Ok, hablemos de este capitulo que es el ultimo, tuve la ayuda de una gran amiga, su nombre es Isabel, aquí en Fanfiction es conocida como I.s.a.b.e.l.i,t.a ella me ayudo mucho con este capitulo, se puede decir que ella hiso la mitad y encerio se lo agradezco.

Este capitulo es un poco fuerte, tiene Lemon, asi le dicen a las escenas algo fuertes, la verdad yo no sabia que era eso asta que Isabel me lo dijo, bueno para lo que aun piensas que la historia es plagiada les mostrare la pagina donde la publico y para que se den cuenta desde cuando tengo esta novela

.com/media/set/?set=a.261621223864465.84518.261599263866661&type=3 es en esa cuenta de Facebook, espero que ahí se den cuenta de que les digo la verdad y la otra chica es la que me esta robando la historia.

Además ya comenze a escribir la segunda parte y muy pronto la publico aqui

Les quiero pedir un favor si la historia no les gusta simplemente no comenten ni tampoco me hagan sentir mal diciéndome groseria, ya que a mi no me gusta tener problemas.

LA PRIMERA VEZ(ULTIMO CAPITULO)

Vaya eso me habia eso si me habia sorprendido, me quede paralizado al escuchar eso, acaso esto era un sueño? en verdad si estaba soñando, cerre mi ojos y me dije a mi mismo que esto era un sueño, esto no podia estar pasando, solo suspire y rei en mis adentro, era el sueño o el pensamiento mas loco que hubiera tenido, no queria abrir los ojos porque sabia que cuando lo hisiera ella no estaria ahi, solo deje escapar un suspiro y abri mis ojos lentamemte esperando no encontrarla frente a mi, pero grande fue mi sorpresa al ver que esa hermosa chica rubia se encontraba ahi viendome con sus hermosos ojos azules y esto no habia sido un sueño, en verdad si se encontraba ahi, y ella me habia dicho que deveriamos de hacerlo, En ese momento senti un escalofrio que recorrio todo mi cuerpo, frente a mi estabaSam Puckett la chica que me habia hecho la vida imposible y yo me habia atrevido a insinuarle que si queria hacerlo conmigo, senti un miedo horrible y solo intente disculparme, pero de mi boca no salio una disculpa

-Me vas a Romper el brazo verdad?

En ese momento trage saliva, encerio comenze a sentir panico y queria salir corriendo de ese lugar, Ella solo se quedo callada y continuo viendome con sus penetrantes ojos

-No

Acaso habia escuchado bien? ella no queria golpearme por lo que le acababa de insinuar?

-Bueno deveriamos? solo para que ambos terminemos con todo esto

Aun no estaba seguro de lo que decia, en verdad aun no podia salir de mi asombro, en verdad ella si queria estar conmigo?, Voltee a verla aun apenado y pude ver como ella comenzo a suspirar, acaso lo estaba dudando?

-Para salir del hoyo unicamente

Yo no sabia si sonreir, o gritar de la emocion, en verdad era algo increible esto que estaba pasando

-Solo para salir del hoyo

Quise mostrarme igual que ella, sin ninguna emocion, como si quisiera aparentar que en verdad era solo para salir del hoyo, pero solo yo sabia que eso no era verdad, yo la queria a ella, yo queria tenerla en mis brazos, lo habia soñado por tanto tiempo y ahora esto se estaba cumpliendo

-Juras que vamos a odiarnos despues de todo esto?

Yo sabia que eso no era cierto, yo no podia odiarla, pero en este momento no podia contradecirla ya que haria todo lo que ella dijera

-Totalmente y jamas le diremos a nadie

-Jamas

En ese momento todo se convirtio en un horrible silencio, podia jurar que ella escuchaba los latidos de mi corazon, estaba tan acelerado que no sabia si se saldria en ese momento, la miraba y parecia que ella se encontraba igual de nerviosa que yo y eso me hacia decearla aun mas, tenia que tomar la iniciatiba asi que me levante de la ventana, senti como mis rodillas temblaron pero intente mantenerme de pie, despues de atravesar la ventana y llegar al otro lado le di mi mano para que la tomara, grata fue mi sorpresa al darme cuenta de que ella habia tomado mi mano, encerio jamas me habia imaginado en esta situacion, y mucho menos con ella, la chica que mas me odiaba en el mundo, el camino al asensor se volvio eterno, sentia como mi mano temblaba, pero no solo eran mis manos si no que tambien las de ella.

