Los personajes son de Kishimoto. La historia, buena o mala, sólo mía.
Advertencias: Lemon.
¡Gracias por leer!
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"Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente"
Confucio
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Capítulo 16: Juntos
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Abrió los ojos y parpadeó varias veces seguidas para acostumbrarse a la luz de la mañana. Frunció los ojos adaptándose y dejando que las últimas brumas del sueño desapareciesen. La sensación de despertarse en un lugar ajeno al normal se apoderó de ella, fijándose en como la luz se colaba en la habitación de formas diferentes que en su aldea natal, cómo el frío de la noche estaba dejando lugar a un calor abrasador. Calor. Podía sentir una agradable calidez en su espalda, y despertándose del todo recordó. No solo no estaba en su casa sino que no estaba sola en cama. En ese momento fue consciente del leve peso sobre su cintura y vio el brazo de Gaara sujetándola desde atrás, proporcionándole el calor que anoche ella había pedido. Sin saber porque el rojo invadió sus mejillas, infantilmente.
Se movió despacio para no despertar al pelirrojo. Quería girarse y verlo allí, tras despertarse. Tal y como no había ocurrido la primera vez. Se volteó lentamente y tras ponerse frente a Gaara, unos ojos aguamarina la recibieron. Estaba despierto. Hinata se quedó algo atontada, sin saber que decir. El brazo del hombre seguía sobre su cintura, como negándose a dejarla abandonar la cama, y por lo más sagrado, que jamás se le ocurriría tan tonta idea.
_ Buenos días_ el hombre fue quien rompió el silencio mientras que Hinata tuvo que obligarse a bajar de las nubes y responder.
_ Buenos días_ sonrió. No pudo evitarlo. Para ser sincera estaba a punto de llorar. Aquella escena, ese momento de despertarse y encontrar a Gaara a su lado había sido un sueño, o pesadilla depende de cómo se mirase, recurrente a lo largo de su vida_ gracias.
_ No es equitativo_ repitió como la noche anterior e Hinata se acercó más a él y escondió la cara en su pecho.
_ Esto era más importante para mí de lo que crees_ y Gaara no objetó nada ante eso_ por cierto, ¿qué hora es? Hay demasiada luz.
_ Para ser sincero_ explicó Gaara_ hace algo más de dos horas que debería estar en mi despacho.
Hinata separó la cara del pecho del pelirrojo y lo observó aterrorizada. ¡Se había quedado dormida! ¡Ella que siempre se levantaba al salir el sol!
_ ¡Tendrías que haberte ido! _ dijo moviéndose incómoda todo lo que el brazo de Gaara se lo permitía, que al parecer se negaba a dejarla irse _ no llevo ni 24 horas aquí y ya estoy interrumpiendo tu trabajo.
_ Prometí que estaría aquí cuando te despertases_ terció, como si nada, el hombre.
_ P-pues…deberías haberme despertado e irte…_ Hinata ya no hablaba con tanta convicción, conmovida por la respuesta_ no quiero darles motivos a los del consejo para que se quejen de mi estadía…
_ Olvida eso. Ellos deciden nuestra boda, yo elijo a qué hora llego hoy.
Hinata asintió totalmente ruborizada. Todavía continuaban bastante pegados uno al otro, el brazo de Gaara seguía firme sobre la cintura de Hinata y el silencio se acababa de hacer presente en la habitación. Ambos sabían que deberían levantarse, Gaara tenía deberes que atender como Kazekage e Hinata muchas cosas que instalar en su nuevo hogar antes de incorporarse oficialmente a su trabajo.
Pero ninguno quería abandonar aquella cama.
Hinata esbozó una sonrisa tímida, algo incómoda por el silencio, y Gaara la besó. Llevaba deseando hacerlo desde que el día anterior se habían visto interrumpidos por su hijo, luego había venido el consejo y lo había estropeado todo. En ese mismo instante poco le importaba llegar tarde a sus deberes o ni siquiera llegar, le daba igual las quejas que los ancianos pondrían y sus caras enfadadas y molestas. Se negaba a salir de esa cama, se negaba a separar sus labios de los de Hinata.
Quizá fue por instinto, por deseo o desesperación; pero cuando sintió los labios de Gaara sobre los suyos automáticamente se acercó más a él y se pegó tanto como su cuerpo se lo permitió.
El brazo de Gaara agarró con más fuerza su cintura, tanta que Hinata creyó que dejaría las marcas de sus dedos en ella. Le daba igual.
El calor de sus cuerpos se juntaba con el de la habitación y pronto pequeñas gotas de sudor adornaron ambas pieles, aún cubiertas por ropa.
