ Ambos sabemos que debo hacerlo_ ella sonrió sin cambiar su postura, sin romper el contacto entre ambos_ no puedo quedarme aquí contigo. Necesito hacer esto. He vivido siempre haciendo cosas por y para los demás, debo hacer algo por mí misma, tengo que encontrar mi propia esencia, tengo que encontrar a la verdadera Hyuuga Hinata. Y la única forma de hacerlo es estando sola, sin ti, sin Kaji y sin ninguno de mis amigos. Hacer esto sola _ repitió con la otra mano el gesto que había hecho anteriormente y permaneció agarrando la cara de Gaara_ no puedo estar contigo hasta que aprenda a vivir conmigo misma.
Gaara solo asintió con la cabeza e Hinata sonrió.
_ Cuida de nuestro hijo y cuídate tú_ avanzó un paso más sin romper el contacto y poniéndose de puntillas acarició los labios del hombre con los suyos, suavemente_ Adiós Gaara.
Cuando el mencionado iba a sujetarla en un último intento de retenerla la vio desaparecer en una nube de humo. La última imagen que tuvo de la chica que amaba, era una sonrisa cargada de cariño y amor sincero. Era la misma sonrisa que le había dedicado en aquel claro, seis años atrás.
Regresó a la mansión Hyuuga comprendiendo, por primera vez, el significado de la ausencia. Y no pudo evitar pensar, que dolía, dolía demasiado.
Hinata se encontraba en el bosque colocando sus ropas ANBU y la máscara. Sólo le quedaba una cosa por hacer. Había dejado cartas a todos de despedida y aquel era su último acto antes de emprender su viaje de autobúsqueda.
Miró el símbolo de la hoja en su muñeca, producto de su juramento ninja, apoyó dos dedos sobre él y liberó una pequeña cantidad de chakra.
En la aldea cuatro personas veían como la marca de un pacto realizado años atrás desaparecía librándolos de la promesa efectuada. Una promesa por la que habían estado dispuestos a dar su propia vida.
Era el final de una etapa, y todos deseaban que aquella mujer que se había ganado un lugar en su corazón, lograse al fin verse como ellos la veían: una mujer fuerte, valiente y generosa. Una mujer cargada de amor para los demás y llena de ilusión. Una mujer que con solo sonreír les hacía creer a todos que todo iba a ir bien, y de alguna manera siempre conseguía que así fuera.
Mientras esa mujer saltaba de rama en rama con un único pensamiento en la cabeza. Esta vez sí, esta vez nos hemos dado la despedida que nos merecíamos, Gaara.
Gracias por los reviews!
Este capítulo es muy meláncolico, pero me encanta.
Nos vemos pronto!
