N/a: ¡DIOS! ¡Esto está enorme! Pero quería compensar el hecho de que no había actualizado en un buen rato, así que pensé: "haré un capítulo grande para ya terminar con este mini fic" porque déjenme decirles que por casi el final de esto pensaba cortarlo, pero me dije: "¡NO! ¡No quiero una tercera parte!" así que... en pocas palabras, aquí está el resultado de varios días consecutivos escribiendo y pasando las ideas que ya tenía (aaah porque se supone que en parte esto es para explicar miles de cosas que pasaron en los capítulos anteriores y además para que le entiendan a cosas que vendrán en un futuro...). ASÍ QUE LEAN y disfruten n_n (si es que disfrutan mis locuras...). Eso sí, yo les advierto que está muy muuuuy largo, así que tómense su tiempo y analizen xD muchas gracias por leer xP
Disclaimer: Lovely Complex no me pertenece. Gracias a Wikipedia, me he enterado que esto se le puede considerar más un "What If…" que es una categoría dentro del AU (Alternative Universe… Universo Alterno xD) que explica con mejores palabras lo que esto quiere decir; y a todo esto (xD) Lovely Complex, LoveCom, etc., no me pertenece, la trama es un What If, creado por mí… pero en realidad todo todito es de nuestra asombrosa y talentosa Aya Nakahara-sama (y sí, Dios, me he gastado como 100 palabras en escribir solamente esto xDD) (y ahora sí, ESTE es el disclaimer más grande que he hecho en mi corta pero hermosa existencia xD).
Juegos del Destino, parte II.
Rei (Ayuzawa-san, Ayuzawa-kun…) POV - Dos meses atrás.
Siempre se me ha considerado una persona con suerte, o, como algunos suelen llamarle, una persona con estrella, merecedora de grandes logros (monetarios, en su mayor parte). Honestamente, nunca me he considerado de ese modo, pues siempre he solido ser un poco diferente a lo que mi familia hubiese esperado de mí; ellos esperaban el gran empresario, heredero del gran capital y acciones de las empresas que controla mi padre, pero siempre he sido una persona con más espíritu… más artista, que no tiene miedo de expresarse libremente y decir la verdad en la cara de las personas. Nunca me he considerado cobarde, pues siempre tiendo a ser limpio y directo con las personas con las que trato. Así que, mi pasión se encuentra específicamente en la fotografía, pues es simplemente asombroso. Nunca me aburro de capturar colores, esencias, escenas… cualquier cosa que se me cruce mientras sostengo mi amada cámara.
Después de una gran lucha con mis padres, accedieron a costearme una carrera en fotografía. Siempre me he caracterizado por tomar a la gente y retratar sus vivas expresiones, o sus gestos característicos. Amo ver la vida rebosando de los ojos de mis clientes, y amo aún más ver cómo esa esencia, como ese brillo, se traslada a la imagen. ¿Qué puedo decir? Amo mi trabajo.
Para comenzar creando una imagen respetable y profesional, decidí trabajar en agencias. Mi plan principal eran agencias de artistas, ya fueran cantantes o actores, ya que así tendría más territorio 'artístico' con el que trabajar en un futuro no muy lejano; pero realmente no recuerdo cómo fue que fui a parar a una agencia de modelos. No es que me queje, pues ese lugar me ha dado muchas oportunidades (y dinero también) y les estoy eternamente agradecido, pero un problema que simplemente no puedo soportar es el que las modelos me persigan como si yo fuera una celebridad. Quiero decir, se suponía que ellas eran las hermosas, a las que se suponía que yo debería fotografiar, ¿cierto? ¿Entonces por qué soy yo el que parece ser la persona importante aquí?
Aunque también me asustaba el hecho de que no me atraía ninguna de ellas. Digo, eran, son, hermosas… pero realmente ninguna producía nada en mí. Tampoco era que estuviera buscando pareja solamente, pues se suponía que yo venía a trabajar nada más. Incluso las estilistas a las que les tocaba trabajar conmigo babeaban por mí, y para ser honesto, realmente me comenzaba a molestar. ¿Es que siempre iba a ser así? Yo solamente vengo a trabajar… es cansado correr de un lado a otro…
Un día, mi jefe me asignó a hacer una sesión de fotos a unas modelos novatas. Yo acepté en aquel entonces pensando que tal vez, siendo apenas amateurs, podrían ser un poco menos arrogantes.
Qué equivocado estaba…
—¡Ah! ¡Ayuzawa-kun! —una de ellas lloró—, ¡mi vestido se arruga! ¿Podrías sostenerlo?
—¿Cómo se supone que voy a sostenerlo y tomarte la foto al mismo tiempo? —respondí, en un tono imperturbable. Ella parpadeó un par de veces y luego se dio la vuelta, resignada.
—Tsk, estas chicas —escuché que alguien murmuraba a mis espaldas—. Son tan hermosas y aún así se desesperan por conseguir una cita…
Giré en mis pies para encontrarme con la autora de aquel comentario y sonreí amablemente. Al menos parecía tener un poco de sentido común. Y además era linda.
Muy linda.
—Soy Ayuzawa Rei —me presenté sin siquiera pensarlo. Le tendí mi mano y ella la miró un poco confundida—. Soy el fotógrafo —balbuceé al ver que ella no respondía.
Río disimuladamente y me tendió la mano.
—Bueno, eso supuse cuando le dijiste eso a aquella chica. Y… bueno, tal vez también el hecho de que llevas todo el día tomando fotos —se burló. Sonreí sin poder evitarlo—. Me llamo Koizumi Risa.
