Los personajes pertenecen a Kishimoto-sama.
Disfrutad la lectura. Ya falta menos para el final (en el fondo me da pena acabar esta historia!)
Capítulo 12: Familia.
Observó las enormes puertas que coronaban la entrada de Konoha y sonrió recordando que la última vez que las había visto había sido tres años atrás, cuando se había despedido de Gaara. Cuando, sin más motivos para negarlo, le había confesado que todo aquel odio no era más que un sentimiento fingido por el dolor que le provocaba seguir amándole a pesar de todo. Suspiró y emprendió su camino rumbo al cuartel general ANBU.
Observó que la aldea no había cambiado demasiado, sonrió con dulzura y melancolía al ver un montón de niños corretear camino de la academia ninja. Deseó correr en busca de su pequeño, pero su deber como ninja era reportarse ante su capitán y amigo Shikamaru, y después ante el Hokage; vaciló al pensar en Naruto, pero retomó su resolución al darse cuenta de que era un encuentro inevitable.
Cruzó con ansia la puerta del despacho ANBU y sonrió.
_ Hyuuga Hinata presentándose_ dijo solemne pero dejando escapar una sonrisa.
Su semblante se volvió desconcertado al oír una voz que no era la de su amigo Nara.
_ Capitana_ habló el presente_ bienvenida.
_ Sai…_ lo observó sentado en el escritorio_ gracias. ¿Y Shikamaru? ¿Qué haces aquí?
_ Shikamaru no se encuentra en la aldea. Lo sustituyo en su puesto dado ambas ausencias.
_ Entiendo_ sonrió ante lo tonta que había sido. Debió darse cuenta antes que era muy probable que su amigo estuviese en una misión_ entonces simplemente dejaré el informe aquí. Por favor Sai, hazte cargo del puesto, acabo de regresar y me gustaría ver a mi familia. Y aún debo ir ante el Hokage.
El ninja asintió e Hinata abandonó la estancia.
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El despacho de Naruto estaba a solo unos pasos del de los ANBU, así que no tardó ni un par de minutos en llegar. Agarró el pomo de la puerta y tomó aire para infundirse ánimos. Entró.
_ ANBU reportándose, Hokage-sama.
Naruto alzó la vista y aunque, como mandaban las normas, Hinata llevaba la máscara puesta; la reconoció. Esbozó su típica sonrisa y se levantó.
_ Déjate de tantas formalidades Hinata_ se acercó a ella y la abrazó_ bienvenida a casa.
La mujer se quedó paralizada durante un momento, y finalmente correspondió al gesto.
_ Gracias Naruto_ se quitó la máscara y esbozó una de sus más sinceras sonrisas _ tres años es mucho tiempo. Aún no me creo que ya esté en casa.
_ Me alegro de que estés bien, de verdad.
_ Si_ y con un tono emocionado añadió_ estoy deseando ver a Kaji-kun, ni siquiera me importa tener que ir hasta Suna a pesar de estar agotada.
Hinata vio la cara de sorpresa de Naruto y por un momento se asustó.
_ ¿Sucede algo…?
_ ¡Dios mío!_ gritó Naruto girándola hacia la puerta y empujándole por la espalda_ ¡Tienes que irte ahora!
_ Pero…_ la mujer no entendía nada y la actitud del rubio la estaba poniendo nerviosa.
_ Es Kaji_ Demostrando maestría la Hyuuga se giró poniéndose de frente hacia su antiguo prometido.
_ ¿Qué sucede con mi hijo?
_ Kaji se gradúa hoy en la academia ninja. Shikamaru, Shino y Kiba están allí_ soltó de repente_ debes salir corriendo a Suna, si vas rápido llegarás a tiempo.
_ ¡Espera!¡Eso es imposible!_ dijo la ojiblanca sorprendida_ Kaji solo tiene 9 años, no puede graduarse ya.