-Y tu.. ma..ma?

Pude notar su nerviosismo jamas habia visto a Sam Puckett en esa condicion

-Tomo el turno de la noche, regresa por la mañana

Ella solo bajo la mirada y yo segui caminando en direccion del asensor y cuando entramos pude ver como ella solto mi mano y se separo de mi acomodandose en la esquina del elevador, en verdad no queria hablar, que tal si arruinaba las cosas y ella terminaba negando hacer esto conmigo

-"Son las 12:02" ella comenzo a mirar su reloj, que queria decir eso, yo tambien tenia un reloj y sabia que hora era

-Feliz Cumpleaños

Woou encerio eso no me lo esperaba, ella se habia acordado de mi cumpleaños, voltee nerviosamente a verla y no pude evitar sonrojarme al ver como ella sonreia

-Gracias por recordarlo, por lo menor no fue una tarjeta de cumpleaños que dijera Feliz Cumpleaños, te odio, odio Sam

Ella me mostro una hermosa sonrisa, pero cuando el asensor se detuvo todo volvio a ser nerviosismo y silencio, esta vez no tube el suficiente valor como para tomar su mano, asi que solo decidimos caminar en direccion de mi departamento, podia jurar que me desmayaria camino a casa, pero no podia parecer tan cobarde, menos ahora que habia logrado llegar asta aqui,cuando por fin llegamos a la puerta de mi apartamento, mi cuerpo se tenso al sentirla tan cerca de mí. En ese mismo momento, saque las llaves e intente abrir la puerta, pero el mismo nerviosismo no me dejaba acertar. Después de luchar un rato por fin logré abrirla, le hice una seña como todo caballero para que entrara y así lo hizo, la seguí no sin antes revisar que nadie la allá visto entrar a mi apartamento.

PVO GENERAL

En el momento que habían llegado a la habitación de Freddie el ambiente se volvió tenso, era casi palpable. Ella no podía estar más nerviosa, sí, era su primera vez y en secreto había deseado perderla con Freddie; ella no lo iba a aceptar ni bajo amenaza, pero sentía muchas cosas por él y una de ellas era el deseo desenfrenado por contacto que era reemplazado por golpes.

Ninguno tenía la confianza suficiente para iniciar. Sam miraba el piso como si de algo maravilloso se tratase y él miraba su escritorio sopesando las opciones que tenía. No hacía falta ser adivino para saber que ambos estaban nerviosos y no saben qué hacer.

-¿Qué estás esperando? –Sam rompió el silencio de forma brusca haciéndolo reaccionar.

Freddie solo se limita a asentir ya que no estaba seguro de su voz, se acerca a ella cortando la distancia y decide actuar. En el primer momento que los labios del castaño tocaron los de ella se sintió la torpeza haciéndolos reír, eso era lo que necesitaban para romper el hielo. El castaño suspiró antes de unir sus labios nuevamente, era un beso lleno de ternura mientras una de sus manos viajaba lentamente desde sus brazos hasta sus hombros y la otra acariciaba suavemente su cuello. Sam dejo escapar un suspiro placentero que le brindo a Freddie la confianza para seguir con su trabajo.

Lentamente comienza a subir la camisa de Sam acariciando su piel suave en el proceso, se vio obligado a romper el beso para terminar de quitarla. Freddie se sorprende ante tanta belleza y ella se cubrió rápidamente mientras sus mejillas adquirían ese hermoso color. "-No, no te cubras, Sam. Eres hermosa-.", susurró tomando las manos de la rubia entre las suyas; él la besa con pasión gimiendo de placer en el beso.

Freddie decide hacer un movimiento más atrevido, sin dejar de besarla baja los tirantes del sujetador, la rubia ahoga un grito y no puede ocultar los temblores de su cuerpo, pero cuando él llegó hasta el broche dibujo una sonrisa socarrona. Ni cuando se encontraba en una posición comprometedora dejaba de ser la misma, Freddie suspira exasperado al escuchar las carcajadas de la rubia.

