CAPÍTULO 17: APASIONADAMENTE, TE AMO
Mi cuerpo pegado a su cuerpo se tambaleó y mi cuerpo cayó en los musculosos y fuertes brazos de Edward. Al mirarme fijamente a los ojos recordé que la vida era un instante que nunca vuelve otra vez. Así que no podía dejar pasar lo que estaba sintiendo por Edward solo porque no quería enamorarme, no podía. Era imposible continuar ocultando lo que sentía por él, simplemente no me cabía en el pecho tanto amor y cariño.
-¿En qué piensas?
-En como he podido contener tantos segundos lo que siento por ti.
-Te amo.
-Te anhelo.
-¿Sabes?, creo que no puedo esperar más.
-¿Sabes?, creo que no quiero que esperes más.
-¿No te arrepentirás?
-Puede.
-Me vale.
Acto seguido me depositó caballerosamente en la cama. Mis manos le llamaron y él acudió en su respuesta. Al tirar de su corbata se quedó tendido a mi lado y yo me puse encima a la mínima oportunidad que tuve. Mis manos recorrían su pecho y sus brazos mientras nuestros labios continuaban inmersos en la fantasía de ese amor. Al parar ha respirar nuestras bocas ansiaban más, pero la fuerza de nuestros cuerpos era mayor.
Entonces sus manos bajaron hasta mi cintura donde empezó ha masajear mi espalada ligeramente produciendo así pequeños escalofríos que se iban pronunciando con cada caricia. Mis manos, empezaron lentamente a desabrochar los pequeños botones de su camisa azul marino hasta vislumbrar los primeros centímetros de su duro pecho. Mis labios fueron depositando pequeños besos por todo su torso hasta que levantó mi barbilla y me volvió ha besar apasionadamente. Cuando sus manos empezaron ha descaerse de mi jersey y me quedé en sujetador delante de sus agrandadas pupilas me ruboricé.
-Estas preciosa-Susurró contra mi cuello.
Mientras descendía hacia abajo depositando largos besos y arrastrando sus labios contra las curvas de mis pechos mi piel se erizaba. Agarrada a su espalda, disfrutando de su aroma de su perfume. Sentía como dejaba el rastro de su esencia por todo mi cuerpo. Ante la excitación mi mano se poso en sus pantalones. Me quedé "helada" al tocar su pronunciando miembro debajo de lo vaqueros.
-Pues vaya-Dije mirando hacía abajo y riendo.
-Es lo que provocas en mí, amor-Dijo ruborizándose.
Una gran sonrisa se dibujó en mi cara y él me la devolvió empezando de nuevo a besar mi pechos ahora desnudos. Un gran placer se apoderaba de mi cuerpo y ya iba siendo hora de pasar a la acción. Reí ante esa idea pero no podía aguantar más y el fuego que quemaba mi cuerpo era cada vez más fuerte.
La sensación que invadía mi cuerpo cada vez que lo sentía dentro de mi era incontrolable. Sin duda era increíblemente bueno en la cama. Volví a reír. Hicimos el amor durante horas no pude contar los minutos que disfruté de aquel amor, pero si los segundos y debo decir que no me arrepentí de ninguno de ellos, es más lo repetiría de nuevo.
Me tumbó a su lado y poco a poco fuimos recuperado la respiración. Me dedicó un maravillosa sonrisa, mi sonrisa.
-Te quiero-Dijo con una cariñosa voz.
-Yo también te quiero, Edward-Suspiré.
Me acerqué a su pecho y me quedé dormida en él mientras me abrazaba delicada y cariñosa mente.
-¿Quieres qué te cante algo?
-El silencio está perfecto, no lo rompas.
-Uf...
-¿Porqué suspiras?
-No canto nada bien.
-¡Ja,ja,ja!
-Sh, rompes el silencio.
Le besé. Me besó. Los dos nos sumergimos en un sueño profundo.