—Un placer.
Asintió con la cabeza mientras soltaba mi mano. Seguí sonriendo mientras tomaba más fotos. No podía evitarlo.
Ella ya se había marchado, por supuesto. Deduje que era la estilista, al ver que se dirigía mucho al camión donde se encontraban las modelos. Sonreí aún más al percatarme de cuánto esmero ponía en que aquellas muchachas se vieran preciosas; pero aún así, en mi fuero interno, lo único que pensaba era en lo preciosa que se veía ella.
Sacudí mi cabeza, resignado. No quería involucrarme con nadie del trabajo, pero no tenía otra opción.
Al ver cómo reía y su cabellera pelirroja se agitaba con el viento, supe que debía hacerlo.
Haría lo que fuera por salir con ella.
Yoko (Toyosaki-chan, Toyosaki-san) POV - Dos meses atrás.
—¡Lo hice! —abrió la puerta Risa con toda la energía que ni cien Red Bulls me podrían dar—. Fue tan genial, todas las modelos se veían fenomenales.
Se dejó caer en el sofá mientras yo masajeaba mis sienes con cariño.
—¿Podrías calmarte un poco? Me duele mucho la cabeza —murmuré, molesta. Ella sólo se giró hacia mí y negó ligeramente con la cabeza.
—Te dije que no tenía caso que te emborracharas tanto ayer. Otani ni siquiera fue a la fiesta… —su voz se apagó mientras su mirada se perdía.
Ay, por favor.
Si me pagaran por cuánto hace eso… Dios, sería millonaria para ahora.
Pero eso no era lo que me irritaba, de hecho.
Lo que me molestaba fue la idiotez que el enano ese había hecho ayer. Bueno… es que… ¡agh, maldita sea! Estoy enojada, tengo resaca, y quiero golpear a alguien, ¿qué nadie puede entenderme?
Pues bien, ayer intenté por todos los medios que Otani fuera conmigo a una fiesta. Era una de nuestras ex-compañeras de la Universidad y yo tenía el plan secreto de emborracharlo, presentarlo como mi novio y tal vez un poco más tarde… bueno, yo tenía muchas, muchas ideas. Pero llegué a su departamento y al mencionarle la fiesta, él me rechazó.
ME RECHAZÓ.
Nadie me rechaza, nunca de los nuncas.
¡Y en especial Otani Atsushi!
Le hice creer que Risa no iría, y me negó aún más. Al principio me enojé, de hecho sigo enojada, pero después… después me sentí terriblemente mal. Estando en la fiesta, rodeada de muchos de mis ex-compañeros, me di cuenta de que no valía la pena estar así; así que decidí emborracharme como nunca en la vida, creyendo que de ese modo podría olvidarlo, podría intentar sacármelo de la cabeza, pero la verdad es que no fue así. Toda la noche me la pasé buscando desesperada por alguien que me abrazara, me besara y, si era necesario, me llevara a la cama con tal de sacarme a ese idiota de mi mente.
Pero, para colmo de males, aquel susodicho nunca apareció. Solamente parecí una loca desesperada que necesitaba atención. Bueno, debo admitir que lo era, pero aún así… yo sólo quería que alguien estuviera conmigo. Eso no es tan malo… ¿o sí?
—Te digo que el emborracharte no te lleva a nada bueno —escuché una voz a la distancia—; mira, ya estás llorando sin razón aparente.
¿Sin razón aparente? Subí mi cabeza con tanta rabia, pero me arrepentí al segundo de haberlo hecho, ya que estaba a punto de explotar.
—¿Tú qué sabes de mis motivos?
La expresión de Risa cambió por completo. Me miró fijamente, y otra vez, me arrepentí de haber abierto la boca. Pero bueno, tal vez venía siendo hora de que se enterara de lo que siento por su querido 'amigo'. Así como también de lo mucho que me hace daño el darme cuenta de que él no siente nada por mí, y que en realidad se muere por ella.
Pero no. No le diría lo que él siente por ella, no sería justo. De ese modo la que saldría perdiendo sería yo y no lo iba a permitir. No iba a perder contra ella.
No sabía qué era lo que le iba a decir exactamente, pero estaba segura de que esta noche Koizumi Risa no se iría a su casa sin saber la verdad acerca de mis sentimientos.
—Yo… Yoko… ¡Ya sé! —exclamó, tratando de cambiar el tema. Espera… ¿qué?—. A que no te imaginas lo que me sucedió hoy…
—¿Qué cosa? —no pude evitar susurrar. Risa se acercó a mí con una cara de extrañeza palpable. Fruncí el ceño al verla así—. ¿Qué fue lo que pasó? —pregunté más fuerte, por si no me había escuchado anteriormente.
—¿Recuerdas el tipo ese de la agencia de modelos que te gustó? —levanté una ceja, ¿cuál de todos?—. Aquel chico alto y rubio que estaba en el lobby cuando fuimos a llevar nuestros datos.
Una imagen de un chico mayor se posó en mi mente. Se encontraba sentado con el puño sobre su mentón y su codo sobre su rodilla, como si estuviese meditando algo profundamente. La imagen se veía borrosa, pero recordaba unos ojos hermosos que se posaron sobre los míos y me hicieron sonrojar, y luego susurrarle a Risa que había encontrado a mi pareja perfecta. La imagen se esclarecía cada vez más, hasta el punto en el que una chica divina se le aventó casi casi a las rodillas, sacándolo de su ensimismamiento y sonrojándolo también.
