4. Una Sorpresa

Santi llevaba nervioso toda la mañana. El vuelo de su cucu llegaba a las 12 de la mañana hora española. Ya habían planeado que la recibiría en el aeropuerto y después la llevaría a ver a Chali en Bulevar. La pobre seguía desbordada de trabajo con todos los problemas que le causaba la presidencia de la empresa y mejor se quedaba allí esperando a su cachorra. Acababa de salir de "GameNaTech", después de pedirle a su jefe la tarde libre por asuntos propios. Iba a darle una sorpresa monumental a Bárbara con la casa. Llevaba meses planeando ese momento, solo esperaba que todo saliese bien y a ella le gustara. Ese adosado de dos plantas era lo máximo que se podían permitir con su sueldo para no ir ahogados con la hipoteca, al menos de momento. Y no se le ocurría mejor forma de pedirle que se fueran a vivir juntos que esa: sorprenderla con la casa. Así le resultaría más difícil decirle que no… Después de la manera en que le había pedido que se quedara aquella noche en Bombay, su corazón apenas albergaba dudas. Pero de todas formas, era un paso muy grande. Ella era la única mujer con la que se había planteado formar una familia. Y con todo lo que le había costado llegar a su corazón, no sabía que esperar. Entre eso y la emoción de reencontrarse con ella… por fin, tras otros 3 meses de separación, estaba atacado de los nervios. Llevaba 4 días sin apenas poder conciliar el sueño. Volvió a mirar nerviosamente hacia la puerta de llegadas. Las 12:10 todavía nada… desierta, las 12:15… en ese momento empezó a aparecer gente atareada con maletas: parejas, algunas familias que venían de pasar sus vacaciones, algunas personas mayores… y entonces la vio. Arrastraba un carrito lleno de maletas y neceseres de color rosa, rubia, alta, esos ojos… que al cruzarse con los suyos chispearon de alegría… tan guapa como siempre. Cuando estuvieron frente a frente se besaron mientras el rumor del aeropuerto se disipaba a su alrededor y sintieron que no importaba nada más que ellos dos y el beso que estaban compartiendo.

- ¡No puede ser!- Exclamó con los ojos brillantes de asombro y alegría.- ¿Es para nosotros? ¿Este chalecito tan mono?

- Entonces… ¿te gusta?- Preguntó él con un deje de inseguridad en la voz

- Pues claro que me gusta. Es precioso. La verdad es que no es tan grande como una mansión que yo tenía en mente, pero para nosotros dos tiene habitaciones de sobra… Y el barrio no está mal…

- Bueno, no es "La Moraleja" precisamente. Y con mi sueldo pues… no pude encontrar…

- Shh.-le hizo callar ella colocando su dedo índice sobre sus labios.- Es la mejor casa del mundo y ¿sabes por qué?

El chico negó con la cabeza.

-Porque es nuestra casa y porque vamos a vivir en ella juntos. Y no nos vamos a volver a separar.

Ante aquellas palabras, él no pudo menos que sonreír henchido de felicidad. Le pasó el brazo por los hombros y echando un último vistazo al que sería su nuevo hogar, empezaron a andar calle abajo haciendo planes sobre los muebles que iban a tener que comprar, las paredes que deberían pintar y los arreglos que iban a hacer en el que muy pronto sería su nuevo hogar. Su reacción tan positiva había superado todas sus expectativas, se recriminó por haber sido tan pesimista y se le ocurrió que tenía muchísimas ganas de ver a su futura suegra para contarle todas las novedades. Chali iba a dar saltos de alegría en cuanto viese a su cachorra atravesar la puerta de "Bulevar".