8. Invitaciones De Boda II: La Visita

El resto de invitaciones se entregaron en mano. Chali, que había sido informada del feliz acontecimiento por su hija y su futuro yerno al día siguiente de su compromiso, se puso loca de contenta y difundió la noticia con toda la celeridad que pudo. Por tanto, la gente que acudía con regularidad al restaurante "San Pancracio" proveniente del "Edificio Garcilaso" ya estaba debidamente informada de la noticia y eso incluía a casi todos los trabajadores de "Bulevar 21" y la "Agencia DiRichi", tanto daba que conocieran o no a los novios. La noticia de que la hija de Chali se casaba emocionó a todos los que conocían a la entrañable mujer. Y enterneció a aquellos que tenían la suerte de conocer a la pareja y que incluso, habían sido testigos de cómo se había ido fraguando su peculiar historia de amor. De todas formas, y para hacer las cosas bien, la pareja se presentó una mañana en las instalaciones acompañada de la hostelera, con un buen montón de invitaciones que repartir entre amigos y conocidos. Iban los tres por la acera, Chali les llevaba asidos por el brazo, uno a cada lado. Cuando llegaron a la altura de la puerta, cruzaron entre risas el umbral de la recepción del ahora "Edificio Garcilaso"

- Ansín que ahora todo esto es el "Edificio Garcilaso", si…

- Pues sí que ha cambiado todo por aquí…-dijo Santi mientras echaba un vistazo alrededor de la centralita y reparando en Reme.

- Pues si hijos, si. Pos no han pasao cosas por aquí desde que os fuisteis… Miradla a la Reme enganchá al pinganillo…

- ¡Hola Reme! No sabía que tú eras la nueva recepcionista… esto… ¿Y Puri?

- ¡Hola! - Saludó Bárbara.

- Ains hijo mío… la Puri se marchó a Polonia… y allí seguirá supongo… ¿No ves que conoció al Darius? el amor de su vida y ansí pos se fue detrás de él…

- ¡Dios mío, mamá! ¿A Polonia? ¿Y qué sabe la loro de polaco?

- Qué internacional.-comentó Santi con guasa.- ¡Que calladito se lo tenia!

Reme, que estaba observando con discreción y curiosidad a los recién llegados, les saludó.

- ¡Hola Chali! Qué bien acompañada te veo…

- ¿Has visto corazón? Mira, con mis amorcitos los dos los dos… Mi cachorra Barbarita y el Santis…

- ¡Anda! Si, la amiga de Ricardo y su prometido. Ya los conozco, ya…

- Sí… del loft ¿Has dicho Ricardo? ¿Y quién es ese?

- El Richar cariño, el Richar… tu amigo.

- ¿Richi?

- Pos claro…

- Ay, es verdad. Que tu eres la madre del Lolo… ¡Que cabeza tengo, perdona!

- No, si tampoco nos hemos visto mucho, no te preocupes.

- Si cachorra, saca las invintaciones del bolso y se las daremos a Adriana para que las reparta por las plantas… A ver si nos puede hacer este pequeño favor ¿Dónde está Adri, Reme?

En ese momento, la mensajera, enorme a sus 7 meses y medio de embarazo, cruzaba la recepción proveniente del ascensor, no tenía muy buena cara pero al ver a Chali se acercó.

- Adri que bien que estés aquí, porque precisamente te andábamos buscando… ¡leñe! Que mala carita traes criatura…

- Ay sí Chali, es que no me encuentro muy bien, ahora iba a salir a que me diera un poco el aire y…

- Ale chica estas enorme…

- Claro, eso es porque estoy embarazada de casi ocho meses…-contestó Adriana en su tono macarra, porque el comentario no le había hecho mucha gracia y llevaba unos días muy sensible.- Oye rubita y ¿tu quien eres?

- Tranquila Adriana, que no lo hace con mala intención, es que mi niña es así un poco brusca…

¿Esta es tu hija Chali?- preguntó la mensajera con asombro y con dulzura.

- Sis mi hija y su prometido, el Santis. Esta es Adriana, la mensajera del edificio. Un sol de criatura.

Se saludaron con dos besos.

- ¡Hola! Encantado… Te íbamos a pedir que repartieras nuestras invitaciones de boda a la gente de Bulevar pero viéndote tan cansada… no te preocupes. Chali, acabo de decidir que lo haremos nosotros y así saludaremos a nuestros amigos. Ya recuperare el tiempo en el trabajo. Y Anabel y Wada se pueden ocupar de la peluquería perfectamente mientras tú estás aquí. No ¿cucu?

- Sí, en fin, no creo que pase nada… Espero que esas dos aprendizas no metan la pata en "Glamour" mientras yo no estoy… Que no le prendan fuego a la pelu ni nada por el estilo…

- ¿De verdad que no os importa? Ay gracias. Es que hoy es mi último día antes de coger la baja por maternidad y se supone que la persona que me tiene que sustituir ya debería haber llegado, pero no aparece…

En ese momento apareció Diego por las escaleras hecho una furia, tan preocupado iba que no reparó en nadie más que en su mujer.

- Adriana, cariño… Adriana ¡ah! ¡Aquí estás! ¿Qué te he dicho Adriana? ¿Qué te he dicho? Que te prohíbo trabajar en tu estado y que si Garcilaso no ha podido contratar a otro mensajero todavía pues ese es su problema y…

- ¿Di? ¿Eres tú?

En ese momento Diego recibió ecos lejanos de un pasado no tan remoto y sorprendido, levantó la mirada hacia donde se encontraba la que una vez fue su rubia pesadilla.

- Emmm ¿Bárbara? ¿Cuándo has vuelto? Y que tenemos aquí… pero si vienes acompañada por mi esparring favorito…

- ¡Hola Di! Pero qué fuerte… ¿Le acabas de llamar cariño a esta chica tan macarrilla?- Bárbara seguía con lo suyo sin salir de su asombro.- ¿Es tu novia?

- Es mi mujer, Bárrrbara ¿algún problema? Chali, haz el favor y dile a tu hija que se meta en sus cosas… acaso yo he preguntado ¿qué demonios hacen ella y la Libélula de Móstoles aquí? ¿A que no?

- ¿La Libélula de qué?- Adri rió con ganas, e intentando ponerse seria, sin apenas conseguirlo prosiguió.- Oye, Diego no les hables así. La chica solo te ha hecho una pregunta. Además son muy simpáticos… Han venido a traer las invitaciones de su boda y estábamos aquí hablando… Hasta que has venido tu con tus nervios… Tranquilízate, cariño.

- No… a ver Adriana ¿de su boda? ¿Qué os casáis? ¿Vosotros dos os casáis? Vivir para ver…

- Cariñooo, si ya te lo dije el otro día que la hija de Chali se casaba…

- Ya, pero yo no sabia que el novio era este… el informático metomentodo.

- Las cosas no siempre son lo que parecen Diego, y tú mejor que nadie deberías saberlo… tampoco nadie hubiera dicho que tú tenías corazón y que te casarías con Adriana y ahora mírate.

- Hombre Chali, en eso te doy la razón… Pues nada chicos, mi más sincera enhorabuena… Al fin y al cabo cosas más raras se han visto… En fin, nosotros nos vamos... Encantado de volver a veros… Adriana vamos…

- Diego, ¿estás siendo amable? ¿Tú? Ningún reproche, ningún comentario hiriente… ¿Tú estás bien?-expresó Santi con perplejidad mirando de hito en hito ahora a Diego, luego a Adriana y vuelta a empezar.- ¿Te has casado? ¿Nos estás dando la enhorabuena? No pareces tú… como se lo cuente a Bea no se lo va a creer…

- A tu amiguita ni la menciones ¿eh? Que de acordarme de ella se me ponen los pelos de punta…-pero en ese momento sintió un poco de añoranza mezclada con remordimiento.- Por cierto, y el atontado de mi medio-hermano ¿cómo está? ¿Sabéis algo de él?

- Bárbara y Santi intercambiaron miradas de sorpresa. Sin salir de su perplejidad, pero observando verdadera preocupación en la mirada del ejecutivo, Santi se sintió alentado a contestar con sinceridad.

- Álvaro está muy bien, Diego. Él y Beatriz viven en Miami. Ella escribe libros de todo tipo, hasta novelas infantiles. Y tu hermano trabaja para la editorial que publica los libros de Bea. Tienen un niño de un año que se llama Quico… si, como tu padre. Les va muy bien. Hablamos con ellos a menudo por teléfono… Si quieres, yo… le podría decir algo de tu parte…

- No, no… La verdad, Santiago no es necesario. Ha pasado mucho tiempo y yo no quiero remover viejas heridas… quizá él no me haya perdonado todo lo que les hice… La verdad, no me extrañaría.

- Cariño… pero que… ¿Qué está pasando aquí? ¿Diego?

- Es una historia muy larga que nunca te he contado, Adri. Pero tiene que ver con mi pasado… con las cosas que hice… con mi hermanastro. Prometo contártela cuando estemos a solas.

- Vale, pero cuéntamelo. Porque por lo que estoy oyendo no parece nada bueno.-dijo ella preocupada.

- Van a venir a la boda.- dijo Bárbara, que había permanecido callada durante todo ese tiempo.

Diego la miró con expresión inquisitiva.

- Podría ser un buen lugar para aclarar las cosas…- la chica metió la mano dentro de su bolso y tras rebuscar en él unos segundos, sacó un sobre de color malva y lo depositó en las manos de la joven mensajera.- Ya está, ahora estáis invitados.-sonrió ampliamente.- Ya no podéis decir que no venís. La boda es en Mayo, ya habrás tenido el bebé para entonces.

- Vaya, gracias… Esto…Yo… no sé qué decir.

- No digas nada, Di. Sólo que vais a venir.

- Bárbara, ¿puedes hacerme un favor?

- ¿Sí?

- No me llames Di.

Todos los presentes se echaron a reír a carcajadas excepto Diego que continuaba serio y Bárbara que parecía perpleja.

- Vale Di…ego.

- Así está mejor. Y ahora Adriana vámonos a casa de una vez, que necesitas descansar.

- Bueno… Creo que tienes razón ¡hasta luego chicos! Me alegro de haberos conocido. Y tranquilos que no faltaremos.

- ¡Adiós!-expresaron ambos al unísono.

- Cuídate Adriana.-expresó Chali maternalmente.

- Tranquila lo haré

Y salieron por la puerta del edificio agarrados de la mano.

-Bueno Reme, pues nos vamos a subir a ver si mis niños reparten sus sobrecitos… Ains que me los comooooooo

-Vengaaaaa Chali id subiendo… Mira ¿sabes que se me acaba de ocurrir? Niña dame el sobre de Ricardo que os voy a ayudar y se lo voy a subir yo, total él me contó que estuvisteis hace poco por el loft y ya le tenéis mu visto, así terminaréis antes. Ahora mismo cojo yo el teléfono y le digo a Ricardito que voy para allá…

- Bárbara volvió a rebuscar en su bolso blanco de Dolce y Chanilly y le tendió otros dos sobres a Reme.

- Este para Lolo y para ti, y éste es el de Richard y Dani… esperemos que pueda venir de Nueva York… ¡Hace mucho que no le vemos!

- Tranquila guapa, que yo se lo doy, y gracias. Sois un encanto.

Los tres subieron el ascensor y marcaron el botón de la sexta planta, la redacción de "Bulevar 21". Tras unos minutos en los que les dio tiempo a parlotear de los recuerdos que les traía encontrarse allí de nuevo y lo que había cambiado todo, las puertas de ese ascensor en el que tantas cosas habían vivido, se abrieron en la redacción de la revista más famosa del país. La distribución del espacio había variado y las mesas de la redacción, ocupadas por Benito y Be, que estaban de espaldas a ellos y por dos personas, un chico y una chica a los que no conocían, se encontraban en el centro de la sala. Como era habitual cada vez que se abría la puerta del ascensor, César levantó la vista de su ordenador para inspeccionar a los recién llegados y como era su costumbre, dar el parte a sus compañeros.

- Chicos, ahí viene Chali acompañada de una pedazo de rubia… Wow como está y también viene un chico de gafas…

Be reprimió sus ganas de darle un cachete a su novio por el comentario que acababa de hacer sobre la rubia cuando consiguió unir las ideas en su cerebro: Chali les acompañaba y le había dicho que su hija y Santi se casaban. Una vez, hacía mucho tiempo, él le dijo que el amor de su vida era rubia como ella. Tenían que ser ellos.

- ¿Rubia? ¿Y un chico con gafas has dicho? -preguntó Benito.

Él y Be se miraron durante un instante fugaz y se entendieron sin palabras. Se levantaron de sus sillas como movidos por un resorte, y se giraron para recibir a los recién llegados, que ya estaban casi a su altura.

- Joderrrrrrrr Santi tiooooooo ¡eres tú! ¡Cuánto tiempo! Pero qué alegría ¿Qué hacéis aquí?

- ¡Holaaa! ¿Es que no me vas a dar un abrazo?- se abrazaron efusivamente

- ¡Hola Beni!

- ¡Bárbara tía, estas igual! Pero… tienes un brillo especial en la mirada…

- Anda becario, ven aquí y dame dos besos y déjate de tonterías.

- Como que becario… que becario… ¡de eso nada! Le informo señorita, de que ahora soy redactor de la revista y aunque sigo ocupándome de las maquetas, tengo un sueldo mucho más decente y la ambición profesional de seguir prosperando.

- Que calidad, Benito… ¡Cómo ha cambiado todo por aquí!

- Para mí sigues siendo mi becario preferido, Beni.- comentó Bárbara dedicándole una preciosa sonrisa.

- Pero como no va a cambiar, almas de Dios… si hace más de dos años que no venís por aquí. Que nos tenéis olvidados a la redacción de "Bulevar 21", que os lo tengo dicho que el teléfono es muy frío y nos juntamos muy poco… Que parece mentira que llevéis ya año y pico viviendo en Madrid…

Sus amigos aguantaban estoicos sus reproches amistosos. Benito sonrió, puede que Bárbara pareciera la misma. Pero un cambio interior había convertido a su antigua compañera de trabajo en una nueva persona. Y él sabía quien había sido el artífice de tal cambio. Se sorprendió pensando si podría ser posible para él conseguir lo mismo de Noe. Una cosa era segura, estaba dispuesto a intentarlo.

Be también abrazó a Santi con afecto.

- ¡Cuánto tiempo Santi! Te veo genial. Ya me contó Chali lo de vuestra boda.

- Be, guapisima. Me alegro mucho de verte. ¡Estas estupenda! ¿Cómo va todo?

- Gracias, la verdad es que han pasado muchas cosas por aquí desde que te fuiste, por cierto ¿cómo les va a Beatriz y Álvaro?

- Muy bien, están fenomenal.

Bárbara miraba a Be de forma un tanto suspicaz. Era muy guapa y simpática. Su madre le había hablado mucho sobre ella. E incluso Santi, en alguna ocasión. Le contó sobre su amistad con ella y que fue quién heredó su mesa de trabajo cuando empezó a trabajar en "Bulevar 21" como becaria. Ahora era la redactora jefe de la revista. Se veía inteligente. Por fin la tenía delante. No podía negar que sentía un poquito de pelusilla por esa chica a la que su madre estaba tan unida. Siempre que hablaban de ella, se sentía como si tuviese que compartir a su madre de algún modo.

- Y tú debes de ser Bárbara ¿no?- se acercó alegremente para darle dos besos.- Tu madre me ha hablado tanto de ti que es como si ya te conociera.

- ¡Hola Be!-la besó en la mejilla.- ¿De verdad? A mi también me han hablado de ti.

- Chali, debes estar contentísima con todo lo que se presenta…

- Ay mi consonante, ya sabes tu que yo desde que mi cachorra volvió de las Indias pos yo ya soy feliz por tenerles a mis niños al lao… pero sis, sis estoy mu feliz mu feliz porque se vayan a casar y a ver si formalizan ya y les da por tener churumbeles y hacen a la Chalis abuela…

- ¡Mama! Ay que ver que cosas tienes…

- Yo creo que eso tendrán que decidirlo ellos ¿no, Chali?

- Sí, pero que se decidan pronto…

Todos rieron. *Después de todo, parece que esta Be va a ser buena chica* pensó Barbarita con agrado. Y mientras las 3 charlaban animadamente de sus cosas y Santi y Benito se ponían al día, Noelia y César se preguntaban porque estaban armando tanto revuelo.

- ¿Tu entiendes algo?-preguntó Noelia

- Estoy tan perdido como tú, Señorita Rottenmeyer, supongo que ahora nos los presentaran. Por lo que he alcanzado a oír creo que son la hija de Chali y su prometido.

- ¿Esa es la hija de Chali? Pues no me la imaginaba así. Pero si viste con gusto, combina los complementos a la perfección y saber llevar unos Blashik… ¿Pero no era peluquera? el que sí que tiene pinta de pardillo es su novio. ¡Qué pareja más rara!

- Si tú lo dices… a mi me parecen encantadores…

Metiéndose en medio de la conversación, Noelia se levantó de su mesa para dirigirse a la escalera.

- Hola a todos, encantada. Soy Noelia Abad, la jefa de marketing…-dio la mano con rapidez tanto a Bárbara como a Santi que la miraron atónitos.- Como veo que aquí hoy no se puede trabajar, me voy a bajar a por un café.

- Pues espérate Noe, que ya es muy tarde y yo me voy a bajar contigo al "San Pan" a ayudar a Marguius. Nos vemos después que le voy a decir a Claudio que prepare una botellita de cava para brindar.

- ¡De acuerdo, mamá! Toma, las invitaciones para la gente del "San Pan" para Claudio y para ti y esta otra para Tania, dile que puede traer acompañante. Ahora en un rato bajamos.

- Gracias cariño, ¡Hasta ahora!- la mujer las tomó en su mano y se dirigió a la salida.

- ¡Hasta luego Chali!

Noelia aguantó estoicamente la conversación que inició Chali con ella mientras esperaban el ascensor. *Lo que faltaba, iban a invadir el restaurante también, a ver si podía tomarse rapidito el café y no se los volvía a encontrar*. Mientras, Benito la observaba desde la distancia. Santi se percató de ello.

- Y la Cruella de Vil esta tan siesa ¿Quién ha dicho que era?

- Mi pesadilla, Santiago… Aunque creo que en el fondo no es tan mala…

Santi se quedó mirando a su amigo con una expresión de asombro y apartándolo de donde estaban los demás, pues Be presentaba a César como su novio y redactor de Bulevar a Bárbara, se lo llevó disimuladamente al servicio. Abrió la puerta y se metieron dentro. Y sólo después de comprobar que no hubiese nadie escuchándolos en las cabinas, le soltó:

- A ver Benito, habla claro que lo que me estas contando me suena bastante ¿te gusta esa tía?

