-.Regreso a la infancia.-

Capítulo VIII: Sobre mi cadáver

Siento haber tardado tanto!! Me merezco una muerte cruel y dolorosa, lo sé, pero he estado ocupada. Espero que disfruten muchos besos.

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Eiri tragó saliva mientras deslizaba su mano hacia el miembro de su pequeño, al mismo su tiempo sus labios besaban con cuidado la cara de su niño, estaba por acariciarlo cuando…

Sintió a su niño estremecerse, no pudo evitar sonreír, aunque su niño fuera un crío aun se estremecía al sentir el leve roce de sus labios. Era adorable.

Se acomodó mejor el en sofá y mientras continuaba con su trabajo, lentamente acarició al niño sobre la ropa, tenía que ir despacio o si no él se asustaría, su mano derecha, ansiosa, se coló por la camiseta de su pequeño acariciando la suave piel de su cuerpo, poniendo especial atención a sus pequeños pezones y a su ombligo. Sus carnosos labios y su húmeda lengua no dejaron ni un solo segundo de besar su rostro, dejando un pequeño rastro a su paso. Sus dientes daban suaves mordiscos en sus sonrojados mofletes.

Eiri sentía como su cuerpo se estaba calentando, tumbó al niño en el sofá para tumbarse suavemente sobre él, comenzó a recorrer todo su cuerpo con besos mientras sus manos acariciaban sus piernas.

Después de varios juegos por fin Eiri llegó a su objetivo, el pequeño miembro.

Empezó besándolo lentamente para después morderlo con suavidad…

Eiri despertó de golpe todo sudado, se giró apresuradamente para tranquilizarse inmediatamente. Su cantante estaba dormido a su lado, abrazando cariñosamente su peluche, ambos estaban desnudos.

Eiri no pudo evitar sonreír, sabía lo que era amar, suspiró mientras recordaba la "aventura" vivida horas antes. Aunque no había llegado al final ni mucho menos, la verdad es que solo tuvieron sexo oral, pero al sentir esa pequeña boca acariciar su miembro sintió como tocaba el cielo. Él que era un mujeriego, él que había estado con las mujeres más atractivas y expertas de todo Japón, un experimentado amante y ese mocoso, ese baka-fracaso-en-la-cama, había sido capaz de hacerle sentir cosas que nunca había sentido.

Se tumbó al lado de su pequeño y lo acarició con cariño, sin poder evitarlo restregó su mejilla contra la del niño. Recordó haber visto muchas veces a gatos restregarse contra sus amos y comprendió lo irónico de la situación, él era un gatito, un gatito que quería ser mimado y consentido por su amo.

Tapó con cariño a su niño y se levantó. No pudo evitar suspirar, ¿un gatito? ¡Dios! Parecía uno de esos adolescentes cursis e idiotas de sus novelas.

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- Hiro no deberías ponerte a sí, sabes que no es que quiera irme pero….

-Siempre es lo mismo ¡estoy harto K! quiero que estemos juntos- Hiro un pudo evitar gruñir, amaba a su americano psicópata, pero odiaba cuando no tenía tiempo para él.

-Hiro, no es mi culpa ya conoces a Seguchi-sama, siempre fastidiando

-Pero…- la replica de cierto pelirrojo fue silenciada por el animado tono de su móvil-¿Quién era el idiota que lo llamaba ahora? ¿Es que uno no puede discutir con su pareja? Con algo de pesadez sacó su móvil, mas su rostro se volvió pálido al ver en el identificador de llamadas cierto número que no esperaba volver a ver más.

Los números seguían parpadeando en la pantalla -675989876-

K observaba a su amante mirar fijamente el móvil ¿Qué le pasaba?

Hiro cogió el móvil.

-¿Qué quieres?-Preguntó en tono harisco, que ese maldito hombre lo llamara no pintaba nada bien.

-Vaya, vaya ¿esa es forma de hablar a tus amigos Hiro?- Contestó una voz masculina desde el otro lado de la línea, su voz cargada de burla y diversión enfureció al guitarrista.

-Tú y yo nunca hemos sido amigos, así que déjate de cuentos y dime que quieres.

-Veo que no has cambiado. No seas tan brusco, sólo pasaba por Japón y he dicho por que no visitar a cierta persona.

-No te atrevas maldito, no te atrevas a acercarte a Shuichi, por que te mataré

K se quedó bastante sorprendido al escuchar esas palabras, nunca había visto esa mirada llena de odio y rencor en su guitarrista.

-¿Es una amenaza? Pero si yo sólo quiero revivir viejos tiempos ¿Qué tienes eso de malo?

-Juro que no cometeré le error de hace años, sobre mi cadáver te acercaras a Shuichi

-¿Desde cuando sacar a la gente de mi camino a sido un problema? Ha sido un placer hablar contigo Hiro, nos vemos

-Lo dudo

-Te aseguró que nos veremos más pronto de lo que tú crees.

La llamada se cortó, Hiro suspiró sabía lo que se venía ahora, ¿Por qué? Ahora que volvían a ser felices por que justamente él tenía que volver, era hora de revelar toda la verdad.

Sabía que K estaba esperando una explicación, que Eiri se la pediría, sobretodo cuando Krish se presentase en su casa para buscar a Shuichi, lo conocía y ese hombre lo sabía todo y cuando supiera que su protegido estaba en peligro no dudaría en venir desde Londres.

No pudo evitar sonreír le haría gracia ver la cara de Seguchi cuando se enterara que hay hombres más poderosos que él y que alguno de esos hombres protegen a su odiado trabajador. Si Seguchi supiera que si Shu hubiese querido fácilmente él estaría muerto. Tan rápido como sonrió volvió a su mueca de rabia, no era gracioso.

Las cosas volvían a suceder, hace años Krish había conseguido alejar a B.T de Shuichi, pero ese maldito hombre era poderoso y temido y no sabía si esta vez Krish sería capaz de alejarlo.

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Hasta aquí llegó el capítulo 8, espero que lo hayan disfrutado. Poco a poco van saliendo nuevas cosas y se va descubriendo que Shu no era sencillamente un niñito que no tenía nadie que lo protegiera.

¿Cómo se tomará Eiri que Shu tenga un poderoso protector? Y que además ese hombre sea un influyente magnate británico. ¿Se tomará bien la relación de Yuki y Shuichi el británico?

¿Seguchi tiene competencia en su papel como puto amo del universo?

En el próximo capítulo la llegada de Krish.

Besos y muchas gracias.