Naruto sonrió con calidez y agarrando la mano de Hinata le dijo
_ Parece que ha nacido un nuevo genio en la familia Hyuuga_ la chica notó como la emoción hacía mella en ella y se nublaba la vista de las lágrimas_ Hinata, tu hijo es oficialmente Gennin de Suna hoy, ese maldito Gaara me ha robado un genio de ninja_ bromeó.
Hinata rió despacio y secó una lágrima. Asintió. Y un segundo antes de irse abrazó con todas sus fuerzas a un sorprendido y petrificado Naruto.
_ Perdóname Naruto_ le dijo al oído_ perdóname por haberte hecho sufrir.
Naruto sonrió y la apartó despacio.
_ Ve, tu hijo te está esperando_ ella asintió y salió corriendo. Tu hijo y alguien más, pensó. Ella vuelve a ti de nuevo Gaara, no la pierdas otra vez.
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Corría tanto como sus piernas se lo permitían, y aún así giró parando su carrera al oír una voz conocida gritar su nombre.
_ ¡Hinata!_ repitió. La mencionada miró hacia el lugar de donde provenía la voz y sonrió al ver una siempre jovial Ino _ ¡Has vuelto!
La efusiva mujer la abrazó y no fue hasta ese momento que la Hyuuga notó que su amiga estaba embarazada.
_ ¡Ino!_ dijo ella apartándola y observando su vientre_ ¡Dios mío!
La rubia esbozó una enorme sonrisa y acarició la prominente barriga, y mirando hacia ella le habló al bebé.
_ Mira pequeño, aquí está tu madrina. Tu padre se pondrá muy contento_ alzó la mirada y habló a Hinata esta vez_ Kiba lleva meses repitiéndole que no debe salir hasta que tu hubieses vuelto.
Hinata abrió los ojos sorprendida.
_ ¿Kiba-kun y tú..?
Ino extendió una mano y mostró un anillo.
_Nos casamos hace algo más de un año. Kiba estaba muy triste porque no estuvieses presente.
Saliendo de su shock la peliazulada sonrió.
_ ¡Me alegro tanto por vosotros! ¡De verdad!_ de repente recordó porque llevaba tanta prisa_ Ino yo…
_ Lo sé. Kiba está allí, yo también quería ir pero con lo del embarazo…_ la rubia notó la impaciencia de la chica_ ¡Oh! ¡perdona! Ya me estoy enrollando de nuevo. ¡Ve!
_ Nos vemos Ino, tienes que contarme muchas cosas_ sonrió y salió corriendo.
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Llevaba corriendo horas, y hacerlo por el cálido desierto era realmente agotador. Contaba con que solo quedaban unos cuantos kilómetros para la aldea de la arena. Había desactivado su Byakugan hacía rato, porque el aire que levantaba la arena le hacía daño, además estaba agotada. Llevaba tres noches sin dormir ya que había querido regresar a Konoha cuanto antes, tres noches en las que no había parado y el cansancio estaba empezando a desgastarla, que unido al abrasador calor la agotaban de una forma rápida.
Aún sumida en sus pensamientos, notó un kunai volar y pasarle rozando la oreja izquierda. Lo esquivó a duras penas y de un logrado saltó se situó mirando en la dirección del atacante.
_ ¡Byakugan!_ gritó. Comenzó a mirar alejando cada vez más el rastreo de su técnica. Rápidamente se dio cuenta de que estaba en un grave problema. Le costaba mantener su línea sucesoria activada, ya que sus reservas de chakra estaban bajo mínimos debido al sobreesfuerzo de esos días. Si me atacan estoy perdida, pensó.
Al ver que no había rastro del ninja que le había atacado pensó que lo mejor sería correr en dirección a la aldea, podía aprovechar la ventaja de pelear en la distancia ya que esquivar armas sería más fácil que un ataque de frente, en ese momento.
