VISIONES DE CRISTAL
Summary: Katniss es atormentada a diario por las pesadillas de los Juegos en los que murió su hermana. Al no haber podido presentarse voluntaria, siente que la culpa recae en ella. Está sumida en una depresión de la que, con ayuda de su mejor amigo Gale Hawthorne, ¿conseguirá superar? Fic corto basado en la canción (versión acústica) de Saviour, LIGHTS.
Dedicado a mis amigas, que no hacen más que insistir que Peeta es mejor para Katniss (Ori, resistiremos hasta el final).
I just want to run to you
And break off the chains, and throw them away
I just wanna be so much
And shake off the dust that turned me to rust
Sooner than later, I need a saviour
I need a saviour
CAPÍTULO 2: FEBRERO
Diciembre da paso a enero; y a un año nuevo. Un año que para algunos es uno más, lleno de más suerte o menos.
Para mí, es un comienzo.
Diciembre fue nevado, y la caza se vio reducida a pequeños animalillos despistados. Gale y yo necesitamos algo más de suerte para cazar algo para fin de año, y, como suele pasar, no la tuvimos. Hazelle me invitó a cenar a su casa en navidades, y comimos las sobras del día anterior. Mi madre se quedó en la cama, inconsciente de que era un día especial, uno de los únicos días en los que Prim era feliz de verdad.
Fue doloroso volver a ver a Rory porque tiene la misma edad que Prim, y también Posy, por su rostro aniñado y su voz angelical. Gale fue el único que se dio cuente del gran esfuerzo que me suponía estar entre una familia feliz (como la mía lo fue una vez) sin sentir nostalgia y soledad. Me acompañó hasta mi casa más tarde. Por el camino mantuvimos una conversación que jamás podré olvidar.
―Quizá deberíamos haberles dejado a ellos pasar la fiesta en paz y nosotros habernos ido al bosque.
Negué con la cabeza mientras frotaba mis manos.
―Yo debería de haberme ido al bosque y tú pasar las navidades con tu familia, Gale. No con tus amigos. Eso es de muy mal padre.
Gale, por supuesto, no es padre de ninguno de sus tres hermanos, pero se comporta como tal.
Él se carcajeó.
―Hablas como si estuviera todo el día por ahí con mis amigos.
―En las minas tendrás compañeros; y los domingos... bueno, esos son míos.
Me sonrojé, y no por el frío.
―Hablas como si no tuvieras familia―dijo serio al cabo de un rato.
Suspiré.
―Gale, noticia de última hora: se puede decir que prácticamente estoy sola.
―Que no quede apenas nadie de tu familia no significa que no tuvieras una alguna vez.
Tenía razón, aquello era indiscutible.
―Pero ya no tengo familia.
―Además―continuó ignorándome―, ya tendrás la tuya propia. Los humanos cambiamos, Catnip, y en algún momento dejarás de querer estar sola. Buscarás a alguien íntimo y compartirás una vida con esa persona. Tendrás hijos, un nuevo hogar...
―¿Y tú, Gale Hawthorne? ¿Compartirás tu vida algún día?
―Creo que no.
Me detuve en mitad de la calle.
―¿Por qué?
―Tengo a mi familia.
Estreché los ojos.
―Así que dependiendo de lo solo que uno esté es cuando tiene que buscar a alguien. Si ya tienes muchas bocas que alimentar, no tienes que pensar en nadie más. Bonita conclusión, Gale.
Seguimos caminando, él a mi lado.
―No estoy hablando para nada de la comida, Catnip. Hablo de lo que uno desea y necesita. Yo... bueno, soy una persona solitaria.
―Gale, te conozco desde hace mucho tiempo, y hay algo que he descubierto. Esa faceta tuya de hombre repelente y solitario no existe, es solo una máscara. Tan solo hay que verte con Posy, o con Vick y Rory para saber que lo que tú necesitas es gente que te necesite. Y a la que amar.
―¿Amas a alguien, Catnip?
No me miraba.
―Amé, y no pienso cometer el mismo error.
