KHR! no me pertenece, es de Amano-sensei
Hi~! Bien, disculpen la tardanza, es que... ¿por qué Fran es tan díficil para el lemmon? Aunque cooperó muy bien a lado de Haru, pero...
Fran: Es que soy mejor cuando no me ven. ¿Verdad, Haru-san?
Haru: ¡Hahi! (completamente roja)
Tsuki: ¬¬ Olvidenlo T-T
Fic dedicado a Midori Susuki.
Capítulo final, espero guste n_n
—¿Sucede algo? ¿te sientes mal? —preguntó preocupada al ver dolor en aquella faz, él negó.
—Estoy bien, Haru —dijo, alejándose un poco de ella. No entendía que le pasaba, entre más estaba con Miura, menos comprendía su actuar.
La mujer sonrió culpable.
—No tienes que hacer esto, Haru sabe que es difícil para ti. —Aspiró aire y continuó —Terminemos esto —. El castaño abrió sus ojos de golpe, y la miró sin entenderla.
¿Terminar?
—¿Qué sientes por mí, Haru? —preguntó sin emoción bajo aquella máscara de Sawada.
—Después de conocerte puedo decir que te quiero —contestó con seguridad. El chico bajó el rostro.
¿No ama al Vongola?
—¿Qué es el amor, Haru? —preguntó sentándose en la orilla de la cama.
Miura parpadeó, se sentó a lado del muchacho y pensó antes de responder.
—Amor es… —recordó lo que una vez profesó por Tsuna y sonrió —sentir en tu pecho que tu corazón palpita y se oprime sin razón, querer estar con esa persona especial y sufrir cuando no se puede. Amor es entregarlo todo sin pedir nada, amor es lo inexplicable y un milagro, algo que no es una ilusión, pero tampoco es palpable —. Miura observó los cambiantes ojos del chico. El naranja adquiría un verde mejor definido.
Los orbes del chico decían "Ámame, entrégame todo y demuéstrame que es real". Pero sus labios no se movieron.
—El amor es una ilusión Haru. No existe —pronunció carente de emoción. Ella le miró con pesar, y lo envolvió en sus brazos; sorprendiéndolo.
—No lo es, el amor es real. Tan real como la persona que tengo enfrente —besó su mejilla y él sintió su pecho punzar. Él era la ilusión de Sawada Tsunayoshi, no la realidad de Fran. A ojos de ella, la mentira era una realidad, pero a ojos de él. Aquella realidad era una mentira.
Sus parpados se cerraron para no mostrar el sufrimiento en sus ojos, sintió aquel roce en su mejilla; tan cálido, pero tan doloroso.
Haru percibía que aquel chico estaba sufriendo, no sabía qué hacer o decir. Ya le había dicho que terminaran, pero él no respondió a eso. ¿Qué hacer para aliviar su pesar?
Quería ver sus verdes ojos, pero él le negaba eso.
Besó sus labios con ternura, y acarició el masculino rostro con sus manos, intentando reconocer lo que había más allá de aquella faz de Sawada.
Duele.
Quería llorar, esa mujer lo hacía sentir tanto que su indiferencia era convertida en angustia y tormento.
Dejó de percibir el tacto de ella, y abrió los ojos. No sintió nada, sólo algo húmedo recorrer su mejilla, observó la mirada preocupada de Haru-san, se veía algo borrosa y cristalina. Llevó sus dedos a la comisura de sus ojos, y percibió las cálidas lágrimas salir de los mismos.
Estoy…
No terminó, Miura le abrazó con culpa.
—Perdóname, perdóname —murmuró arrepentida. Las silenciosas perlas que salían del jade continuaban su camino por su faz.
La abrazo.
¿Por qué pide perdón?
Él es quién la está engañando ¿no?
—Haru no ama a Tsuna-san desu… —el muchacho se alejó de ella un poco. Miura hipó, y entrecortado pronunció.
—Haru está enamorada de Fran-san —bajó el rostro y lloró.
