Y meses más tarde logré acabar este capítulo. Dios, quiero que mi inspiración regrese de una vez.

Los personajes son de Kishimoto.

Gracias por vuestra paciencia, y espero que disfrutéis de la lectura.

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"¿No se da cuenta? Cada cosa que he hecho, cada paso que he dado, ha sido para acercarme un poco más a usted"

[Memorias de una geisha]

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Capítulo 17: Ceremonia

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Un par de meses más tarde…

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Se removió dentro de las incómodas prendas suspirando llena de cansancio.

_ ¡Eh! ¿Qué cara se supone que es esa? ¡Vas a casarte!

_ Ese es exactamente el problema_ Hinata dejó escapar una sonrisa resignada y rehuyó la mirada de Ino que se encargaba de poner decentes los bajos de la túnica _ gracias por viajar desde Konoha.

_ No digas tonterías. Ni Kiba ni yo nos perderíamos tu boda, por nada del mundo_ mientras su rubia amiga continuaba alabando el día ella observó por el rabillo del ojo al pequeño bebé de sus amigos. Sonrió. Ino había acertado, era una hermosa niña con un ligero pelo castaño; y aunque ahora dormía, ella sabía que bajo aquellos párpados el hermoso color de ojos de su madre estaba formándose_ ¿en qué piensas?

_ En lo preciosa que es mi ahijada_ Ino mostró su cara de orgullo al oír hablar de la pequeña Reiko.

_ Gracias, pero ahora debes concentrarte en la ceremonia.

Oyeron la puerta de la pequeña sala en la que se encontraban abrirse y cerrarse de un enorme golpe. Ambas giraron la cara asustadas y vieron el ceño fruncido de Temari.

_ Alguien está de mal humor_ murmuró Ino.

_ ¡Te he oído!_ gruñó pateando un sillón sobre el que se dejó caer después _ lo siento Hinata, intenté convencerles de que la celebración después de la ceremonia fuese algo íntimo, pero esos estúpidos viejos son duros de oído, y no hay forma de que cambien de idea.

La Hyuuga sonrió comprensiva.

_ No hay problema, tampoco es como si esperase que este fuese el día más feliz de mi vida.

_ ¡Mierda! Debería serlo…_ protestó Temari_ ¿de qué diablos sirve ser el Kazekage si ni siquiera puedes organizar tu boda como deseas?

_ Gaara y yo sabíamos que sería así. No hay de qué preocuparse.

Ino dejó de colocar la túnica y recogió la capa con los símbolos del Kage de la Arena propios para la esposa de éste, la misma que se había negado a lucir Hinata el primer día de su llegada a Suna, y con la ayuda de Temari la colocó sobre la túnica que la peliazulada ya lucía.

_ Estás hermosa_ apuntó Ino.

Hinata se observó en el espejo y vio la horrorosa túnica de color arena, que caía por su cuerpo similar a un saco, y la capa del mismo color con motivos granates y rió.

_ No mientas, estas ropas son horrorosas.

Ino iba a protestar cuando las tres mujeres intercambiaron miradas a través del espejo y comenzaron a reír a carcajadas.

_ ¡Dios mío Yamanaka! Hinata tiene razón_ tomó aire para llevar sus vacíos pulmones por culpa de la risa_ es el peor traje de boda de la historia. No me puedo creer que sea el típico atuendo de las ceremonias de bodas aquí.

_ Supongo que vivir en el desierto implica que el gusto se pierde en algún punto antes de llegar aquí_ bromeó Ino.

Hinata sintió su pecho un poco más ligero. Iba a casarse, y le parecía que se adentraba a un centro de tortura. Amaba la idea de unirse a Gaara de por vida, pero detestaba todo lo que ello conllevaba. Allí fuera estaban todos los mandatarios de diferentes aldeas, como cabezas de clanes y feudales que jamás había visto en su vida.

Suspiró con resignación, y se giró.

_ Estoy lista.

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Gaara observaba desde la ventana de la pequeña habitación que habían acondicionado para que él se preparase, el exterior. Los invitados se contaban por cientos y él estaba seguro de que apenas conocía el nombre de una docena de ellos.

_ ¿Cuánto dura la ceremonia?_ la voz de Naruto sonó un par de pasos tras él. Gaara movió ligeramente su cabeza para observarle.

_ Realmente espero que poco, todo esto ya es tortura suficiente sin tener que estar horas bajo el maldito calor_ gruñó Kiba sentado de forma descolocada en un pequeño sillón.

