3. Reencuentro

Se sentaron en el sofá del pequeño apartamento frente a frente, del mismo modo que lo hicieran antes de separarse en el loft de Richard. Se acariciaban las manos y no podían dejar de mirarse, como si no pudieran creerse que estaban los dos allí y juntos.

- Ay Gremlin ¿cómo es posible quererte tanto? Estoy feliz y a la vez me duele aquí.- dijo inocentemente señalándose en medio del pecho.

Santi sonrió abiertamente ante el gracioso y tierno comentario.

- ¿A que sientes como si se te fuera a salir el corazón del pecho? que late muy deprisa…

- Si… ah ¿pero… a ti también te pasa?

- Si cariño, claro que me pasa. No puedo dejar de pensar nunca en ti. Y cuando te tengo a mi lado, como ahora, soy tan feliz… siento que podría hacer cualquier cosa.

Bárbara le acarició la cara y la barbilla con suavidad, en ese gesto tan suyo, y le atrajo hacia ella para besarle apasionadamente. Le habría gustado que el tiempo se parase en aquel justo momento… pero el reloj siguió imparable su curso. Se separaron. Se volvieron a mirar. Era como si no pudiesen dar crédito.

- Y… ¿te vas a quedar mucho tiempo? ¿Hasta que acabe el curso de peluquería? Dime que si Santi… dime que si.- empezó a implorarle poniendo cara de pony pucheritos.- Y así pues volvemos juntos a Madrid. Dime que no nos vamos a separar más… por favor por favor…

- A ver… cucu no me pongas esa carita, que se me hace muy difícil negarte nada… Y no he venido para quedarme tantos meses… Tengo que volver al trabajo en dos semanas.

- Pero… yo puedo hablar con Caye… ¡que ahora es la directora! si ya sabes que es mi intimísima y le digo que te deje estar dos meses de vacaciones… si se lo pido yo ya veras como te deja…

Santi se abstuvo de comentarle a su cucu que dudaba de que ella pudiese conseguir semejante cosa de Cayetana De La Vega, por muy amiga suya que fuera, sobretodo teniendo en cuenta como andaban las cosas en Bulevar 21 en aquellos momentos… prefirió decirle abiertamente lo que había venido a decirle.

- A ver cucu… escúchame… Es que que hablaras con Cayetana no iba a servir de nada… Porque yo ya no trabajo en Bulevar.

- ¿Qué? Pero… ¿Por Qué? ¿Qué ha pasado? Si es por el cutre sueldo que cobras le podíamos pedir a Caye que te diera un aumento. Que tú siempre has hecho muy bien tu trabajo… Yo creo que te lo daría…

- A ver Bárbara que no es eso… ¡es que me han ofrecido la oportunidad de trabajar en lo que siempre he querido! Como diseñador gráfico en una empresa de videojuegos. Allí voy a poder dar rienda suelta a mi creatividad y además tengo un despacho, libertad de horarios y un sueldo muy bueno. ¡Estoy muy contento! Me han dado quince días de vacaciones que he pedido nada más aceptar su oferta y quería venir a contártelo, darte una sorpresa…

Bárbara observó como se le iluminaba la cara a su novio mientras hablaba de su nuevo empleo. Se le veía feliz. Pensó que desde que estaba allí, ella también se sentía realizada.

- Se te ve muy ilusionado… pues si tú estas feliz yo también lo estoy… te echare mucho de menos estos dos meses que me quedan de estar aquí… aunque yo también estoy muy contenta ¿sabes? Por primera vez en mi vida me siento útil y disfruto con lo que hago. No se porque me empeñe tanto tiempo en ser secretaria, en realidad aquello me aburría mucho…

- Claro que si cariño, la mejor peluquera del mundo.- le dio un besito en los labios y con una sonrisa pícara le acarició el brazo con suavidad.- Bueno, supongo que mañana te tendrás que levantar temprano para ir al estudio de cine a trabajar… He visto al venir un hotelito muy mono… si quieres, mañana te puedo recoger cuando salgas del trabajo…

Bárbara levantó la mano y le cerró la boca, no dejándole continuar…

- Estas loco, si piensas que te voy a dejar irte tan lejos de mi, Santiago Rodríguez.

- Pero Bárbara…- sonrió para sí, ella no pareció notarlo.

Estaba consiguiendo justo lo que pretendía, por supuesto que no había pensado ni por un momento en irse a dormir a un hotel, estaba deseando tenerla entre sus brazos. La broma había surtido efecto. Cuanto le gustaba oírla decirle que no se fuera.

- Ni peros ni nada… es que… no quiero que te vayas. Quiero que te quedes conmigo, que duermas conmigo… yo lo que quiero es que me mires, que me abraces y me acaricies, así de esa manera que me hace sentir esas cosas que nunca había sentido hasta que te conocí. Que hagamos el amor hasta caer rendidos… yo…

No la dejó terminar, simplemente se acercó hacia ella y la besó

- Te quiero tanto…

- ¿Eso quiere decir que te quedas?

- Nada ni nadie podría separarme de ti