Ohayou~
Bueno, como es obvio xD, he decidido transformar esto en un long-fic, ya que esta idea me ha gustado muchísimo. Espero que disfruten esta segunda entrega de "Incitante".
Capitulo II
Vestido Turquesa
Asomó su rostro furtivamente por la ventana entre abierta de su habitación, buscando con sus ávidos ojos verdes la figura masculina de su más reciente esclavo.
Aun su mente maquinaba la futura venganza contra el Uchiha.
La había humillado, seducido y confundido en menos de cinco minutos. Frunció el entrecejo ante el recuerdo y sus labios hicieron una mueca inconforme al recordar los instantes más vergonzosos de todo el evento.
Se le escapó una exclamación de sorpresa al lograr visualizarlo a lo lejos, trabajando en su jardín personal; se camuflo infructuosamente entre las cortinas de color carmesí y observó con sumo cuidado al Uchiha.
Estaba tan hermoso y sublime como siempre, suspiró deslumbrada; aunque ella se reprendió de inmediato pensando que era una lástima que el horrible ceño en su rostro lo hiciera ver tan temerario.
Se mordió el labio inferior en los minutos subsiguientes a la casi desnudes del Uchiha, quien había decidido que el calor del día era demasiado fuerte para mantenerse completamente vestido. La camisa de liviana tela blanca ahora se encontraba descansando sobre el musgo.
—Indecente. —pensó airada, aunque complacida. Imaginó como seria llamarlo a su habitación y ordenarle, sin derecho a la réplica, que se desnudara ante ella.
Cerró la cortina para apartar la tentación de sus ojos y sacudió su cabeza con fuerza para forzar al pensamiento salir de su mente.
Cuando volvió con renovada fuerza de voluntad a asomarse por la ventana, un par de ojos negros la miraban fijamente. No quería pensar en el fuerte rubor que cubría su rostro, ni en la forma en que temblaban sus labios al verse descubierta. ¡Debía pensar rápido en una excusa o volvería a perder patéticamente!
—¡Ven aquí inmediatamente, imbécil! —gritó, antes de cerrar la cortina con fuerza y comenzar a respirar agitadamente. Luego de meditar sus palabras, pensó en que había pedido, más bien ordenado, al lobo, visitar la casa de caperucita.
¡Estúpida!
Y antes de que tuviera tiempo de pensar alguna otra idea estúpida, el lobo estaba dentro de su habitación, y gracias a Dios, se encontraba completamente vestido.
—¿Qué quiere, My Lady? —pronunció en cuanto cruzo el umbral de la puerta; ella pensó de inmediato que la respetuosa forma de dirigirse a ella se había visto opacada por la desfachatez de la pregunta, sin embargo, ya era mucho pedirle a Sasuke Uchiha ser respetuoso.
—Se me ha perdido mi vestido turquesa. ¿Dónde está? —inventó la de cabellos rosáceos, mirando al Uchiha con altivez; no se permitiría perder nuevamente ante un insolente criado, ante este insolente criado.
Aunque, ella nunca había tenido un vestido turquesa; se consoló pensando que la mentira piadosa serviría por lo menos para enloquecerlo por unas horas.
—¿Acaso yo lo uso? —contestó ofensivamente el joven criado, parecía que el simple cuestionamiento de la joven noble había insultado al Uchiha.
—No. Pero usted es mi guardaespaldas. —la llana respuesta de la jovencita fue combinada con una mirada de desdén, para luego continuar: —Es increíble que siendo su trabajo estar al tanto de todo lo mío, se pierdan cosas en mi habitación.
—¡¿Qué mierda podría hacer yo con su puto vestido? —explotó el moreno, antes de dar media vuelta y dirigirse a la salida.
—Busque mi vestido. Es una orden. —después de pronunciar la última palabra, sintió un regocijo tan grande en su corazón, que casi no puede evitar la sonrisa burlona que se resistía contra su máscara de fría seriedad.
—Maldición. —murmuró el Uchiha cerrando los puños con fuerza, antes de girarse y dirigirse al cuarto destinado a sus pertenencias y comenzar a rebuscar el vestido turquesa, inexistente.
Sonrió durante toda la sesión de tortura de Sasuke Uchiha. Incluso estaba sudando más que en el campo verde donde trabajaba arduamente cuando lo encontró esa mañana.
—Sasuke, ven. —omitió e hizo oídos sordos a la maldición que pronunció en su contra y esperó con cruel paciencia a que estuviera parado frente a ella.
—Hable. —dijo cruelmente, llenó de la ira contenida que había embodegado durante toda su búsqueda del vestido.
—Ahora que recuerdo, yo no tengo un vestido turquesa. —al escuchar sus melodiosas palabras, el Uchiha parecía haber querido estrangularla sin misericordia ni miramientos. Eso logro satisfacerla de tal manera, que esta vez no pudo reprimir la sonrisa victoriosa. —Que terrible haberlo olvidado, ahora puede irse.
Habría jurado que los ojos negros del joven se habían tornado carmesís de la furia, sin embargo, eso era biológicamente imposible. Él respiró profundamente, antes de dar media vuelta y en largas zancadas irse de la habitación.
Ella creyó escuchar algo como: "La matare algún día"; sin embargo, descarto el pensamiento y se regocijó en su triunfo.
Ahora estaban empatados.
Era el momento de tomar la ventaja.
¿Qué tal?~
¿Lo continuo? x'DDDDD
Awww… pobre Sasuke, aunque tengo que confesarme: yo lo disfrute tanto como Sakura. Looool
Sayonara!
