4 - Hospital
Llegué corriendo al hospital, claro. Me puse un abrigo encima de algo de ropa desconjuntada y me medio peiné en el coche, acelerada y con prisa por llegar hasta allí. Después de cabrearme con Finn y Colin y de descargar algo de mi propia culpabilidad sobre ellos, me senté a esperar. Los médicos parecían obsesionados con dar información sólo a la familia, una familia que pasaba de él y que no estaba allí para preocuparse. Paris aligeró un poco mi preocupación armando el gran pollo por teléfono hasta que le contaron algo que luego pudo pasarme a mí cuando me llamó al móvil.
Tenía la sensación de que estaba siendo culpa mía, quizás algún efecto secundario de la Ley de Murphy que yo desconocía. Logan se había despeñado con tal nivel de alcohol en sangre que casi no había podido abrir el paracaídas y eso le estaba costando un pulmón encharcado y varios huesos rotos mientras seguía sin despertarse.
Y luego, estaba mi lado más egoísta, ese que se reconcomía pensando en cómo iba a explicarle o contarle nada sobre Jess, el beso y todo lo que me estaba haciendo plantearme. Mis dudas. Mi… mi necesidad de tiempo y espacio.
- Ya puede pasar a verle – me anunció una enfermera amable.
Asentí y me levanté. La habitación estaba silenciosa y llena de calor. Logan estaba despertando en su cama, conectado a una máquina y con varios viales de suero en las muñecas. Parecía destrozado.
- Hacha… - murmuró, esbozando media sonrisa dolorida.
- Dios, Logan… - suspiré, más aliviada al oírle hablar.
- No estoy tan mal como parece.
- Bueno, entonces sólo estás hecho pedazos, no me tranquiliza mucho.
- Tienes mala cara – musitó - ¿Estás bien?
- Olvídate de mí, ¿necesitas algo?
- Lo siento.
- Déjalo, Logan, no… - murmuré repentinamente incómoda. Suspiré – Yo también lo siento – y lo dije de verdad, sólo que él pensó que me disculpaba por otra cosa.
- Me lo merecía.
Me quedé descolocada unos minutos hasta comprender que él refería a las chicas con las que había estado, la pelea que habíamos tenido y cómo se había marchado. Me acerqué a él y le cogí la mano. Debería haberle explicado lo de Philadelphia, pero no me vi capaz. Estaba allí tirado, hecho polvo, no… no pude.
- Necesitas descansar – dije, en cambio -. Iré a casa a cambiarme de ropa y… eso. Volveré cuando te despiertes – aseguré. Yo también necesitaba descansar y salir de allí o me acabaría mareando de verdad.
Logan me besó la mano, sonreí a medias y me marché. Una vez en el coche, hice una llamada.
- ¿Sí, hija de mis entrañas? ¿Cómo está? – me preguntó mamá con su clásico tono acelerado.
- Bien… No, tiene un aspecto horrible – admití desinflada -, pero habla y no parece muy asustado.
- ¿Se lo has dicho?
- ¿Cómo se lo iba a decir? Igual hubiesen tenido que venir los médicos otra vez. No sé… no sé qué hacer, mamá.
- Vas a tener que contárselo en algún momento, cariño. Ahora vivís juntos, no puedes escondérselo y pretender que no se entere – mamá respiró hondo y oí un bocinazo de fondo -. Sookie me esta esperando en el coche…
- Sí, claro. Salúdala de mi parte.
Colgamos. Marqué otro número y me saltó el buzón de voz. No sabría decir si eso fue mejor o peor.
- Me gustaría poder hablar contigo cara a cara, pero no hay tiempo. Lo del otro día… No quiero que pienses que no significó nada para mí, porque sí lo hizo, pero ha pasado algo, Jess, y no puedo hacer las cosas como me gustaría ahora. Necesito que tengas paciencia, por favor. Te volveré a llamar.
OoOoOoOoOoOoOoO
No tengo mucho tiempo, porque tengo que salir corriendo a un ensayo, pero quería daros las gracias por los reviews :D Ya tengo ganas de escribir la próxima escena entre Jess y Rory…
Un beso,
Kira