_ Kiba…_ advirtió Shikamaru.

_ ¿Por qué mierda estás aquí si tanto te molesta?_ protestó Kankuro encarándolo.

_ Ino me dijo que allí sólo se permitían mujeres, y bueno_ sonrió con diversión_ no creo que Hinata apreciara que yo estuviera presente mientras se viste, amigo.

Gaara se giró totalmente ante la declaración. Shikamaru sacudió la cabeza viendo el ceño fruncido del mayor de los Sabaku.

_ No me refiero a eso. Digo, aquí, en la boda. Es evidente que no estás feliz.

La sonrisa burlona de Kiba desapareció al instante y tensó los músculos, colocándose en una posición más apropiada. Cuando iba a hablar se vio interrumpido por Gaara.

_ Yo no te agrado. Nunca lo he hecho.

El Inuzuka se movió para observarlo. Bien, no iba a ser él quien negara esa afirmación.

_ Yo tampoco te agradaría a ti si causase el sufrimiento que causaste a Hinata a tu mejor amiga.

_ Kiba, eso está en el pasado_ intercedió Naruto.

_ No. Él tiene razón. Tiene todo el derecho a odiarme_ todos observaron a Gaara, menos Kiba que perdió la vista en algún punto de la habitación.

_ Yo no te odio_ de alguna forma u otra, todos los presentes se sorprendieron ante la declaración_ sé que Hinata es feliz, que tú la haces feliz. También a Kaji. Y eso es más que suficiente para mí. Ellos se lo merecen ¿sabes? Prácticamente crié a ese niño_ miró a Gaara durante un segundo para alejar los ojos de nuevo_ ¡mierda! Todos lo criamos. Shikamaru, Shino, incluso el idiota de Naruto_ el gruñido del mencionado le hizo sonreír un poco_ sólo quiero que ellos estén bien. Y sé que lo están. Pero que ellos te hayan perdonado, no significa que yo lo haga ¿entiendes?

_ Tú no tienes que perdonarle nada_ protestó Kankuro. Kiba hizo un gesto de indiferencia.

_ Probablemente. Pero no soy el único en esta habitación que mataría a Gaara si vuelve a hacer daño a uno de los dos.

Shikamaru y Naruto se movieron, ligeramente incómodos, cruzando por una milésima de segundo sus miradas.

Gaara podía tomar aquello como una amenaza dicha al aire, pero sintió que había allí mucho más que simples palabras.

_ ¿¡Qué estás diciendo!_ Kankuro se mofó_ Es Gaara. El Kazekage. Patearía tu culo en menos de nada.

_ Lo sé_ sonrió Kiba_ pero no me impediría hacerlo.

_ Está bien_ intervino Naruto_ lo que está diciendo Kiba, es cierto.

_ ¿Disculpa?_ el marionetista estaba totalmente perdido.

_ Lo que quiere decir…

_ Naruto_ Shikamaru intentó poner un poco de cordura en aquello. No era el momento ni el lugar para airear ese tipo de cosas.

El rubio lo observó, pero continuó hablando.

_ Van a casarse. Creo que es justo que lo sepa. De todas formas tengo el firme deseo de no tener que cumplir esa promesa_ miró a Gaara al decirlo, que intervino en la conversación tras un largo rato.

_ Habla.

_ El juramento ninja del que tenías conocimiento.

_ ¿El de guardar mi identidad como padre de Kaji?_ preguntó el pelirrojo y el Hokage asintió.

_ No es el único que realizamos por aquella época. En realidad, ese fue posterior.

_ ¿Cuál es el otro?_ la cuestión vino de Kankuro.

_ No he visto ninguna marca en el cuerpo de Hinata_ terció Gaara.

Naruto sonrió y Shikamaru suspiró.

_ Eso es perfectamente normal_ habló el Nara_ porque ella no tiene ningún conocimiento de ese otro juramento.

Kiba que era el único que lucía una camisa de manga corta mostró sobre su codo un tatuado Kanji, en el que se leía proteger.

_ Yo no participé oficialmente_ explicó Naruto_ debido a mi puesto como Hokage, pero estuve presente en el juramento e hice la promesa.

_ ¿Qué promesa?_ preguntó finalmente Gaara, haciéndose a la idea de lo que era.

