La morena por acto reflejo dio unos pasos hacia atrás, verle después de tanto tiempo y en aquella situación le daba un cierto miedo, agarró su kimono con fuerza enderezando las partes que no estaban puestas en su sitio, aunque su piel enrojecida y sus lágrimas en los ojos la delataban sin duda.
- Ha pasado mucho tiempo, Rukia – susurró con tranquilidad sin mirar a su "cuñada" a la cara, pero ésta no estaba dispuesta a mirarle, aceptaba que ella se había dejado hacer en aquella ocasión, pero desde la reciente noticia se sentía débil y temerosa de cada persona que se acercaba a ella, como si se tratase como una niña sin rumbo.
- Tiene que hablar contigo.
- No necesito hablar con él, Yoruichi-sama – dijo dándole la espalda a los dos, no estaba dispuesta a sufrir más, estaba cansada de hacerlo, y que pisotearan ahora su corazón era lo que menos deseaba.
- Pero…
- Shihoin Yoruichi, deja de intentar hablar por mí – caminó con seguridad apartándola de en medio, se interponía entre la distancia de él y su próxima heredera del clan – Esto es asunto mío, si Rukia está dispuesta a ser una Kuchiki, estamos perdiendo el tiempo hablando.
- Lo siento nii-sama, pero no me gustaría involucrarme contigo, tu querías que desapareciera de tu vida…, y fue lo que hice aceptando mi vida como geisha, así que por favor vete. – la voz de la ojiazul sonó seria y en cierto modo arrogante, no estaba dispuesta a verle de nuevo como si nada hubiese pasado, tuvo que acostarse con él, con el esposo de su hermana porque la consideraba una traidora. Dirigió su mirada a él de forma afligida y enfurecida, pero desapareció al ver como su cuñado clavaba una rodilla en el suelo y hacía una pose de disculpa.
- Debo disculparme yo…, no sabía lo que hacía te lo aseguro, estaba muy dolido por la muerte de Hisana, y te eché la culpa a ti.
Recordaba aquellos momentos que habían sido grabados a fuego en su corazón, su esposa gritaba intentando buscar a su esposo, pero sin éxito sólo pudo ocultarse en la oscuridad, en aquellos momentos sólo le echaba la culpa a aquella persona que se encontraba en su casa, a la persona que se había escondido y que todo el mundo buscaba…
"Esa niña merece un castigo, no sabe donde se ha metido"
Cuando supo donde se encontraba, no lo pensó dos segundos y le tiró un pequeño saco con monedas de oro, iba a hacerla suya, por traidora y por haberle arrebatado con su existencia a su querida Hisana.
- Me has hecho daño, Byakuya… - susurró Rukia, recordando todo lo ocurrido, sentía sus manos alrededor de su cintura, ver a un noble arrodillado ante una mujer ya era demasiado patético como para que también se disculpara de aquella manera…
" Yo fui la causante del dolor de este hombre…, fue mi culpa"
Me encontraba desnuda en el porche del burdel, mi kimono sólo cubría su espalda, y ni siquiera me importaba, sentía que las lágrimas corrían por mi rostro al haber sido tocada por él, había pisoteado su honor, había matado al amor de su vida…, es lo menos que pudo hacer por una muñeca rota como yo.
- Rukia… - susurró Renji, al parecer después de todo ese tiempo había conseguido encontrarme, sólo puse esbozar una risa de ironía.
- ¿Tú también quieres mis servicios? – sonreí divertida acercándome a él, debía hacer daño a su corazón para que se alejara de mí, como Byakuya hizo conmigo, debía herirle para no hacerle sufrir, debía usar mi cuerpo contra él.
- ¿Qué demonios pasa contigo?, me dijeron que Kaien te había violado, ¿y estás tan feliz?
- Eso ya no me importa, no me importa ser de él, no me importa ser tuya, si quieres … introducir eso en mi no me importa, yo te satisfaceré- acaricié su miembro con sutileza, pero él me apartó, parecía tener un mar de sentimientos que se reflejaban en su rostro.
- ¿Qué demonios te ha pasado?...¡ No eres una puta , Rukia!, ¡ Deja de actuar así de una maldita vez!...
