11. La Buena Nueva

Pocos minutos después, aparecía Chali cual vendaval en la peluquería, para hacerse cargo de su cachorra. Bárbara seguía sentadita en la silla, pero el mareo remitía y ya se encontraba mucho mejor. El color le había vuelto a las mejillas y hasta sonreía.

- Pero cachorra de mis entretelas… ¿se puede saber que te ha pasado? Y tu muchacha.- señalaba a Wada con su dedo índice.- Me has dado un susto de muerte… He salido del restaurante dejando allí a todo el mundo tirao… Pobre Marguius…

- Mamá, ay mamá no te preocupes tanto por tu amiga la mesonera… Ahora te necesito yo. Lo que tienes que hacer es venir conmigo a la farmacia y luego a ver si nos dan hora en el médico…

- ¿Pero que farmacia ni farmacia ni leches? Si estas mala, lo que hay que ir es a urgencias del hospital…

- No, pero si no está enferma…-contestó Doña Pruden con toda tranquilidad.- Aquí, la chica piensa que puede estar embarazada.

- Ay, pero ¿es eso? Ven que te de dos besos… ay mi niña…

- ¡Enhorabuena jefa!-exclamó Wada con alegría

Bárbara las miró a ambas agradecida.

- Pero madre es que aún no es seguro… por eso te he dicho que vengas. Porque necesito que me acompañes a confirmarlo. Tengo que estar segura… antes de… bueno… de poder decírselo…

- Al Santis…-terminó la frase su madre.- Ay ay se va a poner loco de contento este niño cuando lo sepa… Ven aquí mi niña…-la abrazó y la besó con fuerza.

Ya en casa, los minutos parecían no correr en su reloj de pulsera…

- ¿Será posible que tarde tanto el palito este en cambiar de color?

- Ten paciencia cachorra, que aquí pone que tarda de 2 a 3 minutos…

- Ay… estoy a punto de volverme loca… pero mira mira… parece que sale algo… ¿Rosa? Mamá tienes tú la cajita… eso que era ¿Qué sí o que no?

- ¿A ver? Trae pa acá… rosita me has dicho… a ver a ver que pone…

- Mamá ¡suéltalo ya por Dios!

- ¡Que siiiiiiiii! Boba, que sí. Que estás preñá. Si cuando me has contao los síntomas y que habías tenido una falta… Estaba cantao mi niña… Ay me estoy acordando de cuando yo me enteré que tú venias en camino y…

- Que si que si mamá… Ay, verás cuando se lo cuente a Santi esta noche…

- Si, pero haz el favor de descansar ¿eh? Yo me voy a ir al restaurante pero tu quédate aquí tranquilita… Y que te acompañe él mañana cuando vayas al médico. Si no puede, me llamáis a mí pero estoy segura que mi pimpollo no va a querer perderse ese momento.

- Mamá no digas nada a la gente del "San Pan" todavía… que ya lo anunciaremos nosotros más adelante.

- Me va a costar… ¿eh? Porque estoy tan contenta… pero tu tranquila cariño mío, que de boca de la Chali no va a salir na de na.

La mujer besó a su hija en la frente y salió con prisas camino del restaurante.

Como todos los días, Santi terminaba su jornada laboral a las 8 de la tarde. Como GameNaTech quedaba más cerca de su casa que el local donde Bárbara había montado su peluquería, él siempre solía ser el primero en llegar al hogar. Por eso le sorprendió tanto que al hacer girar la llave en la cerradura esta solo tuviese dada media vuelta. Y todavía se sorprendió más al encontrar a Bárbara en pijama tendida en el sofá del salón. En un primer momento, pensó que quizá se había puesto enferma y por eso había llegado antes del trabajo… Pero…se había levantado de un salto y venía a recibirle con una sonrisa de oreja a oreja y las manos en la espalda. Estaban en Junio y no era época de regalos… *¿Qué estaría tramando?*

- ¡Hola Gremlin! ¿Qué tal en el trabajo? ¿Bien?- se acercó y le dio un pequeño besito en los labios…

- Muy bien, nenúfar muy bien… Y con este recibimiento, ahora estoy mucho mejor.-la miró con expresión suspicaz.- Que pronto has llegado hoy ¿No? Tú estás tramando algo… ¿Me vas a decir que es?

- No se no se… ¿Qué podría yo estar tramando? Es decir… si tramara algo, que no es el caso… pues ¿Qué sería?

- Jejejeje Muy contenta estás tú hoy…- le dijo sonriéndole mientras dejaba unas carpetas encima de la mesita de cristal del salón.- A ver ven aquí.- Se sentó en uno de los sillones y le hizo gesto de que se sentara encima de sus rodillas.- ¿Qué estas maquinando?

- Ay Santi… ¿sabes que te digo? que se fastidie el suspense… es que no aguanto más… si no te lo digo voy a reventar ¡estoy embarazada! Vas a ser padre. -sacó las manos de detrás de la espalda donde llevaba el plastiquito del test de embarazo con su indicador rosa.

- ¡No! ¿En serio?-preguntó él emocionado levantándose de golpe.- Dime que no es una broma… ¡Por fin lo hemos conseguido! ¡Vamos a ser padres!

Ella asintió seriamente con la cabeza.

- He aquí la prueba.-dijo teatralmente tendiéndole el test de embarazo.- Mi madre me ha ayudado a hacerlo. Además ¡me he mareado en la pelu y casi me desmayo!- expresó en un tono tan feliz que parecía que era lo mejor que le había pasado en la vida.

- Ay Dios mío cucu, ¿Pero estás bien? Y… ¿se puede saber por qué no me has llamado?-preguntó preocupado.

- Porque se me ha pasado enseguida… y no quería decirte nada hasta estar segura. Además, no te preocupes que mi madre ha estado conmigo todo el rato. Hasta que me he encontrado bien del todo.-sonrió.- ¿Estas contento?

- ¿Qué si estoy contento? Sabiendo que estas bien, estoy feliz, ¡vamos a tener un bebé! Nuestra vida va a cambiar, vamos a ser una familia. Te quiero.

- Yo también te quiero…

Se besaron larga y dulcemente. Pasaron el resto de la noche hablando y haciendo planes, sobre los posibles nombres que le gustaría para su bebé, sobre la cita de mañana con el doctor, entraron al cuarto vacio de la casa, que muy pronto dejaría de estarlo. Y hablaron mientras preparaban la cena, mientras cenaban, mientras se preparaban para ir a dormir… siempre recordarían aquel día como uno de los más felices de sus vidas.