¡Hola!, vuelvo con la continuación de Geisha, siento muchísimo este gran retraso, se me ha borrado la continuación cuatro veces, esta es la quinta vez que la escribo, espero que no os parezca aburrida o rápida, y que la disfrutéis. De nuevo gomenasai.
Las semanas iban pasando con fugacidad, sin darse cuenta de todo lo sucedido, ya sólo quedaban aquellos pedazos de nieve que se derretirían con el sol, en cuestión de semanas. Y en todo ese tiempo había decidido olvidar a ese chico, o como ella misma lo consideraba un niñato inmaduro que deseaba poseer a una mujer antes de ir a la guerra "Qué patético"… No estaba dispuesta a esperar más, él no se había presentado más allí desde lo sucedido en aquel pequeño festival, por supuesto que no le estaba esperando, simplemente estaba molesta porque ya hubiera desistido, ¿Qué pasaba?, ¿Si no era una chica fácil que se desataba el kimono, no le interesaba?. Todos los hombres eran unos completos descerebrados.
- Ah el amor… - suspiró la "jefa" del burdel tumbada en el suelo, no esperaba que la pequeña muñequita se enfureciera tanto por un hombre, después de todo lo que le había pasado, sin duda estaría asustada, pero Rukia no era así, estaba dispuesta a enfrentar todo, como si quisiera resurgir de aquel cruel pasado.
- Por favor, no empieces tú también como Rangiku – suspiró la chica mirándole de reojo, se molestaba que sus compañeras le gastasen ese tipo de bromas, no quería confiar en los hombres, pretendía hacer su trabajo para olvidar, para que esos hombres que la habían deseado por tener aquel cuerpo de tez blanca, pudieran tenerla en cuerpo, pero por supuesto jamás llegarían a su alma, y Kurosaki Ichigo no iba a ser la excepción. – Me gustaría que dejarais esos comentarios de una vez.
- Si no pretendes esperar a ese cliente, ¿Qué piensas hacer? – se incorporó la chica acariciándose el pelo – No puedes estar aquí de gratis, lo sabes.
- Iba a pedirte un cliente – contraatacó la morena mirándola a los ojos, no quería deber favores a nadie, era lo último que quería hacer en esos momentos, tragó saliva, sabía donde se estaba metiendo pero no iba a retroceder.
- Hacía tiempo que no querías trabajar – guardó silencio al ver como los ojos violáceos de la chica le atacaban, parecía dispuesta a todo y no iba a detener aquel "ataque" de determinación que tenía la chica , suspiró no pretendía discutir con ella - De acuerdo, tu ganas , te buscaré un cliente para esta tarde.
- Gracias Yoruichi. – Sintió por un momento que un mar de dudas y confusiones la envolvían , ¿Había echo bien en servirse en bandeja de aquella manera?. Simplemente debía seguir con aquello, ya lo había decidido precipitadamente…
Tanto entrenamiento le estaba asfixiando, Isshin era demasiado estricto con ellos, en aquellas 3 o 4 semanas que habían pasado no había tenido tiempo ni de respirar. Si no se encontraba luchando con sus compañeros para hacerse más fuerte, se encontraba corriendo por el bosque durante más de 5 horas sin parar. Estaba exhausto y demasiado estresado y todo lo que tenía en mente eran las expresiones de la ojiazul en su cabeza. No había día que no pensara en alguna treta para escaparse del entrenamiento, pero gracias a Renji no había tenido la oportunidad de huir durante un rato de aquel infierno.
- Sigues estando demasiado distraído en el campo de batalla, hijo – comentó su padre alzando la mano para ayudarle a levantarse del suelo, era un hombre serio y le daba mucha importancia a la supervivencia en la guerra que se avecinaba – Mi pequeñín tiene miedo a morir – pero sin duda a veces actuaba como un idiota…
- No soy un crío así que deja de hablarme de así, aunque estemos solos, es repugnante y patético – gruñó Ichigo pasándose una por la frente, secándose la gran capa de sudor que se encontraba en él.
- Si me dices lo que te preocupa, no tendré que tratarte así – Podía ser un gran capitán un hombre con gran prestigio y digno de muchos títulos, aún así , se preocupaba demasiado por su familia y por cada uno de sus integrantes como en aquel momento.
- Papá…, digo capitán, ¿Has oído hablar de Kuchiki Rukia?
Isshin pareció tensarse por un momento, tragó saliva y le miró sin comprender , miles de preguntas vinieron a su mente en un momento, ¿Cómo era posible que conociera a esa chica?