- Yo soy así, ¿Acaso no ves lo que te puedo ofrecer? – alcé las manos enseñando lo que quedaba de mi cuerpo cubierto, él se dio la vuelta…
- Creo que ya es hora…de que te valgas por ti sola, no me necesitas…, y no voy a pagar por una cualquiera como tú… - se fue sin decirme nada más. Estaba feliz por haberle separado de mí, de que pudiera hacer su vida sin mi influencia, esa noche no pude dejar de llorar mientras gritaba de angustia… Me había quedado sola…
- Ya basta, levántate, deja de hacer el ridículo – dijo con tristeza al recordar aquello, todas las personas que eran conocidos de ella, o personas importantes en su vida terminaban mal… Quizás era el momento como hizo aquella vez. Ese día enseñó su cuerpo repudiándolo, esta vez… debía alzar la cabeza como Ichigo deseaba que hiciera… - Acepto, resurgiremos el clan Kuchiki, ni tu , ni yo merecemos sufrir más…
- Esto también te librará de Kaien, te lo aseguro…
- Eso espero…, eso espero nii-sama – le miró con cariño abrazándolo, sentía que lo que había deseado alguna vez de tener una familia, quizás y sólo quizás podría cumplirse.
Aquel día en el que la morena se fue del burdel sin decir nada, había ocasionado grandes daños a aquel sitio que consideraba "hogar", Kaien la buscaba sin descanso, quería volver a tenerla entre sus brazos , y acabar con todo el daño que le había causado a Miyako, pero ella no se encontraba allí, todo fue quemado, muebles, alfombras, esencias aromáticas. Las chicas estaban asustadas, la presencia de aquel hombre era lo peor que podía pasar, la mayoría que habían encontrado a Rukia en aquellas circunstancias pensaba que Shiba Kaien era capaz de cualquier cosa.
- Por enésima vez… ¡¿ Dónde demonios la habéis escondido! – gritó frustrado.
- Ya se lo hemos dicho, Rukia no ha vuelto desde ayer – susurró la pelinaranja mirándole con rabia, cruzó sus brazos y se sentó ignorando su presencia.
- Tuvo que volver aquí, de mi mansión no pudo ir a otro lado.
- Ya veo...- su tono era de asco y repugnancia, giró la cara si seguía mirándole querría matarlo – Cuando Kurosaki vuelva se te acabarán las tonterías.
- No me hagas reír, ese imbécil está muerto, no estaba con los demás soldados cuando volvió el ejército de Kurosaki Isshin.
Rangiku miró a Hinamori que se encontraba a su lado quitándose las arrugar del kimono y sonrió levemente.
- Eso es imposible Shiba- san – susurró Hinamori con dulzura y perspicacia – Nos habríamos enterado por Rukia.
- Yo informé a Rukia de ello.
- Es una trampa, estoy segura – contraatacó de nuevo, pero lo único que consiguió fue un tortazo del noble. Las sentenciaba con la miraba, sin duda si no le decían donde estaba la ojiazul terminarían muertas.
Ante el despiste del chico, la pelinaranja sacó de entre su ropa una pequeña daga, y decidió probar su suerte para ponerlo en su cuello, pero sin duda la estaba tentando, Kaien giró su muñeca y la agarró con su otra mano libre por la cintura.
- Me menosprecias Matsumoto Rangiku…, vas a terminar muerta, que triste no poder seguir aprovechando tu cuerpo…
- ¡Tsk!... Hice un… juramento a las personas más impor…tantes para mí – susurró ella, cerrando los ojos por el dolor de su muñeca, sin duda ante su brusquedad era muy probable que se la hubiese roto – De…decidí ser fuerte por aquellas personas que quería proteger…
- Tus tonterías te van a llevar a la muerte, idiota… - cogió la muñeca rota de Rangiku la cual aún conservaba la daga y la apuntó así misma en el pecho – Despídete….
- ¡ Rangiku-chan!
Al aparecer la idea de resurgir el clan había sido constante en la mente de aquel noble, la mansión no se encontraba en cenizas, había comenzado de nuevo su construcción al parecer tendría una forma más tradicional que antes, de una sola planta donde se encontraran una habitación sobre otra, como si se tratase de mayor comodidad y sin desvanes ni sótanos, era lo que él en ese momento no quería ver, ni deseaba…
- ¿Cuándo empezaste esto? – susurró ella con tranquilidad, al parecer seguía notando aquella presión en su pecho, pero los nervios que había en ella se habían ido, y se alegraba por ello.
- Hace dos meses, decidí que sería buena idea volver a lo que abandonamos.
- Sobretodo por ella, fue la que más sufrió a pesar de querer hacerme feliz – cogió aire, y lo soltó de forma triste, recordar a su hermana la hacía sentir nostálgica, tan débil pero a la vez con una dulce sonrisa en sus labios…, como la echaba de menos.
- Ella querría que miráramos hacia el futuro, así que piensa en tus nuevas responsabilidades como cabeza de familia…. Kuchiki Rukia…
Continuará:
Aquí otro nuevo capitulo, llega la recta final de geisha,
- ¿ Kaien matará a Rangiku?
- ¿ El resurgimiento del clan Kuchiki aceptará a Rukia?
Lo sabréis en el próximo capitulo :3
Ja ne~
