Harry lo miró irse con el ceño fruncido. No había querido quedarse a dormir, incluso con la amenaza de que alguien regresara. Había planeado poner algunas barreras y aparecerse en la isla para dormir un poco, confiando en que sus protecciones lo alertarían si necesitaba regresar al hotel del Malfoy. Ya no necesitaba usar el ferry, ahora que habían descubierto que no era un muggle.

Escuchó la puerta del baño cerrarse y luego el agua saliendo. Malfoy se estaba duchando; o tal vez tomando un baño, se notaba que era de los que les gustaba bañarse. Harry se permitió un momento para pensar en toda esa piel pálida deslizándose dentro de la tina llena de agua caliente antes de tragar con dificultad y regresar su mente al trabajo.

Primero, las protecciones.

Harry no había estado mintiendo cuando le mencionó sus habilidades a Malfoy. Los aurores debían pasar un curso con los Desmemorizadores (1) para aprender las mejores formas de usar la magia sin alertar a los muggles, lo cual incluía también usarla cuando había aparatos muggles cerca. Por supuesto, las lecciones valían muy poco en situaciones de crisis.

Harry tomó su varita y caminó hacia la ventana. Con la punta casi tocando el vidrio, susurró un encantamiento y dibujó un complicado signo. En el frío aire afuera, brilló un patrón en forma de telaraña con una tenue luz blanca y luego se desvaneció.

Harry se movió a la siguiente ventana e hizo lo mismo, y luego se dirigió al corredor, asegurándose de dejar la puerta abierta. Dudaba que Malfoy tuviese ganas de dejarlo pasar otra vez, aunque la idea de hacer que saliera del baño le atraía bastante.

Después de asegurarse que el corredor estaba vacío, Harry lanzó otro encantamiento en el piso afuera de la puerta y luego volvió a entrar. Otros hechizos lanzados con cautela unieron todo, poniendo así una red sencilla de protección sobre el cuarto. Los intrusos no serían dañados permanentemente si cruzaban las protecciones, pero Harry lo sabría de inmediato y los intrusos, ciertamente, sentirían una descarga.

Cuando terminó, Harry se tumbó en uno de los sofás y tomó el control remoto para prender la televisión. Estaba lo suficientemente acostumbrado a su televisión en el lugar muggle donde se hospedaba que solo necesitó unos cuantos minutos para entender los botones desconocidos. Comenzó a cambiar de canal, y se detuvo en uno de noticias. Los muggles al parecer estaban fascinados con el clima, pues en varios canales hablaban del mismo tema.

Se pronosticaban más temperaturas frías para los siguientes días y el locutor se lamentaba por la temporada fría y bromeaba acerca de que extrañaba la lluvia por la que, supuestamente, Seattle era famosa. Harry no había visto caer una sola gota de lluvia desde su llegada y eso hizo que se preguntara si Malfoy había estado en la ciudad lo suficiente como para experimentar un clima más estacional.

Harry le cambió a una película dramática en blanco y negro que al parecer involucraba algunos hombres usando trajes y siendo sardónicos y ocurrentes mientras varias mujeres fumaban cigarrillos sin parar y los rechazaban desdeñosamente. Harry encontró que ambas partes le recordaban a Malfoy, así que le cambió de canal rápidamente a un evento deportivo muggle. No le entendía para nada, pero se quedó viendo a esos hombres fornidos corriendo de un lado para otro con una pelota oblonga, y luego se preguntó si sus galletas seguían en el baño con Malfoy. Ya le estaba dando hambre.

El juego estaba comenzado a ponerse interesante cuando Malfoy salió usando un albornoz blanco y esponjoso, secándose el cabello con una toalla. Harry sintió surgir algo en su interior al ver a Malfoy vestido tan informalmente; por un momento su mente le ofreció una fantasía con escenas similares inventadas de él y Malfoy con una vida perfecta. Harry se regañó por pensar tal cosa, lo que fue hecho más fácilmente cuando Malfoy le señaló un armario.

