14. Seis Años Después…

Era sábado por la tarde y las voces infantiles de sus nietos habían conseguido sacar a Chali de sus pensamientos vespertinos. Las voces de los chiquillos se filtraban con claridad a través de los cristales de la ventana. Hacia calor aquel mes de Agosto. Los chapoteos de los críos en la piscina plegable del jardín, llenaban el ambiente. Con aquella calor, era la única manera de mantenerlos distraídos. Supuso que no estarían solos, pero su instinto le hizo asomarse a la ventana para comprobarlo. Allí estaba su hija, tan rubia y tan guapa como siempre, recostada sobre la hamaca y con una revista en la mano, pero sin quitarles ojo a sus pequeños. La hora de la siesta, entre unas cosas y otras, se había alargado un poco. Debían de ser ya más de las siete de la tarde. Claudio debía estar a punto de pasar a recogerla. Se arregló un poco el pelo y se dispuso a bajar abajo. En ese momento, sonó el timbre de la puerta. Asomó medio cuerpo por la ventana abierta y gritó:

- Bárbara ¡ya voy yo! Quédate vigilando a los niños.

- ¡Gracias mama!

- ¡Abuelaaaaa abuelaaa mira como buceo!-exclamó el pequeño Santi a voz en grito mientras metía la cabeza en el agua con un sonoro chapoteo.

- ¡Buaaa! Mamiiiiii m'ha entrao agua en el ojo.- gritó la más pequeña en su media lengua.

- Santi ¿Qué te he dicho de chapotear? Que tu hermanita es pequeña y siempre le salpica en el ojo…-con tono más dulce se dirigió a la pequeñuela, de 3 años.- Leire cariño ven que te coja… Así con la toallita…-volvió al tono autoritario al dirigirse a Santi, de 6.- Se está rifando un cachete y un buceador llamado Santiago tiene todas las papeletas…

- Jo mamá…

- Eres tonto, Santi. Por tu culpa mamá nos va a castigar a los dos.-riñó Isabel a su hermano mellizo.

Chali sonrió para sus adentros mientras bajaba las escaleras que conducían al piso de abajo del adosado. Le encantaba ver a su hija en plan madraza. Abrió la puerta y se encontró con Richard y Lolo. El chaval no parecía muy contento de estar allí.

- ¿Al final te vas a quedar tu de canguros con los niños, Lolo? Ay dame un besooo niñooo…

- ¡Que no soy ningún niño, que ya tengo 23 años y un grupo de punk-rock con discos de platino!

- Si si que viva el punk-rock de las narices… Lolo compórtate haz el favo… Eg que alguien se tenía que quedar con las bestias pardas de los niños de Bárbara… Mi petisú y yo estamo invitaos al evento y tu por lo que veo tienes planes… ¿no Chali?

- Pues sis que como es sábado, me voy a cenar con mi Claudio…

- Anda que no os lo pasai bien ni na… ¿Y donde esta el pequeño pony? Que le he traído el vestido que se tiene que poner esta noche…

- Pues por eso mismo estoy yo todavía aquí ¡leche! Porque la he tenido que peinar, que quiere estar guapísima guapísima para el evento este de cena de fiesta de esta noche… que por cierto Richar ¿Qué se celebra?

- Pues na Chali tu yerno… ¡que le han dao el premio al programador informático del año!

- ¡Anda! Si es que mi Santi vale mucho…

- Uy la verda es que el último videojuego, ese que ha diseñao… es divertidísimo… Lo estuve probando yo aquí el otro día que vine… Y que colores mas bien elegidos, lo bien que se movían los muñequitos…

- Se dice gráficos, papá.-apuntó Lolo.- ¿Chali… Teneis enchufada la consola? A ver si Santi me deja probar uno de los últimos videojuegos que hayan salido…

- Mira este míralo, este no te creas que viene a cuidar a los niños, lo que viene es a jugar con los marcianitos…

- ¡Que no son marcianitos! Son juegos de estrategia y habilidad…

- Estrategia y habilidad te voy a dar yo a ti… Tol día encarao a la pantalla te veo, vamo…

Mientras seguían discutiendo. Oyeron el rugido del motor de un coche aparcando en la cochera.