Algo hizo click en mi mente.
—¿Trabajaste con él? —susurré, emocionada—. Oh, Risa, ¿por qué no me dijiste que habría modelos masculinos en la sesión? Te hubiera acompañado aunque estuviera cruda —sonreí ampliamente, y al hacerlo sentí como si me arrancaran pedazos de mi cara hacia atrás. Pero no me importó.
Risa soltó una risa nerviosa y luego se revolvió un mechón de cabello con una expresión en el rostro que nunca le había visto.
Espera un momento…
—¡¿Te pidió que salieras con él? —grité, rompiendo mis oídos y haciendo que ella brincase del susto. Me había puesto de pie y tenía los ojos abiertos como platos.
—Bueno… Me pidió mi teléfono —susurró, y de un brinco me puse a su lado.
—¡Maldición! —exclamé, buscando en sus bolsillos por su teléfono—. Se lo diste, ¿verdad? Y él te dio el suyo, ¿verdad? —pregunté con ansiedad.
Risa soltó otra risa nerviosa mientras extraía el aparato de su bolsillo. Desesperada, lo desbloqueé e intenté buscar su número cuando me di cuenta de que no sabía su nombre.
—Yoko, calma —me dijo, después de haberse recuperado y me quitó el celular de las manos—. No se lo di.
Espera un segundo…
—¡¿QUE QUÉ? —volví a gritar, haciéndome daño nuevamente pero ahora eso realmente no importaba—, no se lo… —balbuceé—. ¿CÓMO DEMONIOS, RISA? ¡Si está divino!
Soltó una risa amarga y se sentó en el sofá, yo inmediatamente me coloqué a su lado tratando de encontrarle la razón a esa locura que acababa de cometer.
—Es que simplemente me dejó en shock —respondió—. Yo no soy muy deseada por los chicos, lo sabes… —murmuró, viendo al suelo. MALDITA SEA, ¿DISCULPA? Me contuve de gritarle muchas cosas e hice acopio de toda mi paciencia para seguir escuchando—. No sé qué voy a hacer, yo no le di mi teléfono, pero él lo consiguió de todas formas —susurró, y en el segundo en el que terminó, su celular sonó. Di un brinco y se lo arrebaté de las manos, descubriendo con satisfacción que era un número no registrado.
—Pues, Risa, nada pierdes con intentar hablar con él. Realmente es muy guapo, y si quiere algo contigo, yo creo que deberías aprovecharlo… Pero bueno —repliqué, tornando mis labios en una sonrisa malvada—, si no lo quieres, siempre puedo quitártelo de encima, ya sabes…
—Por Dios… —susurró, mientras tomaba el teléfono y contestaba. Mordí mi labio inferior con tanta fuerza que creí que estaba a un segundo de sangrarme, esperando ver qué pasaba entre Risa y aquel tipo divino. Pero aún así, Risa salió de la habitación y me dejó sola con mis deducciones. Estaba que moría de nervios por saber qué pasaba cuando deslizó la puerta y regresó con los ojos como platos. Tomó su bolso y empezó a dar tumbos hacia la puerta. Fruncí el ceño y me dirigí hacia ella, preocupada.
—¿Qué pasó?
—Me pidió… él… cita…
—¿Qué cosa?
—Una cita… —susurró, con los ojos aún como platos y dirigiéndose a la puerta—. No dejó de insistirme hasta que le dije que sí.
—¡Genial! —dí un saltito y la abracé, sin prestar atención a todo lo que ello causaba en mi cerebro casi-destrozado por mis acciones pasadas—. Entonces… ¿vas a verlo ahora o cuándo?
—No, no —se apresuró a responder. Aún así, sus ojos seguían muy abiertos y me miraba como si mi rostro fuera el de un monstruo deforme o algo así—. Tengo que decirle a Otani.
Mi sonrisa se desvaneció en menos de un segundo.
¿Qué?
—¿Qué? —repetí, cambiando el aspecto de mi rostro y la postura de mi cuerpo totalmente—. ¿Él qué tiene que ver en esto? Tú vas a salir con…
—Rei —murmuró Risa, dándome a conocer el nombre de aquel tipo perfecto.
—Rei —repetí, como continuación a lo que estaba diciendo—, no él, ¿cierto? ¿Qué demonios? ¿Tienes que pedirle permiso o qué? —espeté, molesta.
—Yo… Bueno, es que… Otani —susurró. Aún así, su rostro no abandonó aquella mirada y me dejó a mitad de la conversación—. Lo siento, Yoko —dijo, mientras se encaminaba hacia la puerta—, pero Otani es Otani.
Nuevamente: ¿qué?
Dos semanas después.
Aparentemente, Otani le hizo creer cosas extrañas a Risa, que Rei estaba jugando o algo así. Maldito enano, y maldita Risa, porque le creyó. Mi humor no era el mejor en aquellos días, así que me decidí a terminar con las idioteces de esos dos de una buena vez.
Hice de tripas corazón para encontrar el número de Rei entre los contactos de Risa, pues esta, al saber que yo tengo acceso a su celular, cambió el nombre de Rei en su lista de contactos (y además puso clave para acceder). Mi ira fue en aumento cuando saqué la contraseña: "Osakatsushi" (cómo lo saqué, Dios es testigo de días y días sacando idioteces y descartando conejos, ah, y Risa sin teléfono), y cuando encontré el número de Rei (a quién tenía como "Señor Mentiras") decidí llamarlo y hacer un plan juntos. O al menos conocerlo para saber qué demonios se traía con Risa.