- Vamos a ver Santi, vamos a ver, gustarme lo que se dice gustarme pues pues… pues si tío me gusta. Tú que tienes experiencia en esto… dame algún consejo tío, por favor por favor. Que a ti te salió muy bien la jugada. Yo se que debajo de esa coraza de frialdad hay una buena chica. He empezado a regalarle libros de autoayuda para que encuentre su yo interior y sea un poquito más feliz…

- Claaaaaro y de paso que de pronto se dé cuenta de que te quiere ¿no? Pero macho, ¿libros de autoayuda? tú estás pilladisimo, menuda estrategia. Pero aparte de eso ¿No te los tira a la cabeza?

- Pues mira, el caso es que cuando se los regalo los tira enseguida a la papelera ¿sabes? Pero después cuando los busco allí ya no están. Así que yo creo que quedárselos se los queda pero no sé si los leerá.

- Eso es buena señal. Yo lo único que te puedo aconsejar es que estés ahí para ella en los momentos chungos que tenga. Que vea que eres su mejor apoyo. Y con mucha paciencia… pero no te garantizo nada. Por cierto que podrías regalarle otro tipo de cosas también…

- Sí, si hace algún tiempo se le escapó que todavía conserva un detalle que le regalé para su mesa. Un pisapapeles con forma de lagarto… más mono él…

- ¿Ah sí? ¿Y dices que lo guarda? Pues me parece a mí que tardará poco en caer ¿eh? Por ahí se empieza… Se me acaba de ocurrir una idea… tráetela a la boda… Igual en un ambiente distendido se relaja y baja la guardia.

- Oye pues no es mala idea… Que me acuerdo yo de un par de veces que se ha pasado con las copas y se ha soltado un poco la melena.

- ¿Ves? Ahí lo tienes. Hay que conseguir que venga.

Mientras tanto, en la redacción Nacho e Isabel subían charlando animadamente por las escaleras y se acercaron a donde se encontraban los demás. Nacho se alegró mucho al ver a Bárbara allí. Le presentó a Isabel como su pareja y ambos se alegraron muchísimo al recibir la invitación.

- ¿Y Santi? ¿No ha venido contigo a hacernos la visita?

- Sí… pero si estaba aquí hace un momento…

- Yo lo he visto meterse con Benito en el baño, hará cinco minutos.- dijo César

- ¿Pero que estarán tramando ahora estos dos?-preguntó Be desconcertada

Y cuando Bárbara se disponía a dirigirse al baño a preguntarle a su novio qué demonios andaban haciendo, se abrió la puerta y aparecieron los dos amigos, que entre risas y palmaditas en la espalda, volvían a unirse al grupo.

- ¡Enhorabuena Santi!-dijo Nacho dándole un abrazo.- Al final has conseguido echarle el lazo.- bromeó señalando a Bárbara que rió la ocurrencia.- No me digas porque, pero tenía un buen presentimiento sobre vosotros.

- Gracias Nachete… pero macho ¿Qué es de tu vida?

- Pues me va genial, sigo aquí trabajando de abogado y ahora encima soy accionista de la revista. Ya sabes, aquí nunca faltan las emociones.

- ¿Accionista tu? Pues enhorabuena. Creo que el barco no podía estar en mejores manos. A Beatriz le alegrará saberlo.

- Eso mismo pienso yo.- apostilló Be con vehemencia.

- Accionistas, yo también tengo una buena parte de las acciones.- apostilló Isabel.- Soy la directora de la revista, encantada.

- Isabel, la mejor directora que ha tenido Bulevar y mi novia, debo añadir.-explicó Nacho con orgullo.

Santi le dio dos besos.

- Encantado.

- Bueno, pues ahora que ya estamos todos presentados y que todos tenéis vuestras invitaciones… ¿Qué os parece si bajamos al restaurante de mi madre a brindar?

- Creo que es una idea perfecta, desde luego. Pero no nos entretengamos demasiado que tenemos una revista que publicar.