¡Hola, personillas! He resucitado cual ave fénix y llego con un capítulo nuevo para no granjearme vuestro odio más profundo. Muchas gracias por esos reviews tan alentadores n.n La verdad es que pensé que no lo leería nadie, no sé por qué este fandom en español es tan poco visitado (resulta bastante deprimente). En fin, gracias Maika-LunaRota, ImmortalxReyven y Gabrielle1789. Este es para vosotras: Lorelai senior por fin hace aparición.

Un beso,

Kira.

3 - Charla

- Dios, Rory, tienes una pinta horrible. ¿Has dormido algo? – me preguntó mamá nada más verme aparecer por la cocina.

- Poco. Mal. Café. – gruñí más que respondí.

- ¡Marchando! – exclamó ella antes de llenarme un gran tazón.

En cuanto bebí un poco ya me vi más capaz de mantener una conversación civilizada. Más o menos…

- Antes de ayer estuve en Philadelphia.

Ella me miró desconcertada.

- ¿Crema de queso y Benjamin Franklin? ¿Esa Philadelphia?

- Sí.

- ¿Y qué hacías allí?

- Fui a la inauguración de la librería de Jess.

El silencio se hizo entre nosotras, la casa debió de disfrutarlo, porque rara vez permanecemos tan calladas.

- ¿Jess, Rory? ¿Jess, tu Jess? ¿Jess Mariano?

- Sí, sí. Jess, mi Jess. Me mandó una invitación y fui. Él vino cuando publicó su libro para enseñármelo. La verdad es que es un lugar increíble, me siento orgullosa de él.

- ¿Y Logan?

Ah, palabras mágicas…

- Logan está en Sudamérica haciendo el imbécil con Colin, Finn y toda la tropa.

- No lo sabe.

- No.

- ¿Y se lo vas a contar?

Esa pregunta me dejó en suspense. ¿Se lo iba a contar? ¿Qué le iba a contar? ¿Y cómo?

- ¿Qué pasó en Philadelphia, Rory? – me preguntó mamá con seriedad. Ella me conocía, sabía cuándo me pasaba algo y cuándo tenía algo que ocultar.

- Jess y yo nos besamos.

Mamá se quedó sin palabras. No sé por qué, pero pensaba que se lo habría esperado después de que le contase todas las infidelidades de Logan. Nunca fui especialmente vengativa, pero debería habérselo imaginado. Era Jess.

- Oh – no supo qué decir - ¿y estuvo bien?

- ¿Qué? – me extrañé.

- No lo sé, Rory, ¿qué quieres que te diga? – mamá se echó hacia atrás en la silla – Tú estás con Logan.

- Lo sé.

- Porque seguís juntos, ¿no?

- Sí, seguimos… Aunque no lo parezca.

- ¿Alguno de los dos le ha dicho al otro que habéis roto?

- No.

- Entonces sí, seguís juntos – empezaba a parecer enfadada ya y me estaba molestando con tanta pregunta. Ni yo misma sabía qué estaba pasando en mi cabeza. Respiró hondo un par de segundos y luego volvió a mirarme, ahora con el ceño fruncido compasivamente - ¿Vas a volver con él?

- ¿Con cuál?

- Con Jess.

- Quizás… Puede. No lo sé, ¡no lo sé!

- Vale, tranquila, cariño. Pero habla con Logan. Tú no eres de las que hacen las cosas por la espalda.

- Está perdido en mitad de la selva, no puedo llamarle. Y estará tan borracho que se habrá olvidado hasta de su nombre.

En ese preciso momento, mi móvil empezó a sonar en la habitación y vibró hasta que se cayó del borde de la mesa al suelo, sobresaltándonos. Mi madre fue a recogerlo y me lo trajo. Miré la pantalla, todavía un poco adormilada, y varios mechones de pelo se me cayeron sobre los ojos hasta que reaccioné al nombre que aparecía marcado en letras negras.

- Es Finn – anuncié, confusa.

- Igual Logan usa su móvil, te dejo para que hables – dijo mi madre, levantándose y yendo hacia la salita - ¡Paul Anka! – la oí llamar al perro.

- ¿Sí?

- Rory, ¡menos mal!

- Finn, ¿pasa algo? Pensé que estaríais de fiesta hasta que volvieseis a territorio estadounidense.

Hubo una pausa al otro lado de la línea.

- Ha habido un accidente, Rory…


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