Y después de mucho tiempo sin actualizar, vengo a disculparme enormemente, el instituto me absorbe y no he tenido tiempo de actualizar sólo escribir un pequeño one-shot, para mi colección en "17 meses", ahora que tengo varios días festivos daré mucha caña por aquí, espero que estéis interesados en seguir como seguía geisha~

La morena tomó aire, se sentía terriblemente nerviosa, en breves se iba a enfrentar a las cuatro familias nobles que seguían con el linaje en Japón, aquellas que dominaban el lugar y que tantos problemas le habían causado. Cerró los ojos por unos momentos debía ser fuerte como había estado luchando por sí misma en aquel tiempo, apretó el lazo rosa palo de su kimono y decidió entrar en la asamblea, ya era hora, iba a enfrentar el pasado y recuperar lo que era suyo.

- No tienes derecho a pedirnos nada, Kuchiki Byakuya, después de todo el pecado que cometisteis los Kuchiki lo cometiste tú mismo – rugió un miembro de la familia Shihoin, al parecer serían los más difíciles de convencer junto a los Shiba, los demás clanes parecían neutrales, ni opinaban ni dejaban de opinar y eso en parte era un alivio.

- Quemasteis a mi esposa viva – le dedicó una mirada gélida- yo iré al infierno por deshonrar a mi clan, pero usted señor Shihoin irá por asesino, creo que mis cadenas serán menos pesadas que las suyas así que modere sus palabras.

El noble balbuceó algo apenas inaudible para la posición del Kuchiki, aunque tampoco le importaba demasiado, ellos defendían el orgullo al igual que sus fechorías, por su parte lo único que reivindicaban los Kuchiki era su familia, que era lo único que poseían.

- Supongo que ya nos daban por desaparecidos, pero al igual que todos los presentes corre sangre noble por mis venas, así que reclamo lo que es mío, junto a Rukia como líder del clan.

Los presentes comenzaron a rumorear entre risas y críticas, ¿una geisha la cual había pasado por manos de todo el mundo?, antes le darían una mansión a las afueras para que les dejasen en paz, antes que dejarle liderar.

- Has perdido la cordura Byakuya, ella no liderará, es una prostituta – gruñó uno de los Shiba – y mi amo puede colaborar lo que digo.

La morena tembló por unos instantes, sabía que si Kaien se metía de por medio perdería todo, apartó a su hermano y se puso en su lugar defendiendo a los Kuchiki.

- Es posible que alguna vez el señor Shiba Kaien, requiriera mis servicios, pero no tiene más honor quien teniendo esposa se revuelca en las mismas sábanas con una geisha, así que modere sus palabras, lo que hago lo considero un arte. – su voz era pausada y tranquila, parecía tener todo bajo control, e incluso parecía que cada cosa que decía la llevaba apuntada en algún lugar pero no era así, era su determinación, un arma lo suficiente poderosa para enfrentarles.

-¿¡Cómo se atreve?

- Sólo me limito a defenderme, tengo el mismo derecho a liderar que cualquier de ustedes, ya que fueron ustedes quien condenaron mi vida, ¿no tengo derecho a reclamar lo que es mío y de mi familia?- echó su mechón hacia atrás, cogiendo un poco de aire, los demás presentes se encontraban sentados en una larga mesa rectangular mientras ella era la única que se encontraba de pie, con las manos encima de la mesa.

- Ni siquiera corre sangre noble por sus venas, es más una mujer no puede gobernar, necesita un hombre, la ley lo dice.

- Estaré dispuesta a hacer lo que sea necesario por recuperar mi clan, si debo casarme a cambio de obtenerlo, lo haré – un impulso le hizo apretar los puños, aquello no estaba en sus planes, había olvidado completamente su posición como mujer en la sociedad, debía ser "manipulada" por un noble toda su vida si quería reivindicar sus derechos, era injusto, pero no era aquello lo que más le dolía, si no que recordó la sonrisa despreocupada del pelinaranja…

Los gritos de Hinamori habían inundado todo el burdel, las demás chicas habían llegado con rapidez viendo aquella horrible escena, una de sus mejores geishas y amiga iba a ser apuñalada por aquel cruel hombre, pero aquello no era lo más sorprendente, la daga que llevaba el moreno en su mano se había clavado en el brazo de una tercera persona que protegía el esbelto cuerpo de Rangiku.

- Vaya , vaya…, me voy un tiempo y te metes en follones, Ran , eres demasiado traviesa – sonrió aquella persona.

- N…no puede ser, esa voz.. – la pelinaranja abrió los ojos sorprendida, no podía creer lo que estaba viendo aquella persona que se había ido, que había sido considerada de traidor, allí estaba frente a ella protegiéndola como siempre había hecho – Gin…

- No esperaba que siguieras vivo, Ichimaru - chasqueó la lengua Kaien, dando unos pasos hacia atrás, aquello no lo había previsto y le molestó, él solía adelantarse a los movimiento de la gente, a actuar por su cuenta sin importar la opinión de los demás.