- Ese debe ser el Santis, que había salido un momento a lavar el coche…

- Genial ahora le pido que me enchufe la consola.

- Lolo… te recuerdo que adema de juga a los videojuegos tienes que cuida a tres niños pequeños… no me hagas tener que arrepentirme, por favo te lo pido.

- Pero… si la semana pasada estuvimos cuidando Marta y yo a Mateo, el niño de Caye y Nacho y no paso nada… Nos lo llevamos al zoo… ¡lo pasamos genial!

- Tú lo has dicho, estaba Marta contigo…

- Ahhhh no le hagas caso a tu padre cariño y haz caso a lo que te dice la Chali que lo vas a hacer mu bien. Claro que si cariño… Y tú ¡ten un poco mas de confianza en el chaval, leñe! Lo va a hacer fenomenal, ya verás.

- No sabría yo que decirte…

En estas estaban cuando oyeron ruido de puertas que se abrían y cerraban. Santi había llegado al salón procedente del garaje.

- Pero bueno… ¿Qué es esto tanta gente en mi salón? Chali, Richard ¡que caaanalla! pero que elegancia… Claro, habrás venido tan de punta en blanco a felicitarme por mi merecido premio, ¿no?- preguntó con su usual tono bromista.

- ¡Hola Santi! Ya veo que estas tan de buen humor como siempre ¿Te gusta cómo me he vestido para la gran noche? Uno no recibe un premio en el centro de convenciones del "Hotel Palace" to los días niño… Debes estar mu contento… Casi me siento como si me hubiesen dao a mi otro Miguelangelo de oro… Por cierto, he venido a traerle a Bárbara el vestido que me encargó, que estoy de oírla arrr pequeño pony con dolor de cabeza que no pueo mas no pueo mas con ella ya. Aquí os voy a dejar al niño para que haga de canguro.

- Pues sí, menos mal que se puede quedar Lolo con los niños porque al final Chali nos ha fallado ¿eh Chali? Que te vas de juerga con Claudio… y mi madre, que era la que se iba a hacer cargo de ellos está de viaje en Benidorm con sus amigas.

- Como si no tuviera una derecho a salir Pimpollo, que ya sabes que la noche de los sábados es sagrada para mi Claudio y para mí. Que yo no es que no quiera quedarme con mis niños, que ya sabes tú que se me cae la baba con ellos y me encanta estar rodea rodea de niños por todas partes. Sobretodo con la pequeña, la Leire mi cosita bonita. Pero ¡leche! También habrá que salir a divertirse un poco.

- Además que estoy seguro que Lolo va a cuidar a mis niños muy bien ¿a que si?

- Claro Santi, tío… eso está hecho. Por cierto ¿me puedes poner en la consola el juego ese de los robots que empecé a jugar el otro día?

- Pues claro que si, Lolo, te voy a enseñar uno nuevo que probamos ayer mismo en la empresa. Ya verás que pasada. Tiene unos gráficos impresionantes. Así cuando Leire y los mellizos se duerman podrás jugar un rato hasta que vengamos.

- Santi, que se quede a dormir aquí en tu casa… ¡nada de salir por ahí tan tarde!

- Ningún problema, Richard. Vente Lolo que te voy a enseñar donde está el cuarto de invitados para que te instales ahí.

- Por cierto Santiago, tu mujer donde está que le voy a llevar el vestido de una vez que me está entrando complejo de perchero ya…

- Si no me equivoco, debe estar en el jardín, intentando sacar a las fieras de la piscina plegable. Ahora mismo voy para allá a ayudarla a ducharlos y ponerles el pijama... Que sacarlos de la piscina tiene su miga…

- Bueno, pues mejor tómalo tu y déjaselo en vuestro cuarto que luego cuando se lo pruebe ya le haremos los ajustes.

