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Capitluo 2: La familia de Tonks

–Por allá– indicó Tonks señalando la tercera fila de asientos.

Se abrieron paso entre la gran cantidad de magos y brujas que habían asistido al funeral y tomaron asiento. Podía sentirse ese aire melancólico, podía acariciarse la despedida.

De pronto la profesora McGonagall apareció seguida de un grupo de alumnos donde se encontraban Harry, Ron, Hermione y Ginny.

La calidez del sol acaricio su cara al salir al patio. Un pasillo se abría en el centro de ellas hasta llegar a una mesa de mármol, todas las sillas estaban colocadas hacia ella. Era el día de verano más hermoso.

Una extraordinaria cantidad de gente ya se había sentado en la mitad de las sillas, andrajosos y listos, viejos y jóvenes. Muchos de ellos Harry no los reconocía, pero había unos pocos a los que si, incluyendo a los miembros de la Orden del Fenix: Kingsley Shacklebolt, Ojoloco Moody, Tonks, su cabello milagrosamente había vuelto a ser rosa brillante, Remus Lupin, con quien parecía que Tonks se tomaba de la mano, El Sr. y la Sra.

Weasley, Bill sostenido por Fleur y seguido por Fred y George, quienes usaban chamarras negras de piel de dragón. También estaba Madame Maxime, que ocupo dos y media sillas para ella, Tom el dueno del Caldero Chorreante, Arabella Figg, la vecina Squib de Harry, la bajista del grupo de Las Brujas de MacBeth, Ernie Frang, conductor del autobús noctambulo, Madame Malkin, de la tienda de capas en el callejón Diagon, más gente que

Harry apenas si conocía de vista tales como el barman del Cabeza de Puerco y la bruja que empujaba el carrito de dulces en el Expreso de Hogwarts. Los fantasmas del castillo estaban también, casi invisibles por la luz brillante del sol, visibles solamente cuando se movían, brillando insubstancialmente en el aire.

La gente susurraba entre ellos, sonaba como la brisa en el pasto, pero el canto de los pájaros era mucho más fuerte por mucho. La muchedumbre continuaba llegando.

Los profesores se sentaron al fin. Harry pudo ver a Scrimgeour luciendo grave y digno en la primera fila, con la profesora McGonagall. Y se preguntó si Scrimgeour o alguna de aquellas importantes personas estaban realmente consternadas por la muerte de Dumbledore. De pronto un sonido llamo su atención y olvido su desagrado por el ministerio al empezar a buscar alrededor de la fuente cercana a él. Y no fue el único, muchas cabezas estaban volteadas buscando, un poco alarmadas.

Lupin volteó a ver aquellas criaturas, un coro de sirenas cantaba en un lenguaje extraño que no entendió, sus pálidas caras onduladas, el cabello de tono purpura flotando alrededor.

Tonks apartó la vista de las sirenas y vio a Hagrid quién iba caminando lentamente hacia el pasillo entre las sillas. Estaba llorando en silencio, su cara estaba llena de lágrimas, y en sus brazos, envuelto en un terciopelo morado con estrellas doradas, llevaba lo que parecía era el cuerpo de Dumbledore.

Las lágrimas resbalaron por las mejillas de la consternada metamorfomaga, Lupin le dedicó una mirada y la abrazó fuerte hacia sí.

Hagrid colocó el cuerpo con cuidado sobre la mesa y ahora regresaba por el pasillo, sonándose la nariz con gran estruendo, lo cual dibujo miradas de escándalo en los rostros de algunas personas. A Tonks le parecía demasiado noble, sabía lo apegado que el guardabosques era del Director, si ella que, no tuvo la fortuna de convivir tanto con Albus se sentía tan vacía, no se imaginaba cómo podría estar Hagrid.

En ese instante la música paró. Un pequeño hombre en túnica negra, se había levantado de su lugar y se paraba frente al cuerpo de Dumbledore.

Comenzó su discurso –Albus siempre fue un hombre de espíritu noble... que dio una gran contribución intelectual, y su grandeza de corazón era enorme.

Se escuchó un sonido suave en el agua, las sirenas habían roto la superficie del agua para escuchar.

El ex Profesor dirigió la mirada hacia el bosque prohibido. Los centauros habían venido a entregar sus respetos. No se habían movido hacia el espacio abierto, estaban parados en silencio, medio escondidos en las sombras, observando a los magos, con sus arcos a sus lados.

El pequeño hombre en negro dejo de hablar por fin, y regreso a su lugar. Todos esperaron a que alguien más ocupara su lugar, pero eso no sucedió.

–Pensé que alguien más hablaría–susurró Tonks a Lupin limpiándose las lágrimas.

El volvió la vista hacia el lugar donde yacía el cuerpo del Profesor. Si, quizás Dumbledore merecía muchas palabras más significativas, muchos aplausos y conmemoraciones pero, de cierta forma ya no serviría de mucho, el Director estaba muerto, y todo lo que pudieron haberle dado, a su punto de vista debió ser en vida. Aunque el ex profesor estaba seguro que, Dumbledore estaba consciente de los importante y lo querido que había sido entre la comunidad mágica.

