Tres meses sin actualizar y no habéis mandado ningún paquete bomba, estoy sorprendida, este fandom es más civilizado que otros que frecuento xD No me odiéis mucho, la vuelta al cole ya ha empezado, ese será mi castigo divino.

Un beso,

Kira.

OoOoOoOoOoOoOoO

6 – Inesperado

- Jess…

- Rory – él medio sonrió al verme la cara de desconcierto y señaló vagamente al interior -. ¿Puedo pasar? No vi ningún coche, así que supongo que estás sola.

- Claro, pasa – respondí, aún aturullada.

Fuimos a la cocina y le señalé las sillas para que se sentase, aunque yo me quedé de pie y él desestimó mi oferta con un gesto de la mano. Era ridículo estar allí parados y en silencio, uno en cada extremo de la habitación, sin saber qué decir.

- Yo… pensé que esperarías a que te llamase – comenté, un poco molesta.

- He esperado, pero al no recibir noticias tuyas desde el día D…

- Te dejé un mensaje – repuse, y él frunció el ceño.

- Me robaron el móvil esa noche en un bar, creí que llamarías a la librería al no recibir respuesta.

Me mordí el labio. Idiota de mí, había dado por hecho que él acataría y callaría lo que yo hubiese decidido.

- ¿Qué me decías en ese mensaje? – Jess me miró con interés y mal disimulada intención de hacerme sonrojar, pero yo no sonreí, sino que sólo solté un suspiro y él volvió a mostrarse serio, preocupado y puede que incluso un poco mosqueado.

- Logan… tuvo un accidente en Uruguay, Paraguay o lo que sea… Está en el hospital con medio cuerpo escayolado, no he podido… hablar con él, no he sido capaz.

Jess asintió en silencio, sin comentar nada, y eso me sorprendió. El viejo Jess, el que me exigía helados con cucurucho a cambio de estudiar y casi no hablaba cuando teníamos diecisiete años, se habría exasperado y me habría echado en cara mi debilidad, pero éste, el adulto capaz de tomarse algo en serio y enfrentar los problemas, se limitó a cruzar la cocina y abrazarme. Y esa seriedad, descubrir que eso era justamente lo único que quería y necesitaba, me asustó un poco.

Aun así, me aferré a él como si fuese mi tabla de náufraga.

La campanita del microondas sonó.

- Creo que tu comida está lista – susurró él contra mi oreja.

Incapaz de controlarme, le besé en el cuello y luego, por mi propia salud, me aparté con suavidad para sacar la comida de allí. Toda la cocina apestaba ya a comida china. Saqué otro plato y repartí lo que quedaba entre los dos.

- Hasta que Logan esté mejor, esto es lo único que puedo ofrecerte – admití con tristeza señalando los platos.

Jess sonrió divertido y se sentó.

- Lo haremos como quieras.