Como cada noche, Bárbara y Santi consiguieron imponer el orden entre los niños, que ya estaban duchaditos y en pijama en sus cuartos, con carita de no haber roto nunca un plato. Aunque la tranquilidad duró poco, ya que las niñas habían empezado a sacar juguetes del arcón, mientras que el pequeño Santi intentaba empezar una guerra de almohadas con su hermana y Lolo. El ver tanta gente en la casa a esas horas la verdad es que no ayudaba a apaciguarlos. Desde la cocina llegó el sonido familiar de la voz de su madre.

- ¡Niñossssssss a cenar! Y no me hagáis tener que repetirlo.

- ¿Ya? ¿Qué hay de cena?-preguntó Isabel con interés desde la puerta de la cocina.

- Tortillita francesa y espinacas que son muy buenas.-replicó Bárbara.

- ¡Bien!

- ¡Agh Mamá que asco!- expresó Santi Jr con vehemencia

- ¿Cómo que que asco? ¡Quiero ver cómo te lo comes todo! ¿Tú sabes que hay niños por ahí que se mueren de hambre?

- Pues si les ponen espinacas sus mamás no me extraña…-murmuró el chiquillo a la oreja de su melliza mientras tomaba asiento a su lado. Isabel rió con ganas la ocurrencia.

- ¿Qué cuchicheáis? ¡A cenar! ¡Venga!

Por la puerta de la cocina apareció Santi con la pequeña Leire en brazos, la sentó en su sillita y se puso a cortarle la tortilla en trocitos pequeños.

- Bárbara vete cambiando tú de ropa que yo vigilo a las fieras.

- Vale, voy a buscar a Richi para que me ayude con los ajustes y vigila que tu hijo no se levante de la mesa sin comerse las espinacas. Santi Jr despidió a su madre con un mohín mientras mareaba a las espinacas de su plato con el tenedor.

Poco rato después, los tres críos estaban jugando en el salón con Lolo que los entretenía con un trivial de películas Disney… Una vez acabado el estilismo de su pequeño pony, Richard se despedía hasta dentro de un rato, pues había quedado en volver al loft a buscar a Dani para ir juntos a la entrega de premios. Claudio también apareció buscando a Chali y juntos se fueron a cenar por ahí.

Mientras, en su dormitorio, Santi de chaqué negro y camisa blanca, se miró una vez más al espejo mientras se ajustaba la pajarita azul marino. Y observó a su través, como Bárbara se intentaba acercar a él sigilosamente. Hizo como si no la hubiese visto y disimuló siguiendo su particular pelea con el nudo de la pajarita. Estaba preciosa. El diseño en azul oscuro de Carolina Ferreras no le hacía justicia. El maquillaje era discreto y elegante y llevaba el pelo rubio recogido en una especie de coleta al lado que le caía sobre el hombro derecho. Cuando estuvo lo bastante cerca, saltó delante del espejo.

- ¿Estoy o no estoy guapa?

- Estás perfecta, nenúfar. Pareces una princesa.- le contestó él haciendo como si no la hubiese visto llegar.

- Trae aquí la pajarita esta, así… ¿ves? ¡Ya está! Yo no sé que harías tú sin mi... menos mal que alguno de los dos sabe de elegancia y glamour.-dijo mientras aprovechaba su cercanía para darle un beso…

Se escuchó una carrera por el pasillo y la voz de Isabel a gritos:

- ¡Mama y papa se están beeesandooooooo venid a verlooooooooo!

- Se acabó la tranquilidad.-suspiró Bárbara.- ¡Qué bien que vamos a estar esta noche, rodeados de adultos!

Santi rió la ocurrencia.

- Anda cucu, vamos a darles las buenas noches a los peques y a darle a Lolo las últimas instrucciones, que no llegamos… y sin mí no pueden empezar. ¡Que soy el que recibe el premio!