El ilusionista sintió algo explotar dentro de él, algo que se conoce como dicha. Se permitió una leve sonrisa y deshizo la ilusión. Sus verdes ojos detuvieron el llanto.
Ah, ella lo sabía. Desde un principio sabía que yo no era el Vongola.
Haru-san estuvo conmigo, no con Sawada Tsunayoshi.
Sus inexpresivos ojos contemplaron a la mujer frente a él.
Entendía que Miura se sentía culposa.
—Haru-san~ —escuchó una monótona voz pronunciar su nombre.
Se obligó a levantar su faz, continuaba hipando.
Lo observó, bajo esa lluvia de pétalos, aquel inexpresivo rostro mirarle.
Era él, el verdadero.
—Perdón —repitió.
Ah, hasta llorando se veía hermosa, pero quería ver su sonrisa.
Llevó su mano al femenino rostro y lo acarició. Sintió el ligero temblor en el cuerpo de Haru, y ese brillo en sus ojos, aún más resplandecientes a causa del llanto.
Los sollozos de ella callaron al tacto del varón, lo miró perdiéndose en aquel jade.
Fran observó su reflejo en aquel chocolate, era él, no una ilusión ni el Vongola.
Se acercó al oído de Miura, suspiró cerca de ella y con aburrido tono pronunció.
—Haru-san~ repita el nombre de quién ama —. Ella se sonrojo, avergonzada dijo.
—Fran-san desu —. Él sonrió muy tenue, besó con cuidado el lóbulo de la oreja de Haru, murmurando;
—¿Estás segura? —. La mujer soltó un suspiró al afirmar.
El varonil rostro no mostraba nada, pero sus ojos eran un océano de emociones. Sus labios acariciaron el cuello de la mujer, apenas rozando la piel. Haru soltó otro suspiro y enrojeció más.
—¿F-Fran-san? —preguntó nerviosa, no quería dañarlo ni hacerlo sufrir. No sabía qué pasaba por la mente del chico, pero es que aquel roce se sentía tan bien.
—¿Mm? —emitió, recorriendo con sus labios la nívea piel de ella, al menos lo poco que podía, pues la ropa no le permitía avanzar demasiado. Chistó.
—¡Hahi! ¿Fran-san? —llamó al escuchar aquel chasquido. Él se alejó y la miró a los ojos. Sus inexpresivos contra los emotivos de ella. Ladeó un poco su faz en un intento de que su sonroso no se notara, pero falló.
Comentando lo más indiferente posible.
—Haru-san~ sus ropas estorban —. La chica parpadeó y enrojeció.
Cuando Fran la observó, ella estaba arrebolada.
Se ve tan… ¿linda? No, no es sólo su faz, es ella en sí. Haru-san es encantadora.
Miura se sentía nerviosa, no pensó que Fran le diría eso. Ahora que lo pensaba, su blusa y jeans no eran prendas que permitiera entrar en calor con presteza.
Sentía la mirada del ilusionista sobre sí.
Los pétalos seguían cayendo, la atmosfera era perfecta de no ser por el comentario poco romántico del muchacho, pero así lo amaba.
Sonrió, llevó sus manos al rostro de él, y besó sus labios con delicadeza, dejando perplejo al contrario.
—El hombre es quién se deshace de las ropas desu~ —afirmó con inocencia, que a oídos masculinos sonó a seducción.
Tragó saliva, y su corazón bombeó acelerado aunque su rostro no mostró nada, sólo el leve rubor.
Escondió sus semblante bajó los flequillos verdes después de retirar su sombrero de rana. Acercó sus manos temblorosas a la blusa de ella y empezó a desabotonarla. Miura sentía una vergüenza semejante, y gran nerviosismo.
Escuchó al muchacho chistar.
Parpadeó.
—¡Hahi! —. Observó a Fran y soltó una risa al escuchar lo que decía.
—Che~ las ropas femeninas están hechas aprueba de hombres —mientras intentaba desabotonar el tercer botón de la blusa.
Observó serio a la mujer sonriente, cómo osaba burlarse de él, un excelente genio ilusionista, casi un héroe.
