Declaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Stephanie Meyer. Yo, sólo estoy creando un mundo de amor y cariño a su alrededor.

CAPÍTULO 8: DÍA DE COMPRAS

Llegué al departamento a las tres y media de la mañana asegurando el tener tiempo suficiente para descansar y tener energía para el día que me esperaba. Un día de compras.

Edward llegó sobre las cinco de la mañana, y lo sé porque se encargó de ponerme el despertador justo en mi oreja para pegarme un susto tan grande que di contra el comodín y al final me tubo que poner hielo en la herida.

-Que descanses bien, mi amor-Dijo en tono romántico y sarcástico.

-No soy tu amor así que no me llames así-Dije enfadada girándome hacia el lado contrario.

-Pero si dormimos juntos-Dijo triste.

-Razón de más. Te dejo dormir en mi cama así que no me llames mi amor-Dije imitando eso último como si fuera él.

El había llegado a casa dos horas después que yo por lo que sabía necesitaba descansar más que yo así, que decidí despertar le en ese mismo instante para devolverle la jugarreta del despertador de la noche anterior.

-Arriba dormilón que nos espera un día de compras alucinante-Dije con emoción despertado le.

-No, aún no. Dejame dormir un rato más-Dijo con voz ronca girándose hacia el otro lado.

-Edward, lo prometiste-Le dije tirando de su brazo.

-Está bien-Bufó mientras tiraba de mi brazo y yo me caía sobre él.

-¿Sabes?, eres un estúpido-Le dije intentando escaparme de entre sus brazos.

-¿Porque me llamas ahora estúpido?-Preguntó extraño pero sonriente.

-Ayer no te pusiste mi conjunto rosa-Dije sonriente.

Se quedó mirándome un buen rato.

-Ya,ya-Dijo tirándome hacía el otro lado de la cama y levantándose.

Desayunamos unas ricas tostadas, fruta, mermelada, tortilla...un poco de todo. Salimos del apartamento a las nueve de la mañana y cerré con la tarjeta al pensar que los chicos no se despertarían hasta pasadas las dos de la tarde. También dejé uno de mis móviles ya que mi primo solo tenía el de ese móvil y así no me llamaría para pedirme cualquier cosa o preguntarme donde estaba.

-¿En qué piensas?-Dijo acompañándome hacía la puerta del coche del acompañante.

-Eh...Nada importante-Dije sentándome en el asiento del copiloto.

-Bueno, ¿A dónde vamos?-Preguntó con cara de cansado.

-Un segundo-Dije saliendo del mini.

-¿Pero donde vas?-Dijo saliendo del coche y observándome.

-Me apetece descapotar el mini-Dije tirando de la parte trasera-¡Vamos! Ayudame.

Descapotamos el coche y nos volvimos ha meter en el. Encendí el reproductor y me aseguré de que todo estuviera en orden.

-¿Qué miras?-Me dijo inspeccionando su camisa.

-¡Oh!, nada, solo si llevabas el cinturón puesto-Dije volviendo le a mirar sarcástica.

-¿No esperaras que me lo ponga?-Me dijo sorprendido.

-Pues si, ha eso esperaba-Dije.

-¿A dónde vamos?-Dijo intentando cambiar de tema.

-Edward, ponte el cinturón-Le dije ahora enfadada.

-¡No!-Dijo como un crío consentido.

-Edward, no estoy para tus berrinches así que si te lo quieres poner te lo pones y sino vé hacía el centro de Madrid-Dije enfadada mirando hacía el otro lado.

Mientras el coche arrancaba me percaté de que realmente la gente de ese barrio no tenia nada mejor que hacer que observar mi vida como si estuvieran en el cine mirando una película, y que una señora aún después de habernos callado nos seguía mirando.

-¿Y usted que mira señora?-Dije enfadada dirigiéndome a ella.

Edward no dijo nada, solo se encargó de apretar el acelerador tanto como pudo de la vergüenza que seguramente estaría pasando. No quise decir lo que le dije a esa señora, es más, nunca había dicho algo así a alguien. Pero con Edward siempre era diferente, era un yo que sabía que era la real, un yo que empezaba a descubrir desde que Edward se había instalado en mi vida como por arte de magia.

-Vale, esta bien-Dijo aparcando el coche a un lado de la calle.

Lo miré extrañada, acto seguido mi sonrisa se ensanchó sin tan siquiera querelo cuando lo vi atarse el cinturón.

-¿Contenta?-Preguntó sin mirarme volviendo ha acelerar.

-¡Gracias,gracias,gracias!-Dije emocionada abrazándome a él.

-Bella...-Dijo intentando ver la carretera.

-Lo siento-Dije apartándome.

Le estuve haciéndole dar vueltas por diferentes tiendas de todo el centro hasta la una del mediodía cuando acabó reventado.

-¿Podemos parar?-Pidió sentándose en un restaurante de la zona.

-Esta bien-Dije sentándome en frente suya.

Habíamos ido ha parar a la misma cafetería que estuvimos el primer día que los mosqueteros llegaron a la ciudad. Bueno, la parte del restaurante, y como no, Mike nos atendió llevándonos a la mesa más apartada del restaurante como si fuéramos una pareja ideal.

-Esta es vuestra mesa, que disfuteis-Dijo guiñándome el ojo.

-Gracias-Dijo Edward sentándose.

-Si, gracias Mike-Dije sarcástica sonriendo le.

Era mediodía, así que comimos con tranquilidad. Edward pidió carne con salsa, no sé muy bien que era pero como no me gusta la carne tampoco se lo pedí. En cambio, yo pedí pasta, tortelinies con salsa de queso, muy bueno.

-¿Está bueno?-Me preguntó de repente.

-Si, muy buenos. ¿Y...que tal tu carne?-Dije inspeccionando su plato.

-Pues, también, muy bueno ¿Quieres probar un poco?-Me dijo ofreciéndome su plato.

-No me gusta la carne-Dije con algo de asco.

-Oye, Bella-Me dijo llamando mi atención.

-¿Si?, dime-Dije con mis cinco sentidos sobre él.

-Había pensado que...esta tarde, como Jacob y los demás estarán en casa todo el día pues...que ¿podríamos ir al cine?Si te apetece, claro-Dijo algo avergonzado.

-Si, claro, me apetece ir al cine-Dije levantándome.

-¿Vamos ahora, tan pronto?-Preguntó extraño sacando el móvil para comprobar la hora.

Yo, hice lo mismo y me quedé algo escandalizada cuando vi que eran las tres y media de la tarde, habíamos pasado allí dos horas y media.

Me puse ha pensar, lo que me pasaba con Edward no era normal, no era nada normal. En su día ya juré en cuerpo y alma que era libre y que así quería seguir, pero una fuerza sobrehumana me atrapaba a él, me detenía y me hacía retroceder hasta llegar ha su altura, hasta rozar su pecho con mi espalda, su piel contra mi piel.

N/A: ¿No le pareció muy cruel por parte de Edward no ponerse su conjunto rosa? Ja,ja,ja

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