- No me digas que has estado en el burdel de Yoruichi, por dios Ichigo ten más honor.
- Eso es asunto mío, y te he preguntado por ella no por lo que hago en mi tiempo libre – frunció el ceño, estaba deseoso de saber más de ella, por las expresiones del "capitán", estaba seguro que había algo de por medio, ¿Qué sería?
- Pertenecía a la familia Kuchiki antes del ataque, por lo que se rumorea ella fue a resguardarse en aquel burdel, cuando Byakuya , su hermano se enteró, no pudo perdonárselo y la abandonó allí – dijo finalizando el relato.
- ¡ No me has aclarado nada, papá, digo capitán! – Parecía bastante frustrado, la información que le había dado el cabeza de familia, sólo le había hecho ponerse más nervioso , había dejado muchas respuestas sin responder, no estaba al tanto del ataque al clan Kuchiki, ni que se hubiese extinguido, y por tratar de protegerse, ¿Su hermano la había abandonado?, "que imbécil "
- Cálmate, te diré lo que los informes decían sobre el atentado contra los Kuchiki – se sentó junto a él conforme suspiraba, aquella información era confidencial, pero si quería que su hijo dejara de agobiarle a preguntas debía decírselo – El clan Kuchiki fue uno de lo más prestigiosos de la Sociedad de Almas, Kuchiki Byakuya era el cabeza de familia, como habrás oído alguna vez – vio como su hijo asentía y prosiguió – Desde que aquel cabeza de familia se caso con una joven del Rukongai los rumores se dispersaron, los demás clanes estaban en contra de aquello, era algo impuro tener a una mujer así en un clan de la alta aristocracia. A su esposa la consideraban sucia, una pobretona que quería aprovecharse de un hombre como él…
- Me imagino que eso fue lo que impulsó a los demás clanes a empezar la batalla contra ellos – tragó saliva, había oído hablar poco de aquello normalmente su madre lo había tenido aislado de aquellos sucesos tan trágicos y en cierta parte se lo había agradecido, pero ahora quería saber más.
- Sí y no – respondió él, acariciando su barbilla – Sí, porque fue lo que causó que las demás familias se reunieran para luchar contra los Kuchiki y obtener su honor y sus títulos y no, porque poco después de hacer que la mansión ardiera en llamas, no estaban al tanto de un detalle, y es que su hermana pequeña se encontraba en la mansión y había escapado de allí, no se que hicieron para que ella terminara en el burdel, sólo sé que Shiba Kaien fue quien se encargó de ella y de arrebatarle su apellido como Kuchiki.
El pelinaranja conforme escuchaba aquello apretaba los puños, de forma tan fuerte que hizo que las palmas de sus manos sangraran, quería saber más, ¿Qué habría hecho ese cabrón para que Rukia fuese tan desconfiada?, no iba a quedarse de brazos cruzados sin desatender su curiosidad.
- ¿Adónde demonios vas ahora? – enarcó una ceja al ver como se acomodaba el kimono y peinaba con su mano sus revoltosos cabellos naranjas.
- Voy a ver a Rukia, temo de que cometa una locura por su pasado.
- Preferiría que no tuvieras nada que ver con ella – le dijo con seriedad sin dejar de mirarle con recelo, no quería ser desprestigiado por las locuras adolescentes de su hijo, sabía que involucrarse con Kuchiki era tocar las narices a los Shiba, y no estaba dispuesto a ello.
- Ya es demasiado tarde, soy su cliente y ella es mi chica… - salió con rapidez del dojo debía verla cuanto antes, sentía que había algo que no estaba bien, e iba a descubrir que era.
Aquella noche el burdel se encontraba repleto de hombres deseosos de cuidados de aquellas féminas tan dulces y sensuales, para ellas no era un trabajo pesado atender a los deseos de aquellos varones, darles una taza de té, un masaje o incluso su cuerpo, dependería de lo que habían pagado.
- ¿Ves?, ese será tu cliente – la morena pasó sus manos por los hombros de la pequeña morena – Su nombre es Izuru Kira , es conocido de Matsumoto, así que trátalo bien, que vuelva a visitarnos.
- Entendido.
Aquel hombre tenía una expresión solitaria a lo que ella pretendió no darle atención, tras unas copas en la sala de estar, le guiaba con cautela a su habitación, hacía tiempo que no había tenido ningún hombre allí, recordaba con claridad como su hermano la había poseído allí mismo sin darle razones a explicarse, un escalofrío le recorrió cuando no le creyó se sintió tan patética en aquel entonces.