_ Matarte si Hinata volvía a sufrir tanto por tu culpa o si dañabas a Kaji de alguna forma.

_ ¡Eso es una locura! ¿Cómo pudisteis hacer un juramento así?

Kiba aguantó más reproches de los que podía durante un día, y se levantó agarrando a Kankuro por el cuello de la camisa, furioso.

_ ¡Mierda! ¡Claro que podíamos! Su familia la torturó, renegó de ella, su propio padre la golpeó hasta casi matarla. ¡Mató a Neji por protegerla! Y dios sabe que él no era mi persona favorita en el mundo_ gruñó Kiba_ Hinata fue un jodido muerto viviente durante meses. Si no hubiese tenido a Kaji en su interior estoy seguro de que se hubiese dejado morir_ la declaración pasmó a Kankuro que dejó de forcejear, Kiba aflojó el agarre y lo soltó chasqueando la lengua con desprecio_ el día que tomó la decisión de matar a su padre, pensé que realmente había perdido el juicio por completo, pero irónicamente fue la primera vez en más de un año que veía vida en sus ojos.

_ Entrenó mucho, hasta el agotamiento_ explicó Shikamaru_ durante esos meses cargué su cuerpo inconsciente por el cansancio tantas veces que no puedo recordar el número exacto.

_ El día que la lucha con su padre tuvo lugar y le mató, pensé que Hinata jamás volvería a ser la misma_ Naruto dijo aquello mirando a Gaara_ pero salió adelante. Sé que lo hizo por Kaji, quizás se prometió a sí misma darle todo aquel amor a él que su familia le había negado a ella.

_ Que yo le negué_ la declaración de Gaara hizo que todos le observaran.

_ Si_ la forma acusativa en que Kiba lo dijo no pasó a nadie desapercibido_ pero eso es el pasado_ y aquella afirmación los asombró más_ y sé que Hinata quiere dejarlo atrás, donde se supone que es su lugar. Y yo estoy de acuerdo. Ella es feliz ahora, puedo verlo. Y esa es razón suficiente para mí para estar aquí.

_ No voy a volver a hacerle daño_ Gaara sabía que no debía justificarse ante ellos, pero realmente deseaba decir aquello en voz alta_ la amo.

Naruto sonrió.

_ Sabemos eso amigo_ le dijo pasando amistoso su brazo por los hombros del pelirrojo.

_ ¿Por qué no deshacéis el juramento entonces?_ cuestionó Kankuro.

_ No lo hagáis_ la petición de Gaara hizo que todos le miraran extrañados_ puedo ver que hicisteis eso por su bien y aunque no entiendo porque, estoy feliz con eso.

Los tres hombres involucrados asintieron.

_ ¿Alguien más aparte de vosotros participó?

_ Shino_ respondió Shikamaru_ pero él está fuera como representante del clan Aburame ya que su padre no podía viajar.

Un par de golpes sonaron en la puerta antes de abrirse. La cabeza de Temari asomó y finalmente entró a la habitación.

_ Hinata está lista. Así que, que comience el show_ sonrió mientras todos abandonaban la habitación.

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La ceremonia fue larga y tediosa. Hinata había pillado a su hijo dormitando varias veces y había tenido que suprimir las ganas de reír.

En ese momento se encontraban todos en el exterior, bajo una enorme carpa que los protegía del abrasante sol de Suna.

Tras la boda, la cual Hinata deseaba olvidar ante lo ridícula que había sido, ¿en qué ceremonia de matrimonio se juraba lealtad a la aldea y no al marido?; el consejo se había llevado a Gaara sin darle a penas tiempo de hablar con él. En resumen, pensó, han pasado varias horas del día de mi boda y casi no he visto al hombre con el que me he casado. Genial.

_¡Mamá!_ la voz de su hijo sonó tras ella haciéndola darse la vuelta para recibirlo con una sonrisa.

_ Al fin una cara conocida.

_ ¿Qué haces aquí tan sola?_ el entrecejo fruncido de su pequeño la hizo sonreír más.

_ Bueno, tu padre está allí al fondo en lo que parece una improvisada reunión política_ giró los ojos_ romántico ¿no?

_ ¿Estás enfadada?_ Hinata casi quiso reír ante la mirada inocente de Kaji.

_ No, sabíamos que sería así.

_ Apesta_ el mohín infantil del niño le produjo ternura.