—Fran-san es tan lindo desu —y le dedicó una radiante sonrisa que lo embelesó.
—No es justo Haru-san —quejó se. Ella le miró confundida.
—¿Eh? —. El se acercó a centímetros de su rostro, besó su mejilla, luego sus labios.
—Usted me enamoró primero, se supone que el héroe enamora a la doncella no al revés —volvió a besarla, ella se sonrosó. El muchacho acarició el castaño cabello de Miura, y habló cerca de su oído.
—Haru-san~ Un héroe no puede desnudar a una dama, es mejor que ella lo haga —. Los colores de vergüenza se subieron al rostro de Haru. Su blusa dejaba ver dónde empezaba su pecho. El chico besó el cuello de Haru, pasó por su garganta acariciándola con sus labios, se deleitó al lamer la clavícula y con sus labios continuó acariciando la tersa piel hasta llegar al inició del sostén.
Miura echó la cabeza para atrás, sintiendo aquellos labios sobre sí.
Lentamente se recostó, el joven la guiaba con cautela, y una vez se acostumbró; empezó a desabotonar la blusa con torpeza.
La cremosa piel frente a él se mostraba como un suculento manjar a sus ojos. Apenas y veía algo, pero empezaba a sentir miles de mariposas en su estomago. Lo más hermoso fue que, al ver el rostro de la mujer, se enamoró de nuevo.
¿Cómo podía ser tan cautivadora esa mujer?.
Besó la piel que dejaba ver el sostén, estremeciendo a su pareja, sí fuera otro; sonreiría, pero no lo hizo, más que reír, quería llorar. No de dolor, sino de felicidad.
Elevó su mirada, Haru tenía los ojos llorosos y las mejillas completamente rojas.
—Haru-san~ —llamó, ella le observó cautivada al ver el indiferente rostro del chico con una intensa mirada lemanita, sus cabellos cayendo al costado de su rostro y esos triángulos invertidos acentuando sus ojos.
—Fran-san es hermoso desu —comentó extendiendo sus manos para acariciar el masculino rostro.
—Sería mejor sí me dijera sexy o atractivo, no hermoso —farfulló. Ella rió un poco y tocó su mejilla, él se acercó a Miura.
Cerró sus ojos para deleitarse con la leve caricia de ella a sus mejillas, se sentía tan bien. Se permitió una casi invisible sonrisa. Sintió un roce en sus labios y ella mirarlo intensamente.
—Te amo —pronunció, él le miró sorprendido y sonrió sincero. Incrementando el sonrojo en las mejillas de Haru.
—Yo… amo a Haru-san —besó su frente, luego sus mejillas, e intensificó el tacto al poseer sus labios.
Se colocó a horcajadas sobre la mujer, y le quitó por completo la blusa.
Suspiró, no sabía bien qué hacer y la besó de nuevo. Mientras con una de sus manos se recargaba sobre la cama y la otra recorría el cuerpo de la chica con delicadeza y escuchaba los gemidos de ella.
Cuando su mano llegó al ombligo, lo acarició y notó que los jeans le estorbaban.
Era difícil desabotonar los tres botones de cada lado de aquellos vaqueros, además la tela de mezclilla era dura; ¡Vaya que le costó quitárselo!
Una vez se libró de ello, sonrió entre el besó que le estaba dando a Haru. Al mismo tiempo se despojó de su chaqueta de Varia, quedando con su camisa semi-abierta.
Levantó el sostén de la chica, dejando expuesto el seno de la mujer. Miura quiso hipar, pero el sonido se ahogó en el beso.
Su pálida mano recorría la piel, con suavidad acarició el pezón de la muchacha, ella soltó un gemido.
El ilusionista besó el femenino cuerpo, e introdujo en sus labios una de las tetillas de la chica mientras con la otra acariciaba la espalda de Haru, ella echaba su cabeza para atrás.
El roce era delicado, suave, pero tan sensual que la estremecía.
