Bueno, una historia que llega a su fin tras un largo recorrido. Como siempre que escribo el punto y final de algo, me queda esa sensación de vacío, de poder haber hecho algo más por estos personajes, y sus historias.

Pero esto acaba aquí. En realidad, el final era el capítulo anterior pero tras mucho pensarlo me di cuenta de que - probablemente - los personajes pedían un vistazo a su rutina, a su vida una vez encauzada. Así que aquí está el epílogo.

¡Gracias a todos por seguir esta historia! ¡Espero vuestras opiniones!

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Los personajes pertenecen a Kishimoto.

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"Y tú sigues aquí, entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos. Porque son tuyos, porque yo ya no soy mía, sino tuya"

Los Puentes de Madison

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Epílogo

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Siete años más tarde…

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_ He dicho: No.

Le dolía la cabeza. La última semana había sido un infierno en Suna, como Kazekage había tenido que supervisar de cerca los preparativos para el próximo examen Chunnin, a lo que había que añadir sus habituales obligaciones y cuidar de sus hijos.

Hinata llevaba cuatro días fuera en una misión, y él los sentía como si fueran meses.

_ ¡Tengo 16 años! Soy el mejor Chunnin de la aldea ¡no puedes negarme una acampada papá! Es injusto.

Kaji había crecido, demasiado rápido para el gusto de Gaara, y ascendía de nivel con rapidez. Era un excelente shinobi y un gran hijo – al menos la mayoría del tiempo, cuando sus hormonas adolescentes no hacían aparición - .

Con el paso de los años su parecido con él se había acrecentado, incluso sus puros ojos Byakugan no tenían ese característico y ligero brillo lavanda de su madre sino que – dependiendo de la luz y el ángulo – este se veía sustituido por uno aguamarina.

_ Sé todo eso, pero sigo siendo tu padre. Si digo que no vas, no vas Kaji. No importa lo que digas.

El más joven siguió gritando mientras Gaara se esforzaba por mantener su rostro imperturbable, sin pensar demasiado en su dolor de cabeza.

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_ Podéis dispersaros y gracias por vuestro trabajo.

Hinata despidió así a los tres ninjas bajo su mando en aquella misión. Todos se fueron a sus respectivas casas, excepto uno que permaneció a su lado.

Los dos se retiraron las máscaras.

_ Hogar, dulce hogar _ suspiró, haciendo un exagerado drama, Kankurô _ creo que lo primero que haré será darme un largo baño.

_ Suena bien_ sonrió Hinata, caminando a su lado_ aunque eso será algo imposible para mí.

_ Claro que sí, señora madre de familia numerosa _ bromeó el hombre.

Ella encogió sus hombros.

No tardaron en llegar a su destino. Kankurô se desvió hacia su apartamento privado y ella entró en la casa principal. Mientras se retiraba sus sandalias una pequeña cabecita oscura – con ligeros brillos caoba – se asomó. Hinata le sonrió.

_ ¡Hey tú! _ le dijo tirando de ella y alzándola en el aire dándole vueltas _ ¡te he echado de menos Karura!

La niña de tres años – la más pequeña de la familia – reía divertida entre los brazos de su madre. Cuando Hinata la bajó al suelo de nuevo, recolocando las dos pequeñas coletas que mantenían su pelo sujeto, oyó los gritos. Concentrándose notó, también, los dos poderosos chakras revueltos.

_ Están peleando_ Karura, llamada así en honor a la madre de Gaara, lo dijo con su pronunciación infantil y agarrando nerviosamente el extremo de su vestido azul oscuro _ papá está enfadado.

Hinata suspiró. Muy enfadado, quiso añadir notando lo desestabilizado que estaba el chakra de su marido, probablemente en algún lugar del desierto habría ahora mismo una enorme tormenta de arena.

_ ¿Sabes que ha hecho Kaji ahora?_ preguntó, sonriéndole maternalmente, a la niña para tranquilizarla.

_ Quiere ir de acampada_ respondió otra voz. Hinata giró la cabeza para ver al segundo de sus hijos. Otro varón, que ahora ostentaba seis años de edad.

El niño, con los brazos cruzados, era el que más se parecía a Hinata. Su cabello era tan lacio como el de su madre y del mismo color. También había heredado el Byakugan, como su hermano mayor y la pequeña Karura – que tenía el pelo más similar al típico cabello Hyuuga castaño aunque con ligeros brillos pelirrojos, y para nada lacio.

