Perdon por tanta tardanza, pero andaba si inspiración, gracias a mi amiga Ushio Amamiya por sus animos y apoyo en este fic, ahora esta parte es mas desde el punto de vista de Ichigo.

CAPITULO 2: LOS SIETE MARES Y SIETE DONES.

Ichigo estaba una vez mas en la pileta de agua, últimamente le era mas necesario ese contacto con el agua aun, cuando el barco con el que el trabajaba se había averiado, esta reparación costaría un par de meses, y el estaba desesperado, lo único que quería y anhelaba era estar en el mar una vez mas y tratar de ver una vez mas aquella extraña silueta de sus sueños.

-no se que me paso aquella vez, pero ya nada es igual.

-vaya que bueno que te das cuenta.

Apareció tras el un hombre de ropas grises y un curioso sombrero, que además usaba un baston, jamás lo había visto, pero algo en el resultaba familiar.

-¿y tu quien eres?

-Vaya que eres grosero, si yo solo venia a saludarte y aclararte un poco eso que tienes y sientes, te diré solo que mi nombre es Urahara Kisuke y no soy de aquí.

Ichigo lo miro confundido, ¿Quién era el?, al mirarlo en verdad no parecía de este mundo, y era inexplicable el escalofrio que le producía.

-Mira, no se de que demonios me hablas, así que déjame en paz, que estoy ocupado.

Explico Ichigo saliendo de la pileta envuelto en una toalla, solo cubriendo su parte de abajo y con el torso desnudo.

-Creo que no te has dado cuenta, pero has sido victima de un hechizo que no es de este mundo nuestro.

Aseguro Urahara sorprendiéndolo nuevamente, Ichigo se detuvo antes de partir y lo miro, no podía negarlo y mucho menos ser escéptico, el mismo lo había comprobado con sus propios ojos, el ya no era el mismo algo en el había cambiado de forma misteriosa y sobre natural.

-Las sirenas son los seres mas hermosos y misteriosos de los siete mares, y quizás también sean los mas tristes también.

Dijo Urahara sentándose arriba de un barril de madera.

-¿Si-sirenas?

Pregunto Ichigo muy sorprendido.

-en efecto, las sirenas tienen el don de sacrificio mas grande que se conoce, ellas tienen un hechizo de amor llamado el canto del caracol, en el que le dan toda su magia a el ser que aman.

Al decir estas palabras Urahara provocaba en Ichigo sentimientos encontrados, lo que le había ocurrido realmente si era obra de una sirena, no entendía muy bien.

-¿Qué significa eso del hechizo del caracol?

Pregunto el cada vez mas confundido Ichigo.

-Como ya te lo dije, es un acto de sacrificio y de amor que las sirenas son capaces de ofrecer, consiste en brindarle el don de la magia de los siete mares, es notable aun mas cuando se trata de un humano.

Urahara lo miro con unos ojos que parecían cambiar de color, Ichigo por primera vez cayo en cuenta de que ese tipo no parecía ni siquiera un ser humano.

-¿la magia de los siete mares? Todo esto es muy..

El incrédulo Ichigo se vio exaltado una vez mas al momento en que Urahara se levanto de golpe y con un gesto mas duro.

-ya te debes de haber dado cuenta de los cambios en tu cuerpo, ¿no es asi?

Se acerco a Ichigo y este lo miro con algo de terror.

-El hechizo numero uno las branquias, con esto puedes respirar bajo el agua, representa a el mar mediterráneo.

Una especie de trueno, retumbo en el cielo, cuando el dijo esas palabras.

-El segundo hechizo son las aletas, te dan la habilidad de nadar como un pez, representa a el mar negro, el tercero es el silbido del delfín , con este puedes comunicarte con los animales marinos, por medio de un silbido, este don tiene su origen en el golfo pérsico.

Urahara notaba la confusión en la mirada de Ichigo pero también sabia que el había sido elegido por algo y tenia fe en esa decisión del destino.

-El cuarto don es llamado brújula, con el te puedes orientar en la inmensidad de el océano, este don surgió en el mar Caspio.

Ichigo, no resistió mas y grito la desesperación que lo corroía.

-No se que es toda esta mierda, pero no quiero saber nada.

Urahara solo lo miro y reflejo una leve sonrisa.

-Ten calma que aun falta los mas interesantes, como el quinto llamado lagrima de sirena el cual según el mito, dice que la sangre de el portador puede curar cualquier herida, este representa a el mar Arábigo.

Con un gesto de repulsión Ichigo se dirigió a el.

-¿tengo que dar mi sangre para eso?, vaya suena peligroso

Urahara solo sonrio maliciosamente, como si pudiera descubrir las intimidades de lo profundo de su corazón.

-El sexto don que es originario de el mar Adriático, es a mi gusto el mas importante, su nombre es la Tortuga y solo lo puedes usar una vez.

Ichigo se sobresalto al escuchar esa premisa, ¿un don que solo se podía usar una vez?

-Esta tortuga, tiene la capacidad de cambiar el destino, salvarte de la muerte a ti o a quien tu desees, pero solo lo puede hacer una vez, así que piensa bien cuando la usaras y para quien.

El incrédulo Ichigo se digno a lanzar un suspiro estremecedor, ya no sabia ni en que estaba metido, pero el destino al que la tortuga podía vencer, era el mismo destino que lo desgarraba en estos momentos.

-Esos son los seis dones, ahora solo falta el ultimo don, ¿no es así?

Pregunto Ichigo rascando su cabeza con una dolorosa resignación, Urahara disfrutaba el momento en demasía.

-Asi es, el ultimo don, el perteneciente a el mar Rojo, el mas poderoso de todos, un arma ofensiva, una espada capaz de cortar en dos el océano, el legendario colmillo del tiburón.

Una vez mas el cielo retumbo y se oscureció en un lúgubre silencio, no había necesidad de explicar nada, la cara de Ichigo lo decía todo.

-pero yo no tengo ninguna espada, no se de que me hablas.

Respondió Ichigo sin comprender, la idea de una espada con tal poder era demasiado seductor.

-El colmillo es el único don que no aparece al momento del hechizo, como el resto, el colmillo se encuentra oculto en el palacio de el dios de los mares, pero solo tu puedes usar esa espada, tu y solo tu.

De nueva cuenta Ichigo se vio golpeado por la incertidumbre de lo desconocido, ¿donde estaba esa famosa espada llamada colmillo de tiburón?

- Por lo pronto no puedes hacer nada para tenerla, te ofresco mi ayuda, de todas maneras, cuando me necesites solo llámame.

Dijo Urahara acomodando su sombrero.

-¿y como sabre como llamarte?

Pregunto un preocupado y aterrorizado Ichigo.

-Yo sabré cuando me necesites, y ahí estaré.

Ichigo jamás se imaginaria los peligros que lo acecharían en el fondo del mar, ni los malvados seres que habitan en lo profundo de las aguas oscuras de el océano, ahí donde esa espada sagrada dormía esperándolo y ahí donde la hermosa sirena era prisionera.