Retomó su dirección y no pasaron minutos hasta que una lluvia de kunais y shurikens comenzó a atacarla. Esquivó los primeros con relativa facilidad pero los siguientes era más complicado. Las armas parecían venir de todas partes y encontrar un hueco para huir de todas era misión imposible. Mientras analizaba la situación notó un kunai clavarse de forma profunda en su hombro.
_ ¡Agh!_ gritó. Observó el arma y la arrancó. No parecía una herida muy grave. Corre Hinata, pensó. Suna está ahí, ya puedo ver las murallas.
Pero cuando parecía que alcanzaría su meta, las piernas comenzaron a fallarle y notó que la vista se le nublaba, haciendo que el pánico se apoderase de ella. Instintivamente llevó su mano a la herida y lo comprendió.
Veneno. La habían envenenado.
_ ¡Maldito!_ gritó. A penas le quedaban fuerzas ya, la inconsciencia caía sobre ella de forma rápida. Notó una figura acercarse a ella y oía su risa malvada. Se frustró pensando que había sobrevivido a una arriesgada misión y que ahora moriría de aquella forma tan indigna. Sintió ganas de llorar al pensar que estaba a punto de romper la promesa que le había hecho a Kaji de volver sana y salva.
Mantuvo la vista fija en la nublosa figura de su atacante, dispuesta a morir con la cabeza alta a pesar de no poder moverse por el efecto paralizante del veneno, pero antes de que aquel hombre pudiera darle el golpe final, distinguió entras las brumas de la inconsciencia como una enorme ola de arena se tragaba al agresor. Segundos después, le pareció verle. Dos puntos aguamarina se inclinaban hacia ella y con la sensación de encontrarse a salvo dejó que el sueño cayera sobre ella.
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Sentía todo el cuerpo dolorido y como si la cabeza estuviese a punto de estallarle. Intentó abrir los ojos, pero sintió que aquello solo empeoraría la jaqueca y decidió permanecer inmóvil. Intentó ubicarse de todas formas. Notaba que estaba sobre una cama y por el ligero olor a antiséptico que perforaba sus fosas nasales supo que era la de un hospital. Recordó entonces el ataque en el desierto. Cuando estaba decidida a ignorar el dolor y preguntar, oyó unas voces familiares y permaneció atenta.
_ ¿No tarda demasiado en despertar?_ era una voz infantil que originó en ella una pronta calidez. Kaji.
_ El médico dijo que necesitaría descanso después del veneno que le inyectaron. Es normal_ aquella voz pausada, grave y monocorde también era conocida para ella y también despertó un sentimiento en ella, emoción. Gaara está aquí. Aún así permaneció sin moverse, disfrutando de oírlos hablar tan familiarmente.
_ Mataré a ese desgraciado_ gruñó el pequeño.
_ Modera tu vocabulario_ respondió el otro. Hinata casi pudo ver el mohín de su hijo al ser reprendido.
_ ¡Pero papá…! ¿te parece momento para preocuparte por mi vocabulario? ¡Casi matan a mamá! ¡Ese maldito!
_ He dicho que cuidado con las palabras que usas Kaji_ habló, esta vez de forma más severa, Gaara.
Hinata no lo pudo evitar y soltó una pequeña risa, abriendo finalmente los ojos. Ambos pelirrojos dejaron su discusión y giraron la vista para observar a la mujer. Kaji corrió hacia la cama y saltó sin apenas delicadeza sobre ella.
_ ¡Mamá, estás despierta!_ dijo abrazándola. Hinata a pesar de que le dolía todo, no protestó. En unos segundos notó que el peso que su hijo ejercía sobre ella desaparecía y vio a Gaara alzándolo en el aire.
_ Papá…_ dijo el niño enrojeciendo_ ¿qué haces…?
_ Tú madre está débil, no deberías lanzarte así sobre ella_ lo dejó sobre el suelo y el niño asintió mientras su padre le revolvía amistosamente el pelo_ ¿cómo te encuentras?