_ ¿Acampada? _ preguntó Hinata extrañada _ Kou-chan ven a darle un abrazo a mamá de bienvenida.

Aunque reticente, lo hizo. Hinata sonrió, podía ser un calco de ella físicamente pero tenía el carácter distante de su padre.

_ ¡Voy a ir igual! ¿Qué te preocupa? Soy responsable. No soy como tú. ¡Tranquilo papá, no dejaré embarazada a ninguna chica y huiré después!

Hinata se quedó congelada al oír el grito de su hijo mayor. ¿Qué diablos estaba pasando allí? Karura se arrimó a un costado de su madre agarrando sus ropas fuertemente mientras escondía la cabeza.

_ Haz que paren, mami.

Le acarició la cabeza.

Miró a Kou, que aunque tenía sólo seis años era muy inteligente, buscando una respuesta.

_ Llevan así mucho tiempo_ le dijo.

_ ¿Pero por qué tu padre no le deja ir?

_ Porque Kaji-nichan le mintió. No se va de acampada con sus amigos, va a ir a no sé donde con esa chica que sale a veces por nuestra ventana a escondidas.

Hinata suspiró. Así que era eso. Por supuesto, Kaji estaba en esa edad. Estaba mal que les mintiera, pero era bastante ridículo que creyese que ellos iban a tragárselo.

_ Kou-chan_ el niño se sonrojó protestando por el apelativo que su madre se empeñaba en darle_ llévate a tu hermana a jugar a la habitación.

No protestó. Agarró la temblorosa mano de su hermana y la condujo hacia donde lo habían mandado con palabras de consuelo.

Hinata suspiró y siguió los gritos hacia el salón principal de la casa. Bienvenida a casa, pensó.

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Gaara suspiró intentado buscar su habitual carácter calmado, que a estas alturas estaba perdido en algún lugar recóndito de sí mismo.

_ Vuestros gritos se oyen desde el desierto. Por no decir que tenéis a Karura temblando del disgusto.

Ambas cabezas se giraron a la vez para ver a Hinata con un hombro apoyado en el marco de la puerta del salón, y los brazos cruzados.

Gaara ni siquiera la había sentido llegar, y eso era un pobre ejemplo de él mismo como Kazekage. Su adolescente hijo, dominado por hormonas rebeldes, lo tenía absolutamente loco. A lo que cabía añadir que en unos cuantos años tendrías dos hijos más pasando por esa etapa. Sólo el pensamiento le hacía querer salir corriendo.

_ Pues dile a él que me deje ir a la maldita acampada.

_ Kaji ¡el vocabulario!_ lo reprendió su madre. Suspiró y caminó hacia los dos hombres _ ¿puedo saber por qué no te deja ir?

_ ¡No lo sé! Se lo dije y simplemente dijo no_ se quejó el adolescente.

Hinata miró a Gaara. Gracias a Kou ella ya sabía los motivos de su esposo para no dejarle salir, pero había decidió darle la oportunidad a Kaji de ser sincero, cosa que no estaba aprovechando.

_ ¿Y dónde y con quien es esa acampada? _ lo intentó de nuevo, probándolo.

_ Hinata_ Gaara habló y ella alzó la mano pidiéndole silencio.

_ Iremos al oasis del norte, es seguro mamá. Somos varios compañeros Chunnin. No haremos nada malo, te lo prometo.

Ni siquiera había pestañeado. Ahí estaba su hijo, mintiéndole mientras la miraba a los ojos y no había ni un atisbo de duda ni de arrepentimiento en su mirada. Ella desvió la vista a la repisa donde se mostraban varias fotos familiares y la detuvo por un segundo en una donde un pequeño Kaji sonreía. Odiaba la pubertad, había hecho horribles estragos en su dulce pequeño.

_ Entonces ¿no es verdad que irás a algún sitio con Aiko-chan?

Kaji se volvió pálido para luego dejar que un sonrojo cubriera casi por completo su cara. Gaara también la observaba. Ella le sonrió.

_ B-bueno…y-yo…_ Kaji balbuceó_ vale, es cierto. ¡Pero tengo una explicación!

_ Estoy deseando oírla_ expuso Gaara.

_ Si te decía eso tú dirías que no sin si quiera pensarlo _ argumentó Kaji.

