Los personajes pertencen a Kishimoto
¡Disfrutad la lectura!
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"Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado"
Thomas Jefferson
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Capítulo 15: Sé feliz
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Pasear por Suna se sentía completamente diferente a hacerlo por su aldea natal. La brisa fresca que generalmente proporcionaban los árboles, el olor a hierba recién cortada y la humedad del ambiente, no tenían nada que ver con la pasión con la que el sol abrasaba entre las casas de arena, la ligera brisa caliente que levantaba granos de arenilla y el olor a tierra seca que inundaba cada esquina de su nuevo hogar. Era diferente, pero no le disgustaba en realidad. Hinata pensaba que podría adaptarse con cierta facilidad al lugar y a sus gentes que le saludaban amigables cuando se cruzaban con ella.
La rabia inicial con la que había abandonado la torre del Kazekage había dejado paso a un estado de ánimo apático. Quería volver a casa donde estaría su pequeño hijo con el que se moría de ganas de estar, cenar junto a él y que le contara, con más emoción de lo normal, que tal las pequeñas misiones que le asignaban. Pero en aquella casa también estaría Gaara, con el que ahora mismo no tenía muchas ganas de compartir mesa y mucho menos cama en la que dormir. ¿Es que la felicidad entre ambos estaba destinada a ser momentánea siempre? ¿No podían los buenos momentos durarles más de unas horas?
Suspiró resignada y de un potente salto alcanzó una de las enormes murallas que protegían la aldea y se sentó en el borde observando el infinito desierto exterior. Tan bello, enigmático y solitario. Tan parecido a Gaara. Por mucho que lo observaras o que te adentraras en él nunca llegabas a conocerlo en realidad, el desierto no tiene unos caminos marcados ni unas rutas, con lo que perderse en él es relativamente sencillo. Conocerlo se le antojaba imposible. ¿Sería con Gaara también así? A veces por mucho que se esforzase le resultaba imposible saber lo que estaba pensando el pelirrojo o sintiendo, si era feliz, desdichado o simplemente se dejaba llevar por las circunstancias, y aquello le aterrorizaba.
Ver una puesta de sol en Suna era como ver una por primera vez. Los colores del cielo eran totalmente diferentes a cualquiera que ella hubiese observado y se sentía una calma especial. También era increíble notar como la temperatura bajaba drásticamente cuando dejaba de brillar el sol. Extremadamente caliente durante el día, peligrosamente frío por la noche.
_ Te helarás si te quedas mucho tiempo más ahí parada_ alzó la vista para encontrarse con Kankuro que estaba de pie sobre la muralla, a su lado_ he estado buscándote por todos lados.
_ Oh, lo siento. Se me ha ido el santo al cielo. De todas formas no tenías que preocuparte por mí.
_ Es Gaara el que estaba preocupado_ Hinata enrojeció y apartó la vista para posarla en el sol casi oculto ya_ además no conoces mucho el lugar, podrías perderte.
_ Eso sería difícil.
_ ¿Hmn?
Hinata lo miró y señaló con su dedo índice uno de sus ojos.
_ Byakugan_ recordó_ si lo tuvieses no tardarías tanto en encontrarme.
Kankuro soltó una carcajada y se dejó caer sentado a su lado.
_ Cierto. Qué idiota. Supongo que una Hyuuga encontraría hasta una aguja en un pajar ¿no?
_ Algo así_ cedió Hinata con una sonrisa, contenta de mantener una conversación trivial e insulsa que despejara su mente.
_ Oye Hinata, no te enfades con Gaara por lo de la boda, él…
_ Lo sé_ la Hyuuga alzó la vista para observar las primeras estrellas que alumbraban la noche del desierto_ no es esta la forma en la que deseo casarme, pero voy a hacerlo si es la forma de quedarme aquí.
Kankuro la observó asombrado durante unos segundos.
_ Pero tú saliste tan furiosa y sin decir nada, pensé que estarías cabreada.
_ No me malinterpretes, lo estoy. Estoy muy enfadada con tu hermano porque_ hizo una pausa y sonrió con melancolía_ ha hecho algo que creía olvidado. Cuando era pequeña los Hyuuga decidían todo por mí, desde mi ropa hasta mi forma de hablar o sentarme. Hacía tiempo que no me sentía de esa forma, manejada por personas ansiosas de poder. Odio ser un juguete en manos de otras personas.
Kankuro quiso decir algo pero se mantuvo en silencio, pensando en todas las similitudes de su hermano con Hinata en las que no había caído hasta ahora.
_ Deberíamos volver.
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_ ¡Mamá!_ la infantil, pero fuerte, voz de Kaji los recibió nada más cruzar la puerta_ ¿dónde estabas? ¡Tengo hambre! Y dijiste que cenaríamos todos juntos.
