Los personajes utlizados en esta historia no me pertenecen, son todos de Stephanie Meyer (ÍDOLA)
*W*W*W*W*W*W*W* = Cambio de escena
*O*O*O*O*O*O*O*O*O = fin o inicio de un sueño
Espero que les guste!
Recuerdos valiosos
-¿Porque a mí?, por favor ¡que alguien me diga! ¡Ya no lo soporto!, si tan solo- si, ya estaba sollozando- ¡SI TAN SOLO NUNCA HUBIERA OCURRIDO ESTE CAMBIO! - Mañana se un año de que mi vida cayo destruida "¡Ja!, eso es poco mi amiga", mi "linda" conciencia hizo presencia, ya no la callaba, ahora siempre sabia que decirme.
Pensando en estas cosas, no me di cuenta y caí en un sueño bastante profundo...
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Para poder entender mi historia volvamos, aproximadamente, un año atrás…
vivía en la soleada ciudad de Phoenix, Arizona, me encontraba en el segundo año de preparatoria en el instituto, me encontraba con todos los amigos de mi infancia, disfrutando los dos años que nos quedaban a cada uno para elegir nuestro futuro, ya como adultos, donde todos nos separaríamos y cada uno iría por su camino. Me asustaba un poco, no me creía capaz de aspirar más que a una escritora o algo, aunque mi sueño de siempre fue ser una cantante reconocida, mis amigos decían que tenía una bella voz pero no tengo mucha personalidad.
Un día en la odiosa clase de la señora Arancibia con sus malvadas matemáticas, mi compañera de asiento y mejor amiga desde que tengo memoria me preguntó:
-Supongo que nos graduaremos juntas-
en ese momento lo único que pensé era en que su pregunta era algo tonta y con demasiada desconfianza, debo decir, pero le puse mi mejor sonrisa y le respondí –Obviamente, no saldría de este lugar sin ti-
Eran palabras muy comprometedoras para chicas que aun no se deciden ni siquiera que estudiar pero yo la quería como una hermana, mi adorada Lee-lee, como me gustaba llamarle (un adornillo a su nombre Leah que solo yo utilizaba).
Fue impresionante pero cuando nos dejaron juntas en la guardería, sin saber nada la una de la otra, sentimos que seriamos las mejores amigas, algo como "amistad a primera vista", en simples palabras la amaba, si, daría la vida por esta chica. Gracias a ella descubrí todas las cosas que por mucho tiempo no me habían importado, las fiestas, salir de compras (admito que lo de las compras no me gustaba mucho) pero era ella y su manera de apoyarme lo que siempre me hacia quererla mas y mas...
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Estábamos terminando ya el primer y agotador semestre del año y ya quería que terminara, puesto que sacarme buenas calificaciones no era mi fuerte, por lo que me quería alejar de este tormento por un tiempo así que, no me vendrían mal unas pequeñas vacaciones, -¡Ja!- pensó mi conciencia - ¿No crees que ya tuviste las suficientes "descanso" el año recién pasado? – recordé los hechos en mis últimas vacaciones con una risita contenida y le encontré la razón a mi cabeza, por muy reservada que me pudiera ver no podía olvidar todo lo que ocurrió en esa ciudad (la que para ese entonces, me parecía fantástica…)
Playa, tranquilidad, y todo lo que una persona como yo necesitaba para momentos de estrés, como extrañaba ese verano en Forks con mi papá, todos los días era algo nuevo para hacer juntos.
Me tomé mi tiempo en recordar casa uno de los lugares que visité junto a mis padres, no me gustaba mucho el verde de ese pueblo, adoraba el calor y los días soleados en Phoenix, pero con tal de estar con mi familia completa, lo que fuera, seguía en mi mente hasta que una voz alegremente familiar me saco de mis memorias familiares.
-¿Hay alguien ahí? – Gritó fingiendo alarma la voz de mi único y mejor amigo del sexo opuesto, Thomas Masen, con su pelo en una combinación de dorado y cobrizo, su complexión perfecta, no tan musculoso, pero no un alfeñique, y sus ojos, ¡Dios! sus ojos, de un verde esmeralda que adoro junto con su sonrisa radiante y perfecta que siempre adornaba su rostro e iluminaba
mis días -pero que cursi...ew!- mi linda mentecita, en fin una sonrisa picara que mostraba toda su dentadura. Los demás no lograban juntar todo lo que él tenía ¡ah, claro!, él era mi amor secreto que preferí escudar en amistad ¿Se notó?, prometí nunca decirle a alguien lo que sentía, porque una vez casi me acarreo un problema bien grande. Al parecer mi amigo se estaba preocupando de verdad, así que le sonreí
- Relájate Thomas, estaba en mi "lala mundo" – me sonrió y palmeó el brazo para luego irse.