_ ¡Por supuesto! ¡Mentirme era mucho mejor opción!_ Hinata notó en el tono irónico de Gaara que había llegado a su límite de paciencia. Se acercó a él, que estaba sentado sobre uno de los sillones, y apoyó la mano en su hombro _ A veces se te olvida que soy el Kazekage de esta aldea, y que suelo tener mucha información sobre todos.

_ ¡Y a ti se te olvida que ya soy mayorcito! ¿Puedo ir a misiones peligrosas pero no pasar la noche con mi novia?

_ Exacto. Aunque puedo arreglar lo de tus misiones, si lo deseas.

Hinata suspiró. Aquello estaba yendo por mal camino. Gaara estaba demasiado enfadado para que Kaji siguiese provocándolo.

_ Kaji-kun_ el mencionado miró a su madre_ basta. No puedes ir. Antes de que me preguntes por qué, te diré que principalmente por haber mentido.

_ ¡Nunca habríais dicho que si, si os dijese la verdad!

_ Aunque es muy probable que así fuese, no lo sabes. Y al menos habrías mantenido nuestra confianza_ terminó Hinata _ lo siento hijo, otra vez será.

Kaji la observó un momento mordiéndose el labio inferior. Luego miró a Gaara.

_ ¿Sabéis? No soy como vosotros. No voy a cometer vuestros fallos. ¡No podéis medirme con la misma regla que lo hacéis con vosotros! No soy tan estúpido como para ser padre ahora…

Dicho aquello se fue. Dejando a Hinata con la boca abierta, a punto de decir algo y a Gaara cerrando los ojos dejando descansar su espalda contra el respaldo del viejo sillón.

_ Mi padre me hubiese encerrado, o algo peor, si yo le decía algo así_ sonrió Hinata intentando aligerar el ambiente.

_ No debió decir eso_ gruñó Gaara.

_ Sólo está enfadado, olvídalo _ Hinata se sentó sobre las rodillas de Gaara, con la confianza y la libertad que daban tantos años de casados _ ¿ha sido muy horrible estos días?

_ ¿Kaji? No, él ha estado normal. Cuando se olvida de que es un adolescente es bastante agradable. Cuida de sus hermanos y eso.

_ ¿Y la aldea?

_ Me duele la cabeza.

Hinata asintió comprendiendo la respuesta. Besó la frente de su marido y en tiempo record se levantó para prepararle una infusión relajante y traerle una aspirina.

_ Tómate esto. Yo iré a ver si Kou y Karura están bien, después buscaré a nuestro hijo adolescente malhumorado_ sonrió_ ¿qué te queda por hacer hoy?

_ Debería asegurarme de que las instalaciones están preparadas para recibir a los estudiantes de fuera que comienzan a llegar mañana para el examen_ murmuró.

_ Yo iré.

_ No hace falta. Acabas de llegar, estás cansada.

_ Estoy bien Gaara, yo miraré las instalaciones. Tú necesitas descansar ¿has dormido algo estos días?

_ Si_ respondió soplando la humeante bebida, Hinata alzó una ceja con escepticismo_ vale, una o dos horas diarias.

_ ¡Tienes que cuidarte! _ lo reprendió_ bébete eso y ve a cama a dormir_ Gaara iba a reclamar_ ¡por favor…!

Pero Hinata hizo eso. Esa mirada de pequeño perro perdido a la que el hombre no podía negarse. ¡Maldita! Sabía cómo hacerle rendirse.

_ Está bien_ cedió. Ella le sonrió triunfante.

Antes de irse se inclinó besándolo ligeramente en los labios, diciéndole que regresaría con rapidez.

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Antes de marcharse pasó por la habitación de Karura, donde la pequeña jugueteaba con su hermano. Les hizo prometer que no harían ruido y dejarían descansar a su padre. Avisó también a Kankurô para que estuviera pendiente de los niños, disculpándose por privarlo de un descanso tras la misión. Él no se lo tomó mal.

Decidida a dejarle a Kaji un poco más de tiempo a solas, se encargó de los asuntos que Gaara había dejado pendientes. El jefe del consejo de ancianos protestó por la falta de responsabilidad del Kazekage al no acudir personalmente. Hinata simplemente le ignoró. Durante los siete años que llevaba viviendo en Suna ya había aprendido a poner su mente en stand by cuando alguno de los intransigentes viejos empezaba con su perorata de siempre.

Finalmente pudo librarse del hombre y dedicarse a buscar a su hijo. Lo encontró en el campo de entrenamiento que siempre utilizaba con Gaara. No estaba solo. Aiko, la novia o amiga especial – Hinata no sabía cómo denominarla aún – estaba con él.