_ Lo siento, lo siento_ sonrió la adulta_ iré a preparar algo ¿de acuerdo?
Antes de dirigirse a la cocina echó un vistazo rápido a la estancia y encontró a Gaara sentado en el suelo frente a una pequeña mesa mientras leía atentamente un pergamino. Ella no le dijo nada y él tampoco la saludó.
Mientras cortaba algunas verduras y preparaba arroz, para realizar una cena rápida, Kaji se situó tras ella.
_ Llegó un halcón con un pergamino para ti, es de Konoha.
Tras limpiarse las manos recogió el objeto que su hijo le daba y reconoció el sello particular de Shikamaru. Sonrió inconscientemente y se mordió su dedo pulgar con uno de sus colmillos provocando una leva hemorragia. Dejó caer una gota de su sangre sobre el sello lacrado del pergamino y realizó un sello rápido con las manos, logrando que se abriera. Era un técnica sencilla pero que impedía que nadie, excepto el destinatario, pudiese leer el contenido de la misiva.
La carta traía la inconfundible caligrafía de su amigo Nara, que lucía desganada como de costumbre.
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" ¡Ey! Deberías haber llegado ya a Suna. Recuerda enviar una carta cuando lo hagas, todos por aquí están preocupados por el viaje y por cómo te adaptas. Sobre todo la problemática de Temari, que quiere saber cómo van las cosas entre tú y su hermano. Ignórala, solo quiere cotillear.
Aún no te he perdonado por irte y dejarme con todo el tedioso papeleo que supone ser capitán. Las malditas asignaciones se te daban mucho mejor a ti.
De todas formas, recuerda la razón principal por la que te has ido. Sé feliz.
¡Ah! Y no te pongas problemática de más, te has acostumbrado tanto a ser independiente y hacer las cosas a tu forma que estoy seguro de que acabarás buscando problemas donde no lo hay.
Recuerdos a todos.
Relájate y no me envíes mucho trabajo.
Nara Shikamaru."
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La mezcla de extrañas sensaciones que le produjo la carta no la dejaban discernir entre echarse a llorar o reír de felicidad. Envolvió la nota y desde su posición observó a Gaara que continuaba inmerso en lo que hacía cuando ella había llegado. No te pongas problemática. Shikamaru era un vago sin remedio, pero tenía mucha razón. No llevaba ni 24 horas en su nuevo hogar y ya estaba envolviéndose en problemas y luchas internas con su antiguo yo y el actual.
_ ¿Mamá?
Hinata miró a su hijo que la observaba con semblante preocupado ante la evidente concentración que había mantenido ella.
_ ¡Oh! ¡Perdón!_ rió avergonzada_ Shikamaru te envía recuerdos, también a Kankuro y a tu padre.
El niño esbozó una sonrisa radiante y salió corriendo mientras anunciaba los saludos de su padrino. Gaara alzó la vista para ver a su hijo y luego la posó sobre Hinata, que deseó dedicarle una sonrisa, pero en vez de ello se giró para continuar con la cena.
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Todos cenaron en un ambiente bastante pesado. Kankuro apuró su plato todo lo que pudo para huir, literalmente, hacia su apartamento. Durante la cena no pudo evitar estar agradecido de que Hinata no tuviera el genio de Temari o seguro que estarían comiendo entre el vuelo de los cubiertos.
Kaji no dejó de intercambiar continuamente su mirada entre sus padres. Aunque ambos lucían como siempre, su padre exageradamente calmado y su madre asombrosamente dulce, algo no iba bien. No necesitaba ser el nuevo genio de la familia Hyuuga o la Sabaku No, aún no tenía muy claro cómo dirigirse a su nueva unión familiar, para saberlo.
Al acabar la cena Hinata se levantó para fregar los platos, pero fue detenida por Gaara.
_ Yo lo haré, no estás aquí para hacer todas las tareas_ ella asintió un poco sorprendida.
_ Oh, no me importa hacerlo, pero está bien_ dejó que Gaara se encargase de eso_ voy a asegurarme de que Kaji está en cama y me daré un baño.
Gaara la observó un minuto mientras salía de la cocina y antes de que cruzara la puerta la interrumpió.
_ ¿Prefieres que durmamos en habitaciones separadas?
Al oír su voz y la cuestión se quedó paralizada, continuaba dándole la espalda. Era cierto que todavía se sentía molesta con él, pero ¿qué se supone que hacía en Suna si la distancia entre ella y Gaara se hacía más grande aún estando bajo el mismo techo?
Sé feliz. Las palabras de la carta de Shikamaru se vislumbraron claramente en su cabeza y casi pudo ver a su amigo susurrando un "problemática" por estar ahí parada dudando ante una tontería semejante.
¿Es que iba a dejar escapar su felicidad por culpa de un consejo de ancianos? Puede que tuviera que volver a lidiar con ese tipo de cosas, pero ya no era la pequeña Hyuuga que simplemente asentía. Había crecido, madurado y había pasado por miles de cosas para llegar a donde estaba y conseguir una felicidad, que por muy arrogante que sonase, estaba segura que se merecía.
Bajó la cabeza sin girarse a mirar a Gaara.
_ Quiero dormir contigo_ el pelirrojo no mudó su semblante a pesar de que la respuesta le había sorprendido de verdad_ aunque sigo molesta. Pero quiero dormir contigo. Sólo quiero que lo sepas.
Y dicho aquello abandonó la cocina sin volver en ningún momento la cabeza.
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Cuando entró en la habitación de Kaji, su hijo ya se había metido en cama.
_ Hace mucho tiempo que no te doy un beso de buenas noches_ admitió sentándose al borde de la cama del pequeño_ espero que no estés mayor para eso.
El pequeño sonrió y negó con la cabeza, cumpliéndole el capricho a su madre.
_ Mamá_ tenía los ojos cerrados mientras disfrutaba de las caricias de su madre en su alborotado pelo _ dale un respiro a papá.
Hinata detuvo sus caricias abruptamente sorprendida por la frase y miró a su hijo que había abierto los ojos.
_ Tiene gracia que tú me digas eso ¿no? Sé que fuiste muy cabezota durante meses, antes de darle una oportunidad_ el niño notó un pequeño rubor en sus mejillas y girándose se tapó con la sábana en un gesto infantil.
_ Sé que no es asunto mío pero…_ el silencio de Kaji se hizo eterno para Hinata_ él verdaderamente se está esforzando para hacer las cosas bien.
_ Eso ya lo sé Kaji.
_ No, tú no entiendes. Papá aún no se ha perdonado todo lo que te hizo en el pasado, lo que te dijo y lo que tuviste que pasar.
Hinata se quedó paralizada y suspiró.
_ ¿Te ha dicho eso él?
_ No, yo… puedo notarlo.
_ Habéis llegado a entenderos muy bien ¿verdad?
_ ¿Te molesta?
Hinata observó a su hijo sonriendo y negó con la cabeza.
_ Me hace muy feliz_ volvió a acariciar a su hijo y le miró a los ojos_ yo le dije que no le culpaba de nada de lo sucedido, y lo dije de verdad. Pero supongo que yo me sentiría igual en su situación_ se preguntó a si misma sino era ridículo que estuviese tratando ese tipo de temas con un niño de nueve años pero continuó_ ¿tú crees que estoy siendo demasiado… intransigente?
_ Creo…que no eres consciente de hacerlo, pero es difícil saber lo que piensas a veces mamá.
_ Tienes razón_ sonrió_ mi pequeño genio. Ahora a dormir.
Besó al frente de su hijo y abandonó la habitación. Realmente ella le había dicho a Gaara que olvidaran su pasado, pero no había sido consciente de lo difícil que podía ser eso para él. ¿Tan egoísta se había vuelto que no podía ver el sufrimiento del hombre que amaba?
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Gaara terminó de lavar los platos y escuchó el agua de la ducha, suponiendo que Hinata ya había acostado a Kaji y ahora estaba dándose un relajante baño. Cruzó sus brazos y apoyó uno de sus hombros en el marco de la ventana, observando la oscura noche del desierto. Realmente no tenía ni idea de cómo enfrentarse a aquello. Debía subir a la habitación y compartir cama con Hinata, que aunque le había dicho claramente que deseaba dormir con él, estaba molesta y él era capaz de admitirse a sí mismo que tenía sus razones.
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Hinata se vistió con una camiseta larga y ancha que solía usar para dormir, tras salir de la ducha. Secó lo más posible su pelo con la toalla y dejó que cayese húmedo por su espalda antes de abandonar el baño. Cuando entró en la habitación se encontró a Gaara que retiraba su ropa para ponerse a dormir.
_ Lo siento, debí haber llamado_ Gaara la observó al oírla hablar.
_ Es tu habitación también, no tienes que pedir permiso para entrar.
Hinata sintió como el rojo se apoderaba de sus mejillas. Todavía no se hacía a la idea de compartir habitación con Gaara y que aquellas situaciones se harían de lo más cotidiano a partir de ahora. Simplemente asintió y se sentó al borde contrario de la cama en donde Gaara se ponía cómodo para dormir. Tuvo que concentrarse para normalizar su respiración. Estaba enfadada, pero a pesar de ello todo lo que podía sentir era los nervios agolpándose frenéticamente en cada poro de su piel. Se tumbó sobre la cama, abrigándose de la fría noche desértica, siempre dando la espalda a la zona donde Gaara dormiría.