—¡Ah! —exclamó al sentir la lengua de Fran jugar con su rosado aréola, la saliva se sentía caliente, y cuando él dejaba uno de sus montes de mujer para ir al otro sentía el frió del aire.
Pero eso fue nada cuando sintió su cuerpo estremecer al leve tacto de los dedos de Fran-san sobre su entrada por encima de la tela de su pantaleta, acariciando de arriba abajo con ritmo lento, sin introducir, sólo por encima.
Haru sintió su entrada palpitar, no entendía qué pasaba. Y se arreboló con más ahínco.
Fran se sentía extraño, pero al mismo tiempo afloraban emociones que creyó no tener.
Empezaba a sudar y sentir dolor en su entrepierna, así como un calor intensó en su cuerpo. No tenía idea de cómo eliminar eso.
Besó los hinchados labios de Miura, y haciendo uso de su dedo medio, empezó a hundirlo un poco sobre la tela de la pantaleta de Haru, ésta hipó al sentir la ligera intrusión y correspondió con mayor intensidad el beso del muchacho. Ambos se separaron por centímetros.
Él la miró inexpresivo, continuando el vaivén de sus dedos. Contemplando el rostro tierno y al mismo tiempo seductor de la mujer bajo él.
Ella lo observó, su pálida piel empezaba a perlarse. La respiración de Fran era menos agitada que la suya, pero alcanzaba a escuchar los leves suspiros y gruñidos que emitían sus masculinos labios.
Repentinamente sintió que su femenino santuario empezaba a emanar un líquido, humedeciendo la tela que cubría su femineidad.
—¡Hahi! —intentó cerrar sus piernas, pero el chico elevó una ceja y dijo.
—Haru-san, sí hace eso no podremos continuar —ella le miró apenada, él añadió —. No puede dejarme a medias, soy hombre después de todo —. Alejó los húmedos cabellos cafés del rostro de Haru, y aunque su masculina faz no sonrió, sus verdes ojos lo hicieron.
Con lentitud la volvió a besar, e introdujo sus dedos un poco más. Ambos se separaron de aquel contacto entre sus bocas.
Fran hundió de lleno sus dedos en la mujer, ella se sacudió, gritó y echó la cabeza para atrás ante el golpe de placer y el tenue dolor.
Lo miró con lágrimas en sus ojos, él la besó en la mejilla, luego con sus labios rozó el dorso de la mano de Haru. Sacó sus dedos de la feminidad de ella.
—Haru-san sabe dulce —dijo sin emoción mientras se lamía los dedos con aquella monótona expresión en el rostro, y veía el sonrojado rostro de Miura.
—¡Hahi! Fran-san no debe de decir esas cosas desu —chilló apenada y abochornada por la imagen tan seductoramente indiferente que él le proporcionaba.
—¿Debería de darle a probar? —preguntó con monotonía fingida. Ella ladeó el rostro e hizo un puchero.
—Mou~ No sabía que Fran-san era así de malo desu —infló al mejillas, él la miró incrédulo.
—¿Entonces debería continuar? —. Ambos observaron sus miradas, los dos anhelaban terminar el acto y tener mayor contacto.
Ella se levantó un poco y lo besó.
—No haga decir esas cosas a una dama — Fran se colocó entre las piernas de la chica, y suspiró al liberar su dureza masculinidad del pantalón.
—Seré cuidadoso, los héroes no dañan a las doncellas —comentó, ella le sonrió y asintió. Confiaba en él.
Fran la contempló unos segundos antes de entrar con lentitud y lo más amable que pudo. Observó con su inexpresividad el rostro de su amada, estaba preocupado, pero no podía mostrarlo con palabras ni en su cara, así que al ver las cejas curvadas de Haru debido al dolor, él besó la frente de la chica y acarició su rostro. Besó los parpados de Haru, tomando aquellas perlas saladas con sus labios, ella agradecía y sentía calidez ante el actuar del chico.
Era tan amable, Fran-san era un verdadero héroe. Él la salvó de la tristeza, de la soledad y de la depresión, le dio luz a través de sus ilusiones; pero lo más hermoso fue que le dio una realidad y un amor a lado suyo.