Gaara giró a Hinata dejándola bajo su cuerpo, mientras se apoyaba sobre sus brazos para no aplastarla con su peso. Ella tiró de la camiseta de él para aproximarlo y volver a reclamar sus labios. Cuando volvieron a besarse oyeron ruidos fuera de la habitación y se detuvieron, permaneciendo en aquella situación.
La voz de Kaji se hizo presente en el pasillo.
_ ¡Papá!_ Gaara e Hinata se miraron, dispuestos a separarse antes de que su hijo entrase y los encontrase en esa situación comprometida. Pero otros pasos, más firmes y adultos, se hicieron presentes.
_ Enano, no hagas ruido_ la pareja reconoció la voz de Kankuro.
_ Pero papá llega tarde_ protestó el niño.
_ No importa, seguramente tu madre está cansada y él estará cuidando de ella_ presa de la curiosidad, y a pesar de la extraña situación, Hinata activó su Byakugan para observar la escena. Pudo ver como Kankuro agarraba a Kaji llevándoselo, al tiempo que lanzaba una mirada a la puerta de la habitación y sonreía_ vayamos a decirles a esos ancianos que Gaara tiene cosas que hacer hoy con su familia.
El niño asintió y salieron a la calle. Hinata desactivó su línea sucesoria y miró a Gaara, que permanecía sobre ella.
_ Recuérdame que le dé las gracias a Kankuro_ comentó el hombre e Hinata sonrió.
Ninguno dijo nada más. Sólo volvieron a besarse.
Hinata fue la primera en agarrar la camiseta de Gaara, lo hizo con tanta fuerza que algunas de las costuras cedieron. Gaara la miró irónico y ella, a pesar del rubor que la cubría, tiró de nuevo de ella y la rompió, dejando el pecho del hombre al descubierto. Él no se quejó y ella sintió la gloria al tocar con sus dedos la piel de Gaara. Hinata se incorporó quedando sentada y él le retiró la única prenda que ella usaba para dormir, otra camiseta unas cuantas tallas más grande de lo que necesitaba.
No llevaba sujetador y se quedó con unas simples bragas puestas. Gaara, aún sentado sobre la cama, la alzó para colocarla sobre sus piernas donde volvieron a besarse y sus torsos desnudos se rozaban placenteramente.
Ambos sabían que aquello debería ser más lento y romántico, tras ser la primera vez en tantos años que lo hacían. Pero la necesidad urgente de sentirse uno del otro, de nuevo, prevaleció. Y la ropa interior de ambos desapareció en cuestión de segundos.
Gaara se colocó sentado en la cama con la espalda apoyada en el cabecero e instó a Hinata a sentarse sobre él. Así lo hizo. Se colocó sobre Gaara y se auto penetró, sintiendo como según ella descendía el miembro de Gaara se abría paso dentro de ella. Antes de introducírselo por completo, Gaara la agarró y la empujó fuertemente hacia abajo.
Ambos jadearon.
Hinata apoyó sus manos sobre los hombros de Gaara y con la ayuda de él comenzó a cabalgar sobre él. Primero despacio, mirándose a los ojos, para después dejar sitio a un movimiento frenético de arriba abajo.
Ella se pegó por completo a él, pasando sus brazos a su alrededor y hundiendo su cara en el hueco del cuello de Gaara, que se estremeció al sentir el cálido aliento de Hinata sobre él.
La fricción de sus pechos aumentaba el placer de las embestidas.
_ G-gaara, rápido_ Hinata sentía que su orgasmo se aproximaba. El pelirrojo, se excitó aún más ante la lasciva forma en que su nombre había sonado a labios de la Hyuuga_ ¡más!
Y obedeció.
El colchón se movía, las uñas de Hinata arañaban la espalda del Kazekage y los dedos de Gaara se clavaban sin clemencia en las caderas de la mujer mientras la impulsaba.
Unas penetraciones después, las paredes de Hinata se contrajeron, arrastrándolos a los dos al orgasmo.
Hinata mordió el cuello de Gaara para ahogar un grito y él gruñó su nombre.
_ ¡H-Hinata!
Permanecieron un buen rato en esa postura. Ambos respirando entrecortadamente, húmedos de sus propios jugos de placer y de sudor.
Gaara acarició la larga melena de Hinata y ella besó la enorme marca que sus dientes habían dejado sobre el cuello del pelirrojo al correrse.
Finalmente se movieron, saliendo Gaara del interior de Hinata y se dejaron caer sobre la cama.
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Pasados unos minutos, ella se giró quedando tumbada de lado mientras se dedicaba a acariciar el abdomen de Gaara con su mano, que disfrutaba de la tierna caricia en silencio.