Deseó volver al momento de aquella tarde, cuando ambos estaban solos en esa habitación y todo fluía natural, sencillo y agradable. Cerró los ojos con fuerza, intentando aplacar los recuerdos inútilmente, mientras sentía que el colchón se hundía bajo el peso del pelirrojo.
_ Probablemente no sea el mejor momento para decir esto_ la voz de Gaara sonó anormalmente lejana, por lo que Hinata dedujo que él también estaba de espaldas a ella. Espalda contra espalda, pensó, bonito y romántico inicio el nuestro_ pero el consejo querrá vernos mañana para aclarar asuntos sobre la…
_ La boda_ Hinata acabó la frase por él_ puedes decirlo, no es que vaya a salir huyendo por eso.
_ No quiero incomodarte_ hizo una pequeña pausa en la que la mujer agudizó el oído, temerosa de perderse algo_ es decir, más de lo que lo estás ya.
_ Hmm_ fue todo lo que su cerebro fue capaz de enviar como respuesta a su boca. Hizo un esfuerzo por decir algo coherente_ durmamos entonces. Prefiero estar descansada si tengo que verles la cara de nuevo.
Tras unos minutos de silencio, de incómodo y desagradable silencio, Gaara volvió a hablar.
_ Mañana les diré que olviden el tema_ Hinata se tensó sobre la cama, sorprendida por el cambio de situación.
_ ¿Qué h..?
_ Sería ridículo obligarte a eso, sólo para que te quedes en Suna.
Hinata giró la cabeza para observar entre la oscuridad la espalda de Gaara. En realidad, no supo que la movió a hacer aquello, pero giró su cuerpo completo y se acercó a la espalda del hombre, a la que se pegó. Apoyando su frente sobre la nuca y agarrando la camiseta que él usaba. Notó, en la reacción corporal de él, la sorpresa; pero no se movió.
_ Hace frío_ susurró quedamente, sabiendo lo ridículo de su excusa para acercarse a él. Sintió que él iba a decir algo pero no le dejó_ lo haré. Me casaré contigo. No importa si es sólo algo impuesto por ese consejo, me da igual. De todas formas tenía pensado pasar el resto de mi vida a tu lado, así que la forma da igual.
Gaara se quedó en silencio sin saber que decir. Notó como las manos de Hinata se aferraban con más fuerza a su camiseta.
_ Gaara…_ no dijo nada cuando ella pronuncio su nombre, esperando por lo que quería decirle_ lo siento. No debí de reaccionar de esa manera en la reunión, fue infantil de mi parte.
_ Tenías derecho.
_ No, no lo tenía. Sé que estás esforzándote por hacer las cosas bien_ Hinata pegó más su cuerpo al lomo del pelirrojo.
_ Eso es porque…
_ Sé porque es_ le interrumpió ella_ y quiero que dejes de hacerlo. Dejemos el pasado en el pasado Gaara.
_ Tengo que compensarte lo que sucedió cuando…
_ De acuerdo. Si te pido algo en compensación por ello y lo haces ¿olvidarás todo el asunto del pasado?_ esperó unos segundos por una respuesta y al no obtenerla, insistió_ ¿lo harás?
_ Está bien.
_ Promete que mañana cuando me despierte estarás aquí. Con eso me daré por satisfecha.
_ Eso no es para nada equitativo.
_ Nadie dijo que tuviera que serlo. ¿Lo harás? Si lo haces, ya habrás hecho algo importante por mí y lo que ocurrió años atrás, estará saldado.
Tras unos segundos de silencio, donde él podía notar el cálido aliento de Hinata sobre su nuca, accedió.
_ Lo haré_ Hinata movió su cabeza afirmativamente al oírlo, mientras dejaba escapar una pequeña sonrisa.
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A pesar de haber solucionado las cosas, la situación seguía siendo algo incómoda. Hinata no quería seguir sintiendo la espalda de Gaara y estaba segura de que él no se giraría, todavía influenciado por todo lo que había sucedido.
_ Gaara, tengo frío_ y se pegó más a su cuerpo, esperando una respuesta favorable. Y la obtuvo.
El pelirrojo se giró, quedando de frente a ella y pasó su brazo sobre Hinata. La Hyuuga se acurrucó un poco más y disfruto del cálido gesto y del momento.
_ Así está mejor_ dijo_ creo que tardaré en acostumbrarme al frío clima de las noches del desierto.
_ Eso espero.
E Hinata agradeció la oscuridad, porque así Gaara no vería sus mejillas ruborizadas ni la pequeña lágrima de felicidad que amenazaba con escaparse de sus ojos.
Y en realidad daba igual si las noches se volvían más cálidas, porque ella estaba segura de que tendría frío cada una de ellas. Y Gaara deseaba que así fuera.
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¿Opiniones, por favor?