Se mantuvo apartada observándolos. La chica estaba de pie con la espalda apoyada sobre un poste de entrenamiento, sobre el mismo – arriba – su hijo estaba sentado con una pose despreocupada.

_ No importa Kaji, mis padres tampoco iban a estar de acuerdo con la idea _ Hinata conocía a los padres de la chica. Su progenitor trabaja en uno de sus escuadrones ANBU y era un fiel ninja.

_ A veces odio ser el hijo del Kazekage_ suspiró_ No tengo intimidad.

_ ¡No digas eso! ¡Tú padre es guay! Siempre dices que algún día serás tan fuerte como él.

Hinata sonrió ante la declaración.

_ Pero yo no me entrometeré en la vida de mis hijos.

La chica rió.

_ Claro que lo harás, es algo intrínseco con ser padre.

Hinata decidió que la niña le gustaba. Parecía alegre y tenía una sonrisa jovial que resultaba contagiosa. Viendo que se estaba haciendo tarde, los interrumpió.

_ ¿Puedo acercarme o volverás a salir corriendo?_ dijo cayendo grácilmente en pie sobre el poste que estaba enfrente del que los más jóvenes ocupaban.

_ ¿Mamá?

_ Te estaba buscando. Hola Aiko-chan_ la saludó con una sonrisa.

La niña se sonrojó mientras se inclinaba saludando.

_ H-hola Hinata-sama_ la miró a ella y después a Kaji_ yo ya me iba, es tarde. ¡Nos vemos Kaji!

En cuanto empezó a caminar alejándose, Hinata la llamó.

_ Aiko-chan_ ella giró la cabeza atendiendo_ la próxima vez que quieras hacer una visita a Kaji, puedes usar la puerta. Entrar y salir por la ventana debe de ser incómodo.

Enrojeció hasta las orejas y asintiendo se fue con un rápido – y bastante nervioso – caminar.

_ ¿Sabíais eso?_ preguntó Kaji igual de avergonzado.

_ Claro que sí.

_ Nunca dijisteis nada _ frunció el ceño con desconfianza.

_ Te damos tu libertad, aunque no lo creas_ el chico la miró con una ceja alzada_ ¡eh! Danos un respiro, somos padres.

Estuvieron un largo rato en silencio. Hinata había optado por sentarse también.

_ Antes en casa…_ la antigua Hyûga lo miró de reojo_ no quería decir eso. Fui cruel.

_ Si_ respondió su madre, él se encogió ligeramente_ pero estabas enfadado, no importa.

_ Hay algo… algo que quiero preguntarte desde hace mucho, pero nunca me atreví.

Hinata lo miró. Ella y Kaji habían tenido una gran relación siempre, incluso cuando no era más que un niño. ¿Por qué tenía miedo ahora de hacerle una simple pregunta?

_ Puedes preguntarme y decirme cualquier cosa. No voy a enfadarme Kaji-kun, ni a juzgarte.

Su hijo le sonrió y señaló hacia el muro de piedra que separaba el campo de entrenamiento de la aldea. Hinata lo entendió y con un par de rápidos movimientos ambos estuvieron sentados juntos, con los hombros rozándose. Ella le sonrió, para infundirle ánimos.

_ ¿Por qué siempre le defendiste?_ Hinata lo miró cuestionadora_ A papá. Jamás me hablaste mal de él cuando era un niño. Siempre decías que era un gran ninja y que se había ido porque allí sería infeliz.

_ No te mentí en eso.

_ Lo sé. Pero cuando te preguntaba nunca dijiste nada malo de él, y no dejabas que nadie lo hiciese. Por aquel momento aquello era algo normal para mí, pero desde hace años sé que no tenías que haberlo hecho.

Kaji fijó la mirada en su madre. El paso de los años se notaba en ella ligeramente. Aunque conservaba un gran cuerpo atlético – gracias al riguroso entrenamiento que realizaba – sus caderas eran más anchas tras dar a luz tres veces. Unas pequeñas marcas se hacían visibles en sus ojos al sonreír y su piel era ligeramente más oscura tras los años vividos en el desierto.

_ No quería que le odiases. Durante el embarazo me pregunté si todos los niños Hyûga crecerían con la maldición de un mal padre, y eso me hacía tener cierto miedo_ sonrió con pena_ pero aunque me doliese comprendí que Gaara me había abandonado a mí aquella noche, no a ti. Y que cuando fueras más mayor, amarle u odiarle, sería tu decisión. Yo no tenía nada que ver con aquello.

_ Esa fue una decisión muy madura, mamá.

_ Tuve que madurar con rapidez por aquel tiempo_ rió ligeramente. Dios, hace años estaría llorando o muerta de rabia por recordar eso, pero ahora ya no. Eran, en cierta manera incluso, recuerdos agradables_ pero no creas, no fui la señorita perfecta. Odié a tu padre, bueno lo intenté y me mentía a mí misma diciendo que lo hacía. Cuando tenías seis años y Gaara vino a Konoha, estaba furiosa. Saber que yo sería su escolta no ayudó mucho.

_ Recuerdo que siempre estabas tensa a su alrededor en aquella visita.

_ ¡Si! Pero no era porque lo odiase. Estaba tensa y malditamente enfadada conmigo misma. ¿Sabes por qué?_ Kaji negó con la cabeza_ Verás, cuando fuimos a recoger a Gaara y tus tíos, como su escolta, yo creía que tendría ganas de matarle al verle. Realmente llevaba ganas de hacerlo durante todo el trayecto, hasta que lo vi.

_ ¿Qué pasó?

_ Tuve ganas de llorar_ Hinata miró al cielo.

_ No lo entiendo.

_ No había llorado desde la muerte de Neji-nisan. Creí que ver a Gaara me llenaría de rabia, furia o dolor. Cualquiera de esos sentimientos me los esperaba. Pero sentí alivio.

_ ¿Alivio?

_ Si, fue como cuando vuelves a casa de una misión. Te sientes tranquilo, en paz.

_ ¿Y eso te enfureció?

_ ¡Mucho!_ gritó Hinata riendo como una niña. Golpeó el brazo de su hijo en broma_ allí estaba yo ante el hombre que me había abandonado, al que juraba odiar con toda mi alma ¡y quería correr a sus brazos!

Kaji frunció el ceño. Las mujeres eran complicadas. Hinata lo vio y apretó con su dedo índice la zona.

_ ¿No lo entiendes hijo? ¿Cómo iba a inculcarte odio por un hombre al que yo misma no podía odiar?

_ Tiene sentido_ una sonrisa adornó ambos rostros_ ¿sabes? No pienso eso que dije en casa. Estoy muy orgulloso de vosotros. Los dos. Tú me sacaste adelante en contra de todo, de todos_ miró a su madre con significado, ella parpadeó y tragó el nudo en su garganta_ y creo que entiendo la reacción de papá. Aunque no estuvo bien que huyera después de que vosotros…_ enrojeció_ ya sabes, creo saber porque lo hizo. No estaba listo para amar, no se amaba ni a sí mismo y quedarse a tu lado aprovechándose de tus sentimientos hubiese sido muy egoísta, por eso se fue. En mi opinión esa fue una decisión muy digna.

_ Lo fue_ Hinata pasó un brazo sobre los hombros de su hijo y lo apretó contra ella, besando su cabeza_ vamos a casa.

_ Si.

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Al llegar reinaba el silencio. Hinata encontró una nota de Kankurô donde decía que había dado de cenar a los pequeños y los había acostado. Kaji se despidió y se fue a dormir, agotado. En ese mismo instante Hinata sintió el agotamiento acumulado de la misión y del largo día. Pasó primero por la habitación de Kou – lo que le ahorró ir a la de Karura ya que la pequeña había decidido dormir con su hermano - . El niño tenía un brazo sobre su hermana pequeña, protectoramente. Ella besó sus cabezas y los tapó bien para protegerlos de la fría noche desértica.

Finalmente entró en el dormitorio principal donde Gaara dormía boca abajo con un brazo colgando por el borde la cama. La imagen la hizo sonreír. Su marido estaba realmente agotado. Silenciosamente se deshizo de su ropa y se dio una ducha rápida antes de enfundarse su vieja camiseta para dormir e introducirse bajo las sábanas, pegando su cuerpo a la espalda de su marido que se movió, ligeramente, acomodándose. Cayó en un sueño profundo tan pronto como cerró los ojos.

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Gaara se despertó en medio de la madrugada. Hacía mucho tiempo que no dormía tantas horas, su cuerpo agradeció el descanso. Notó el peso y el calor del cuerpo de Hinata contra su espalda. La ligera respiración hacía cosquillas en su hombro derecho. Ni si quiera la había oído llegar.