_ Suna no es como Konoha_ ambos miraron hacia la voz de Temari, que se acercaba acompañada de Shikamaru_ vivir en el desierto tiene sus inconvenientes. Necesitamos buenas relaciones con las aldeas limítrofes. Los recursos son escasos aquí.

_ ¡Pero esto es una boda!_ la protesta de Kaji logró que Shikamaru riera_ no tiene gracia.

_ Lo siento, pero creo que eres el primer hombre entusiasmado con una boda_ la mirada matadora de su novia le hizo dar un paso hacia atrás_ no te pongas problemática mujer.

La rubia bufó mientras que Hinata revolvía el pelo de su hijo

Kaji observó desde la distancia la pequeña reunión que su padre mantenía con otros mandatarios y un par de consejeros de la aldea. Estaba entusiasmado con que sus padres se casasen, pero aquella no era la idea de boda que tenía en su mente. ¿Dónde estaban las imágenes de sus padres juntos? ¿Rodeados de amigos y felices? Él sólo veía a su madre pasearse aburrida entre las mesas con comida, hablando cordialmente con algunos invitados que era notable que no conocía. Y su padre lucía… bueno, él lucía imperturbable como siempre. ¡Pero estaba seguro de que no lo estaba pasando bien!

Alejándose de Hinata caminó decidido hacia Gaara. Tiró de su manga para llamar su atención y el Kazekage giró e inclinó la cabeza para mirarle.

_ ¿Sucede algo?

_ Ven conmigo_ ordenó. No apartó la vista de la siempre intimidante mirada de su progenitor.

_ Ahora no. Estoy ocupado.

_ ¿Es ese su hijo Kazekage?_ Kaji quiso gruñir ante la negativa de su padre y la interrupción de aquel hombre desconocido.

Gaara miró a su interlocutor y asintió.

_ Kaji, ven aquí y preséntate.

Le lanzó una mirada descontenta a su padre, acompañada de un puchero ligeramente infantil. Pero finalmente dio un paso adelante y se inclinó respetuosamente.

_ Encantado de conocerle. Mi nombre es Sabaku No Kaji_ y sonrió al pensar que ese era ya su nombre oficialmente, no sólo en Suna.

_ ¡Vaya! Es realmente cierto que pese a su parecido posee unos puros ojos Hyuuga. Curiosa combinación.

Kaji se mordió el interior de su mejilla de pura frustración. Ese señor hablaba de él como si fuese un maldito experimento de laboratorio. Notó la fija mirada de su padre sobre aquel hombre y aunque su expresión no había variado, él podía notar que aquella afirmación no le había gustado nada a su padre.

_ Kaji-dono_ se movió al reconocer la voz de uno de los ancianos del consejo_ su padre está tratando asuntos importantes aquí. ¿Por qué no va a hacerle compañía a su madre?

El niño apretó la mandíbula. Dio un paso hacia atrás, dispuesto a obedecer e irse, pero cambió de idea; tomando aire alzó la vista e intentó que sus nervios no le traicionasen.

_ Porque es la boda de mamá y no soy yo quien debería estar acompañándola. Sino mi padre.

Todos los presentes le miraron asombrados. Las palabras y el duro tono del niño les habían sorprendido en cierta forma.

_ Kaji_ la grave voz de Gaara intervino_ basta. Esto son asuntos de adultos.

Y las simples palabras de su padre acabaron con su ira. Pero el sentimiento que la reemplazó no fue más satisfactorio. Adultos. Él era un niño y no había cabida para él ahí. Daba igual que él estuviese seguro de que aquella no era la forma correcta de realizar un enlace para toda la vida, su opinión no importaba. Y en realidad no estaba sorprendido, no le molestaba que aquellos hombres que no conocía lo estuvieran mirando ahora con sendas sonrisas graciosas en su cara. A Kaji le dolían las palabras de su padre. Porque él, aunque fuese infantil y digno de burla, quería ver a sus padres juntos el día de su boda; bailando torpemente. Quería ver las sonrojadas mejillas de su madre cuando captara la atención de todo el mundo y como su padre estaría quieto sin saber muy bien como manejar el asunto.

Pero Gaara lo estaba echando. Y él se quedaría allí con sus negocios políticos que parecían no poder esperar y su madre continuaría en la otra punta de la estancia comiendo uvas sin ganas y contando los minutos para el final de día.

Lanzó una mirada dolida a su padre, que supo que él captó y se giró con toda la dignidad que pudo.