Hinata miró directamente a Gaara por primera vez desde que había abierto los ojos. Podía decirle que le dolía cada uno de los huesos y músculos de su cuerpo, que la cabeza quería estallarle, que sentía la boca amarga y seca o que ni siquiera creía que pudiese mantenerse en pie. Pero su respuesta fue totalmente diferente.
_ En casa_ sonrió y cerró los ojos para mitigar al cansancio.
_ Deberías dormir un poco más_ le dijo_ y Kaji, tú deberías ir a la academia.
_ Pero…
_ No.
_ Kaji_ intercedió su madre_ ve. Hoy eres un ninja oficialmente, deberías celebrarlo. Yo estaré bien.
El niño frunció el entrecejo pero acabó cediendo, se acercó a su madre y le besó la mejilla.
_ Cuida de mamá_ ordenó a su padre_ yo les diré a todos que está bien.
Gaara asintió y vio como el pequeño abandonaba la estancia.
Estuvieron varios minutos en silencio, pero a pesar de tener los ojos cerrados, Hinata sabía que Gaara continuaba allí. De repente se sintió un poco nerviosa. Incapaz de dormir decidió mantener una conversación. Se incorporó lentamente para quedar sentada, ignorando el dolor.
_ Deberías estar quieta_ dijo el pelirrojo manteniendo una prudencial distancia.
Ella sonrió tranquilizadora.
_ Estoy bien_ se acomodó_ así que, ¿un ninja de tan solo nueve años?
_ Así es_ Hinata notó el orgullo en la voz de Gaara y se le contagió un poco_ tu hijo es un genio.
_ Nuestro_ corrigió la mujer. Gaara la miró fijamente a los ojos_ lo has hecho bien, sabía que acabaríais llevándoos bien.
_ Fue difícil al principio_ respondió.
_ Lo importante es que lo conseguisteis. Ha sido maravilloso veros comportaros como padre e hijo.
_ Hiciste un buen trabajo con él, lo criaste bien.
La Hyuuga enrojeció ante el cumplido y asintió levemente con la cabeza.
_ Gracias_ soltó de repente. Gaara la interrogó con la mirada_ tú me salvaste en el desierto. Gracias.
_ No iba a dejar que la madre de mi hijo muriese.
Ella sintió un pinchazo en el pecho al oírle decir eso. La madre de su hijo. Eso era todo lo que ella era para él. Qué tonta había sido al pensar que después de tres años todavía sentiría algo por ella. Esbozó una pequeña sonrisa triste.
_ No después de haberme dado cuenta de mis sentimientos y haberte estado esperando durante tres años.
Hinata alzó la vista asombrada y se encontró a Gaara que se había acercado lo máximo que la cama le permitía. Tragó saliva incapaz de decir nada.
_ ¿Y ahora qué?_ preguntó Gaara.
La mujer pensó durante unos segundos.
_ ¿Recuerdas lo que te dije cuando me despedí de ti antes de la misión?_ preguntó_ aquello sobre que mis sentimientos no habían cambiado.
Gaara asintió.
_ Quiero pedirte una cosa Gaara_ el nombrado permaneció en silencio_ esa noche me dijiste que me amabas, y yo te respondí que lo que sentía por ti era lo mismo que la noche que concebimos a Kaji.
_ Lo sé.
_ Dímelo de nuevo Gaara_ ella clavó sus blancos ojos en los de él_ porque esta vez tengo una respuesta mejor.
_ Te amo_ anunció sin dudar. Hinata sonrió y agarró la mano de Gaara.
_ Yo también te amo_ apretó un poco la diestra del pelirrojo_ llevaba nueve años sin pronunciar esas dos palabras.
El hombre respondió al apretón, sabiendo que las dos únicas veces que Hinata había dicho esas dos palabras habían sido para él.
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_ ¡Hinata!_ el grito de Kiba resonó en todo el hospital. Gaara soltó la mano de la Hyuuga de forma automática sin saber muy bien porque_ ¡Has vuelto! ¡Gracias a Dios que estás bien!