Aunque no quería despertarla, sus entumecidos músculos estaban pidiendo a gritos que se moviese. Intentó girarse lo más despacio posible pero, en cuanto el brazo que Hinata tenía sobre él resbaló ligeramente, ella se movió. Despertándose.

Parpadeando excesivamente mientras intentaba enfocar la vista, Hinata le miró colocarse mirando hacia ella de nuevo.

_ ¿Qué hora es?

_ Temprano. Aún faltan horas para amanecer_ respondió él. Gaara sonrió al verla acurrucarse contra su pecho y ronronear – aún sumida en las brumas del sueño – como si fuera un pequeño gato.

_ ¿Has dormido bien?_ notó el cálido aliento de Hinata en su pecho cuando hablaba.

_ Si. Lo necesitaba.

Ella alzó la cabeza sonriendo.

_ Lo admites.

Gaara rodó los ojos.

_ Claro que lo hago.

_ Lo siento_ Hinata sonrió recolocándose para poner la cabeza sobre la almohada y dejar sus ojos a la altura de los de su marido_ Kazekage-sama no suele admitir sus debilidades a menudo.

Le acarició la mejilla, después hundió sus dedos en el revuelto pelo de color rojo. Jugueteando.

_ ¿Qué tal fue con Kaji?

Hinata sonrió.

_ Bien. Se disculpó, estoy segura de que lo hará mañana contigo también. Es un buen chico, sólo está en una edad complicada.

Él asintió con la cabeza, conforme. Hinata continuó masajeando su cuero cabelludo mientras la mano de él acariciaba cariñosamente el costado de ella.

_ Gaara.

_ ¿Hnm?_ respondió relajadamente, producto de las caricias de ella.

_ ¿Qué piensas ahora del amor?

La pregunta le cogió completamente desprevenido. Detuvo sus caricias y miró a Hinata que lo observaba fijamente, a la espera.

_ ¿A qué viene eso?

_ No es nada. Hoy estuve recordando un poco el pasado _ ella le sonrió para tranquilizarlo_ y me preguntaba cuánto habría cambiado tu opinión sobre el amor.

Gaara se giró, haciendo que Hinata retirase su mano, tumbándose sobre su espalda mirando hacia el techo. Pensativo.

"Yo no amo a nadie. Sólo a mí mismo. Ni siquiera podría amarte jamás. El amor es un estorbo. Tú serías un estorbo."

Esas habían sido las palabras que le había dicho a Hinata el día que concibieron a Kaji, y realmente era lo que pensaba por aquella época.

Creía que el amor te hacía débil, lograba que las personas a las que amases pudiesen traicionarte, herirte, más que ninguna otra. Y eso era un estorbo para él, para su evolución.

Giró la cabeza para encontrarse a Hinata tumbada de lado, con el codo doblado sobre la cama y la cabeza sobre su mano, observándole paciente. Alzó una de sus manos y acarició una de las hebras del largo cabello de ella, mientras por un momento se imaginaba su vida sin ella. Sin Kaji y sus locas hormonas adolescentes, sin Kou y su semblante serio o sin los alegres gritos de Karura.

Eso lo hizo sentirse vacío. Angustiado. Sin una meta.

_ Te amo_ salió de su boca sin pensarlo, mientras continuaba acariciando el mechón del cabello de Hinata y la observaba.

Ella sonrió. Con esa sonrisa que seguía pareciendo totalmente infantil a pesar de los años.

_ Y yo a ti_ respondió.

_ Lo que opino ahora del amor es que… no es un estorbo. No es el obstáculo en el camino como yo pensaba. Es el camino en sí.

Hinata agrandó su sonrisa todavía más.

_ No puedo creer que hayan pasado más de 16 años desde ese día_ comentó aún en la misma posición_ parece ayer cuando supe que estaba embarazada.

_ Lamento haberme perdido ese momento.

Ella se movió quedando tumbada sobre él, mirándole a los ojos.

_ Yo no. Ese día nos hizo lo que somos ahora. Gracias a él tenemos tres maravillosos niños y un gran futuro por delante. Juntos.

_ Juntos.

Los dos sonrieron. Gaara la movió de tal forma que sus labios quedasen a la misma altura y se besaron, haciendo de las horas que faltaban para el amanecer una muestra de lo mucho que se amaban.