- ¿Me estás escuchando, Rukia?
- …, Perdona, estaba pensando en qué debería hacer por ti. – sonrió de manera gélida ante él, como sospechaba a aquel tipo su mirada de tristeza y soledad, se volvió enfurecimiento, con una sonrisa divertida.
- M..Mi capitán te echa de menos Rukia-san – correspondió su sonrisa abrazándola por detrás, no estaba segura a qué se refería, intentó mirarle pero él no se lo permitió, siguió sosteniéndola mordisqueando su cuello.
- ¿Capitán?, O…Oi , ¿Qué quieres decir?
- El capitán Kaien, ¿Acaso le has olvidado? – pasó sus manos por debajo de su kimono, ella se tensó , sabía que si forcejeaba estaría incumpliendo su trabajo, ella misma había decidido aquella situación se lo había buscado – No, no lo creo, aún conservas su marca en tu espalda.
- ¡Tsk..!, ¿Qué demonios quieres?
- Poseer tu delicioso cuerpo, tengo su permiso – acercó sus labios a su oído antes de que éste mordiera el lóbulo de su oreja – Sabe que te escondes aquí, no estás segura en ningún sitio…
El rubio desató su obi, dejando caer su kimono, iba a comenzar aquello, y no, no iba a tener miedo…
El pelinaranja entró con gran intrusión en aquella "mansión", la mayoría de chicas gritaron ante la llegada de un hombre tan nervioso, corrió por los pasillos donde estuvo la primera vez, los recordaba a la perfección, recordaba como había pasado por un pequeño puente de madera que conducía a una habitación.
- ¡ Rukia! –gritó irrumpiendo en la habitación. No esperaba encontrarse con lo que esperaba ver, allí se encontraba aquella mujer de pelo naranja desnuda, ante un pequeño joven peliblanco, ambos gemían, hasta que su atención fue llamada por su intruso.
- Pero si… es la fresita – susurró en un hilo de voz la chica mirándole desde el suelo.
- Dijiste que no tendríamos intrusiones, Matsumoto, me lo vas a tener que pagar.
- Perdone capitán, pero esto no estaba previsto.
Ichigo se llevó las manos a la cara sonrojado hasta las orejas, era inocente aunque sabía que hacían los "mayores" a altas horas de la madrugada, pero jamás lo había visto en directo y de aquella forma, no sabía que decir…
- Y..yo bueno, lo… lo siento, bus..buscaba a Rukia.
- Ahora está con un cliente, después podrás verla – sonrió ella, viendo como sus expresiones se endurecían y se sonrojaba cada vez que miraba a ellos.
- … Y una mierda… - Salió corriendo de la habitación, no estaba dispuesto a que la morena fuera de ningún hombre más…
- Dime Matsumoto, ¿Esto es una actuación que viene con vuestros servicios? – frunció el ceño, no toleraba que le "cortaran el rollo" de esa manera, se había enfadado, era terriblemente adorable, o por lo menos eso pensaba Rangiku.
- Cena con diversión, ¿Acaso no es divertido?
- Prefiero que la diversión corra de mi cuenta – volvió a tumbarla en el suelo, introduciéndose en ella, el pelinaranja podía haberle cortado el royo en aquel momento , pero aún quedaba noche por delante que no estaba dispuesto a desaprovechar…
- Ah… - se le escapó un pequeño gemido de sus labios, se encontraba tirada en el suelo boca abajo, estaba tremendamente agitada, ese hombre actuaba por ordenes de él ¿Acaso para que no le olvidara nunca?
- Eres terriblemente adorable, ya sé porqué posó sus ojos en ti, eres como una muñeca de porcelana, pareces tan frágil …, pero no es así.
- Di..dime de una vez que quieres…
- Sólo tengo un mensaje para ti y es : " No intentes huir de tu pasado, no te dejaré olvidarlo "…
Aquellas palabras la había escuchado pronunciar de sus labios, aquella vez que le había traicionado, que sólo se había reído de ella por ser como era. Acabar así de nuevo era totalmente deprimente…
- ¡ Rukia! –irrumpió de forma efectiva en la habitación, sus ojos se encontraron con los de ella, no podía creer lo que veía, después de semanas se presentaba allí y admirando aquella horrible escena.
- Ichigo…
Continuará:
