CAPÍTULO 21: Paseo por el parque
-Por fin te encuentro-Dijo Edward sentándose a mi lado.
-Lo siento-Tartamudee mirando al suelo.
-Tranquila, no tendría que haberte presionado. Como tu as dicho estabas en todo tu derecho de guardar tu pasado donde quisieras-Dijo amablemente.
-Quiero hablar de ello-Dije ahora mirándole a los ojos.
-¿Estás segura?-Preguntó de forma tierna.
-Completamente. Si quiero ser tu pareja tengo que compartir esto contigo antes-Dije tímidamente.
-Te quiero y nada de lo que digas influirá en lo que siento por ti. Quiero que sepas que si no quieres contármelo lo entiendo, ¿de acuerdo?-Dijo tranquilamente depositando un suave beso en mis labios.
-Era joven y supongo que me enamoré de la persona equivocada, que inventé un falso mundo a mi alrededor y que cree falsas esperanzas y fantasías en torno a mi vida haciendo que todo fuera peor con cada segundo que pasaba a su lado. Hice lo peor que un ser humano puede hacer a una persona querida, intentar cambiarlo para que sea la persona con la que siempre ha soñado, el prototipo que siempre ha deseado tener en sus brazos.
-¿Cómo se llamaba?
-John. Era un chico extraordinario y luchador. Un chico al que no supe apreciar cuando lo tuve.
-Estabais muy enamorados, ¿verdad?
-Era algo loco. Algo increíblemente loco, todo era tan descontrolado y a la vez tan natural. Aún recuerdo los largos días en la playa. Pasábamos allí días, incluso muchas noches yo me quedaba dormida sobre su pecho a la luz de la Luna hasta que los primeros rayos del Sol despuntaban por encima del mar.
-¿Tienes una casa en la playa?
-No. John vivía con abuelo.
-¿Vivía en Mallorca?
-No. Se mudo aquí cuando su abuela murió para estar con su abuelo ya que nunca llegó a superar su muerte.
-¿Y tu vivías allí? Es decir, ¿con ellos?
-Al principio no. Yo solo iba a esa playa ha trabajar de socorrista. Pero después, al enamorarme de John me fui a vivir allí.
-¿Trabajaste de socorrista?
-Bueno, John era socorrista así que me hice pasar por socorrista para conocerle a él. Mi mentira salió a la perfección, es decir, había nadado toda la vida. No había tanta diferencia.
-¿Se lo llegaste a contar?
-Por supuesto. Al principio, se enfadó pero al cabo de pocos días los dos nos reíamos de mi estupidez.
-¿Porque…?
-Porque es muy difícil amar en la distancia y eso se complica cuando la persona que tienes al lado no ha superado la muerte de un ser querido.
-¿Su abuelo?
-Así es, el abuelo de John murió el mismo día que nosotros cumplimos un año y John, lo quiso enterrar al lado de su abuela. Incluso llego ha desenterrar otro cuerpo para poder enterrar a su abuelo al lado de la persona que más había amado en su vida.
-¡Caray!
-Lo sé, suena a locura. Pero yo estuve allí ayudando le a enterrar a su abuelo y no es tanta la locura. Lo único de locura era el amor que John tenía por sus abuelos. Esa era la única locura.
-¿Sigues sintiendo algo por él?
-Sergio, me costó mucho superar mi relación con John y si, la única manera de olvidarme de él era acostándome con chicos diferentes cada día, o eso era lo que creía. Ya que, lo que estaba haciendo era intentar encontrar alguien como John. Alguien que en la cama me tratara incluso mejor que fuera de ella. Algo que en ti encontré.
-¿Me estás comparando con John?
-Para nada cariño, tu eres mucho mejor en la cama.
Empecé a correr por todo el parque desierto hasta que Edward me cogió por la cintura y me tiró sobre el césped.
-¿Qué te parece aquí?-Dijo desabrochándose la camisa.
-Perfecto. Pero hoy no podrá ser-Dije empezando a correr de nuevo.
-¿Porque?-Preguntó tirando de mi de nuevo.
-Sería demasiado sexo en una sola noche-Dije divertida.
-Me traes loco-Dijo curioso.
-Vamos, Jacob ya me esta llamando-Dije colgando el móvil y dejándolo en mi bolso de nuevo.
-Esta bien-Dijo levantándose.
Nos dirigimos hacia el coche y esta vez conducí yo. Puse la música al volumen adecuado y arranqué.
-¿Desde cuando conduces tu?-Preguntó Edward sonriente.
-Desde que es mi coche-Dije devolviendo le la sonrisa.
No sé que habría estado haciendo esa mañana cuando yo salí a comprar pero estaba tan cansado que se durmió. Era tierno cuando dormía. Su cara era angelical. Mi sonrisa se dibujó sobre su rostro y se removió sobre el asiento. Apagué el motor del coche.
-Cariño, hemos llegado. Sabes que te llevaría en brazos hasta arriba pero no puedo-Dije riéndome.
-Te quiero-Susurró despertándose y besándome.
-Eres lo peor-Reí mientras le devolvía el beso.
-Yo cojo las bolsas-Dije saliendo del coche y cogiéndolas.
-Yo te cojo a ti-Dijo arropándome entre sus brazos.
Nos parábamos en cada escalón nos besábamos infinitas veces y después subíamos un escalón más, y así hasta llegar al último. Al llegar al último mi móvil empezó ha sonar y lo despreciamos tranquilamente mientras seguíamos besándonos. De repente, la puerta del apartamento se abrió.
-Sois asquerosos-Dijo Jacob cogiendo las bolsas y volviendo a cerrar la puerta.
-Ja,ja,ja-Reí mientras seguía besando a Edward.
-¿Entramos?-Preguntó Edward.
-Claro-Dije encantada.
-¿Saben cuanto han tardado?-Preguntó Emmett enfadado.
-No Em-Bufé.
-Dos horas y media-Salió Jasper.
-Bueno chicos, miradlo por la parte positiva. Así engordamos menos-Dijo de repente Edward.
-Eso, miradle la parte positiva-Dije besando a Edward de nuevo.
-Tienes razón Jacob, son asquerosos-Dijo Jasper.
-Son como babosas-Dijo Emmett con cara de asco.
-Os lo dije-Dijo Michael dirigiéndose a sus amigos.
-A demás, queréis dejar de …Agh. Mientras os reñimos-Dijo mi primo dirigiéndose a mi y a Edward.
-A comer-Dijo Jessica desde la cocina.
-¿Vamos amor?-Dije.
-Claro, cielo.
Los dos nos reímos y cuando pasamos por delante de ellos y yo le apreté el trasero a Edward.
-Como sigáis haciendo eso me voy-Dijo Jacob.
-Y nosotros detrás de él-Dijeron los mosqueteros restantes.
-Esta bien, ya paramos-Dijimos nosotros.