-Ahí hay sábanas y cobijas. ¿Necesitas algo antes de que me retire? Debo levantarme temprano e ir a buscar un celular.

Harry dudó, pues su deseo de decirle a Malfoy que dejara de joder luchaba con los retortijones de hambre que sentía.

Como leyendo su mente, Malfoy caminó a zancadas hacia el escritorio y levantó una tarjeta plastificada.

-Si tienes hambre, puedes ordenar servicio a la habitación y cargarlo a mi cuenta. Es lo menos que puedo hacer para corresponder el que estés cuidándome.- El sarcasmo se derramada de cada una de sus palabras y Harry le miró con cara de pocos amigos al arrebatarle la tarjeta. –Asumo que sabes usar el teléfono. Buenas noches, Potter.

Con eso, el imbécil entró con lentitud a su dormitorio y cerró la puerta. Harry suspiró y checó la tarjeta que tenía en la mano. Todo lo que ofrecían se oía delicioso, pero se decidió por una sopa de almejas (2), habiéndole agarrado gusto desde que había llegado a la ciudad.

Acababa de colgar el teléfono después de hacer su pedido cuando la puerta del dormitorio se abrió y Malfoy asomó la cabeza por el borde.

-Dejaré esta puerta abierta, en caso de que algún criminal decida aparecerse en mi dormitorio. Tal vez los alcances a escuchar y no te duermas mientras me secuestran.

-Lo más seguro es que tus gritos me despertarán,- replicó Harry secamente.

Malfoy se sorbió la nariz y añadió:

-También la dejaré abierta en caso de que se sientas solo.- Con ese comentario enigmático, Malfoy desapareció. Harry se quedó viendo a la puerta vacía, un poco aturdido.

Seguramente Malfoy había estado bromeando, ¿o no?

Harry se repuso de su desconcierto y se dedicó a acomodar su cama. No se molestó en convertir el sofá en cama; en vez de eso, acomodó una sábana y una cobija sobre los cojines, tratando de apañárselas. Sería más fácil así en dado caso que necesitara moverse rápidamente. En realidad no esperaba que los intrusos intentaran atacar a Malfoy de nuevo, pero ya le habían pasado cosas más extrañas y valía estar preparado.

Se oyó un golpe en la puerta unos minutos después y Harry aceptó con gusto una bandeja que la joven mujer le dio en la puerta. Me dio unos cuantos dólares muggles y se sentó al escritorio para comer. La sopa estaba deliciosa.

La agenda de Malfoy estaba sobre el escritorio y Harry se lo pensó un poco antes de rendirse a su curiosidad y abrirla. Con la mirada, alcanzó a ver al instante un "Potter 7pm", y sintió una sacudida tonta de gusto al saberse incluido en el obviamente híper-organizado día de Malfoy.

Harry regresó una hoja y encontró notas escritas con pluma.

10am Jardines Mandolin

1pm Biblioteca

6pm Pat: preguntarle acerca de la mejora con carbón

El día anterior tenía más de lo mismo.

8am Café con Charles, en el 'Four Seasons'

11am Cita de manicura.

2pm Arboleda Bellevue, pedir un taxi muggle

6pm Recoger Coreopsis (3) y mandárselas a Eugenia

Otros días más contenían notas igualmente enigmáticas. Muy pocas de ellas eran entendibles, aunque una página de tres semanas antes tenía el margen lleno con varias líneas de la cuidadosa escritura de Malfoy:

Sylvia: la arpía posiblemente posea Cephalanthera austiniae (4), cortejar con cuidado. Es adicta a las Cow Chip Cookies, según Charles (qué conveniente). Buscar una forma de contactarse por medio de Charles. Recuerda mandarle vino español si todo va bien. El hombre prefiere vino blanco.