Finalmente, cuando pude demostrarle que no era una loca admiradora suya (por Dios, ni siquiera lo conocía —pero eso no quitaba que se me hiciera agua la boca solamente con pensar en él—) accedió a reunirnos. Nos vimos en un café cerca de la estación de tren que estaba por su trabajo, para no crear sospechas.
—¿Y bien? —preguntó él tras pedir su orden—. ¿Qué querías contarme de Risa?
Carraspeé un poco, no sé porqué, pero me quise hacer la importante o algo así.
—Bueno, soy su mejor amiga —mentí; bueno, prácticamente no es una mentira, porque soy la persona más pegada a ella después de Otani, pero aún así…—, y me ha dicho que repetidas veces has intentado salir con ella —levantó una ceja y ¡madre de Dios! qué hombre más sexy—. Lo que quiero saber, antes que nada, son tus intenciones con ella, pues Risa es una persona muy inocente y tanto yo como otras personas no estaríamos felices de saber que has jugado con ella.
—¿Y por qué habría yo de jugar con ella? —me lo dijo tan seriamente que me sorprendió—. Quiero decir, ¿por qué todo el mundo da por hecho que yo estoy interesado en una noche y ya? ¿Qué acaso tengo facha de Casa Nova? —espetó, molesto.
—Disculpa que te lo diga, pero sí —sonreí juguetona y él suspiró. Hizo un ademán de levantarse pero lo tomé del brazo y lo obligué a permanecer sentado—. Lo siento, lo siento. Pero, verás, Risa no es muy "solicitada", por así decirle.
—¿A qué te refieres? —sus perfectos ojos formaron una línea aún más delgada al entrecerrarse.
—Bueno, me refiero a que ella nunca ha tenido novio antes, y por eso ciertas personas y yo estamos preocupadas —ciertas mi abuela. La única persona que rondaba mi cabeza era Otani. Pero ya llegaríamos a ese punto pronto, según mis planes.
—¿Ciertas personas? ¿Quienes exactamente?
Bingo.
No quería soltarle el rollo de Otani de una vez, y mucho menos mi atracción innecesaria por el chibi, pero lentamente le fui introduciendo la historia de Risa, con detalles como "y Otani esto" para que se fuera dando cuenta de quién era el enano en esta historia. Naturalmente, me preguntó más de él y yo sutilmente le fui contando todo lo que tenía meticulosamente ya planeado.
Finalmente, quedamos en un acuerdo.
Y lo mejor es que todos ganaban… Claro, con "todos" me refiero a Rei… y a mí.
Rei POV - Un mes y una semana atrás. Una semana después del café con Yoko.
Honestamente esa chica se me hizo un tanto loca. Pero yo me encontraba tan desesperado por salir con Risa al menos una vez que accedí a su plan.
Así que, heme aquí, llamando a la puerta del camión donde se suponía estaba. Estaba nervioso, y por dentro esperaba que Toyosaki-san realmente le hubiera hablado bien de mí. Lentamente, la puerta se abrió mostrando a una chica alta de cabello pelirrojo que no me había dejado dormir en varias semanas, especialmente esta última.
—¿Y bien? —pregunté—. ¿Lo pensaste?
Tragué saliva con dificultad. ¡Dios! Las manos me estaban temblando, ¿pero qué es esto?
Sonreí tan bien como pude, pero lo que logré hacer parecía más una mueca de desesperación nerviosa o algo así.
Dios, realmente estaba muriendo de ansiedad, mientras me perdía en sus ojos caramelo.
—Sí —contestó—, y… bueno, como Otani y Yoko también van a ir… acepto.
La alegría que inundó mi cuerpo fue drenada por el sentimiento de molestia al escucharla decir "Otani". Ya varias veces me había paseado por su departamento estos días para encontrarme con ese enano mandándome odio a través de su mirada. Yo intentaba ignorarlo, pero podía sentir su odio a través de un kilómetro de distancia fácilmente.
Aún así, sonreí e hice una reverencia de agradecimiento. Ella rió nerviosamente y yo la acompañé por unos segundos. Luego se ruborizó y corrió escaleras arriba de su camión. Yo sujeté mi cámara con fuerza y me mordí el labio, feliz. ¿Qué más daba que mencionara al enano ese? Iba a ir conmigo a la fiesta.
Conmigo.
Unas horas después.
Procuré pasar por Risa un poco antes de lo acordado, para que viera que realmente estaba interesado en ella. Se notó genuinamente sorprendida ante todos los detalles que tenía con ella, pero no podía evitarlo: todo este maldito tiempo, todos estos dos meses me la he pasado como loco intentando conseguir una simple cita, y ahora que la tenía, no la iba a desperdiciar por nada del mundo.
Obviamente, no todo iba a ser miel sobre hojuelas, y yo ya tenía previsto esto.
—Ehm… T-Toyosaki-san, ¿podrías soltar mi brazo?
—¡Ah, pero qué quejumbroso es Atsushi-kun! —Yoko chilló 'dulcemente', aunque realmente se escuchó algo… ehm… digamos, asqueroso (en mi humilde opinión). Otani sólo se retorció en su lugar (en los asientos de atrás junto a Yoko en el carro que yo iba manejando) y resopló algo que no escuché. Risa parecía incómoda pero mantenía su mirada a través del cristal de la ventana del copiloto. Suspiré levemente, ¿por qué el trayecto tenía que ser tan largo?