Asintió pensativo, y yo solo dije lo siguiente para devolvérsela.
―¿Y tú amas a alguien?
―Claro: a todos vosotros. Sois mi familia y...
―Me refiero al otro tipo de amor.
―Ah. No.
Alcé alas cejas.
―Yo pensé que había chicas.
Él puso los ojos en blanco, como si hubiera algo evidente que estuviera pasando por alto.
―Y las hay, Catnip.
Confusa, fruncí el ceño.
―Acabas de decir que no...
―No las amo, pero si me siento... atraído hacia ellas.
La conversación había llegado a territorio peligroso. Mi rostro enrojeció violentamente. Conque a eso se refería cuando decía que había chicas. Gale había tergiversado mis palabras... ¿o había sido yo? Yo pensé que había chicas. Y daba por sentado que las había. De siempre.
¿Por qué habría preguntado?
―Siempre has sido muy inocente―admitió Gale, sin reírse, pero tampoco serio.
―Yo no soy inocente, ¿sabes?
Esa vez sí rió.
―¿Sabes que la negación hacia algo es, en cierta forma, la afirmación de aquello?
Desde ese día procuré ser más cuidadosa con mis palabras.
Dos meses después, las nevadas continúan, y este año parece que no quieren desaparecer hasta muy tarde. La nieve me cubre media pantorrilla, y me cuesta avanzar. Las trampas de Gale no han pillado nada, pero si que he visto ya alguna que otra huella en el bosque. Los animales están abandonando sus madrigueras, y tan solo es cuestión de semanas poder volver a cazar como siempre.
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Camino a casa de Hazelle para entregarle lo poco que he conseguido en el bosque cuando escucho algo. Gritos, sollozos y...
Sirenas.
Lo único que puede escucharse así en el Distrito 12 son las minas. Tan solo he vivido una vez esa experiencia, pero fue suficiente como para traumatizarme de por vida.
Entonces caigo en la cuenta.
Hoy no es domingo.
Gale.
Sin pensármelo dos veces, salgo corriendo hacia los gritos. No se me ocurre avisa a Hazelle, quien tal vez no lo haya escuchado aun. ¡Su hijo está ahí abajo! Seguro que en cuanto se entere me encontraré con ella. Sorteo las calles principales, que se están llenando de gente preocupada; se abren a paso a empujones, pero yo prefiero buscar atajos. Me cuesta encontrar alguno: llego a varios callejones sin salida y evito otros en los que hay gente extraña. Necesito llegar cuanto antes a la salida de las minas. Cuando salgo a otra plaza principal atestada, alzo la vista al cielo y veo la cantidad de humo negro que se acumula, tapando el cielo nublado que había hace unos momentos. No he escuchado la explosión; a lo mejor estaba aun en el bosque. La gente no deja de murmurar cosas como: ¡Otra vez! Pobres mineros. ¿Acaso tienen sistemas de seguridad ahí abajo? ¡Ja! Que gracioso, seguridad, lo que menos le importa a la gente del Capitolio. Tardo aun varios minutos en llegar, y mi mente solo piensa en una persona cuando empiezo a ver los primeros familiares, sollozando mientras miran cadáveres chamuscados. Atravieso la valla y busco entre todo el gentío a Hazelle, pero no la encuentro. Más allá, veo como sacan de un agujero a dos personas más que en su momento tuvieron piel y músculos. Entonces, los agentes de la paz ayudan a salir a alguien vivo. Alguien que estaba lo suficientemente lejos de la explosión como para salvarse.
Por favor, tú, Gale. Tú, Gale.
No es Gale.
Una nueva explosión hace retumbar el suelo, y todos caemos al suelo. Por alguna razón empiezo a perder la conciencia y sé, de forma definitiva, que Gale no ha sobrevivido.
Un capítulo más. ¿Qué opinan? Pobre Gale, ¿no? Acabo de llevarlo a la tumba, pero... ¿habrá sobrevivido Katniss?
Amanda Stryder Hawthorne