Harry frunció el ceño, preguntándose acerca de la identidad de ese "Charles". Tomó un pedazo de papel del block del hotel que descansaba en el escritorio y escribió "Cephalanthera austiniae" para buscarlo después. También escribió los nombres: Charles, Pat y Eugenia.

Harry comió mientras fisgoneaba, rebañando un delicioso pan de masa fermentada en la sopa. La cena estuvo excepcional, contrario a las notas de Malfoy, que estaban garabateadas si le iba bien y escritas en otro lenguaje si le iba mal. Una pieza doblada de pergamino, escrita completamente en francés, estaba marcando una página. Parecía una carta, pero no tenía ni firma ni destinatario.

Una anotación de septiembre, "Llegué a Seattle", no mencionaba nada acerca de dónde se había quedado Malfoy al llegar. ¿Se había hospedado ese día o se había dirigido a algún otro lugar? Había estado en Seattle por casi tres meses, al parecer, un poco más de lo que Harry se había imaginado. Frunció el ceño al intentar acomodar las fechas. El problema de contrabando había comenzado hacía seis meses. ¿O habían sido cuatro y Harry simplemente lo había olvidado?

Quería aparecerse en la isla para examinar sus notas, pero suponía que podía esperar hasta la mañana.

De repente se dio cuenta que Malfoy bien podría haberse llevado la agenda consigo al dormitorio y que lo más seguro era que la había dejado en el escritorio para tentar a Harry. Era aun más probable que supiera que Harry no podría resistirse a fisgonear. El sacar sus conclusiones le hizo creer que Malfoy no tenía nada que ocultar, o tal vez eso era lo que quería que Harry pensara.

Suspiró y cerró la agenda. A veces pensaba que ya había estado de auror por mucho tiempo. El recelo se estaba convirtiendo en su segunda naturaleza y le costaba trabajo recordar cuánto había confiado en verdad en alguien.

Con una última mirada hacia el dormitorio oscurecido, Harry se acabó su cena, puso la bandeja afuera de la puerta para que los del hotel la recogieran y apagó la televisión. Se desvistió antes de tumbarse sobre el sofá y notó que Malfoy no le había ofrecido ropa alguna para ponerse. Estaba seguro de que dormiría poco, en especial con el comentario enigmático de Malfoy dándole vueltas por la cabeza una y otra vez.

Sin embargo, al final el silencio lo arrulló hasta dormirse.

oOOoOOo

Un grito agudo lo despertó después de un rato y se enderezó de un golpe, con la varita en mano. Antes de poder procesar si estaba ya despierto, sus pies lo dirigieron al dormitorio de Malfoy. Otro ruido apagado alcanzó sus oídos, claramente identificable como un "¡No!"

Se apresuró a entrar, preguntándose por qué sus protecciones no lo habían alertado. La respuesta le llegó de inmediato. Malfoy estaba solo, retorciéndose sobre la cama como si estuviera en las garras de algún demonio invisible.

-¡No!- gritó Malfoy con voz quebrada. -¡No otra vez! ¡Aléjate!

La mente de Harry iba rápido, buscando en su memoria y descartando posibilidad tras posibilidad, rechazando hechizo tras hechizo, para determinar qué maldición podría estar afectando a Malfoy. Al final, se decidió por sentarse en la cama y agarrar a Malfoy por los hombros para sacudirlo fuertemente.

-¡Malfoy!- dijo.- ¡Despierta!

Los dedos de Malfoy recorrían el pecho desnudo de Harry, intentando empujarlo en una forma obviamente atontada.

-No lo…- Su voz era un gemido atormentado.

-¡Draco!- Harry lo sacudió de nuevo, con más fuerza.

Los ojos de Malfoy se abrieron de golpe y sus dedos se quedaron rígidos contra la piel de Harry. Por un momento Harry pensó que lo arrojaría con violencia de la cama.

-¡Estás teniendo una pesadilla!- dijo Harry rápidamente, esperando evitar una maldición semiinconsciente. No dudaba que Malfoy pudiese hacer formidable magia sin varita si lo provocaban.

-¿Acaso esa pesadilla involucra aurores locos atacándome en mi cama?- preguntó Malfoy, obviamente tratando de ponerle su sarcasmo usual, pero su voz sin aliento hizo que perdiera mucho su lustre. Sus manos se tensaron, pero no las quitó del torso de Harry.

-Tú dime,- dijo Harry con suavidad.

Malfoy inspiró profundamente y cerró los ojos. Se relajó sobre las almohadas.

-¿Qué hora es?

Harry miró hacia el reloj junto a la cama.

-La una con quince.- Los hombros de Malfoy se sentían tibios bajo sus manos. Harry sabía que debía soltarlo y levantarse. Debía regresar a la sala y tratar de dormir un poco antes de la mañana.

Pero Malfoy tampoco había quitado sus manos. Aún presionaban ligeramente la piel de Harry, con las puntas sosteniéndole de las costillas, como manteniéndolo en su lugar. Harry no quería moverlo. No quería moverse.

Malfoy no dijo nada, ni abrió los ojos, pero el aire de pronto comenzaba a sentirse más pesado, haciéndole difícil el respirar. La luz del reloj digital parecía más brillante en el oscuro cuarto y Harry podía ver que el cabello de Malfoy estaba desordenado. De algún modo lo hacía ver más atractivo. Harry apretó sus hombros en forma amistosa, para poder alejarse y escapar, más que nada porque los hombros de Malfoy estaban desnudos, lo que significaba que su torso estaba desnudo, y posiblemente el resto de su cuerpo, y el solo pensarlo le hacía más difícil el obtener los niveles correctos de oxígeno.

-Yo… yo sólo me…

Las manos de Malfoy lo agarraron con más fuerza.

-No te vayas todavía,- susurró. Cuando Harry se detuvo, añadió: -Fue una mala esta vez. Estaré bien en un momento, pero a veces es bueno… reafirmarme que las pesadillas no son reales. Probablemente puedes adivinar de qué se trataba la mía.

Harry tragó al recordar las incontables noches cuando se despertaba gritando, enderezándose de golpe sobre su cama y mirando la oscuridad, deseando el toque de otro ser humano que lo devolviese a la realidad. Su corazón se sacudió. Voldemort podría estar muerto, pero a veces su legado de dolor continuaba.

-Sí,- susurró Harry.- Sí, está bien.- Se inclinó hacia abajo, intentando darle a Malfoy un apretón confortante e impulsivo, pero el movimiento hizo que las manos de Malfoy lo soltaran de las costillas y se enroscaran por detrás de él, acercándolo más. Sus codos golpearon la cama, uno a cada lado de Malfoy, y se hundió en el suave colchón, haciendo que su pecho chocara con el de Malfoy. Era completamente tosco su intento de abrazarlo, y terminó con su boca presionando la de Malfoy, aunque no estaba muy seguro de cómo había pasado.

Una vez así, era imposible alejarse. Los labios de Malfoy eran suaves y tibios, luego se pusieron húmedos y más tibios, y el beso sorpresa se convirtió en otro, no tan sorprendente; después vino otro. Después del tercero, Harry se relajó, a pesar de que sus latidos se entrecortaban y una parte de su mente trataba de convencerlo de que era una muy mala idea.

Las manos de Malfoy se separaron y recorrieron su espalda al profundizar el beso, cambiando de exploración cuidadosa a algo más intenso y no tan fácil de romper. Harry se dejó llevar por la sensación, rindiéndose a pesar de la pequeña voz que lo urgía a detenerse. ¿Cuánto tiempo había pasado? Mucho como para que le importase en ese momento, pero lo suficiente como para preguntarse si alguna vez se había sentido tan bien.

Harry se separó para poder respirar. Jadeó y luego trató de hablar, buscando entre sus pensamientos inconexos algo coherente.

-No hables,- dijo Malfoy y lo besó de nuevo.

La libido de Harry decidió que era un buen consejo, así que cedió, apretándose contra Malfoy y explorando su caliente boca mientras las suya era explorada por una lengua ansiosa.

Las manos de Malfoy no estaban quietas: se deslizaban dentro de los bóxers de Harry, repasando deliciosamente su trasero, acercándolo aún más. La rara posición de Harry estaba incorrecta; necesitaba moverse. Terminó el beso y se separó de su agarre lo suficiente como para sentarse a horcajadas sobre Malfoy, y ¿acaso eso no fue infinitamente mejor? Sintió la polla de Malfoy, dura y tibia, bajo la suya propia, causando que se endureciera aún más.

Harry se inclinó para besarlo de nuevo y pudo hacer que sus manos vagaran libremente, tocando el suave pecho de Malfoy hasta que alcanzó sus pezones. Harry los jaló un poco y sintió una sacudida de placer cuando Malfoy gimió y se movió debajo de él.

Repitió el movimiento y movió también sus caderas, pasando sobre la polla de Malfoy y ganándose un grito ahogado. "Maldita sea", pensó Harry, "me voy a correr sin siquiera tocarlo". Determinado a no dejar que eso sucediera, movió la mano por el abdomen plano de Malfoy, a pesar del ángulo tan incómodo, y la metió en su pantalón para envolver la cabeza de su polla.

-Oh, sí. Se siente bien,- murmuró Malfoy mientras lo besaba. Su mano bajó aún más, deslizándose por el trasero de Harry para pasar por entre sus nalgas y tocar delicadamente sus testículos.

Sus ropas, aunque eran pocas, se volvieron una molestia.

-Quítatelo,- dijo Harry, pudiendo decir esa simple palabra entre los besos voraces de Malfoy y la lujuria revolviendo su cerebro.

Una de las manos de Malfoy dejó su trasero para estirarse y alcanzar la varita que Harry había dejado caer sobre la mesa antes de despertar a Malfoy. Harry sintió por un momento su alarma de auror al darse cuenta que se había permitido estar desarmado, pero en ese momento sintió el hechizo, dejándolo desnudo, así como a Malfoy.

-Lindo hechizo,- admitió, y puso su polla desnuda sobre la de Malfoy antes de envolver ambas con su mano.

-Ha sido de utilidad varias veces,- admitió Malfoy.

Harry lo besó de nuevo y siguió masturbándolos mientras la mano de Malfoy soltaba la varita y regresaba a su trasero. Sus yemas repasaron ligeramente su perineo y sus testículos, haciendo pequeños círculos alrededor de su entrada, provocando un derroche de sensación que casi lo hizo ver estrellas. Harry jamás había sido follado, pero no estaba seguro de si podría decir que no si Malfoy seguía haciendo…

-Te quiero dentro de mí,- susurró Malfoy.

-Sí.

Otro hechizo rápido hizo que Malfoy jadeara contra los labios de Harry y la mano de éste lo encontró resbaladizo y abierto: dos de sus dedos se metieron con facilidad. Harry maldijo suavemente contra la boca húmeda de Malfoy, temblando con necesidad.

-Hazlo ahora,- dijo Malfoy. -Fóllame.

Harry sacó sus dedos y los usó para dirigir su polla al espacio que habían dejado. A pesar de la facilidad de entrada, se sentía aún muy apretando. Increíble, en realidad, y aunque había pasado mucho tiempo, Harry pensó que tal vez había sido la mejor cosa que había sentido jamás, en especial cuando Malfoy movió sus caderas y Harry se metió aún más.

Al parecer, Malfoy lo quería duro, rápido y rudo. Harry no tenía problema con eso: ya se le estaba haciendo difícil contener su orgasmo. A pesar del casi brutal ritmo de Harry (se preocupó un poco por la solidez de la cama), la boca y las manos de Malfoy no se dejaban de mover. Mordió y lamió los labios de Harry, murmurándole palabras de aliento entre jadeos… "Sí, sí, ahí, así, bien Potter, joder"…, y sus manos se enroscaron y deslizaron por la piel de Harry, moviéndose sobre sus hombros, espalda, trasero, haciendo que Harry enloqueciera por completo.