Sintió partirse cuando toda la longitud de Fran entró en ella, pero contuvo el dolor bajo los besos y caricias que el varón le proporcionaba.
Se aferró a él, y hundió su rostro en el masculino cuello. Mordió sus labios evitando gritar de dolor, pero no los contuvo cuando sintió placer al acostumbrarse y mover sus caderas.
Jadeó con mayor fuerza que el muchacho, ambos se acariciaban, besaban, rozaban sus cuerpos, sintiendo la unión carnal y del alma en eso que no era sólo sexo, sino que verdaderamente hacían el amor.
Sintieron unirse.
Los pétalos se detuvieron ante la falta de concentración del ilusionista por mantener aquella romántica escena, pero no hacía faltaba.
Más que rosas, más que ilusiones.
El amor en esos momentos era lo importante.
Fran se hundió hasta el fondo, tocando aquel punto que envolvía en éxtasis a la mujer, pero en Haru no sólo había llegado a ese punto biológico, sino a su alma y corazón.
Lo mismo ocurría con Fran, para él. Haru no sólo le daba el placer de apretar su virilidad y proporcionarle esa entrada cálida y suculenta, Haru le había dado más.
Le había dado sonrisas inolvidables, nuevas emociones, una calidez embriagadora. Estaba seguro de que no quería perderla, ella era su realidad, no una ilusión en su existencia ni con la cual jugar. Miura Haru era su vida misma, era el amor representado en una mujer.
Amo a Haru-san.
Amo a Fran-san.
Pensaron al mismo tiempo que sus cuerpos se embriagaban en placer, y sus corazones se conectaban.
Se besaron, ahogando los gemidos en sus gargantas. Y soltaron unas lágrimas, no de dolor, sino de felicidad.
Ambos eran amados y amaban.
[***]
Dos meses después…
En el cuartel de Varia se encontraba el príncipe asestando cuchilladas sobre el joven ilusionista.
—Un perfecto cactus, shishishi~ —mostró sus dientes de par en par.
Lussuria miró a los más jóvenes. Había algo raro en Fran desde que fue a la mansión Vongola.
—Fran, ¿te encuentras bien? —. El perene rostro del muchacho se viró, observando al más femenino de los Varia, encogió los hombros.
—Nada que no pueda tener un héroe —respondió. Belphegor se carcajeó.
—Shishi, una rana no puede ser un héroe, ni siquiera puede tener una princesa, shishishi~ —se mofó, la mirada jade se posó en el blondo.
—Bel-senpai, para su información. No sólo ya soy un héroe, también tengo una doncella que aunque no sea princesa tiene la mirada y el tacto de una diosa. Además es sólo mía —sacó un poco su lengua, miró su reloj y sus ojos brillaron.
—Tengo una cita, no como cierto príncipe caído que no tiene nada mejor que hacer, que practicar tiro al blanco y molestar a los demás —. Lussuria elevó una ceja. Belphegor frunció las cejas y cerró sus labios en una líenea recta.
—Estúpida rana —masculló.
—¿Sabes quién es la misteriosa chica? —preguntó Lussu-nee.
El blondo le restó importancia. Squalo entró gritando, buscando al de hebras verdes.
—Voiiii! Estúpido mocoso —miró la sala, no vio al ilusionista —¿Dónde está Fran? —preguntó en un gritó.
—La rana tenía una cita —sonrió el rubio.
—Dijo que iba a ver a una diosa —completó Lussuria. El segundo al mando frunció las cejas, gritó un "Voiii!" y tsk'queó. Leyó nuevamente el papel en sus manos, y lo arrugó.
—¡Bel! —llamó, al tener la atención del chico, ordenó —. Alcanza a Fran y dile que ya no forma parte de Varia ni del escuadrón de la niebla Vongola.
—No quiero —refutó, pero al ver el rostro molesto del capitán, tragó saliva. Saltó por la ventana y alcanzó a escuchar la estruendosa voz gritarle —. El mocoso es designado a ser la escolta personal de una tal Miura Haru.