No buscó a nadie ni fue a junto de Hinata, en realidad no dejó de caminar hasta que abandonó la protección de la carpa y los abrasadores rayos del sol cegaron sus pupilas.

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Naruto se movió entre las curiosas edificaciones de aldea observando atentamente hacia todos los lados, hasta que en el tejado da una de las casas más altas vislumbró un ligero destello rojo. Con su típica sonrisa hizo su aparición tras la pequeña figura sentada, sigilosamente.

_ Hay una buena vista desde aquí.

Kaji dio un respingo por la sorpresa mientras movía ligeramente la cabeza para ver a Naruto que ahora estaba sentándose a su lado, con la capa de Hokage ondeando por el movimiento.

_ Se extrañaran si no te ven_ señaló el pequeño.

_ ¡Bah! Soy el Hokage, que se atrevan a decirme lo que tengo que hacer_ la ligereza en la voz del hombre mayor hizo sonreír a Kaji, pero en unos segundos su rostro se volvió sombrío y perdió la vista en el horizonte. Naruto lo notó_ ¿me dirás por qué el hijo de los novios está aquí tan solitario?

Elevó los hombros.

_ Eso no parece una boda, de todos modos. Nadie me echará de menos.

_ Eso no es verdad. Tu madre estaba buscándote como una loca.

_ ¿Y por qué no está ella aquí?

_ Usó el Byakugan para localizarte. Se tranquilizó cuando supo que estabas bien, pero dijo que parecía que querías estar solo.

Se sintió un poco mal al darse cuenta de la preocupación de su madre. E interiormente sonrió al notar lo mucho que ella parecía conocerle.

_ Hace un rato…_ Naruto prestó atención_ hace un rato dijiste que eras el Hokage y que nadie te diría lo que tienes que hacer_ Kaji lo miró brevemente antes de apartar la vista de nuevo_ ¿entonces por qué mi padre si deja que lo hagan?

_ Bueno_ el rubio sonrió_ para ser sinceros también mandan bastante sobre mí.

_ Pero estás aquí, sin importarte lo que digan.

La risa de Naruto estalló rompiendo la tranquilidad.

_ ¡Créeme! Esto va a costarme caro por parte de mis escoltas cuando vuelva_ sonrió revolviendo el pelo de Kaji_ tu padre es mejor Kage que yo. Por lo menos en la responsabilidad. Gaara ama esta aldea y se toma muy en serio todo lo que tenga que ver con ella.

_ ¿Más que su propia boda? _ protestó.

_ ¿Ese es el problema?_ Naruto sonrió_ dime una cosa. ¿Qué más da lo ridícula que sea esta ceremonia si tus padres van a pasar el resto de su vida juntos?

Y en ese momento Kaji lo comprendió. Comprendió que su madre no se viera ni un poco enfadada porque Gaara la ignorase o que su padre pareciese indiferente ante lo que sucedía alrededor. Esas horas no les importaban a ellos. Eran insignificantes. Lo que de verdad importaban eran los cientos de ellas que pasarían juntos en el futuro.

_ ¡Soy un idiota!_ gritó sonrojado provocando un estallo de risa en Naruto.

_ ¡Qué va! Sólo eres un niño.

_ ¡Eh! Soy el genio Hyuuga… o Sabaku No…_ torció el gesto pensativo_ ¡bah! Lo que sea.

Ambos rieron.

_ ¿Entonces podemos regresar allí antes de que tu tía Temari mate a algún anciano del consejo?

Kaji alzó una ceja.

_ ¿Por qué haría ella eso?

_ Se supone que por ti, por herir tus sentimientos_ elevó los hombros y sonrió_ aunque si quieres mi opinión creo que sólo estaba buscando una excusa para patearles el culo.

El niño rió y se puso de pie de un salto, anunciándole a Naruto que era hora de regresar.

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De nuevo bajo la protección de la carpa Kaji no tardó en visualizar a sus padres, que esta vez sí se encontraban juntos, y parecían discutir. O al menos su madre no parecía excesivamente contenta. Se preguntó si aquello era por su culpa.

De alguna extraña manera sus padres giraron la cabeza al mismo tiempo para fijar la vista sobre él. Se relajó un poco al ver la ligera sonrisa de su madre.

Los tres caminaron para encontrarse en un punto medio.

_ Uh…uhn…lo siento_ balbuceó notando el hereditario rubor cubrir sus mejillas_ yo…

La mano de Hinata se colocó sobre su cabeza y le revolvió el pelo. Elevó la vista para ver la expresión tierna de su madre.

