Prologo. La astucia del zorro.

Sakura siempre había vivido bajo una pauta 'Una buena acción por día.'

Le resultaba bastante gratificante ver la cara de gratitud de alguien a quien hubiera ayudado o saber que, a pesar de lo que su mejor amiga pensara, la billetera que encontró en la calle llegaría sana y salva a su respectivo dueño después de dejarla en la estación de policía más cercana. Esa era la naturaleza de Sakura, una persona relajada, feliz y confiada.

Es por eso que ese día, que estaba lloviendo a cantaros ella no encontró ningún problema en cederle su paraguas a la señora encargada de la limpieza del lugar donde ella trabajaba y que tenía a su hijo en casa muy enfermo.

Como apenas había entrado a trabajar ahí hace escasa tres semanas, todavía no comprendía muy bien la finalidad y el funcionamiento del lugar. En el anuncio del periódico solo se especificaba que era una corporación pequeña, pero en vías de crecimiento y por eso estaban abriendo nuevas vacantes. Hasta ahora su trabajo había consistido en organizar papeleo, sacar fotocopias, enviar faxes y cosas por el estilo, nada demasiado exhaustivo o demandante, el horario era flexible, le quedaba cerca de su casa y la paga no era mala.

Después de mucho insistirle, la señora por fin tomo el paraguas de Sakura y se despidió, no sin antes agradecerle una y otra vez el amable gesto. Sakura se quedo un largo rato esperando a que la lluvia cediera un poco, pero como suele suceder en esos meses, la lluvia no hizo otra cosa más que disminuir un poco, de cualquier modo seguía siendo bastante densa. La chica comenzó a sentirse intranquila, viendo como conforme pasaba el tiempo el panorama se oscurecía cada vez más.

De un momento a otro decidió que lo más sencillo seria caminar hasta su casa como siempre, bajo la lluvia. Su estado físico siempre había sido envidiable y dudaba que un poco de agua pudiera hacerle verdadero daño, cuando era niña solía mojarse bajo la lluvia todo el tiempo ¿Qué diferencia podía haber ahora? Camino con paso tranquilo por las calles, maravillándose de lo desérticas que se veían, ni un alma podía ser vista, pasó cerca de la cafetería donde ella y sus colegas habían hecho el hábito de ir en sus descansos, por el estacionamiento publico en el cual nunca había un solo auto, por las ruinas de una antigua casa que la gente contaba había pertenecido en tiempos a una poderosa familia que fue dueña de mas de la mitad del vecindario, por el pequeño puente que conectaba la parte 'turística y laboral' del lugar con la parte habitacional, donde ella y muchas otras personas habitaban. En general, era un lugar apacible para vivir.

Llego a la entrada del edificio donde estaba su departamento y sacudió sus zapatos y exprimió un poco sus mojadas ropas y su cabello antes de entrar al lobby, no quería hacer un reguero de agua por doquier y que alguien resbalara por accidente, esas cosas suceden a menudo. Cuando entro en su apartamento lo primero que hizo fue encender la luz y colocar un poco de agua a calentar en una ollita en la estufa, luego se dirigió al baño y tras quitarse la ropa mojada y depositarla en la cesta de ropa sucia, se puso su ropa para dormir, realmente no sentía ganas de bañarse en esos momentos ¡Lo haría mañana por la mañana!

Salió del baño y espero unos minutos más hasta que el agua estuvo hirviendo y se preparo una taza de café. Tomo su libro favorito y se metió en la cama, poniendo la taza de café en la mesita de noche, se quedo dormida leyendo.

Al día siguiente la señora de la limpieza le devolvió el paraguas prestado. Esta vez no estaba lloviendo. Sakura siguió su ruta habitual al salir del trabajo, pero poco después de pasar por la antigua casa pudo oír el sonido chirriante de las llantas de un coche frenando de golpe en el pavimento, al voltear pudo notar como un animal salía despavorido de debajo de auto y se escondía en un callejón cercano. Al principio Sakura pensó que el animal estaría bien, e intento seguir caminando, pero una punzada en su pecho y su fuerte sentido del bien hicieron que se cerciora por si misma que el animalito no había salido herido.

Se adentro en el callejón buscando entre las cajas y los botes de basura, al levantar una caja de cartón, un fuerte gruñido hizo que se asustara y retrocedieran unos pasos, volviendo a soltar la caja. Después de calmarse un poco volvió a quitar la caja y miro un cuadrúpedo de color naranja y amarillo mirarle con recelo.

La chica estiro un poco su mano y el animal soltó un leve gruñido, la mano retrocedió un poco pero volvió a intentarlo y esta vez logro posarla sobre la cabeza de aquel animal, acariciándolo cautelosamente, era bastante menudo, la primera vez que lo vio había pensado que era un gato de tamaño grade o un perro pequeño, no era diminuto pero cuando lo tomo con ambas manos y lo puso en sus piernas para buscar cualquier herida o contusión, noto que era bastante ligero.

-¿Un perro?- Lo miro mas detenidamente, acariciando el largo de su cola hasta llegar a la punta, notando lo suave y esponjosa que era. -No. Pareces más bien… - Lo miro más sorprendida aun. Si, definitivamente el animal era un zorro. - ¿Qué hace un zorro por aquí?- Se pregunto a si misma en voz alta mientras acariciaba el hermoso pelaje naranja del animal en su regazo.