La chica sonrió al ver entrar en la habitación a Shino, Shikamaru y Temari.
_ Hola a todos_ alzó la mano.
_ Menudo regreso problemático que has tenido_ comentó el Nara_ bienvenida.
_ ¿Cómo es que venías hacia Suna?_ preguntó la rubia.
_ Cuando llegué a Kohona Naruto me dijo que Kaji se graduaba hoy y vine en cuanto pude_ miró a Gaara al pronunciar el nombre de Naruto, pero el pelirrojo permanecía con su semblante imperturbable de siempre_ por cierto_ miró hacia Kiba y ensanchó aún más su sonrisa_ Enhorabuena por tu "cachorro" Kiba-kun.
Su amigo rió y se rascó la nuca emocionado.
_ Pero no le llames así delante de Ino, por favor_ le dijo.
_ Si, se pone muy problemática cuando Kiba llama así al bebé_ añadió Shikamaru.
_ "Mi hijo no es un maldito perro, Inuzuka"_ dijeron el futuro padre y la mujer de Suna a la vez imitando pobremente la voz de Ino.
Todos rieron. Mientras las risas aún resonaban y la conversación se tornaba por paraderos más triviales, Hinata se permitió observar a todos. Tan cambiados y tan iguales a antes. De repente sintió lo mucho que los había echado de menos a todos.
A Kiba con su alegre e hiperactiva forma de ser, que lograba hacerla sonreír en los momentos más insospechados.
A Shino y su semblante serio y adusto, pero que sabía que tras esas gruesas gafas le dedicaba una cálida mirada de profundo cariño.
A Shikamaru y su siempre perezoso carácter, quejándose de lo problemático que era todo pero siendo siempre el primero en aparecer cuando se le necesitaba.
A Gaara. ¿Cuánto había echado de menos a Gaara?. Aquello parecía incluso imposible teniendo en cuenta que sus buenos momentos se habían reducido a dos y ambos habían acabado en una despedida. Era tan ilógico extrañar a alguien por quien habías sufrido tanto, tan ilógico y placentero.
Mientras pensaba en él notó que el Kazekage la miraba y ella le dedicó una sonrisa tranquilizadora, pero sin poder evitar pensar ¿cómo sería todo ahora?.
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Paseó por el despacho de Gaara observando a la nada. Acababa de salir del hospital y sus amigos se habían ido alegando que buscarían a Kaji para poder cenar todos juntos antes de la marcha a Konoha.
Hinata se había dado cuenta durante la breve estancia en la habitación del hospital, en que Temari lucía ahora en su frente la banda de Konoha y no la de Suna; supuso que Gaara y Naruto habrían arreglado su traslado para que pudiese estar más cerca de Shikamaru. Suspiró.
Podía sentir a Gaara unos pasos más atrás que ella, pero no sabía muy bien que decir. Todo aquello le resultaba extraño e inverosímil.
_ Hoy regresas a Konoha_ anunció el pelirrojo, sin ningún tipo de emoción en su voz. Pronunciando en voz alta algo que era innecesario, ya que era evidente para ambos.
_ Así es. Aún no he visto a Hanabi, y seguro que estará encantada de dejar de liderar el clan como ha hecho durante mi ausencia.
_ Sabes que no me refiero a eso_ añadió el hombre caminando y poniéndose frente a ella.
_ Lo sé_ ella perdió su mirada en la oscura noche a través de la ventana_ ¿qué esperas oír de mí?
_ Sólo la verdad.
_ La verdad ya la sabes. Han pasado nueve años desde el nacimiento de Kaji, desde que te confesé mis sentimientos_ hizo una pausa para tragar saliva_ y en ningún momento te he olvidado.
Lo miró al terminar la frase y permanecieron en silencio unos segundos.
_ Supongo que prepararé las cosas de Kaji para su marcha esta noche contigo_ informó el hombre.
