Fran y Erika (Go men 123)

Hoy era el día en que los planetas se alineaban, hecho un tanto sarcástico e irónico porque Fran, por primera vez en su vida, tenía una cita, sí, una cita con una joven encantadora de unos 18 años de edad, de estatura mediana, esbelta, de largos cabellos de color negro azabache, piel clara y hermosos ojos café. Todo comenzó cuando Fran fue de misión a un instituto de secundaria privado femenino, tuvo que ir disfrazado de incógnito entre las chicas para poder cumplir una misión; aquella chica lo descubrió cambiándose de ropa en los vestuarios de chicas y casi estuvo a punto de chillar y delatarle, así que le propuso quedar con ella como compensación, prometiéndole que ella no le delataría mientras él tenía que finalizar su cometido. Y, ahora, ahí estaba, esperándola junto al coliseo de Roma, llevaba mucho tiempo esperándola, pero su gran fallo fue llegar 3 horas antes de la cita y eso le ponía un poco nervioso. Ya algo le hizo girar la cabeza, unas pisadas suaves pero rápidas de una mujer, ya cuando se gira, ve a la chica en cuestión.

-Fran: Llegas a tiempo, Erika…

Aquella chica, llamada Erika, llevaba para la ocasión un vestido blanco de verano con tirantes que le llegaba hasta las rodillas y calzaba unos zapatos de un color azul pálido. La joven respiraba agitadamente de haber corrido para llegar a tiempo a su cita y llegó en el momento justo, ni un segundo tarde.

-Erika: Si…siento haberte hecho esperar… Fran-san…

Le respondió con algo de timidez en la voz al joven ilusionista de Varia, aquel pequeño pero tímido gesto de Erika hizo que se dibujara en Fran una leve pero simpática sonrisa e hizo aparecer entre su dedo índice y corazón, de su mano izquierda, una hermosa rosa blanca y se la ofreció a Erika.

-Erika: ¿Pa…para mi…? Esto… ¡gracias…!

Erika le hizo una ligera reverencia de agradecimiento a Fran y este aprovecha ese instante para colocarle la flor a la muchacha en su cabello.

-Fran: Un héroe siempre debe complacer a su dama, no lo olvides, Erika.

Erika se sonrojaba cada vez con más fuerza, quedándose casi embobada con cada palabra, con cada acto que realizaba Fran…es más…cada vez le veía más atractivo al joven…

-Fran: He pensado que podríamos dar un paseo en bote por el lago que hay a medio kilometro de aquí.

Erika se encendió todavía más cuando cayó en la cuenta de a que lago se refería Fran, era aquel famoso lago adónde iban las parejas en la cual se decía, que si una pareja se besaba bajo el puente, casi a media noche, esta pareja quedaría unida para siempre…

-Erika: Fr…Fran…

-Fran: ¿Qué ocurre, Erika?

-Erika: Esto…

De repente, en el hombro izquierdo de Erika aparece una versión pequeñita de ella con alas de demonio.

-Mini-demonio: Vamos, Erika…sé que quieres darte el lote con semejante semental. Grrrr…

En el otro hombro aparece otra versión de ella pero con alas de ángel.

-Mini-ángel: No, no, no. Erika, debes de ser honesta con él y decirle si quieres seguir, o no, adelante con el plan que tenía él en mente.

-Mini-demonio: Agh…resume de una vez, estirada, que lo que quieres decirle es que se decida si darle un buen morreo a esa belleza o no, ¿verdad?

-Mini-ángel: Que ruda…pero no lo habría dicho mejor…Bueno, yo ya me largo, es extraño que por una vez estemos de acuerdo…

Y desaparece.

-Mini-demonio: Por una vez coincido contigo, estirada…

Y también desaparece el mini demonio, quedándose Erika casi sin opciones, pero, antes de que se diera cuenta, ya estaban sentados sobre un bote de madera, ya casi en mitad del lago. La joven se sorprendió y se puso ya muy nerviosa, indecisa si acabaría bien la noche; ella no sabía que le venía a Fran en mente, pero, por lo que sabía, el ilusionista estaba perdido en su mente, contemplando el cielo nocturno que los acogía…

-Erika: Esto…Fran…yo…

-Fran: ¿Ummm…? Dime, Erika.

Erika empezó a coger aire y un poco de valor para poder decirle a Fran lo que deseaba en ese momento, ya casi cuando deseaba decirle su deseo de la cita, el bote choca contra una roca, haciendo que se tambaleara un poco y que Erika estuviera tumbada boca arriba en el bote, con Fran encima suya, cara a cara.

-Fran: Vaya~ Las vistas son estupendas desde esta perspectiva, ¿no crees, mi hermosa dama?

Erika se sonrojó todavía más al tener a Fran a escasos centímetros de ella, cara a cara, sin que ella pudiera escapar de su mirada.

-Fran: Yo sé que tú sabías sobre la leyenda de este lago y mi deseo era traerte hasta aquí porque me gustas mucho, Erika; me gustas desde lo más profundo de mi corazón…

Fran se quita su sombrero dejando su hermoso cabello al descubierto frente a su dama, estaban casi llegando a la parte baja del puente. El ilusionista estaba preparado para llevar a cabo su deseo, sin embargo, Erika dudaba un poco desde lo más profundo de su corazón…una cosa estaba clara: Ese nerviosismo desde el comienzo de la cita, el regalo de Fran y aquellas cálidas palabras no eran una ilusión, era algo verdadero y Erika jamás en su vida había sido tratada de aquella manera especial, de amarla de verdad…

-Erika: Fran…yo…también siento lo mismo…te…

Fran se acerca a su oído, susurrándole dulcemente…

-Fran: Dilo…di que me amas…

Erika no pudo evitar derramar un par de lágrimas de felicidad en sus ojos cuando escuchó aquel dulce y cálido susurro.

-Erika: Te…te amo, Fran…

Ya bajo el puente, Fran y Erika cumplen su deseo con un cálido beso de amor verdadero, que los unirían para siempre…a partir de aquella cálida noche de verano…

FIN