- ¿No has oído el dicho, "mala hierba nunca muere"? – el peliplateado volvió a sonreír ayudando a Rangiku a levantarse – además tenía que volver a por algo mío, es comprensible que volviera…

- ¿Qué pretendes?

- Sólo estoy haciéndole el favor a un niñato que me salvó hace unos meses, sólo eso, no suelo deber a nadie – desenvainó su espada y apuntó a su cuello, su sonrisa despreocupada había desaparecido, sus ojos se abrieron dejando ver sus órbes tan intuitivas como siempre – Y eso me recuerda que tú no estás en mis planes, ¿qué te parece si mueres?

- Gin…

- Hablaremos después – miró fugazmente a la pelinaranja – eres muy buena cumpliendo tus promesas…

- Eso es porque te la hice a ti, idiota… - sonrió ella , desviando la mirada a sus demás compañeras – Chicas evacuemos el sitio, no es un lugar agradable si tendremos a hombres como el señor Kaien, por aquí.

- ¿Pero… que le diremos a Yoruichi-sama? – susurró temblorosa una de las chicas.

- Nos entenderá perfectamente, vamos

Aquella sonrisa tan maternal y dulce había vuelto en aquella mujer y todo porque él había vuelto…

El choque de la daga y aquella espada dio comienzo a la evacuación de las personas que se encontraban en el recinto, sus miradas se cruzaron. Kaien utilizaba su rapidez para poder tomarle desprevenido pero era algo bastante inútil, parecía conocerle en profundidad y no conseguía ni siquiera rasgar su ropa.

- ¡Tsk!... esto no te beneficia en nada, Ichimaru.

- Te lo dije, estoy haciendo un favor a un camarada que me salvó, que posiblemente sea tu enemigo

Aquellas palabras hicieron que el aludido frunciera el rostro, y cuando llegó a la conclusión de lo que se refería le invadió la ira, si aquel chico volvía todos sus planes se arruinarían, Rukia jamás pagaría por todo el dolor que le había hecho, es más si Gin era aliado, incluso Urahara también lo sería, se mordió el labio con rabia, le estaban acorralando.

- Maldita sea…, maldita sea…

- Se ha acabado el juego, Shiba Kaien…

- ¡Ese crío no podrá quitármela, Rukia es mía yo debo hacerle pagar por todo, lo haré por Miyako, y si es necesario me casaré con ella para que ni siquiera unos renegados como vosotros podáis evitarlo – sonrió cruelmente…

No esperaba salir tan ilesa de aquella reunión, había escuchado los rumores, al parecer Kaien la había criticado lo suficiente como para que ningún noble fuera capaz de mirarla a la cara, y eso le hacía enfurecer, caminó alrededor de su nueva mansión, los jardines volvían a formarse, deseaba que fuesen tan bellos como los anteriores, que tuvieran muchos sitios divertidos para esconderse, lo recordaba bien y eso la hacía reir.

- Ya empiezan a florecer las flores del cerezo, así que ya se acerca la primavera… - susurró la ojiazul , la brisa movía su cabello de forma revoltosa, ya no estaba dispuesta a hacerse esos llamativos moños, y llevar esos estrambóticos kimonos para llamar la atención, podía ser sólo como ella deseaba ser, y eso en cierta parte le ayudaría a conocerse un poco así misma.

Escuchó unos pasos detrás de ella, sonrió levemente, para su hermano aquel lugar también sería mágico e incluso su favorito de la mansión, tantas cosas habría vivido con Hisana que le parecía interesante imaginárselos locamente enamorados.

- Supongo que para tí este sitio también es agradable, deja las penas de lado, y también el dolor lo apacigua un poco…

Él no contestó, sólo se limitó a acercarse más a ella, hasta tapar sus ojos, en un principio le asustó su actitud, su cuerpo tembló al imaginarse lo peor. Al intentar quitar sus manos, las acarició y se tensó, no podía creer aquello, sus lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, no sabía muy bien si era de impotencia, rabia, dolor, o quizá alegría. Esas manos sabía muy bien que no eran de Byakuya, si no de otra persona que no esperaría ver nunca más, aquel idiota al que le hizo promesas de un futuro… Quitó sus manos de sus ojos clavando sus ojos marrones sobre los suyos morados.

- Siento haberte echo esperar – susurró de forma aterciopelada.

-…

Ante aquella respuesta, acarició su mejilla, mirándola con algo de prepotencia.

- No has crecido nada…

- I…Imbécil – la morena le dio un tortazo mientras seguía intentando por todos los medios no derramar sus lágrimas – Has jodido nuestro encuentro.

- Sólo soy realista Rukia, no has cambiado en este tiempo – volvió a sonreir.

- Cállate Ichigo, cállate… - se avalanzó sobre sus brazos sin pensarlo dos veces, si aquello era un sueño, quería dormir para siempre, o si no podía ser posible, sólo quería seguir durmiendo un poco más….

Continuará: