7. Invitaciones De Boda I: Los Sobres
Con varios meses de antelación a la fecha fijada para celebrar el enlace, algunas invitaciones de boda se enviaron por correo.
Uno de los sobres llegó a Miami a una bonita casa junto al mar. Álvaro Aguilar repasaba los sobres que había encontrado en el buzón mecánicamente, sin prestarles demasiada atención. Hasta que sus ojos repararon en un sobre cuadrado de color malva, con la dirección escrita a mano y cuyo remite rezaba "Madrid". Con un suave gesto, lo separó del resto de sobres que tenía en la mano y los dejó apilados sobre la mesita del salón. Se dirigió con pasos rápidos hasta el cuarto del bebé, donde encontró a Bea bañando al pequeño Quico en su bañerita de plástico verde. Esperó a que ella levantara la vista hacia donde él se encontraba, apoyado en el vano de la puerta, haciendo bailar el sobre malva entre los dedos de su mano izquierda…
- Mira lo que tengo… ¡acaba de llegar!
- ¡No! ¿tan pronto?- pero si Santi me dijo por teléfono que nos llegaría la semana que viene… ¿La has abierto?
- Pensé que te haría más ilusión abrirla tú. Al fin y al cabo es tu mejor amigo quien se casa.
Álvaro y Bea estaban sentados uno junto al otro en el sofá blanco de su salón. La envoltura malva de la invitación de boda, descansaba sobre un cojín de color negro, mientras Beatriz jugueteaba con la muñequita rubia vestida de novia y el muñequito con gafas vestido de novio en relieve que adornaban el tarjetón. El diseño gráfico era inconfundible. Santi había diseñado él mismo las invitaciones. Volvió a leer el texto por quinta vez.
"Santiago Rodriguez Hinojosa y Bárbara Ortiz Martín os invitan a su enlace matrimonial que tendrá lugar el día 22 de Mayo de 2010 a las 18:00 horas en la Iglesia de Los Jerónimos en Madrid. Seguidamente disfrutaremos de cena y fiesta en el salón de banquetes del restaurante "San Pancracio". Os esperamos para disfrutar de la celebración de este día tan especial. ¡Ni se os ocurra faltar!"
Bea levantó la vista de la tarjeta.
- Todavía no me lo puedo creer, cariño. ¡Se casan!
- Pues no sé por qué te sorprende tanto. Si ya nos lo dijeron por teléfono hace tres semanas…
- Ya… es que jamás pensé que ella pudiese llegar a ser la mujer de su vida y fíjate.
- Fíjate donde estamos todos. Hubo un tiempo que yo tampoco pensé que tú fueras a ser mi media naranja y mira…
- Es sólo que no pensé… que ella pudiese amar a Santi de la misma manera que él la quiso siempre a ella… hasta que les vi juntos las pasadas Navidades. Cuando cenamos en su casa.
- Todavía recuerdo la cara de Bárbara cuando te vio atravesar el umbral de la puerta, no te reconoció.
- Pobrecita, ella todavía no me había visto sin las gafas y sin el aparato. Se perdió nuestra boda, estaba en Bombay. Era normal.-Volvió a sonreír al recordar aquello.
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Les habían recibido en su casa como pareja oficial, Santi insistió en que cenaran con ellos el día de Navidad. Álvaro y Bea habían pasado las fiestas en Madrid para ver a la familia y la cena de Nochebuena fue con sus padres. Santi tenía muchas ganas de ver a su amiga, pero a Bárbara todavía le preocupaba como podía ir la situación con Beatriz. En el pasado no se soportaban. No es que quisiera ser su amiga, pero esperaba llevarse bien con ella. Era la mejor amiga de su novio. Y aunque no se explicaba que veía él de bueno en ella, estaba dispuesta a hacer su mejor esfuerzo. Por Santi. Él siempre había intentado llevarse bien con Caye y Richi, aunque tampoco congeniasen demasiado. Era lo justo. El sonido del timbre la sobresaltó. Se levantó del sofá y se dirigió a abrir la puerta. Se encontró con una delgada y menuda chica, morena, ojos verdes, un vestido rojo y un abrigo negro perfectamente combinados. Zapatos rojos, de tacón ¿unos Blashik? Había un carrito de bebé a su lado. Le estaba sonriendo… y por la escalera llegaba Al con un mocoso en brazos. Ese debía ser su hijo. Lo habían llamado Francisco Javier, como al padre de Al. *Que nombre más anticuado para un niño* pensó ella.
- ¡Hola Al! ¿Dónde está Bea? ¿Y quién es esta chica que viene con vosotros?
Desde la escalera, el joven Aguilar contestó en tono jovial:
- Te he dicho mil veces que no me llames Al… jajaja ¡Hola Barbarita! ¿Cómo estás?
Beatriz se echó a reír ante la ocurrencia tan del estilo de la rubia y a modo de saludo le dijo:
- Bárbara, soy yo ¿es que ya no me reconoces?
- ¿Cómo que eres tú? ¿Tú qué?- contestó asombrada mientras la miraba a los ojos, y entonces… se dio cuenta.- Espera… esa voz… ¡eres tú! Pero Bea… ¿Qué te ha pasado? Estas… guapa- lo dijo como si le pareciese imposible, y como pudo se mordió la lengua, conteniéndose de añadir ¿Has conocido a algún cirujano estético que te ha usado como conejo de indias en sus experimentos secretos de belleza? Porque pensó que no sería forma de empezar la velada y que probablemente Santiago se enfadaría.
Bea la observaba sin dar crédito a que ningún comentario traicionero o burla saliese de su boca. Menudo cambio, estaba impresionada. Al cabo contestó con un sorprendido
- Gracias, Bárbara.- le sonrió.
- Entrad por favor.-dijo la chica apartándose de la puerta.- ¿Y este niño tan mono? ¿Hola?
- Quico, saluda a la tía Bárbara...
El bebé no articuló palabra inteligible, pues era demasiado pequeño. Pero sonrió. Todos juntos atravesaron el umbral de la puerta y pasaron al salón. Proveniente de la cocina, Santi cruzó su mirada con la de Bea, que acababa de dejar el abrigo sobre el sillón. Como si no pudiese creer que estaba allí, corrió hacia ella y se fundieron en un abrazo, hacia casi un año que no se veían, aunque hablaban por teléfono a diario. Pero no era lo mismo. Bárbara sintió una punzadita de celos, pero se alegró de no haber metido la pata con Beatriz. Disfrutaron de una velada muy agradable.
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Bea, salió del ensimismamiento en que la habían sumido sus pensamientos y en un tono que no admitía réplica le dijo a su marido:
- No hagamos planes para Mayo, tenemos una boda a la que acudir al otro lado del océano.
Otro de aquellos sobres de color malva llegó hasta a una casa rural en Teruel, con una invitación para Cayetana y Sandra De La Vega. Esta decisión no estuvo exenta de problemas, ya que a su intimísima amiga Caye, quiso invitarla con toda alegría Bárbara, pero Santi se empeñó en invitar también a Sandra, ya que como Sonsoles había llegado a formar parte de su grupo de amigos mientras trabajó en "Bulevar 21". Sin embargo, algunas de las tretas de "la chachorra" como su novia la seguía llamando después de tanto tiempo, seguían estando muy presentes en la memoria de la rubia peluquera. Todavía se acordaba del susto que pasó cuando la creía muerta y de repente se la encontró en el despacho de presidencia, vivita y coleando. O cuando la pilló con las manos en la masa y la obligó a limpiar si no quería que la denunciara por ladrona… Él le recordó quien había acabado llevando a cabo esa limpieza. Ella le recordó entre risas lo bien que le sentaba la bata azul… Y al final ella cedió, después de que ambos hubiesen terminado de reírse durante un buen rato.
- Después de todo, creo que va a ser divertido volver a verla…
Sandra De La Vega cruzó el balneario a toda prisa y entró en la casa dando voces.
- ¡Cayetanaaaaaa! ¡Ay Cayetana! ¡No me lo puedo creer!
- Sandra, ¿pero se puede saber qué te pasa? ¡Vas a despertar a Mateo con tanta voz!
- Es que es muy fuerte, Cayetana. Que se casan… toma toma… léelo tú misma...
- ¿Qué se casan? ¿Quién se casa? A ver…-dijo arrebatándole el sobre y su contenido de las manos.- Bárbara y… ¡Santi! Y nos invitan a la boda. No me puedo creer que esta amiga mía vaya a sentar la cabeza por fin.
- La cabeza hueca que tiene tu amiga, querrás decir cariño, que va a tener quien la aguante. Si es que todas las bobas tienen suerte… Pobre Santi… al final ha conseguido lo que quería… Él es la prueba viviente de que el dicho "cuidado con lo que deseas porque podrías conseguirlo" es más bien cierto. Yo no sé si alegrarme por el o darle el pésame…
- Sandra no seas mala. Yo estoy segura de que van a ser muy felices. Lo poco que he podido verles juntos, te puedo asegurar que nunca había visto a Bárbara tan centrada, ni mirar a nadie así, con tanto amor. Ella ha cambiado mucho, creo que gracias a él. Y yo me alegro. ¡Voy a llamarles para decirles que vamos a ir!
- Si, llámales y que cuenten con nosotras y la compañía... Ay en cuanto los vea se lo digo a Gonza y a Paula. Nos vamos a encontrar con toda la gente de los viejos tiempos de Bulevar 21. Seguro que me han invitado por insistencia de Santiago, porque la rubia todavía se debe acordar de Sonsoles Prieto y su mocho… Álvaro y Bea también irán ¿no?
- Supongo que sí. Él es el mejor amigo de Beatriz.
- Esto va a ser divertido. Ya que la de estos dos fue tan rápida que yo no me entere y no pude ir… ¡Esta no me la pierdo por nada del mundo!
Otros sobres de color malva encontraron su destino en los buzones de antiguos compañeros de trabajo como Chusa, Jimena, Jota, Elena y Gutiérrez, Andrea, Mustang y su pareja Valentina… y los novios esperaron confirmación por su parte de que acudirían al evento.