_ Creo que deberías ir a trabajar_ susurró Hinata sin dejar de tocarle mirando fijamente el movimiento de sus propios dedos _ no quiero que me culpen de entretenerte el primer día ya.
Alzó la vista para mirar al pelirrojo y sonrió.
_ ¿Qué harás tú?
_ Tengo que desempaquetar todas mis cosas. También quería ir a ver la oficina del cuartel ANBU.
Gaara la observó y acabó por levantarse, no se molestó en tapar su desnudez al ir al baño a ducharse e Hinata sintió el irracional rubor hacerse presente. Mientras el Kazekage se duchaba ella se puso ropa cómoda para colocar todas sus pertenencias, se daría un baño después para ir a su oficina.
Diez minutos más tarde, Gaara aparecía listo para irse. Hinata lo vio colocarse su calabaza mientras interiormente disfrutaba del momento.
_ Ten un buen día_ le sonrió ella cuando él caminó hacia la puerta, pero pareció cambiar de idea ya que regresó junto a Hinata, que se encontraba agachada frente a una caja, y se inclinó para depositar un beso sobre su cabeza. La Hyuuga lo miró sorprendida y él se limitó a dedicarle una leve sonrisa antes de desaparecer en un montón de arena.
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Hinata se pasó una mano por la sudorosa frente y echó un vistazo a su alrededor. Ya había colocado todas sus cosas en el lugar correcto, y sólo le había llevado un par de horas. Pensó que debería ducharse para ir a conocer el cuartel ANBU, también debía contestar la carta de Shikamaru y deseaba enviar una a su hermana y también a Ino y Kiba para ver cómo iba el embarazo de la rubia. Resopló mientras se metía bajo el agua refrescante, mudarse era realmente agotador, alguien debió decírselo.
No tardó demasiado en colocarse una yukata cómoda y fresca y dirigirse a la que sería su oficina de trabajo, que estaba situada en la torre del Kazekage, por lo que tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano por no sucumbir a la tentación de ir a visitar a Gaara.
Mientras recorría uno de los múltiples pasillos alguien la llamó, reconoció a uno de los miembros del consejo por la forma en la que se refirió a ella.
_ Hinata-dono_ ella se giró mostrando su más elaborada sonrisa de cortesía, que pareció colar ante el hombre.
_ Buenos días.
_ Espero que no vaya a ver a Kazekage-dono, se encuentra en una reunión muy importante y no sería bueno que nadie interrumpiese_ a Hinata no le pasó desapercibido el tono condescendiente que el hombre había usado con ella, pero contó mentalmente hasta diez para no darle una mala contestación.
_ No se preocupe, solamente vengo a conocer mi despacho de operaciones. No deseo causar problemas a nadie.
_ Por supuesto_ el hombre la miró de arriba abajo_ ahora mismo voy a reunirme con algunos miembros del consejo para fijar la fecha de su ceremonia de boda_ Hinata tensó más sus mejillas en una sonrisa, rogando porque el señor no se diera cuenta de su incomodidad_ espero que haya recapacitado sobre el tema…
_ ¿Recapacitar?_ lo interrumpió ella.
_ Claro, me refiero a que ayer salió usted apresurada y visiblemente molesta al hablar del tema ¿no es así?
¡Cuánto deseaba partirle la cara al individuo y acabar con ese tono repiqueteante que usaba! Por el contrario, sonrió aún más.
_ ¡Oh! ¿Eso pareció? Tendrán que disculparme. La noticia me cogió de sorpresa y quizá reaccioné exageradamente_ hizo un gesto con la mano y parpadeó varias veces para darle un aire más inocente a su frase_ ¡pero nada que ver! ¡Estoy realmente ilusionada con la ceremonia, se lo aseguro!
El hombre ladeó la cabeza incrédulo.
_ Eso es estupendo Hinata-dono. Usted será una gran adquisición para las filas ninjas de Suna. Al igual que su hijo_ la mención de Kaji apretó un interruptor de advertencia en ella que sintió como se ponía automáticamente a la defensiva_ un ninja tan joven y tan prodigioso, seguro que en el futuro será una gran arma para la aldea.
Y aquello acabó con la paciencia que Hinata estaba acumulando, con mucho esfuerzo, durante esa conversación.
_ Le agradecería que dejase a mi hijo al margen de esta conversación, señor.
_ ¡No me malinterprete Hinata-dono! Jamás haríamos algo que perjudicase a Kaji-dono_ el falso tono de respeto que utilizó, repugnó a la mujer.