Finalmente, antes de que la situación en los asientos traseros terminara siendo un asunto mayor, llegamos al edificio donde se iba a celebrar la dichosa fiesta. Oh, ¿cabe mencionar que en los momentos en los que Yoko no estaba acosando a Otani éste mantenía su mirada fija en mí como si quisiera estrangularme?
Cuando bajé del carro inmediatamente corrí hacia la puerta de Risa y la abrí antes de que ella lo hiciera. Me miró agradecida mientras le tendía mi mano para que se bajara. Sin querer miré a Otani mientras hacía esto y noté su mueca de asco y repulsión, la cual en vez de ofenderme me hizo sentir ridículamente bien.
Yoko y yo teníamos un plan. No es que estuviera 100% de acuerdo con dicho plan, pero aún así accedí porque era la única manera en la que ambos podríamos salir con la persona 'que queríamos'. Aunque estoy más que seguro de que ella me utilizó, honestamente no me interesa. Lo importante aquí era que yo podría estar con Risa. Ya que Yoko y Otani hicieran lo que fuera, yo no vine a cuidarlos ni mucho menos.
¿Qué puedo decir? No existen palabras para la noche que estábamos teniendo. Todo iba de maravilla, ella ya me conocía de tiempo atrás gracias a mi loca obsesión con querer salir con ella así que no tenía que presentarme mucho. Es más, las conversaciones que teníamos eran tan fluidas que me maravillaba nuestro 'progreso' como 'amigos'.
Hubo un momento en el que la música se comenzó a oír demasiado fuerte, al punto en el que apenas nos escuchábamos. Cortésmente, le ofrecí salir al balcón, a lo cual accedió.
La noche era mágica. Tokio era un lugar especial, contaba con sus puntos buenos y sus puntos malos. En este caso, me sentía tremendamente bien de que la ciudad hubiera cooperado conmigo brindándonos una vista realmente hermosa. Risa parecía maravillada por las luces y los grandes edificios que teníamos frente a nosotros; su cabello se movía a un ritmo suave, la brisa pegaba tan dulcemente que era casi comestible; tenía su brazo apoyado en el metal del balcón, con la mirada perdida en el horizonte. No entendía por qué me sentía tan encantado con aquella visión, pero no iba a darle mucho rodeo. Me acerqué torpe pero sutilmente a ella y apoyé mi mano en el frío metal, buscando con mi mirada la suya. Cuando nuestros ojos hicieron contacto, ella sonrió amablemente.
—Muchas gracias por todo —me dijo—, esta ha sido una noche muy divertida.
—¿Por qué haces que suene como si ya fuera a terminar? —pregunté, fingiendo estar preocupado, pero no tanto para que no creyera que estaba siendo pesado.
Río suavemente, y esa risa acompañada con la dulce brisa que nos pegaba en aquel momento, fueron suficientes para hechizarme por completo.
Ambos nos miramos por un largo rato. Duro más de lo que hubiera pensado, y fue perfecto.
¿Qué puedo decir? Fue uno de los mejores momentos en mi vida entera.
—No me estoy despidiendo ni nada —dijo, retomando la conversación anterior—. Solamente te estaba dando las gracias. Es la primera vez que no me siento mal en una fiesta porque mi pareja es extraña.
—¿A qué te refieres? —pregunté, divertido.
—No quieres saberlo. —Sonrió de manera cómplice—. Oye —añadió después, un tanto insegura—, ¿podemos ir a buscar a Otani y a Yoko? Hace rato los vi algo borrachos…
—Estamos en una fiesta, es obvio que a veces toman una que otra copa de más. No es que estén borrachos exactamente… —pero la verdad sí lo estaban. Solamente estaba cumpliendo con mi parte del trato… una parte que realmente no me gustaba.
Lo único que tenía que hacer era mantener a Risa alejada de ellos dos, que a fin de cuentas era lo que yo quería. No quería que su atención se enfocara en el enano porque se suponía que estaba en la fiesta conmigo. Además que ese tipo ya me estaba colmando la paciencia.
Pero no soy lo suficientemente malvado como para dejar que aquella tipa loca se aprovechara de él.
—¿Qué te parece esto: —le propuse—, entramos, damos una vuelta y si los vemos demasiado tomados tomamos cartas en el asunto?
Asintió y ambos nos dirigimos adentro.
Caminamos por un buen rato, esquivando a muchos chicos borrachos que estaban gritando y bailando sin cesar. Lo que me empezó a preocupar fueron las grandes telas que se encontraban al fondo. Se suponía que, obviamente, era para que las personas hicieran… cosas juntos (en algunas ocasiones más de dos personas). Tenía entendido que debías pagar para usar dicho lugar si no eras un invitado VIP (que, definitivamente, no éramos), pero considerando el estado en el que ambos podrían estar y la posibilidad de que Yoko ya tuviera pagada alguna sala, era algo… lógico que se encontraran ahí.
No quería llevar a Risa a aquel sitio; primero, porque probablemente podría llevarse una mala idea de mis intenciones, y segundo, porque a pesar de la enemistad inconsciente que surgió entre Otani y yo, sabía que era el mejor amigo de Risa y ella realmente se preocupaba por él. Si la llevaba a aquel lugar no sólo estaba dando por hecho que yo sabía algo (o tenía a Otani en un muy mal ideal), sino que también estaba a punto de lastimar a la chica que me gustaba rompiendo la imagen de su mejor amigo, o más bien, de su mejor amiga.