_ ¿Has solucionado lo que fuese que tenías en tu cabeza?

_ Creo que sí.

_ Eso está bien pequeño_ le devolvió la sonrisa a su madre, sintiéndose más ligero al saber que ella no estaba enfadada y agradecido por la confianza que depositaba sobre él. Segundos después observó a su padre, que lo miraba fijamente sin decir nada. ¿Estaba enfadado?

_ ¿Papá…?

Gaara lo observó unos segundos más y finalmente se giró, marchándose sin decir nada. Tanto Hinata como Kaji lo observaron y luego cruzaron miradas.

_ Está enfadado.

_ Si_ admitió Hinata mientras su hijo tragó el nudo que se le formó en la garganta _ pero no contigo.

_ ¿Eh?

_ Él está enfadado consigo mismo. Creo que tu discurso de antes a los ancianos le tocó hondo.

_ No entiendo.

_ Creo que le hiciste ver que esas tenían que haber sido sus palabras.

_ Mamá, cuando yo llegué vosotros… ¿vosotros estabais peleando?

Hinata suspiró.

_ Algo así. Cuando te vi irte de esa forma, fui a preguntarle qué sucedía. Él dijo que habías sido un insolente y que debías aprender a comportarte en ciertas circunstancias_ Kaji pudo ver un ligero rojo cubriendo las mejillas de su madre_ su respuesta me enfadó un poco.

_ Lo siento…por todo.

_ No cariño, eso fue mi culpa. Me molestó lo que Gaara dijo y yo le recordé que tan sólo eras un niño. No es nada grave_ la sonrisa de su madre lo tranquilizó un poco_ ¿por qué no buscas algo en lo que pasar el tiempo mientras yo arreglo esto con tu padre? Esta boda ya es bastante rara de por sí, no es necesario empeorarla con una discusión entre el nuevo matrimonio.

El pequeño asintió saliendo en busca de alguno de los amigos de sus padres, mientras que Hinata tomaba aire profundamente inculcándose fuerza para ir tras su irascible marido y calmarlo. Alzó la cabeza mirando al cielo. Si, seguro que todo esto te hace gracia ¡eh Neji-nisan!

No necesitó revisar demasiado para encontrar a Gaara en la esquina de una carpa acompañado del Tsuchikage, aquel anciano con el que parecía no llevarse demasiado bien. ¿Cuántos años tendría ya? Hinata podía recordarlo exactamente con el mismo aspecto de hacía una década. Caminó intentando ordenar sus pensamientos dentro de su cabeza.

_ ¡Mira niño! Parece que tu esposa viene a unirse a nosotros_ fue lo primero que Hinata escuchó del otro dirigente, lo siguiente fueron los fríos ojos de Gaara fijarse en ella, la Hyuuga le dedicó una sonrisa conciliadora. La expresión de él no cambió _ ¿cómo estás niña?

Ella intentó recordar la última vez que alguien le había llamado así. Tenía 27 años y un hijo de nueve, estaba segura de que era cualquier cosa menos una niña.

_ Estoy bien, Tsushikage-sama. Muchas gracias_ le ofreció su mejor sonrisa respetuosa mientras se colocaba al costado de Gaara_ espero que todo sea de su agrado.

_ ¡Oh, sí! La comida es excelente. ¿Quién diría que en medio del desierto podría haber tan buenos alimentos?_ su estridente risa resonó con fuerza e Hinata sintió el chakra de Gaara agitarse violentamente. Esos dos seguían sin llevarse demasiado bien.

_ Me alegro de que le guste_ se obligó a sonreírle al anciano_ espero que no le moleste si le robo un momento a mi marido.

El anciano intercambió miradas de un joven al otro, e Hinata mantuvo su sonrisa de chica linda e inocente.

_ Claro, claro. Es su boda, después de todo.

Hinata inclinó la cabeza en agradecimiento. Miró a Gaara brevemente y se puso en camino hacia un lugar más privado, esperando que él la siguiera. Y así lo hizo.

Ambos caminaron separados por un metro entre el concurrido lugar, sonreían y saludaban a algunos invitados que los detenían para dar sus felicitaciones. Hinata agradeció a cada divinidad celestial cuando llegó a la salida de la carpa y entró en la pequeña edificación que habían acondicionado para las personas que servían el lugar. Había tres chicas y un hombre al entrar, que los miraron.