Últimamente Thomas anda muy extraño, actúa como si quisiera decirme algo pero ¿no se atreve? -¿Qué?, ¿Acaso crees que te dirá que te ama y serán felices por siempre?- dijo burlonamente mi conciencia, la verdad le di la razón, otra vez, como Thomas Masen, el chico más guapo y solicitado del instituto se iría a fijar en mi, su mejor amiga desde pequeños además nada agraciada. Me doy lástima, desde pequeña era el bicho raro, la que prefería juntarse con los chicos y jugar fútbol, pero logré crecer, me volví más femenina claro, pero ocurrió muy tarde, los hombres siempre me verán como a una amiga, no como a una oportunidad de conquista…
-Señorita Swan- dijo una voz lejana pero atemorizante
-¡Señorita Swan!- Gritó la misma vos al tiempo que un golpe me levantó de la mesa -Genial- pensé, Demoncibia me había encontrado "dormida" en su clase (en realidad no lo estaba), creo que esto solamente me faltaba para ganarme su odio completo.
-¡Esto es suficiente!- dijo exasperada – Tienes castigo por la tarde completa- Perfecto, ahora pasaré uno de mis últimos días del semestre en una sala tratando de comprender las malvadas matemáticas, materia que esta profesora impartía. Se me escapó un suspiro resignado cuando de pronto escuché a Demoncibia gritando otra vez
-Señor Masen, ¿Acaso quiere hacerle compañía a su amiguita? -
¿¡Que! No puede ser Thomas nunca había sido castigado, ¿Porqué hace semejante estupidez ahora? esperen ¿Esta...bailando? WTF! ¿Porque rayos baila?
-¡Es todo!, una tarde de castigo para usted también –
Así, terminó su baile, que provocó un poco a la maestra (nótese el sarcasmo), y se sentó tranquilamente en sus silla, lo miré atónita a lo que él me respondió con una mueca de suficiencia.
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Llegué al salón y me encontré con un sonriente Thomas que me apartaba el asiento a su lado, algo me decía que él también quería hablarme sobre algo, pero yo necesitaba aclarar mis dudas primero, wow a veces pienso muy complejamente para alguien de 16 años, pero siempre mi madre me dijo que nací con unos 35 mentalmente, como sea, llegué a su lado y lo salude con un beso en la mejilla, era el único chico con el que me nacía hacer cosas como esas, era mi mejor amigo y además me gustaba, pero él nunca se enteraría, así que con ese contacto llegaba a ser feliz.
-Thomas- dije fingiendo enojo – Debes explicarme el porqué sobre tu show de hoy –
Él me miro atónito, pero luego sonrió, su sonrisa me deslumbraba; se veía tan angelical, rayos, céntrate Bella.
-No quería dejarte sola en el calabozo – respondió
-No tenías que hacerlo, puedo con esto – dije con una sonrisa
-De todos modos debo hablar contigo-
Esto me dejó helada, ¿acaso mi mente tenía razón? ¿Se declararía?, imposible, soy la amiga de siempre, nadie se enamora de la amiga de siempre ¿o, si?
-Dime- respondí aún cavilando sobre estas cosas, -por dios, déjalo ya, nunca pasaría- mi mente otra vez. Ignorándola, lo miré con la mejor de mis caras, que en este momento podría tener.
-Bueno, esto no es fácil para mí, decirlo-comenzó, y con esto el pálpito acelerado de mi corazón – sé que somos amigos desde pequeños y, bueno, yo te quiero mucho…- ¿Estaba nervioso? Él repetía las palabras solo cuando estaba así – Bueno, ehm…- dudó – Tú, Isabella Marie Swan, me gustas desde que éramos pequeños y ya no aguanto más guardándomelo, quiero que…, quiero que esto sea más que una amistad – terminó con la vista baja, y tan rápido que casi no le entendí, pero ¡si entendí!, esto no puede ser verdad, debo estar soñando, Edward Masen, el chico del que había estado enamorada desde pequeña siente lo mismo por mí.
Subió la mirada y se apresuró a decir –Si no sientes lo mismo lo entien…-
Lo calle con mis labios, gracias a Dios no había nadie aun en el salón, mi primer beso y con la persona perfecta, mi mundo se volvió color de rosa, estaba feliz, no cabía en mi misma tanta dicha. Me separé de él con una sonrisa en mi rostro, mi cara debería ser estúpida, pero eso ahora no importaba.
-¿Eso es un sí?- Preguntó jadeante por la sorpresa
Yo solo pude asentir y ahora fue él quien me besó, sus calidos labios se posaban en los míos tiernamente, me quería, como yo a él, quizás desde el mismo momento que yo.