Porque Yoko fue la que causó todo esto, yo sólo acepté… y ahora me arrepiento.
Realmente me arrepiento.
Yoko POV - Minutos después.
Honestamente, no sé cómo describir mis sentimientos en este momento.
Pensé que si hacía esto ganaría algo, pero Otani está tan borracho que estoy segura de que olvidará esto.
Todos me olvidan de todas formas.
Pero… ¡yo quiero ser especial para él! Por eso hice esto, por eso arriesgué todo lo que "tenía" con él e hice esto. Y él cooperó. De mala gana, pero lo hizo.
Me mordí el labio. No, no me sentía bien. Fue su primera vez, fue como si lo estuviera violando. ¿Y lo peor? No importa lo borracho, él pensaba en ella. Él susurraba su nombre. No el mío; de hecho, ni siquiera se dignó a verme completamente.
Lágrimas surcaron mi rostro y yo las removí rápidamente. Él estaba dormido, pero aún así… No debo llorar por esto. Yo me lo busqué, ¿cierto? A fin de cuentas, esto es un gran paso. Si no recuerda nada mañana… ya tendré que buscar otro método, pero definitivamente estaré ahí.
En el lugar que ocupa Risa en su corazón ahora. Ése lugar me corresponde a mí.
Estaba tan ensimismada pensando que cuando mi celular comenzó a vibrar por debajo de las cobijas pegué un salto del susto. Atsushi ni siquiera se inmutó, así que me apresuré a tomar el teléfono y contestar.
—¿Qué ocurre? —pregunté, sin siquiera saber a quién le estaba hablando exactamente.
—¿Yoko? ¿Dónde estás? ¿Y Otani? —era la voz distorsionada de Risa. Podía escuchar el escándalo que se estaba armando en la fiesta y también podía escuchar lo que las salas vecinas estaban haciendo, así que me tuve que concentrar para escucharla bien a ella.
—¿Estás con Rei? —susurré, aunque realmente no importaba.
—¡Eso no importa! ¿Dónde están tú y Otani? —insistió.
—Ehm… juntos —susurré de vuelta.
—¿Por qué susurras? ¿Dónde están? En serio, Yoko, yo… ¡Hey, espera!
Fruncí el ceño.
—¿Qué pasa?
—Yoko, ya es suficiente —esta vez era la voz de Rei—. Risa y yo creemos que ya es hora de irnos y llevamos buscándolos más de media hora. ¿Dónde están? —preguntó cansinamente. Yo sabía que él sabía dónde estábamos. Solamente se estaba haciendo para quedar bien con Risa.
—Dile a Risa que ya nos fuimos y que Atsushi está tan borracho que pensé que sería mejor que se quedara conmigo, ¿de acuerdo? ¡Gracias! —contesté alegremente y colgué el teléfono antes de que me dijera otra cosa.
Aventé el teléfono lejos de nosotros y me giré. Una luz violeta atravesaba las telas que cubrían nuestra sala y le pegaban a Atsushi directamente. Lo contemplé por lo que parecieron horas hasta que me acurruqué en su pecho e, inhalando su aroma, me perdí en el mundo de los sueños.
…
—Hey, ¡hey! —escuché una voz a lo lejos—. ¡Despierten!
Algo duro pegó con mi pie y di un respingo. Abrí los ojos como platos para luego abrirlos aún más y cubrirme como pude con las sábanas. Un tipo grande y fornido estaba frente a nosotros. Tenía los brazos cruzados y estaba ataviado de negro, así que supuse que era alguien de seguridad del lugar o algo por el estilo. Realmente esperaba eso, porque fruncía el ceño y se veía realmente escalofriante.
—Ya es hora de irse. Tenemos que entregar limpio este lugar a las cinco de la mañana y ustedes nos estorban —mencionó con una voz estruendosa. Fruncí el ceño en angustia mirando a Atsushi, quien dormía plácidamente. ¿Quién demonios duerme tanto? La parte buena es que lo que pasó entre nosotros podía pasar inadvertido si solamente lo llevaba a su casa.
Pero aquí la pregunta era… ¿cómo lo llevo?
—¡Hey, señorita! Despierte a su amigo y ¡lárguense de aquí!
De acuerdo. Una idea loca se me acaba de ocurrir. Tan sólo espero que funcione…
Media hora después.
—¿Al segundo piso, verdad? —Rei murmuró. Sacó con pesadez a Atsushi de su carro y lo cargó en su hombro mientras le abría la puerta y lo dirigía hacia las escaleras—. Maldición, para ser un enano, realmente está pesado —susurró mientras subíamos los escalones juntos.
—Siento mucho cómo terminó esto —susurré. Rei me miró levemente y luego suspiró.
—No entiendo cómo fue que acepté. —Confesó—. Realmente me alegro que lo reconsideraras y prefirieras hacer como si nunca pasó.
—Esa no es mi intención —me apresuré a corregirle—. Lo único que pretendo es hacerle creer a él que nada pasó.
Rei suspiró nuevamente.
—Realmente no te entiendo.
—No esperaba que lo hicieras —contesté mientras llegábamos al departamento del Bello Durmiente—. Muchas gracias —mencioné, abriendo la puerta y haciendo que los dos pasaran—. En el sofá está bien. Cuando despierte será mejor que se encuentre en un lugar dónde sea más probable que pudo haberse echado estando borracho.
—Parece que sabes de esto —dijo mientras lo dejaba caer en el sofá—. Listo.