_ No_ respondió tajante. Esta vez Gaara no pudo esconder sus sorpresa_ Kaji acaba de ser nombrado Gennin, ahora es un ninja de la arena, no le quitaré lo que ha conseguido.
_ Naruto podría…
_ He dicho que no. Aquí tiene sus compañeros, acaban de asignarle un equipo. Es feliz aquí_ sonrió melancólica_ ha portado con más orgullo el apellido Sabaku No en estos tres años de una forma que nunca lo había hecho con el Hyuuga. No le arrebataré a mi hijo sus sueños y lo que ha conseguido con su esfuerzo.
Gaara solo asintió. Hinata rozó con sus dedos la áspera coraza de arena de la mano del pelirrojo.
_ Pero esa no es la pregunta que deseas hacerme realmente Gaara.
Él disfruto del leve contacto que ella le ofrecía. Observó su melena recogida de forma desarreglada, su muy gastada ropa ninja y sus enormes ojos blancos.
_ Cierto_ apartó la mano y caminó hacia la ventana. Hinata en cambió no se movió ni un ápice_ la verdadera pregunta es, ¿qué haremos ahora nosotros?
La mujer sonrió y se acercó poniéndose a su lado.
_ Continuar_ fue todo lo que dijo, recibiendo una mirada desconcertada del pelirrojo_ creo que ha llegado la hora de que ambos miremos hacia el futuro y dejemos de atormentarnos por lo que sucedió en el pasado_ dirigió su mirada al infinito desierto_ ¿quieres hacer ese camino hacia el futuro junto a mí, Gaara?
Él la miró sin decir nada.
_ Yo…_ la mujer dudó unos segundos antes de continuar_ yo debo volver a Konoha, por mi clan y mi puesto en la aldea. Pero si tú me lo permites, me iré pensando en que dejo aquí lo más importante de mi vida, las dos cosas por las que lucharía hasta la muerte sin dudar.
_ Sólo si prometes que encontraremos la manera de que esto sólo sea algo temporal.
Hinata sonrió y agarró su mano de forma decida, poniéndose de nuevo frente a él y sonriendo.
_ Lo prometo. Prometo que hallaremos la forma de estar los tres juntos al fin, como una familia.
_ Como una familia.
Gaara repitió las palabras como un leve susurro, mientras observaba fijamente a la mujer, que por ironías del destino, le había robado el corazón y le había hecho comprender que los actos que cometemos contra otros marcan mucho el camino que elegimos en nuestra vida, pero que también ayudan a que, llegado el momento, sepamos abandonar la travesía incorrecta y retomar el camino adecuado.
Con ese pensamiento en mente y sabiendo que al final había encontrado su lugar en el mundo se inclinó y besó a Hinata. Saboreando aquellos labios de una forma que no había hecho nunca, memorizando cada célula y cada movimiento, cada suspiro.
Se separaron unos minutos después, ella sonriendo abiertamente y él con una pequeña mueca de felicidad. Cuando giraron hacia la puerta para reunirse con los demás encontraron a su pequeño hijo observándoles.
Los ojos de Kaji brillaban como si estuviese a punto de echarse a llorar, aunque era evidente que hacía enormes esfuerzos por no hacerlo. Hinata sonrió de forma tierna y avanzó hacia él, alzándolo en brazos, notando la diferencia de tamaño y peso que había adquirido mientras él se abrazaba fuertemente a su madre.
_ Entonces…_ dijo con esfuerzo y de forma entrecortada_ ¿somos ahora una familia?
Hinata miró a Gaara y él asintió.
_ Lo somos pequeño.
Kaji apretó más el abrazo en torno a su madre y dejando que sus lágrimas cayeran desmesuradas por su mejilla, sonrió.
¡Gracias por los reviews! Espero que os guste este capítulo. No sé exactamente cuantos quedan para el final, pero no serán demasiados.
¡Nos vemos pronto!