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Las mañanas en la casa de los Sabaku No eran muy similares todos los días. Gaara e Hinata eran siempre los primeros en levantarse, y mientras uno de los dos – generalmente Hinata, ya que tenía más dotes culinarias – preparaba el desayuno, el otro despertaba a los más pequeños y los ayudaba a vestirse. En algún momento de esa rutina, Kaji aparecía en la cocina colocando los platos mientras se quejaba de que no había forma de domar su pelo.

Kankurô hacía su aparición en la casa principal – misteriosamente – en el momento exacto en que Hinata colocaba las primeras tostadas sobre la mesa, y Kou bajaba las escaleras seguido de Gaara que transportaba a una inquieta Karura en sus brazos.

Esa mañana había sido exactamente así. Cuando Gaara llegó a la cocina, Kaji detuvo el ir de su tostada a la boca.

_ Uhn…Papá, yo…sobre ayer….

Gaara terminó de colocar a Karura en la pequeña silla especial que la dejaba algo más alta, y revolvió el pelo de su hijo mayor.

_ Lo sé. No es necesario. Está todo olvidado.

Kaji asintió visiblemente más relajado. Todos se sentaron a la mesa.

_ He recibido un pergamino de Shikamaru y Temari_ anunció Hinata_ vendrán con los alumnos de Konoha para el próximo examen. Y traerán a la pequeña Shikako con ellos.

_ ¿Se quedaran con nosotros, no?_ preguntó Gaara.

Hinata asintió.

_ ¡Oh! Por supuesto también viene Naruto-kun, dijo que quería darnos una sorpresa_ la mujer sonrió cómplice_ aunque yo ya sé de qué se trata.

_ ¿Qué clase de sorpresa es entonces?_ se quejó Kankurô_ este Hokage no sabe guardar un secreto.

_ Él no me lo dijo. Tengo información privilegiada, de otra fuente_ rió.

_ ¡Mamá!_ protestó Kaji_ Suéltalo ya ¿quieres? Nos estás volviendo locos.

_ A mí no me interesa demasiado_ terció Kou.

_ Hokage- chan es el padrino de Kou-nichan ¿verdad?_ la infantil forma de hablar de Karura intentando introducirse en la conversación les hizo reír a todos.

_ Si, pequeña_ fue Gaara quien le respondió mientras limpiaba las pequeñas migas de su vestido _ ¿Y bien?

Gaara miró hacia Hinata para que prosiguiera. Ella sonrió.

_ ¡De acuerdo! Os lo diré. Pero tenéis que fingir sorpresa cuando os enteréis ¿vale? Se supone que es un secreto.

_ ¡Secreto, secreto!_ gritó Karura.

_ Naruto-kun va a ser padre.

El silencio se hizo en la mesa. Todos detuvieron la acción que estaban haciendo, ya fuera masticar o llevar la taza hacia la boca.

_ ¡¿Qué?_ la primera reacción fue de Kankurô _ ¿De quién? Ni siquiera sabía que estuviese viendo a alguien.

_ Lo hace. Llevan varios meses juntos y ahora van a ser padres. Y planean casarse cuanto antes.

Gaara alzó una ceja.

_ ¿Es ella? _ preguntó mirando hacia su esposa. Hinata asintió.

_ ¿Quién?_ quiso saber Kaji, harto de tanto misterio.

_ Tu tía Hanabi_ Gaara fue quien respondió.

_ Por alguna razón no puedo imaginar a esos dos en la misma habitación sin lanzarse cosas_ murmuró Kankurô.

_ Creo que eso funciona para ellos_ rió Hinata _ bueno, acordaos de fingir sorpresa cuando los veáis, ahora acabemos de desayunar.

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Tras terminar, todos se fueron a sus relativas tareas. Kaji acompañó a Kou a la academia ninja antes de ir a su entrenamiento, mientras que los adultos se fueron a la torre del Kazekage a sus respectivas labores, no antes de que Hinata dejase a la más pequeña con la dulce anciana que ejercía de su cuidadora.

Hinata y Kankurô terminaron con los informes de las misiones, y las asignaciones de las siguientes. Tras ello, el marionetista se fue a reparar los desperfectos de sus marionetas al pequeño taller que poseía, e Hinata decidió hacer una visita a Gaara en su despacho.

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_ ¿Mucho trabajo?_ la pregunta salió de los labios de Hinata en el instante en que cerraba la puerta del despacho de Gaara. Éste levantó la cabeza para mirarla.

_ Lo normal. ¿Qué haces aquí?

_ Hemos terminado con nuestro trabajo de hoy. Y no tengo entrenamiento planeado hasta esta tarde así que pensé en hacerte una visita.