_ ¿Podrían dejarnos unos minutos a solas?_ pidió amablemente Hinata. Los sirvientes intercambiaron miradas para asentir.

_ Claro, Hinata-dono_ y abandonaron el lugar inclinándose tanto ante ella como ante Gaara al salir.

Ella esperó a verlos salir y se giró para mirar a Gaara.

_ Los Ancianos no apreciarán que nos ausentemos_ el hombre puntualizó cruzando los brazos ante su pecho, si Hinata no hubiese sabido que aquel era un gesto habitual en él, lo habría tomado como algo defensivo.

_ Yo no aprecio esto que ellos llaman boda y he mantenido mi boca cerrada_ se dio un golpe mental por su tono de reproche y contó hasta tres para calmarse_ no pasará nada. Sólo son unos minutos.

Gaara pareció estudiarla unos segundos.

_ Habla.

Ella reprimió las ganas de girar los ojos ante la orden.

_ Quiero disculparme. Kaji se fue de esa forma, y yo llevo todo el día aguantando este teatro. Supongo que exploté. Siento que fuese contigo.

_ Tenías derecho. Él se fue enfadado por mi culpa.

El suspiro de Hinata fue notable. Se acercó a Gaara y extendió la mano, él la miró y luego fijó los ojos en los blancos de su esposa; interrogantes. Hinata movió más la mano en respuesta.

Él finalmente extendió su brazo y rozó los dedos de la ojiblanca que sonrió entrelazando sus manos.

_ No es tu culpa Gaara. Tú también has estado bajo mucha presión con todo esto. En realidad, has sido el que ha estado bajo más tensión.

_ Sólo quiero que esto salga bien y se acabe.

_ Lo sé. Yo también.

Gaara la miró fijándose en la capa similar a la suya que ella lucía, pero de corte más femenino.

_ Eso te queda bien.

Hinata alzó una ceja mirándose a sí misma y enrojeció un poco.

_ El traje ceremonial es horrible. La capa podría tener su encanto en solitario_ sonrió_ pero no tengo ni un mínimo deseo de usarla.

_ ¿Por qué?

_ No estoy aquí porque seas el Kazekage_ ella se soltó y paseó un poco mirando la carpa a través de una pequeña ventana _ yo te hubiese amado aunque fueses el diablo.

_ Pensé que el poder era atractivo para las mujeres.

_ ¿Bromeas? Soy líder del clan más poderoso de Konoha, no necesito más poder en mi vida, eso ya es bastante agotador.

Se tensó al notar las manos de Gaara en su cintura, agarrándola desde su espalda. Él nunca iniciaba ningún tipo de contacto, y ella se había acostumbrado a eso.

_ Lo siento_ se disculpó él al notar las músculos tensos de ella, comenzando a apartarse.

_ No_ Hinata cogió sus manos colocándolas de nuevo donde estaban_ me sorprendiste, sólo eso_ giró la cara y sonrió tímidamente. Tras unos minutos suspiró_ deberíamos volver.

_ ¿Es necesario?

Hinata se rió ante la respuesta infantil de su marido. Y pensó que esa era la primera vez que reía junto a Gaara en ese día. Se giró para quedar frente a él apoyando la cara contra su pecho masculino.

_ ¿Estás escapando de tus responsabilidades?_ bromeó sin darle tiempo a contestar_ sólo vayamos ahí y ofrezcamos nuestra mejor sonrisa para regresar a casa cuanto antes.

El pelirrojo bajó la vista observando el cabello de su esposa y jugó con alguna de sus hebras entre sus dedos.

_ Si.

Caminaron hacia la salida agarrados de la mano. Al llegar a la entrada hacia el recinto cubierto se encontraron con todos sus amigos, Temari a la cabeza luciendo una sonrisa de satisfacción.

Gaara frunció las cejas, sin comprender.

_ ¿Sucede algo?

_ Eso digo yo_ su sonrisa se agrandó más e Hinata supo que lo siguiente que saldría por aquella boca iba a avergonzarla y se sonrojó en anticipación_ ¿Haciendo una escapada romántica en medio de vuestra boda?

Hinata comenzó a balbucear cuando la voz de Shikamaru la salvó de su propia vergüenza.

_ Déjalos tranquilos, problemática.

La nueva Sabaku se lo agradeció con una sonrisa tímida.