No podía alcanzar la polla de Malfoy en esa posición, pero al rubio no parecía importarle; su necesidad de besar parecía más grande que la de que lo tocaran, al menos por el momento, y aún estaba muy duro, verificado por las miradas rápidas de Harry entre beso y beso.

Malfoy dejó de besarlo e hizo la cabeza para atrás. Sus manos se detuvieron, solo para agarrar el trasero de Harry e incitándolo a un frenesí aun más veloz, respirando con dificultad. Harry estaba acercándose tanto. Se apoyó en un brazo cansado y envolvió su polla con la mano, acariciándolo solo una vez antes de que Malfoy soltara un grito agudo.

Líquido caliente se derramó por la mano de Harry, lubricando sus movimientos, y la presión alrededor de su polla se incrementó, llevándolo al borde. Sus dedos de los pies se enroscaron casi dolorosamente y se mordió los labios para evitar gritar, pensando en que estaban en un hotel con las paredes potencialmente delgadas.

Varias estocadas más lo dejaron completamente agotado y se tumbó sobre Malfoy en una pila de miembros sudorosos y con hormigueo. Los brazos de Malfoy lo rodearon, apretándolo fuertemente y transformando la inevitable incomodidad en algo extraño y casi dulce.

Harry le besó el cuello y lo agarró con fuerza, sin querer moverse, y definitivamente sin querer que la realidad los interrumpiera. Era mejor pensar en nada, respirando la esencia de Malfoy y sintiendo el toque de sus dedos por la espalda.

"Maldita sea, ¿qué he hecho?"

La pregunta se elevó sobre su neblina de dicha absoluta, haciendo que la tensión regresara a su cuerpo. Tragó con dificultad y escuchó el sonido de sus respiraciones, no tan sincronizadas, en el silencioso cuarto.

-Solo duérmete,- dijo Malfoy por fin. –Lidiaremos con esto en la mañana, ¿te parece?

-Sí, de acuerdo,- susurró Harry. Sin molestarse en moverse de su posición, cerró los ojos y, sorprendentemente, se durmió casi al instante.

Continuará…


(1) Los encargados de borrar la memoria. Pero, me queda la duda si lo expresan así en los libros… No lo recuerdo.

(2) Hay muchas imágenes de esta sopa que de hecho se ven apetitosas, pero yo paso, muchas gracias…

(3) La Coreopsis, también llamada Calliopsis, es una especie floral que está relacionada a la familia de los girasoles.

(4) La Cephalanthera austiniae es la Phantom Orchid. Sin embargo, no encontré ninguna traducción para tal nombre, pues la "orquídea fantasma" es otra totalmente diferente.


En el siguiente capítulo:

-¿Crees que los que me atacaron anoche eran parte del circulo de contrabandistas? ¿Quién más sabe que estás aquí?-preguntó Draco, más que nada para llenar el silencio y darse un motivo para mirar a Potter de perfil de vez en cuando.

-No lo sé, pero es lo más probable. El departamento de aurores sabe que estoy aquí, por supuesto, pero nadie más. El ataque es una buena señal.

-¿Una buena señal?

Potter asintió.

-Muy poca gente sabe que estoy aquí, así que solo puedo asumir que alguien me vio y me reconoció, lo que significa que debía ser alguien de allá en Inglaterra. Los únicos que podrían conocer mi rostro, y estar dispuestos a atacarte por información. Bueno, de seguro son a los que estoy persiguiendo. Suena lógico, ¿no?

Draco estuvo de acuerdo, habiendo llegado a la misma conclusión.

-Al parecer, te conocen, lo que es curioso,- continuó Potter.