6. Recuerdos Agridulces

Un rato después, se levantaron para recoger la mesa y poder sentarse en el sofá a ver una película. Era algo que solían hacer muy a menudo, pero hoy era un día especial. Recostada sobre el pecho de su Gremlin, Bárbara tenía la mano izquierda levantada y observaba con deleite su dedo anular.

Lo vas a desgastar de tanto mirarlo, cucu.- le dijo Santi para picarla.- Por cierto, ¿Quieres una boda por la Iglesia? No me lo había planteado antes, pero si te hace ilusión…

Pues… está claro que una ceremonia por la Iglesia es mucho más bonita y tiene más glamour, además como Ale me consiguió la nulidad… pues me puede casar Mazinguer si hace falta.

Él sonrió ante la ocurrencia, esa mezcla de inocencia y disparate eran una de las cosas que más le gustaban de ella.

Ratzinguer cucu, y no no creo que el hombre esté disponible para casarnos a nosotros, la verdad. Nos conformaremos con otro sacerdote que esté menos ocupado.-En ese momento se dio cuenta de un detalle.- Bárbara, va a ser como si fuese la primera vez que te casas.

Bueno.-le sonrió ella.- es la primera vez que me caso por amor. Y estoy segura de que todo será perfecto. Nunca he estado más segura de algo en la vida que de nosotros dos.

Ah ¿si? Pues ya puedes estar segura ya… ¿O te tengo que recordar lo que te costó reconocerlo?-volvió a picarla él con su habitual sentido del humor.

Eres malo. Yo aquí abriéndote mi corazón y diciéndote cosas bonitas… Te vas a enterar, te has ganado una tortura china, Gremlin.

Le desabrochó algunos botones de la camisa y empezó a acariciarle y a hacerle cosquillas por el pecho. Con el tono más meloso y picaruelo, prosiguió susurrándole:

¿Sabes que voy a hacer?-sonrió.- Te voy a lamer la oreja

No, cucu. La oreja no…-dijo divertido.-Que sabes que no lo puedo resistir… Bárbara, cucuruchito… anda que no eres mala cuando quieres, no…-volvió a reír.- Quieres parar, que es mi punto débil.

Pues por eso, has dicho la palabra mágica.-le dio un beso en los labios.

Él la miró sonriente

Creo yo que no me vas a dejar ver la peli…

Ella negó con la cabeza y siguió prodigándole caricias.

Habrá que celebrar que nos vamos a casar y estaremos siempre muy juntitos… ¿no?-volvió a besarle.

Santi no respondió, volvió a mirarla con ternura, apagó la tele con el mando a distancia, se puso de pié y la cogió en brazos. Besándose apasionadamente cruzaron el umbral de su dormitorio. Con un suave gesto, la depositó suavemente sobre la cama y siguió besándola y acariciandola mientras le quitaba el vestido, deslizándolo a través de su delicado cuerpo. Ella le retiró ansiosamente la camisa, que cayó al suelo junto a sus zapatos, que él dejó caer después de habérselos quitado con delicadeza, acariciándole las piernas…

Dos palabras, susurradas dulcemente en su oído cuando estaba a punto de alcanzar el cielo, le hicieron sentir que ya podía morir feliz.

- Te quiero

A ella le divertía tanto, el deseo en sus ojos, ese efecto que decirle cuánto le amaba causaba en él. Porque entonces era suyo, completamente suyo. En cuerpo y alma, como jamás ningún otro hombre lo había sido.

Continuaron abrazados después de haber hecho el amor. Desnudos. Él la rodeaba con sus brazos fuertes y ella se sentía pletórica en ese abrazo, mientras le hablaba.

Eres increíble, cucu. Es que eres tan bonita y tan tierna que siempre siento unas ganas incontenibles de besarte, abrazarte y acariciarte… De hacerte el amor hasta que te vuelvas loca de placer.

Y a mí me encanta el contacto de tu piel con la mía. Perderme en tus ojos, en esa mirada limpia cargada de amor, que cuando reposan en los míos hacen que me licúe por dentro. En tus manos, que cuando me rozan me hacen estremecer. En tu boca, que al encontrar la mía me deja sin aliento y me hace perder el sentido. En esos momentos en los que siento que me lo das todo, que eres mío, para siempre. Cuando sólo existimos tú y yo y todo lo demás no importa.

Él la contemplaba asombrado.

Creo que jamás me habías dicho algo tan bonito.

Así es como me sentí la primera vez que hicimos el amor. Pero entonces no tuve el valor de decírtelo…

Eso no importa. Me lo has dicho ahora.- la besó en la frente.- ¿Aún recuerdas el ascensor?

Pues claro, estaba tan excitada que creía que me volvería loca si no accedías a mis deseos. Llevaba semanas reprimiéndome. Lo confieso, te deseaba y te amaba con todo mí ser. Si, no me mires así, ya te amaba. No quería admitirlo, pero estaba loca por ti.

Lo supiste disimular…

Sí… durante ¿Qué? ¿5 horas? Hasta que empecé a ir detrás de ti suplicándote que fueses mi amante bandido. Cosa que no te hizo ninguna ilusión, debo añadir.

Visto ahora, recordarlo tenía hasta su gracia, aunque en aquellos tiempos, él no lo pasó muy bien. Apartándole delicadamente un rubio mechón de la frente, añadió:

- Todo lo que hemos vivido juntos, lo doy por bueno, porque ahora estamos aquí.

- No lo comprendí entonces, pero hiciste lo correcto al rechazarme. Por muy mal que lo pasáramos los dos. Gracias a ti siento que soy mejor persona. Al ponerme en esa situación me hiciste darme cuenta de que por mucho dinero y nobleza que tuviera, no podía sobrevivir sin ti. Estar contigo era lo que realmente me hacía feliz. Los momentos que habíamos pasado juntos, habían sido los mejores de mi vida. Hasta los que habíamos pasado peleándonos. Tú me comprendías mejor que nadie. No podía soportar la idea de perderte para siempre. Estaba asustada, porque nunca había necesitado tanto a otra persona. No quería admitir lo que yo consideraba una debilidad, no quería que me hicieran daño. Cuando fui capaz de dar el paso, me sentí libre por fin y con ganas de gritar a los cuatro vientos cuánto te amaba.

- jajajaja lo recuerdo. Ibas diciéndole a todo el mundo lo mucho que me querías. A tus amigos, a los míos… La cara que les quedó a todos en la cafetería de Bulevar…

- Intentaba compensarte de tanta humillación pública. No sabes como me arrepiento de algunas cosas…

- Te lo perdoné todo en el instante que me dijiste aquellas cuatro palabras en el baño "Yo Tambien Te Quiero"

- Llevabas mucho tiempo esperando oírlo

Se besaron otra vez. Poco a poco se fueron quedando dormidos. Uno en brazos del otro.