_ ¿Qué hacéis aquí fuera? _ intercedió Gaara.

_ Les he pedido a los Ancianos que os dejaran marcharos y celebrar esto un poco más íntimamente_ la expresión ganadora de Temari al pronunciar las palabras hizo que Hinata sintiese ganas de reír.

_ En realidad los amenazó_ puntualizó Kiba, que cargaba con su pequeña hija.

_ ¡Fue malditamente divertido! _ el grito de Kankuro resonó.

_ ¿Tú hiciste eso?_ Gaara la miraba algo asombrado.

_ Si_ el orgullo fue patente en su voz_ ¡a la mierda con esa pantomima de boda! Ahora empieza la verdadera fiesta.

_ ¿Q-qué quieres decir…?

_ Tranquila Hinata, se refiere a una pequeña reunión con sólo nosotros. Es problemático admitirlo, pero ha sido una buena idea_ Temari le sonrió a su chico y él alzó los hombros quitándole importancia.

_ Así que moved vuestros traseros y a disfrutar.

Hinata sonrió y elevó los hombros mirando hacia su marido, poniéndose en marcha tras su nueva cuñada hacia la torre del Kazekage.

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Tras comer lo que a Hinata le parecieron toneladas de comida basura, sus amigos estaban desperdigados por uno de los salones de la torre. Ella hacía rato que se había quitado la capa similar a la del Kazakage y estaba sentada en una silla, agotada tras el largo día.

Notó a alguien sentándose a su lado y giró encontrándose con la mirada perezosa de Shikamaru. Sonrió.

_ ¿Cansado?

_ Muerto sería una definición más correcta.

Hinata tuvo que contener la risa mientras volvía a pasear la vista por el lugar, donde sus amigos se dedicaban a diferentes actividades.

_ ¿En qué piensas?_ preguntó el Nara.

_ En todo, y nada a la vez. Es raro ¿sabes? El camino que todo esto tomó finalmente. Jamás…_ por un momento un nudo se hizo presente en su garganta _ jamás pensé que sería así aquella noche. ¡Dios! Es increíble como la mejor noche de mi vida se transformó en la peor en sólo unos segundos_ la mirada de Shikamaru estaba fija en ella, algo asombrada_ ¿sucede algo?

_ Esta es la primera vez que hablas de aquella noche en todos estos años.

En silencio Hinata se dio cuenta de que realmente era así.

_ Es porque ya no duele recordar_ Shikamaru asintió ante esas palabras_ Gracias Shikamaru, si tuviera que elegir a alguien para encontrarme aquel día tras lo sucedido no podría elegir a nadie mejor que tú.

_ No digas cosas tan vergonzosas mujer. Es problemático.

La antigua Hyuuga optó por hacerle caso y continuó observando a su alrededor.

A Kiba que había sido su sonrisa durante todos aquellos años en los que ella creía haber perdido la capacidad para reír.

Shino, con su silenciosa y reconfortante compañía. Que tantos días se había sentado a su lado sin decir nada, dejándola llorar libremente.

A Kurenai-sensei, convirtiéndose en una madre en la que apoyarse para no caer en la desesperación.

Naruto, que había estado a su lado como un compañero de vida aún cuando sabía que el corazón de Hinata jamás había estado realmente allí, con él.

Hanabi, que a pesar de verla matar a su propio padre se había quedado allí, con ella. Sin juzgar, sin preguntar. Aceptándola como ningún otro Hyuuga había hecho.

Y, por supuesto, Kaji. Su única razón para levantarse cada mañana tras aquello. La pequeña fuerza que la llevó a convertirse en lo que era hoy en día.

Hinata sabía que si estaba allí y era quien era, había sido gracias a todas aquellas maravillosas personas que la había rodeado y le habían entregado lo mejor de ellas, rellenándola a ella de nuevo tras haberse quedado totalmente vacía.

Suspiró ligeramente, recordando a Neji. Y tú también Neji-nisan, que entregaste tu vida para que yo comprendiese lo valiosa que era la mía y encontrase la fuerza para vivirla. Gracias.

Gracias a todos.

Finalmente sus ojos pararon en Gaara, que charlaba con sus hermanos, pero la observaba fijamente. Hinata le dedicó una cálida sonrisa, llenándose del hermoso sentimiento que la embargaba.

Y que ya no dolía.

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Espero que os guste y dejadme vuestras opiniones por favor.

¡Nos vemos!