Cuando se separó para mirarme le dije –Que niños tan tontos fuimos- el sonrió
-Ahora tenemos todo el tiempo para recuperarlo señorita Isabella- Odiaba que me dijeran así, pero escucharlo de los labios de Thomas era completamente distinto. Me alegró, aunque una parte de mí, muy pequeña, lo contradecía tristemente, le hice caso omiso y me perdí en la mirada de mi ex mejor amigo, quien ahora era mi novio, y que estaba segura no dejaría de verme con ese cariño en sus ojos por mucho tiempo.
¡Esto tenía que ser perfecto!
Era feliz, si, completamente feliz, estaba con el chico de mis sueños y nadie podría hacer nada, nada para arruinar esto.
Estuvimos toda la tarde hablando sobre nuestras veces tratando de enamorar al otro.
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Desperté y al instante me vestí para ir al instituto, tenía que comprobar que todo lo ocurrido y si no lo era… definitivamente dejaría de comer chocolate antes de dormir.
–Ja, Ja – dijo mi mente cuando corrí al autobús y tropecé
-No tengo tiempo para discutir hoy- me dije enfadada, por supuesto que tenía mejores cosas que hacer. Cuando subí vi a mi Thomas, como siempre, apartándome un asiento junto al suyo, caminé hacia donde se encontraba mirándome con una sonrisa, pero era diferente a las otras veces, lo que me decía que lo que supuestamente soñé era real. Me senté a su lado le sonreí y lo besé en la mejilla como acostumbraba hacerlo, no quería quedar como una idiota por si nada de esto hubiese pasado. De pronto la sonrisa de Thomas cambió drásticamente en una mueca completamente triste.
-¿Qué ocurre?- le pregunté
-¿Así es como saludas a tu novio?- preguntó a su vez.
Me quede en shock, ¡ocurrió!, grité en mi fuero interno, ¡realmente ocurrió!, nunca volveré a dudar de los chocolates
-OH- dije sin aliento, él me miró confundido – la verdad pensé que todo había sido un sueño – admití tímidamente
Rió entre dientes –Entonces no despiertes nunca- susurró en mi oído. ¡Dios!, me va a matar
Acto seguido, mi NOVIO me besaba tiernamente en los labios, como debía ser.
Sonreí de satisfacción, al fin era mío, mi Thomas repetía una y otra vez mi mente pero un ruido me saco de mis cavilaciones…
-¡WOOOOOW!- gritaron al unísono los amigos de mi novio, me sonrojé a lo que Thomas acarició mi mejilla y gritó a todo el autobús
-¡Sí!, esta hermosa chica, el día de ayer, aceptó ser mi novia- terminó sonriéndome, y yo, mas sonrojada que antes, claro, solo si era posible
No lo podía creer, otra vez, me mostraba a mí, la menos agraciada del planeta como su "hermosa novia", lo miré sorprendida, se volvió a sentar, tomo mi mano izquierda entre las suyas y me dijo al oído –Esto es para que te des cuenta que en verdad te quiero y es verdad que estoy y estaré por siempre contigo- En un instante un anillo hermoso descansaba en mi dedo anular, Era de color rosa con piedras de un rosado más intenso incrustados en forma de flor.
-OH, Ed- susurré abrazándolo –Es precioso-
-No tanto como lo eres tú- contestó, su sonrisa era evidente en su voz, Es impresionante como conozco este chico, reí en mi fuero interno.
Llegamos al instituto tomados de la mano, sentí varias miradas de incertidumbre, envidia y celos hacia mí, era obvio, estaba con el ser más perfecto de la tierra.
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En el autobús tuvimos tiempo para hablar de nuestro día de clases, me contó que sus amigos lo felicitaron por lo nuestro y le dijeron cosas como "ya era hora" o "hasta que te decidiste", tenía algunas dudas sobre eso, ¿Es que todo el mundo se había dado cuenta y yo no?
-¿Por qué todos dicen eso de ti?- le pregunté
-¿Qué cosa?- dijo algo confundido
-Ya sabes, eso de "ya era hora" – simulé en el aire las comillas – y cosas como esa –
-Ah, bueno, es que – se masajeo la sien un par de veces – desde hace un tiempo que quería pedirte ser mi novia y le pedí consejo a muchas personas, incluso a tu madre – se sonrojó, se veía tan adorable, pero esperen un momento
-¡Hasta Renée! – Casi grité, pero Thomas me advirtió – es sorprendente – "Tu turno de sonrojarse" dijo mi odiosa conciencia, siempre aparecía en los momentos más inoportunos.
-¿Por qué? – cuestionó levantando una ceja
-Porque yo, Sr. Thomas Masen, te conocía como un chico seguro de ti mismo y mírate – lo señalé – tuviste que pedir consejos para declararte ante una chica cualquiera – me señalé.