Gaara dejó el pergamino que tenía en la mano mientras observaba a Hinata sentarse sobre su escritorio, mirando hacia él.

_ ¿Tienes alguna misión pronto?

_ No. Hemos cubierto las que teníamos con facilidad, por lo que no me moveré en unas semanas a no ser que sea algo imprevisto.

_ Eso está bien.

Hinata sonrió comprensiva.

_ Lo siento, sé que entre las misiones de estas últimas semanas y los asuntos Hyûga que me llevaron a viajar tanto a Konoha no he estado mucho en casa.

_ Los niños te echaban de menos.

Hinata rió.

_ Por mucho que me gusta oír eso, no creo que nada parecido haya salido de los labios de Kou-chan _ su estoico pequeño hijo seguro que la extrañaba, pero no era algo que fuera a admitir en voz alta. Probablemente, la linda Karura si lo haría _ se parece tanto a él.

_ ¿Hnm?

_ A Neji-nisan.

_ ¿Kou? Es una copia en niño tuya, en realidad_ terció Gaara poniéndose en pie y apoyando la parte baja de su espalda contra la mesa, quedando al lado de Hinata.

_ No hablo del aspecto físico. Su personalidad, es como estar viendo de nuevo a mi primo. ¿Sabes por qué al nacer te dije que no cuando me propusiste llamarlo Neji?

_ ¿Por qué?

Hinata le sonrió. Se aproximó más a él y ladeando la cabeza la dejó descansar sobre el hombro de su marido.

_ Porque sólo Neji es Neji. ¿Estúpido, verdad? Pero en mi cabeza no puedo vislumbrar otra cara asociada a la de él.

_ No creo que sea estúpido _ Gaara pasó un brazo sobre ella, en un medio abrazo.

_ Al final lo logramos. Somos una familia.

_ No fue fácil.

_ ¡Claro que no!

Hinata rió. Gaara ladeó una sonrisa.

Por supuesto, estaban en lo cierto. No había sido nada fácil. Aún después de la boda no todo fue perfecto. Como las parejas normales habían discutido miles de veces, Hinata podía recordar algún viaje de Gaara como Kazekage en el que se había ido sin que ellos se hablasen. O misiones en las que Hinata tenía que recordarse mantener la calma por lo furiosa que estaba.

También había habido grandes momentos. Como cuando supieron que Hinata estaba embarazada de Kou o cuando – tras dos hijos varones – Karura había nacido.

Además ahora tenían maravillosos recuerdos juntos, como pareja, que habían desbancado a los dolorosos comienzos. Escapadas a algún oasis, noches a solas en fuentes termales o sentarse en el tejado de la torre del Kazekage a ver anochecer o amanecer. Pequeñas cosas que hacían de los últimos años de su vida, algo rutinario y normal.

Exactamente lo que habían deseado siempre. Una vida sencilla, con la gente que los amaba y que amaban.

_ Hinata, hay algo que no te he dicho en todo este tiempo.

Ella alzó la cabeza para mirarle.

_ ¿El qué?

_ Gracias por huir de la ceremonia de nombramiento de Hokage aquel día _ ella sonrió.

_ Ya sabes, odio las reuniones multitudinarias. (*)

Ambos agrandaron más sus sonrisas mientras Gaara depositaba un beso sobre la cabeza de Hinata, dejando sus labios allí durante un largo rato.

Es cierto, en algún momento de su vida el amor había sido un obstáculo, lo había visto claramente. Pero ahora era capaz de discernir entre aquel sentimiento doloroso y traicionero de cuando era un niño y el de ahora.

Ese sentimiento cálido, arrollador y protector. Que dolía como ninguno en ocasiones, y que era la mayor fuente de satisfacción en otras.

Eso era el amor. Y había sido un doloroso sentimiento. Pero ya no importaba. Porque ahora estaban allí juntos, los dos.

Y todo había valido la pena.

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(*) Frase que Gaara le dice a Hinata en el bosque la noche que se acuestan y ella se queda embarazada (Ver Capítulo 2)

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¡Fin!

Se acabó. Espero que hayas disfrutado mucho de esta historia y gracias por haberla seguido.

Ahora ya estoy pensando en mi siguiente proyecto, mientras continúo con los ya empezados. Espero veros por mis otros fics, aunque no sean GaaHina.

¡Gracias!

Dejadme vuestras opiniones ¡me encanta leerlas y animan a continuar!

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