—Gracias —dije de nuevo.
—Bueno… será mejor que me vaya. ¿Te llevo a tu casa?
—No… el tren es más cómodo para mí.
—¿Segura? Ya van a ser las cinco.
—Precisamente por eso. La gente trabajadora ya se encuentra ahí, así que no hay de qué preocuparse —sonreí débilmente—. Buenas… días —solté una risita y el sonrió de lado.
—Buenas días —susurró mientras salía del departamento.
Una sonrisa débil permaneció en mi rostro mientras lo miraba marcharse. Dios, qué buen muchacho. Tan sólo espero que Risa lo aproveche…
Observé a Atsushi una vez más antes de dirigirme hacia la puerta.
—Bueno, mis esperanzas no se han perdido. Al menos tengo el gusto de decir que fui tu primera vez —le susurré a pesar de que no podía escucharme—. Hasta pronto, Atsushi.
Le di un beso en la frente y corrí hasta la puerta. Me aseguré de que seguía dormido mientras la cerraba suavemente. Me giré dispuesta a irme cuando una gran sombra tapó todo mi cuerpo. Abrí los ojos en sorpresa cuando me di cuenta de quién era.
—¿Y bien? —me dijo, acercándose a mí con los brazos cruzados.
—¿Qué cosa? —respondí a la defensiva.
—Oh, por favor. Pasó la noche contigo, ¿qué demonios pasó?
—¿Y por qué te interesa tanto? —dije, dando un paso más cerca de ella.
—Es mi mejor amigo…
—¿Y eso qué, Risa? —grité, interrumpiéndola. Ya estaba cansada de su jueguito de "mejores amigos" y todas esas estupideces—. Realmente, ¿qué demonios te importa lo que él haga o deje de hacer conmigo?
Parpadeó un par de veces y entrecerró sus ojos hasta que formaron una línea. Aún así, parecía debatirse consigo misma acerca de lo que me iba a contestar.
—¿Qué pasó entre ustedes? —prefirió decir.
Ahogué una risa de sorna pero aún así la sonrisa se me escapó.
—¿Tú qué crees? —fue lo único que se me ocurrió contestarle mientras aquella sonrisa hacía juego con mi postura. Risa frunció el ceño aún más para luego escandalizarse. Mi sonrisa se aumentó.
—No… Quiero decir, ustedes no son nada… ¿verdad? —esta vez lo dijo suplicante. Realmente pude sentir algo de pena por ella pero luego me arrepentí. Quiero decir, maldita sea, esta mujer me vuelve loca de tan estúpida que puede llegar a ser.
—No. En eso tienes razón —confirmé, pero sin dejar de lado el tonito de burla—. Pero eso no nos impidió ayer...
—¡Cállate! —mi expresión se esfumó mientras la contemplé. Tenía los ojos cerrados, firmemente apretados, sus manos retorciéndose en su suéter; la mandíbula apretada y las mejillas coloradas. Parecía como si fuera a llorar pero a la vez como si estuviera a punto de golpearme. Ladeé la cabeza confundida—. ¡Tú abusaste de él, obviamente! ¡Estaban borrachos y tú siempre has querido algo con Otani! Es como la vez anterior que no quiso ir a la fiesta, yo sé que planeabas hacer lo mismo. ¡Tú planeaste todo esto! Te aprovechaste de que yo estaba con Rei… Yo… —me miró fijamente y sentí que se me paraba el corazón mientras veía lágrimas cayendo limpiamente por su rostro—. Él no es así… Él… —miró hacia el suelo y un segundo después me tenía agarrada del cuello de mi suéter, empujándome contra la pared—. ¡Tú! ¡Tú hiciste que él cambiara! ¿Cómo te atreves a llamarte mi amiga si eres capaz de jugar con las personas como si fueran juguetes?
—¡Cálmate! —grité, soltándome de su agarre y haciéndome a un lado—. Yo no jugué con él, él coopero, él me deseó y ¡él inició! —mentí, para que me dejara en paz. Dio de tumbos hacia atrás y me miró perpleja.
—¿Qué…? —susurró débilmente.
—Sí, él lo hizo —espeté—. Pero no te preocupes, estaba tan borracho que lo más probable es que se olvide de todo —dije amargamente.
Ella me contempló por un buen rato mientras se secaba las lágrimas rabiosamente. Sabía que no estaba satisfecha y que le faltaban cosas por decirme, pero al menos ya no me tenía en una posición dificultosa.
—No es cierto. Aunque él hubiera iniciado tú ni le negaste nada. ¿Eso deseabas, no? ¿Que te follara como todos los demás, verdad? Tal vez lo necesitabas para romper tu récord de todos los tipos con los que te has acostado.
Bam. Una cachetada limpia salió de mi mano y pegó en su mejilla. Temblando, se tocó la herida para girarse lentamente a mí. Estaba negando suavemente con la cabeza.
—¡Maldita sea, Yoko! —me gritó.
—¡No me llames así! —grité de vuelta—. ¿Crees que puedes llegar a ser tan hipócrita como para llamarme 'Yoko' después de esto? ¡Eres una mentirosa! ¡La única razón por la que estás molesta conmigo no es porque me halla acostado con Atsushi, sino que además te quema viva el pensar que él me deseó a mí antes que a ti! Pero, bueno, ¡¿quién en su maldito sano juicio te escogería a ti antes que a mi?
Ahora la cachetada la recibí yo. No me importa, ya esperaba algo así.