-No era cualquier chica – se justificó – tú has logrado que saque los pies de la tierra –
-Okay, eso es mucho, vas a lograr que me sonroje -
-Ya lo logré – dijo satisfecho con una gran sonrisa en su cara, esa sonrisa torcida que me provocaba tantas sensaciones, era como perder la noción de todo por esa malditamente bella expresión.
-¡Hey! – Lo regañé, al momento que separaba mi mano de la suya, pero él no me dejó y dijo -Te ves adorable cuando te sonrojas – No pude evitar sonreír y respondí – tu también – acto seguido, una pareja de tomates.
Era impresionante, Thomas era el chico con el lenguaje más empalagoso y romántico que conocía, yo siempre le criticaba sus poemas, diciéndole lo "anticuados" que eran, pero ahora que sé que todas esas palabras eran por mí y para mí, me encantaban, me sentía como una señorita en el siglo diecisiete siendo cortejada, me sentía tan fuera de lugar...
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Mi novio me beso luego de dejarme en la puerta de mi casa, yo estaba ya entrando cuando mi Ed me habló
-¿Vamos al cine mañana en la tarde?-
-Seguro- respondí con una sonrisa
-ok, paso por ti a las siete y media- dijo, respondiendo con su deslumbrante sonrisa la mía
Cerré la puerta luego de entrar, dejé mi bolso en mi cuarto y bajé con dirección a la cocina, me moría de hambre.
Pero al bajar las escaleras encontré algo sumamente extraño, había unas cuantas cajas apiladas en el camino que no note al entrar a casa.
-¡Mama!, ¿que son todas estas cajas?- pregunte mientras entraba en la cocina
-Solo, cosas mías- dijo automáticamente, yo la conocía y sabia, por su tono de voz, que algo me ocultaba
-Renée- dije seria - ¿que se supone que me estas escondiendo?- se rió casi imperceptiblemente, era un manojo de nervios
-Amor, debemos hablar sobre algo importante- Ok, ya me estaba preocupando
-¿Le ocurrió algo a papá?- No, Charlie no; él, hace unos 2 años se había ido a Forks, por situaciones del trabajo, un pueblito olvidado de la mano de Dios en el estado de Washington, llueve prácticamente todos los días, si, el peor lugar del mundo.
-No, no es nada grave, pero, -suspiró- hija, no sé cómo te lo vas a tomar pero...- hizo una pausa.
-¡Pero qué! - le urgí, si, me pego sus desesperantes nervios
-Nos mudamos- ¿eso era todo?, yo pensé que algo mas grave, pero espero que sea cerca de casa
-Ay mama, me asustaste, por un momento creí que alguien había muerto o algo parecido- me miro desencajada- solo espero que no sea muy lejos de esta casa, ya sabes están los chicos, Leah y Thomas- sonreí
-No Bella, no es mudarnos de casa- me miro con pena- Cariño, nos vamos a Forks con tu papá.
-¡QUE ¿QUE?- no, no, no y no, esto no es posible, a Forks, al mundo paralelo de lo que era Phoenix
-Lo siento pequeña- me dijo "¡que lo siente! ¡Que lo siente! como es posible, no podemos dejar que haga esto es una locura no, yo me niego rotundamente..." no tenía fuerzas para escuchar a mi conciencia, en mi cabeza no rondaba otra cosa que no fueran las palabras "Forks" "Lejos" "Adiós" y "" ¡oh por Dios! Thomas como, no puedo irme, no lo soportaría, que hice para merecer esto ¡QUE ALGUIEN MALDITAMENTE ME DIGA PORFAVOR!
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Desperté llorando en la penumbra de mi habitación, pero claro, sola, mi padre, policía de Forks, no puede lidiar con mi llanto, y mama, bueno, no he sabido de ella desde que se fue sin previo aviso a los cuatro meses de haber llegado a este pueblecito, no lo soportó.
¿A qué se debe mi llanto?, pues a mi sueño, siempre, cada vez por mes, se repiten estos recuerdos de mi vida en Phoenix, exactamente cuando se cumple la fecha de dejarlo todo atrás, para venir a vivir con Charlie.
Me levante, no sacaba nada con seguir dormida, vi el despertador, eran las 6.30 de la mañana, preferí no perder más tiempo y comencé a arreglarme lo mejor posible para que no se notaran estas ojeras.
A veces pienso el volver a Phoenix, pero luego me arrepiento, recordando el porqué dejé atrás a todos, a mi amiga, y al chico que al parecer... amo, a pesar de la distancia y lo que ocurrió...
Hoy se cumple un año exactamente desde que llegamos a Forks, el peor año de mi vida.
Hola de nuevo xd, aquí esta el primer capítulo, gracias a las que han leído hasta acá :l jaja al inicio de cada capítulo iré aclarando las cosas que puedan salir, como lo hice en este. Y espero sus opiniones, si sigo con esto o no xd, me lo hacen saber :D! Besos!
Fabyulous*