_ Con todos mis respetos_ el hombre vio como la sonrisa de Hinata desaparecía para dejar a la vista una mirada endurecida y fría, acrecentada por la sensación que ya daba el blanco de sus pupilas_ no van a utilizar a mi hijo a su antojo. Quizá lo hicieran con Gaara en un pasado, o incluso crean que pueden hacerlo conmigo ahora que me he trasladado aquí; pero eso no es aplicable a mi hijo. Si alguno de ustedes se acerca más de lo debido a él o me entero de que lo van a utilizar para alguno de sus fines, los mataré.
El hombre abrió los ojos fuertemente, entre asustado e indignado.
_ ¡Qué insolencia! Llegar aquí y amenazar a un respetable miembro del consejo de la aldea. Usted es ahora una ninja de la arena, me debe un respeto y una obediencia.
_ En eso estamos de acuerdo señor_ aseveró Hinata, cansada ya de aquello_ pero antes que ninja de esta aldea, soy madre. E iría y volvería del mismísimo infierno por mi hijo, así que lo aconsejo que no se entrometa en esa parte de mi vida, o lo lamentará_ comenzó a caminar, pasando de largo al hombre_ de todas las crueles formas que se me ocurren para matarle si algo le sucede a Kaji, estoy segura que ninguna se acerca a la muerte que le daría Gaara. Ustedes hicieron de él, en un pasado, un perfecto y sanguinario asesino. ¿Está seguro de que quiere arriesgarse a probar en sus propias carnes lo que él es capaz de hacerle?
Continuó su camino hasta que llegó a la puerta de su despacho, que se abrió antes de que ella pudiese poner una sola mano en ella. Kankuro, que sería su subcapitán, la recibió con una sonrisa que ella correspondió.
_ Y yo que temía que no pudieses lidiar con los viejos_ le comentó dejándola pasar, haciéndole saber que había escuchado la conversación.
_ Soy una vieja experta en el tema_ aseveró ella encontrándose a su derecha a Gaara, lo que la sorprendió_ ¿Tú…?
_ ¿Perfecto y sanguinario asesino?_ repitió el pelirrojo con una media sonrisa, las palabras con las que Hinata se había referido a él hacía un momento.
_ ¿Me he pasado?_ inclinó la cabeza hacia un lado observándole. Gaara ensanchó aún más la sonrisa, e Hinata tuvo que recordarse a sí misma que debía respirar ¿desde cuándo Gaara podía sonreír así?
_ No_ respondió acercándose a donde estaba ella y su hermano_ me ha gustado. Eres buena con las amenazas.
Hinata alzó los hombros.
_ Me crié en un clan que se regía por órdenes y amenazas, todo se pega supongo.
Kankuro cruzó una mirada con su hermano y ambos asintieron. El castaño estaba seguro de que ninguno de los ancianos se atrevería a poner un solo dedo sobre Kaji, no con la amenaza de Hinata sobre ellos, y la advertencia que Gaara les había dado años atrás sobre tocar a su familia, cuando Kaji acababa de mudarse con ellos. Serían unos auténticos suicidas si lo hicieran.
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Sabaku no Kaji entró en el despacho de su padre aquella tarde, cuando el sol ya caía tras el horizonte. Su madre estaba en casa y su tío tenía una de sus múltiples citas con una mujer diferente cada día.
Gaara alzó la vista de su mesa para encontrarse con los blancos ojos de su hijo, que mostraban una mezcla de incredulidad e ilusión. No dijo nada, se quedó observándolo esperando a que le dijera lo que fuera que le había llevado hasta allí.
El niño pareció reaccionar unos segundos después.
_ ¿Boda?_ fue todo lo que su, en aquel momento, atolondrado cerebro pudo pronunciar. Gaara alzó una ceja y dejó el pergamino que estaba escribiendo. Al parecer alguien ya se había ido de la lengua y la noticia ya era de dominio público.
Deseó que Hinata estuviese allí ya que a ella se le daban mucho mejor las conversaciones, sobre todo las que tenían que ver con sentimientos. Apoyó su espalda en el respaldo.
_ Sí_ vio como los ojos de su hijo se abrían de forma casi anatómicamente imposible_ ¿Sucede algo hijo?
Kaji reaccionó sacudiendo la cabeza hacia los lados en forma de negación, para después mostrar una enorme sonrisa que a Gaara le recordaban bastante a las de la madre del pequeño.
_ ¡Boda!_ gritó esta vez_ ¡vas a casarte con mamá!_ el pelirrojo mayor asintió con la cabeza_ ¡eso es genial!
Lo siguiente que Gaara sintió fue el cuerpo de su hijo sobre él, que lo abrazaba efusivamente. Todo lo que hizo fue responder al abrazo y sonreír. Quizá lo de la boda no fuese tan mala idea, después de todo.
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