-No le dejes el trabajo de una mujer a un hombre –susurró Sam mientras se quitaba su sujetador. Ella cerró los ojos y lo dejo caer en algún lado del piso junto a su camisa.

Ahora se sentía expuesta, ella no se atrevía a mirarlo a los ojos y se regañó mentalmente por ser tan evidente. Dejo escapar un suspiro tembloroso antes de fijar sus ojos azules en los ojos de Freddie, lo que vio la dejo sin aliento. Había deseo, lujuria y anhelo en sus ojos, esos ojos achocolatados que la hacían perder la cabeza en un segundo.

Sam se acercó para besar sus labios sorprendiéndolo, era la primera vez que ella tomaba la iniciativa desde que llegaron al cuarto, le encantaba. Una de sus manos acarició las caderas de la rubia con lentitud, su piel era tan suave y tersa que podía sentir su piel erizarse. Sus respiraciones se volvieron erráticas, Sam moría por más contacto pero se atrevía a hacer un movimiento por temor a que se arrepienta.

Ella no puede resistirlo, necesitaba tenerlo en igualdad de condiciones, así que no se detuvo y solo se limitó a actuar. Freddie se sorprendió mucho más, si es posible, pero luego sonrió notando el desespero y las ansias contenidas de ella, eso quería decir que él estaba afectándola y mucho. Él ahogo un gemido al sentir las suaves manos de Sam sobre su pecho, lo estaba acariciando y su rostro se transformó en deseo puro.

Ella disfrutaba mucho haciéndole daño todos los días, el contacto físico que lograba en esos escasos momentos era suficiente para mantenerla satisfecha, pero después de escucharlo gemir de esa manera ya nada sería igual. Acarició los músculos de sus brazos y pecho, sonriendo de vez en cuando al escucharlo gemir; definitivamente había conseguido un nuevo estimulo sin necesidad de pelear.

Lentamente, Freddie la llevó hasta su cama donde se dejaron caer sin romper el beso. Necesitaba tocarla, hacerle sentir cuanto la deseaba, fue en ese momento que una idea cruzo por su mente. Estaba dispuesto a asumir las consecuencias de lo que estaba a punto de hacer pero quería… no, necesitaba sentirla. Él rompió el beso ante la mirada confundida de la rubia, Freddie solo pudo sonreír antes de comenzar a besar su cuello. Su piel era tan suave, una delicia y sus gemidos lo enloquecían, él inició un camino de besos hasta su pecho. Nunca se imagino tal reacción de parte de Sam, gritos mezclados con gemidos escapaban traicioneramente de sus labios, esa sería su nueva melodía y estaba seguro que jamás lo olvidaría.

La rubia clavó sus uñas en la espalda de Freddie y muerde sus labios con fuerza cuando él la despoja de sus últimas prendas. Ella sintió sus mejillas arder, pero el deseo podía más que su sentido común. Ahogo un grito cuando su boca se apodero de uno de sus pechos y una de sus manos tocaba su centro. Desde ese momento, todo se convirtió en un cumulo de sensaciones que logró nublar su mente y le obligaba a centrarse en el placer que él le proporcionaba.

Sam clava sus uñas en la espalda de Freddie y muerde su labio con fuerza cuando una de sus manos toca su intimidad. No había sensación en el mundo que pudiera ganarle a esta, de eso estaba segura. Los dedos del castaño se movían lentamente dentro y fuera de ella con facilidad, podía sentir su respiración entrecortada al igual que la suya y se preguntó ¿cómo podía él disfrutar de esa caricia tanto como ella? Porque si estaba segura de algo era que él lo estaba disfrutando.

El calor aumento en la habitación mientras la tensión en su vientre aumentaba alarmantemente, Sam sabía lo que estaba a punto de suceder y nunca imagino sentirlo gracias a él. Ella lo besó con urgencia y brusquedad, eso pareció no impórtale al castaño que solo estaba concentrado en hacerle sentir. Aun con sus labios unidos y sus lenguas luchando por el dominio, Sam grita de placer al culminar. Su cuerpo se retuerce y tiembla dejándose llevar por el cumulo de sensaciones. Todo pensamiento coherente se borra de la mente de Freddie, quiere hacerla suya.