Muchas teorías llegaron a su mente, pero la más lógica era que por ese barrio había muchos condominios para gente adinerada, gente con gustos extravagantes. Tal vez alguna de esas personas se dio el lujo de comprar un animal exótico como mascota y lo hubiera perdido, no era algo difícil de imaginar. Pero aunque tenía un collar, de este solo colgaba una placa con una efigie casi opaca de un espiral, ningún nombre, ninguna dirección, nada. Será difícil encontrar a su dueño.

-Vamos.- Dijo la chica incorporándose y tomando al animal en sus brazos. No estaba segura que tan bien entrenado estaba o si la seguiría como un perrito callejero, no creía que los zorros tuvieran ese instinto tan domestico, así que decidió no arriesgarse a que huyera y fuera atropellado por algún otro auto o atrapado por alguien menos benévolo con los animales que ella. ¿Era piel de zorro con la que hacían esos caros abrigos de los videos musicales? No estaba muy segura pero este animalito tenia un pelaje… exquisito, si, esa era la palabra. Era de una suavidad y frondosidad increíbles, su dueño debía cuidar enormemente de él. De ninguna manera podía tirarlo a su suerte en este mundo cruel y perverso.

Continuo su camino a casa sin darse cuenta como un par de ojos profundamente negros se posaban en su figura siguiéndola celosamente desde el interior de un lujoso auto negro. Como una sonrisa siniestra y sardónica es formada en aquel magnifico rostro mientras observa la manera en la que el animal se acurruca en los brazos de la chica, hundiendo su cabeza entre los pechos bien formados, inhalando la esencia de ese cuerpo tibio, de su alma misma, secretamente inspeccionando, analizando; pretendiendo sufrimiento y debilidad… inocencia.

El bastardo era mucho mejor actor de lo que él había pensado.


El muchacho había estado largo rato contemplando la lluvia, tal vez la sola idea de aquellas gotas de liquido frio e hiriente pudiera calmar sus ímpetus un poco. Necesitaba hacer algo, necesitaba calmar esta ansiedad pronto, antes de que se volviera loco, su mente divagaba siempre con las mismas imágenes y los mismos sonidos, pero entre el frenesí de sus propios pensamientos, su mirada logro distinguir del otro lado de la calle algo que llamo su atención, una vision extraña.

En un instante sus cavilaciones son interrumpidas y su fino oído capta la presencia de su camarada y cómplice de antaño, los pequeños y ligeros pasos serian imperceptibles para cualquiera, menos para él, después de todo este tiempo solo él podía advertir su presencia sin siquiera abrir los ojos. El elegante zorro aprovecho el estado semi relajado de su amigo para saltar sobre su hombro y mirar mejor que era lo que tanto le fascinaba sobre este panorama deprimente. Cuando miro a la chica con extraños cabellos rosas del otro lado, supo exactamente lo que tanto había asombrado al muchacho.

-Tú y yo somos de la misma calaña... Sabemos usar bien la espada.- Comenzó a hablar el zorro, mientras se acomodaba más plácidamente sobre los hombros del chico de tez indeleblemente blanca y cabello azabache. -Mira a esa niñita, sin tacones y falda larga.- Le susurro al oído mientras ambos miraban pasar a la chica bajo la lluvia, completamente empapada.

-Hn.- Fue la única respuesta audible proporcionada por el muchacho, pero el zorro, que lo conocía perfectamente podía notar la urgencia y el deseo recorrer las venas del chico, lo sintió a punto de pararse e ir tras ella.

-Tranquilo, tranquilo mi fiel camarada.- Exclamo el animal suavemente, calmándolo. -Esa chiquilla tan mustia, tan santa... en su vida ha tenido un hombre con una espada.- Mientras decía esto su cola se mecía de un lado a otro juguetonamente, notando cada reacción que sus palabras sacaban de su joven amigo.

Ambos miraron como la chica caminaba, lentamente, contoneando sus caderas por la inercia natural de sus pasos. Como la ropa mojada se le adhería al cuerpo como una segunda piel, no llevado un suéter especialmente abrigador y la tela de su falda no era de gruesa lana o poliéster, parecía más bien de ligero algodón. ¿Qué estaría pensando? Salir así, con esta lluvia.

Pero esa, esa no era una de las inquietudes de ninguno de los extraños personajes.

-Solo mira esos senos… ¡Y mira esas nalgas!- Continuo el animal, cada vez mas eufórico, casi tanto como su acompañante. -Muy probablemente a la cándida señorita le gustaría un hombre con una buena espada.- Mientras sus negras orbes miraban a la chica desaparecer de su visión, una sonrisa se acuno en los labios del chico y su mano bajo a la altura de su cintura de donde colgaba una fina y larga katana, aquella mano se cerro alrededor de la empuñadura y comenzó un obsceno movimiento de arriba abajo.

El zorro descendió de sus hombros y se perdió en la inmensidad de las sombras tras de él.


N.A: Se que debería estar escribiendo la continuación de los otros fics y sinceramente ¡Lo estoy haciendo! pero esta es una idea que no me pude sacar de la cabeza por mas que lo intente. Lo escribí de rápido, siguiendo la racha de inspiración del momento, se que es cortito, pero es solo el prologo y... no se que decir sobre esto solo que espero que les intrigue tanto como a mi.