-.Regreso a la infancia.-
Capítulo VII: Los pecados II
Mil perdones por haber tardado tanto, dios mío, lo siento. Espero que disfruten de este capítulo, procuraré renovar antes. Este fin de semana también procuraré renovar Love report. Bueno y ahora sí el capítulo.
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Sobretodo si la ducha le recordaba aquella vez que su niño y él hicieron el amor como locos. Sonrió al pensar en eso. ¡Qué placentero había sido! Su cantante rodeándolo con sus piernas mientras entraba en él, sus gemidos inundando el baño, su espalda apoyada contra la fría baldosa y sus caderas chocando desesperadamente.
Sin duda había sido una placentera tarde.
Sin poder evitarlo deslizó una de sus manos con lentitud por su pecho, masajeó sus pezones para seguir bajando lentamente hacía su miembro, el cual estaba hinchado y duro, y reclamando su atención.
Empezó a masajearlo con mucho cuidado desde el inicio hasta la punta, ejerciendo presión en los momentos adecuados, mientras su traviesa mente imaginaba que era su cantante el que realizaba esos movimientos.
Suaves gemidos inundaron rápidamente el baño. Eiri se tumbó en la bañera mientras sentía como su esencia se derramaba en su mano.
Salió de la bañera con una toalla atada a la cadera, no había duda había sido un baño muy placentero.
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En una habitación elegantemente decorada dos siluetas se movían al mismo tiempo. Ambos cuerpos sudados y jadeantes estaban tumbados, uno encima de otro, en la cama de sábanas rojas.
Lo único que se escuchaba eran sus gemidos. Aunque era de noche y la luna llena reinaba en el firmamento, la oscuridad no era capaz de ocultar unos grandes ojos violetas.
- Shu, ¿así?...- jadeaba uno de ellos.
- Más fuerte, quiero más…
- Ya sabes Shu…
El cuerpo más pequeño se deslizó como un felino entre las sábanas y mientras besaba con suavidad el pecho del otro, movía lentamente su cadera. Con paciencia se agachó y comenzó a rozar ambas pelvis.
- Vamos, sabes lo que quiero.
- ¿ Lo quieres, Shu?- Preguntó el más mayor, mientras señalaba su miembro.
- ¡Si!
- Entonces… ¿A qué esperas? Ven a cogerlo.
El sol despertó al hombre tumbado en la cama. Con mucha molestia se levantó para darse cuenta que su pijama estaba mojado. Otra vez había soñado con esa noche de placer entre Shu y él.
Se levantó bastante enfadado, siempre le había gustado tener todo lo que quería. Se dirigió hacia la ducha cuando la voz de una mujer lo interrumpió.
- Disculpe señor….- La joven mujer ,de unos veinte años, miraba a su "jefe" con algo de miedo, parecía estar molesto.
Su uniforme, el de una doncella, se apretaba demasiado a su cuerpo, lo cual no ayudaba.
-¿Que quieres?- preguntó con desgana. Normalmente no era grosero con las personas de servicio, pero le molestaba que lo interrumpiera.
-Anoche le dejé unos papeles en la mesa, bastantes urgentes…- Decía con nerviosismo la chica.
-Ya están firmados- Interrumpió con voz gélida.
La joven mujer se acercó al escritorio y recogió los papeles previamente firmados por su señor, no pudo evitar mirar la pulcra caligrafía de su señor, sin duda alguna su firma con sus dos iniciales, B.T, imponía respeto.
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Eiri se dirigió, ya vestido, hacia el comedor a ver a su pequeño. Hacia unos 5 minutos que no escuchaba gritos y eso era algo que preocuparía a cualquiera que conociera a su pequeño.
Cuando entró en la sala lo vio sentado de espaldas en el sofá, parecía muy molesto con algo.
-¿Que ocurre?- Preguntó Eiri mientras le daba un beso en la mejilla.
-¡Nada!- Contestó bruscamente el pequeño.
-¿Nada? ¿Qué tienes ahí?
Eiri quitó las manos de su pequeño del "objeto" cuando sintió su corazón enloquecerse.
Su pequeño se apretaba con fuerza su "miembro", el cual estaba bastante duro, mientras maldecía.
-Me duele
-¿Cómo? ¿Cuándo?- Balbuceaba el escritor, incapaz de creer lo que veía, su niño, su niño ¡tenía una erección!
- ¡No es mi culpa! Sabes cuando nos chocamos- ¿Cómo olvidarlo? Si después de ese choque había tenido que ducharse con agua congelada- pensaba cierto escritor.
- Pues cuando nos chocamos me hice daño ahí- dijo mientras señalaba su miembro- y del golpe ¡se me ha hinchado!, pero nunca me había dolido tanto- Pronunció Shu, sin saber que con esas palabras estaba matando a su escritor.
Se cree que se ha dado un golpe y se le ha hinchado la herida, dios mío, si supiera que tiene una erección. Que dulzura. La verdad es que cuando lo he visto tan "entregado" apretándose su miembro, intentando calmar el dolor, me excitado.
- Yuki, cúrame, ¡me duele!- Interrumpió el pequeño.
¿Qué te cure? Mi niño la única forma de bajar un calentón es una ducha fría- lo cual me niego a darte, estamos en invierno- o…
-¡Está bien! No te muevas.
Eiri tragó saliva mientras deslizaba su mano hacia el miembro de su pequeño, al mismo su tiempo sus labios besaban con cuidado la cara de su niño, estaba por acariciarlo cuando…
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Bueno pues hasta aquí hemos llegado. Siento mucho haber tardado tanto. Esta semana empiezo los exámenes así que hasta el viernes o el sábado no podré renovar.
Besos y mil disculpas. Espero que hayan disfrutado.