—¡No le llames así!
—¿Cómo? ¿Atsushi? ¿Por qué? ¿Te imaginas la forma en la que se lo gemía hace unas horas? —la provoqué acercándome a ella. Sus ojos sacaron chispas y me empujó lejos de ella.
—Cállate… Sólo… cállate —susurró, tapándose sus orejas con sus manos.
—¡Pero qué endemoniadamente infantil puedes llegar a ser, Risa!
—¡No me llames así! —gritó, esta vez con la mandíbula apretada tanto que pensé que se le iba a romper de un momento a otro. Yo estaba en las mismas condiciones, así que no puedo decir mucho…—. Llámalo como quieras, pero si te quejas de lo "hipócrita" —remarcó con los dedos las comillas— que puedo llegar a ser al llamarte "Yoko", tú eres peor al llamarme "Risa".
—¡Bien, bien! ¡Disculpe, Koizumi-san! —grité frente a ella, moviendo mis manos en un gesto de desesperación.
—Vete al infierno, Toyosaki-san —murmuró.
—Sólo si puedo llevarme a Atsushi conmigo —le guiñé el ojo, y antes de que pasaran más cosas, me alejé corriendo.
La escuché gritar algo ininteligible después así que me giré y la miré con gesto dulce (falso, obviamente): —Hey, Koizumi —la llamé—. ¿Podrías mantener el secreto de lo que pasó entre Atsushi-kun y yo? Sólo en caso de que él no se acuerde… Ya sabes, por los viejos tiempos.
—¡Sólo vete al demonio, Toyosaki! —me gritó en respuesta—. No planeo decirle nada, no quiero saber nada de… ¡nada! ¡Sólo lárgate antes de que me arrepienta!
Fingí un escalofrío y le saqué la lengua mientras corría escaleras abajo.
Al cerrar la puerta del edificio me recargué en la pared y me abracé a mí misma. Sin querer, lágrimas se formaron en mis ojos y las deseché antes de que bajaran por mis mejillas. Genial. Otra vez destrocé una "amistad" por un idiota.
Solté un suspiro. Ambos eran unos idiotas. Es más, yo y Rei también lo éramos.
Todos somos una bola de idiotas.
Cinco meses después.
¿Y cómo se pagan las cosas? Risa es mi jefa, novia de Rei. Y yo… estoy en mi camino de lograr que Atsushi finalmente caiga rendido a mis pies. Lo malo es que sigue idiotizado por Koizumi, pero hace unos meses logré que tuvieran una buena pelea… además que lo hice reconsiderar su relación con ella.
Digan lo que digan, yo realmente pienso que las cosas entre nosotros dos van a funcionar. No me importa lo loca que pueda llegar a ser, yo realmente amo a Atsushi, y qué importa si me toma un año o dos, con tal de que al final sea mío.
Sólo mío.
N/a: Bueno, bueno. Si llegaron hasta aquí: ¡wow, muchas gracias! xD eso quiere decir que realmente les interesa esta historia loca xD y bueeeno, que digan así que amé mucho este cap pos la mera verdad no D: solamente debía cerrar cosas y así xP censuré algunas partes porque la mera verdad no quería escribirlas (dícese: la parte de Yoko y Otani). Y... se supone que la pelea explica el porqué Risa y Yoko se llaman a la otra por sus apellidos (xD) y porqué a Risa no le gusta que Yoko llame a Otani "Atsushi"; emm... aah lo de Yoko y Otani (que odié, déjenme decirles D:) explica mi HORRIBLE DESASTROSO PERO QUE AÚN ASÍ NO CAMBIÉ lemmon de la azotea. Ese de Otani y Risa, sí ese. ¿Por qué? Por la estúpida parte que escribí de que Otani no entendía cómo era que conocía el cuerpo de una mujer -_- hahaha xD además que en cierto modo explica el porqué quiere tanto estar con Risa... porque ya tuvo una experiencia pasada (o eso digo o_o la mera neta no sé xD). Rei tenía que ser escrito para dar a conocer que no importa que tan perfecto (y cursi) puede llegar a ser, él también comete errores... varios errores. Y porque además quería mostrar el lado de la "amistad" que Yoko y Rei tienen. Porque por exótico que se oiga tienen una amistad o_o hahaha xD emm... si me faltó explicar algo (que no creo la mera neta... lo demás lo tienen que sacar entre líneas [las cosas de Otani y Risa en este cap xDD]) lo mencionaré en el cap que sigue... o si alguien lo pregunta, lo mencionaré en el cap que sigue Y además (hahahaha) se lo mandaré por MP XD
AAAAHH! ¡He recordado algo más! Hahaha xD ¿Qué no ven que al final, la última viñetita de Yoko, dice "cinco meses después"? No, no me equivoqué. Solamente no quiero escribir más para ya entrar al mero meollo del asunto en el cap que viene haha xP porque... bueno, debía pasar un cierto tiempo. Así que en el cap que viene nos brincaremos cuatro meses (porque cuando fue esta fiesta loca faltaba un mes para que pasara todo el show que han leído en los pasados caps n_n') ok? xDD Ahora sí, gracias por leer n_n nos vemos hasta el cap que sigue, que ahora sí espero y sea pronto! :D
(Reviews reviews reviews reviews reviews reviews reviews reviews reviews reviews si no no actualizo dentro de seis meses [y créanme, que con mi fama de actualizaciones, eso no es naaada difícil ;) muajajaja xDD] reviews reviews reviews reviews xD)
