Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer. Yo, sólo estoy creando un mundo de amor y cariño a su alrededor.

CAPÍTULO 1- Los mosqueteros

Era sábado, sábado 6 de Febrero y aún se percibían los grandes sonidos de mi primo que estaba roncando profundamente. Eran las nueve y media de la mañana así que decidí levantarme y tomar una pastilla para la cabeza mientras preparaba otra para mi primo, quién no podía tardar mucho en levantarse porque debía de ir a buscar a sus amigos al aeropuerto que venían ha visitarle el fin de semana y que se quedaban hasta el martes porque Jacob les dijo que cerraría ese día para poder pasarla con ellos. Así que las diez de la mañana, ya había ido a buscar el desayuno y había dejado una pastilla para la cabeza en la mesita de mi primo, de modo que, nada más levantarse se la tomase, desayunara, se vistiera y se fuera a por los mosqueteros, así era como yo los llamaba cuando estaban los cuatro juntos. Las diez y media de la mañana y Jacob no había dado señales de vida, tampoco me extrañaba demasiado ya que siempre se levantaba veinte minutos antes de lo previsto,lo hacia todo con mucha prisa y se iba con la hora pegada al trasero. Decidí empezar a desayunar ya que ya me había duchado y estaba preparada para irme de compras por la zona y pasar por casa a dar de comer a los peces que desde la noche anterior no había probado nada. Absorta en mis pensamientos no me dí cuenta que tan solo faltaba un cuarto de hora para que Jacob tuviera que estar en el aeropuerto si no quería que sus amigos, los mosqueteros la armaran parda como otra veces. Me decidí y fui a despertar le, sabía que se levantaba de mal humor y que no era de mi incumbencia si llegaba o no tarde, pero en cierta manera me sentía responsable de que cumpliera con sus obligaciones. Porque aunque tenía 26 años, yo era la que me sentía cuatro años mayor que él y no al revés.

Entré en su habitación, le preparé unos vaqueros y una camiseta azul cielo con una letras negras de desigual que le había comprado hacía poco y me incliné para despertar le cuando vi que ya se había tomado la pastilla que le había dejado en la mesita hacia tan solo media hora. Lo que quería decir por favor querida prima vé tu a buscara mis colegas que yo no estoy en condiciones de levantarme e ir ha aguantarlos toda la tarde. Te lo compensaré, te lo juro.

-Agh!- Gruñí enfadada desapareciendo de la habitación.

-Se que me quieres-Le oí pronunciar despacito por lo bajito.

Sí, en el fondo le quería y el sabía que yo hacía cualquier cosa por él, aunque la verdad es que me devolvía los favores cuando me presentaba nuevos amigos suyos.

Salí a la calle, era un día soleado así que me puse mis gafas de sol Ray Ban y me metí en el mini camino al aeropuerto. Como ya dije hacía un día soleado lo que era preocupante porque los mosqueteros no se conformarían en que les fuera ha buscar sino que también querrían que les llevase a dios sabe donde. En fin, que me perdería mi día de compras por la zona y encima tendría que aguantarlos, con lo pesados que eran casi todos, mientras mi primo seguía roncando plácidamente en su enorme colchón.

-Por favor, Dios tu que tan bueno eres, serías tan amable de que un tempestar de lluvia caiga en este instante. O mejor, haz que los mosqueteros vengan tan cansados que solo quieran ir a dejar las maletas al apartamento. Porque te recuerdo que seguramente no habrán reservado hotel porque Jacob les habrá dicho que no hacía falta. Agh!- Me dije para mi misma, mientras me lamentaba por mi desgracia.

Era irónico, estaba regañando a una especie de Dios, en quién no creía, mientras esperaba que el semáforo le diera por ponerse en verde. Miré a la derecha y había un chico que me miraba con cara extraña, ya que seguramente me habría visto pronunciar mi discurso y después reírme sola. En ese momento el semáforo se puso en verde así que, sonreí al chico y le saludé y tan solo en cuarto de hora llegué al aeropuerto donde los chicos ya me esperaban impacientes esperando encontrar a mi primo.

Ellos eran Soso, Estúpido y Sarcástico, o así era como se deberían de haber llamado. En realidad se llamaban Jasper, Emmett y Edward, en este orden.

Aparqué justo delante de ellos, salí del coche y Jasper y Emmett me miraron de arriba a bajo. Edward solo dijo:

-¿Y tú quién eres?

-Hola Edward veo que sigues tan sarcástico como siempre- Respondí rodando los ojos.

-Hola Bella- Dijo poco después Jasper.

-Hola a los dos- Dije yo mirando solo a Jasper y a Edward.

-¿Y porque no ha venido tu primo y as tenido que venir tú?- Me preguntó Emmett en un tono un tanto desagradable.

La verdad es que nunca me había llevado de perlas con él, en realidad solo me llevaba algo bien con Edward, aunque siempre estuviéramos discutiendo, era con el único que había hecho buenas migas.

-Estaba muy cansado y me ha pedido si no me importaba venir a mi- Respondí intentando ser educada.

-Y tú as accedido, como no- Respondió con un tono de lo más arrogante y grosero.

-Ui!, alguien ha hecho poner de mal humor a la niña- Rió Edward.

-Edward bonito, tu quieres venir andando verdad- Le afirmé, intentando no sonar a pregunta.

-Que nos vamos ¿no?- Rompió Jasper, abriendo el maletero del coche y metiendo las maletas que llevaban los tres.

Subimos al coche y Jasper se metió detrás con Emmett y Edward el que casi no tenia espacio ya que Emmett estaba casi estirado así que decidí echarle una mano a Edward.

-Edward, si quieres puedes ponerte delante, para que tengan más espacio-Le dije alegrándolo.

-Si insistes...-Dijo con un suspiro ignorando que una sonrisa se le estaba dibujando en la cara.

-Bueno, que nos vamos-Empezó a quejarse Emmett.

Arranqué lo más rápido que pude y salí del aeropuerto para deshacerme de los mosqueteros y, tal vez tener aún una hora para comprar, ya que las tiendas cerraban a las dos de la tarde los sábados.

N/A: ¡Hola mi preciados lectores!

Espero, que estén disfrutando de está historia de amor tanto como yo he disfrutado llenando mis horas de palabras bonitas, amor y sarcasmo.

Sus reviews me harán muy feliz, ¡gracias a todos!