-Por favor, Freddie, terminemos con esta tortura… -él nunca la había escuchado hablar de esa forma y mucho menos decir su nombre de esa manera tan sensual que casi lo llevó a la locura.

El asintió separándose por completo de la rubia para comenzar a quitarse el resto de su ropa. Solo allí se dan cuenta de lo que estaban a punto de hacer y los nervios volvieron a atacar con fuerza renovada. Freddie vio como ella mordió su labio sin apartar los ojos de su miembro y contempló maravillado el sonrojo en sus mejillas, ella nunca lo imagino tan grande; eso no significaba que ya allá visto uno, pero el tamaño le asustaba, ¿y si le hace daño?

Estaba tan sumida en sus pensamientos que no se percató que Freddie se había terminado de poner el condón y su mirada estaba fija en ella. Él también estaba nervoso, lo que menos deseaba era dañarla y quería demostrárselo, pero no sabía cómo.

El castaño se dejo caer lentamente sobre el cuerpo tembloroso de Sam. "-Nunca te haré daño, confía en mí…" murmuró sin apartar la mirada de su rostro, necesitaba que le creyera sino no sería capaz de hacerlo. Sam suspiró tratando de calmarse y asintió dibujando una sonrisa. Solo cuando fue capaz de no sentir los temblores de su cuerpo se decidió a actuar.

Y así sucedió, sin dejar de mirarla a los ojos se alineó con su cuerpo para entrar lentamente en ella. Freddie cerró los ojos con fuerza al sentir el placer, un placer desconocido que erizo su piel e invadió todo su cuerpo al entrar más y más. Fue levemente consciente del dolor y la tensión en el cuerpo de la rubia, así que se obligo a detenerse y esperar.

Sam trato de no llorar, de no ser como esas niñas sentimentales en su primera vez. Pero no lo pudo evitar, las lágrimas caían libremente por sus mejillas y dejo escapar un gemido de dolor. Freddie temblaba y hacia todo lo posible para no moverse, no quería dañarla, ella siempre sería su prioridad aunque todo en él lo impulsaba a continuar, debía esperar. Trato de desviar la atención de su dolor distrayéndola, beso sus labios,

-Puedes moverte… pero no tan rápido –chilló al final presa del miedo y él solo pudo besarla con pasión al comenzar un vaivén lento.

La mano de Freddie agarraba con fuerza la almohada para tratar de controlarse, estar dentro de ella era mejor de lo que había imaginado. Los ojos de Sam estaban brillantes a causa del placer que estaba experimentando, nunca se había sentido de esa manera y aunque todavía dolía un poco el placer era mayor.

Freddie puso sus ojos en blanco cuando la escuchó gemir y retorcerse bajo de él, eso era demasiado y comienza a gemir ante su propio placer. Él perdía la concentración y lo que menos quería era llegar primero que ella, pero se estaba haciendo difícil esperarla. Sam comienza a gemir más fuerte cuando él aumenta la velocidad de sus movimientos llegando a un punto sensible dentro de ella y eso fue todo, no pudo soportarlo, se dejo llevar.

Los gemidos de Sam se confundían con los de Freddie que se había permitido dejarse llevar por su propio placer. Entonces, allí estaban, abrazados con fuerza mientras disfrutaban de las replicas de placer y trataban de ocultar sus sonrisas satisfechas del otro.

Minutos más tarde, Sam se levantó con fingida calma y comienza a vestirse para luego dirigirse a la puerta.

-Sam… -ella se detiene mirándolo a los ojos. –Te odio… -dijo con una sonrisa en sus labios haciéndola sonreír.

-Yo también te odio, Freddie…

Al cerrar la puerta se deja caer unos segundos en ella y se regaña mentalmente al saber que todo lo que acaba de decir es una completa mentira. Desde el otro lado de la habitación, Freddie estaba acostado en su cama completamente desnudo, su rostro tenía dibujada una sonrisa y sus ojos estaban cerrados recordando los momentos pasados. El no la odiaba, de eso estaba seguro.