Ya he vuelto y esta vez muy rápido, este capítulo es muy especial se desvelará como se conocieron Shuichi y B.T. Espero que lo disfruten.

-.Regreso a la infancia.-

Capítulo VI: Los pecados I

Todo se había complicado, nada había salido como él había planeado. Estúpido. Todo plan tiene una ejecución y este no era la excepción.

Caminaba de un lado a otro de la habitación, estaba preocupado. Las cortinas se movían con suavidad, dejando ver rayos lunares. Su mirada se dirigió hacia el balcón y sonrió.

-Luna nueva, tu favorita Shuichi

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Corría a gran velocidad por las calles de Japón con prisa, otra vez llegaba tarde. La gente gritaba cuando él los empujaba. Un paso de cebra, un semáforo, un quisco… veía todos los objetos y personas borrosas.

Tan deprisa iba que chocó con alguien haciendo que el café de dicho individuo se derramase sobre ambos.

-Lo lamento, señor no miraba por donde iba y…- Las palabras murieron en su boca al ver a un ser majestuoso enfrente suyo, sus cabellos azabaches caían graciosamente sobre sus ojos verdes, era más alto y musculoso que él. Sin duda alguna era un hombre poderoso e imponente, vestía un traje negro de sastre, camisa blanca y corbata rojo sangre, unos zapatos italianos complementaban el conjunto.

-Ves con cuidado niño- Su voz claramente varonil, imponía respeto.

-Shuichi, señor, me llamo Shuichi- Sintió su mirada recorrerle todo el cuerpo, se sintió muy pequeño a su lado, insignificante. Escuché su risa y no pude evitar sonreír y mirarlo fijamente.

-Señor, perdona que lo interrumpa pero, tenemos que irnos- La voz de uno de sus hombres cortó nuestro contacto visual.

Recuerdo que estuve días pensando en ese hombre, sin saber que esa no sería la primera vez que lo vería.

Lo vi marchar, pero no pude evitar ver el anillo que llevaba en su dedo anular, tallado en oro, con dos iniciales.

B.T

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-¿Qué rayos? ¿Qué significa esto?- El escritor estaba muy desconcertado, qué querían decir esas palabras y quién era ese tal B.T. Y qué tenía que ver con su niño.

Eiri estaba desconcertado y furioso, no sabía que significaba todo eso pero lo que si sabía es que la carta olía a perfume masculino ¡Era un hombre! Sin proponérselo los celos lo envolvieron y si su pequeño había estado con otro mientras él se hacía el orgulloso.

-¿Yuki?

-Hmm- El motivo de todas sus alegrías hacía su aparición con los ojitos empañados en lágrimas, a causa de tantos bostezos.

-¿Qué ocurre pequeño?- preguntó con voz tranquila el escritor.

Shu se acercó con pasos ágiles hacía su escritor y reclamó ser abrazado por esos musculosos y delineados brazos.

El escritor rápidamente complació los deseos de su niño, sin saber que eso iba a provocar que hiciera otra visita a la ducha muy pronto.

Shuichi pasó sus piernas por la cadera del escritor para tener mayor aguante, Eiri sintió la pequeña pelvis de su niño chocar contra su cadera y se sintió enloquecer. Shuichi ajeno a los grandes "dolores" que hacía pasar a su amante siguió con su curiosa imitación de un koala.

Su niño pasó ambos brazos alrededor de su cuello y se estiró para alcanzar los labios del escritor, como tantas veces había visto hacerlo a sus compañeros con sus mamás.

Nuestro pobre escritor no sabía ya que hacer, eso le había pillado con la guardia bajo, sentir la pelvis de su niño chocar contra el y sus piernas rodearlo lo habían enloquecido pero esto ya era imposible de aguantar.

Sabía que no debería hacerlo, pero, no pudo evitarlo, subió sus manos hacia la pequeña espalda del cantante y comenzó a recorrerla de abajo a arriba.

Mientras que volvía a repetir ese pequeño roce de labios.

Amaba a su amante y sabía que eso no era bueno, así que rápidamente se encargó de sentar a su niño en el sofá y darle de desayunar, después, corrió hacia la ducha le iba a costar mucho bajar esa erección.

Sobretodo si la ducha le recordaba aquella vez que su niño y él hicieron el amor como locos. Sonrió al pensar en eso. ¡Qué placentero había sido! Su cantante rodeándolo con sus piernas mientras entraba en él, sus gemidos inundando el baño, su espalda apoyada contra la fría baldosa y sus caderas chocando desesperadamente.

Sin duda había sido una placentera tarde.

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Bueno pues hasta aquí llegue, esta vez he sido muy rápida (estoy orgullosa)

La parte en que Suichi y Yuki se "besan" más bien es un roce de labios, un besito. Los típicos besos que algunas madres dan a sus hijos cuando son pequeños.

Bueno hasta otra besos!

.-(RAidEr).-