[***]
En los jardines de la mansión Vongola.
—Haru-san~ no debería de provocar a los hombres —. Ella le miró con inocencia, no entendía.
Fran se perdió en aquel café intensó, y frunció un poco las cejas.
—¿Hahi? —. El muchacho la acorralo entre el árbol y su cuerpo. Besándola en el cuello, y murmurando.
—No vista así frente a los guardianes de Vongola Decimo —. Ella hipó y tembló ligeramente ante el tacto.
—¿P-Por qué desu? —el ilusionista elevó una ceja confuso. ¿Qué no se daba cuenta que con ese vestido delgado por el calor, y esa imagen de dulzura junto a esa sonrisa y aquel escote de corazón con aquellos tirantes dejaban babeando a los guardianes?
—No le queda esa ropa, una dama debe de vestir más recata —afirmó, besando sus labios y mirándola segundos después.
—P-pero… —bajo el rostro, el chico atentó esperaba que ella continuara. Miura apretó sus parpados —. Fran-san dijo la última vez que los vaqueros y las blusas no le gustaban —. Ambos se remontaron a la primera vez, y se sonrojaron, ella más que él.
Se observaron, él suspiró.
—¿Entonces debería de aprovecharme antes de que vuelvas a usar ropa más disimulada? —. Besó los labios rosas de Haru, recorrió el cuello y sintió electricidad cuando escuchó sus sensuales gemidos. Bajó hasta los tirantes y empezó a deslizarlos con sus labios, mientras dirigía una mano a la cintura de Miura y la bajaba con lentitud para acariciar la pierna de ella y subirla lentamente por debajo de la falda.
—Ah… Fran-san —intentó pronunciar —esto no debemos hacerlo aquí —. Él se detuvo y la observó.
¡Demonios! Se ve tan… tan…
El aire le volvía a faltar.
Tomó los labios de la chica, y mientras bajaba el otro tirante y besaba su piel, ambos se perdían en suspiros.
Fran estaba por bajar el escote y subir más la falda. Mientras Haru elevaba su pierna para envolver con ella la cadera del chico, cuando…
—Shishishi, así que la rana no mentía —. Ambos se separaron. El blondo observó el rostro femenino, tan apenada y excitada estaba la chica que él mismo se enrojeció, ladeó el rostro, mascullando.
—Estás relevado de cualquier cargo en Varia o Vongola. Eres desde hoy el guardia personal de una mujer llamada 'Miura Haru'. Estúpida rana suertuda —y se retiró.
Miura sonrió al chico.
—Tsuna-san dijo que podíamos estar juntos desu —. Fran se acercó a ella de nuevo.
—Entonces Haru puede usar estos vestidos diario, yo seré el héroe que aleje las miradas de la doncella —. Se tomaron de la mano, y pasearon por los jardines aquel día.
Espero les haya gustado, en especial el lemmon, que fue el porqué del fic, pero igual la historia ;D
Mary (Hola! Si, Fran se volvió un casanova XD la película es muy linda, no sé sí se pueda ver por you tube, pero te la recomiendo n_n). Naomi17Misora (Que bien!, si, Fran siempre causa varios sentimientos U_U Gracias :D También espero que el bloqueo pase n_n cuidate, un abrazo ;D). Midori Susuki (Si, son lindos :D gracias, espero te haya gustado el lemmon y el fic :D)
Saludos, y gracias por leer ;D
Posdata de Bel; ¿Y dónde quedó el principe? Hasta de recadero de la rana terminé ¬¬
Tsuki: Tú... -señala- tienes tu fic, es sólo que no lo he continuado, jeje
Bel saca sus cuchillos; Shishishi~ escribe o conocerás el por qué de mi apodo.
Tsuki: Ok, ¿te conformas con un one-shot n_n?
Bel: Soy un príncipe, no recibó nada pequeño. Pero... sólo está vez, mientras llega tu inspiración, te perdono.
Tsuki: Gracias :D
Ja ne~! ;)