Entonces muchas personas gritaron. Brillantes y blancas flamas hicieron erupción alrededor del cuerpo de Dumbledore y la mesa en la que se encontraba: cada vez más altas se elevaban, oscureciendo el cuerpo. El humo se levantaba en espirales hacia el aire haciendo formas extrañas.

Ante los ojos de todos apareció una tumba de mármol, encasillando el cuerpo de Dumbledore y la mesa sobre la que estaba descansando.

Hubo algunos llantos más, mientras que una lluvia de flechas paso quebrando el aire, pero cayeron lejos de la multitud.

Harry supo que era el tributo de los centauros, los vio volverse y alejarse de nuevo hacia los fríos árboles. De igual manera las sirenas lentamente se hundieron en el agua y se perdieron de vista.

Los asistentes comenzaron poco a poco a levantarse de sus lugares en silencio. Se sentía un ambiente de mucho respeto que sin duda hacia recordar a lo que la presencia del Profesor Dumbledore irradiaba.

Sin embargo Lupin estaba absorto del lugar, lo único en que podía pensar era en los padres de su futura esposa y lo que les esperaba en unos momentos. Cuando le había pedido matrimonio no habia reparado en el detalle de que tendrían que ir a pedirles permiso. Aunque Tonks no lo llamaba de esa forma.

–No vamos a pedirles PERMISO, Remus– había dicho la chica de pelo rosa con énfasis en aquella palabra– sólo vamos a ir a hablar con ellos para decirles que queremos casarnos, ya soy económicamente independiente y estoy lo suficientemente grande como para que tengan que darme permiso o no de lo que quiero hacer

Pero él no estaba tan seguro de aquello. Después de todo Tonks seguía viviendo bajo el techo de sus padres muy a pesar de que ya trabajara y fuera mayor. El problema era que la hija única y consentida de los Tonks iba a casarse con un hombre al que toda la comunidad mágica rechazaba por ser un licántropo, estaba desempleado y era varios años mayor que ella. Las cartas no le auguraban una buena fortuna en ese ámbito.

Caminaron por los terrenos de Hogwarts tomados de la mano. Tonks iba demasiado alegre para su gusto, como si se dirigiera a la fiesta por la cual espero semanas, pero él estaba vuelto un manojo de nervios. La noche anterior no había dormido nada pensando en qué iba a decirles a los señores, sabia que su fuerte era la seriedad pero esperaba que los nervios no le jugaran mal, además de que todas las conversaciones que pudo ensayar en su mente se le hacían un completo disparate en esos momentos.

Se desaparecieron en Hogsmeade rumbo a la casa de Tonks. Cuando estuvieron de pie nuevamente estaban parados en el rellano de la casa, frente a la puerta.

Lupin tomó aire y Tonks le besó la mejilla animándolo. Pero obviamente era más difícil para él.

Tonks sacó su llave y giró la perilla de la puerta.

–Vamos, entra–Dijo ella en en voz baja cuando vio a Lupin petrificado en el marco de la puerta, el licántropo tenia una lucha campal interna sobre si mover primero el pie derecho o el izquierdo.

Entraron y él cerró la puerta tras de si, Tonks le gritó a sus padres desde el recibidor, le tomó la mano a Remus y le dio un apretón queriendo transmitirle seguridad.

–¡Mamá ya llegué!–Gritó desde donde estaban

–Estoy en la cocina hija ¿Por qué no pasas?– se oyó a lo lejos la alegre voz de Andrómeda

–¿Está papá?–preguntó Tonks con un acentito de curiosidad

–Si está en la sala ¿Por qué?

Tonks le dedicó una mirada a su prometido antes de contestar.

–He venido con Remus, queremos hablar con ustedes.

Y la última frase de Tonks ya no obtuvo respuesta, lo cual no era un buen indicio según Lupin.

–Vamos a la sala.

Tonks lo llevaba jalándolo de la mano, dirigiéndolo a la sala que estaba a pocos metros de donde se encontraban.

Aquella habitación bellamente decorada (quizás obra de Andrómeda) tenia un tapiz de franjas azules y blancas, del estilo parecido que las habitaciones de los hermanos Black. Cuando ambos entraron al lugar los padres de Tonks ya estaban sentados juntos y con cara de confusión.

Los futuros esposos se sentaron en el sillón de enfrente, quedando cara a cara.

Andrómeda una mujer que de por si irradiaba autoridad tenia los labios apretados, con esa expresión se parecía mas de lo habitual a Bellatrix Lestrenge. Por su parte Ted miraba a su hija sin comprender lo que estaba pasando.

El momento decisivo había llegado. Hubo un silencio de expectación por unos minutos hasta que la señora Tonks lo rompió.

–¿Y bien hija? ¿Sucede algo?–Dijo con preocupación. Lupin observó que madre e hija formulaban esa misma pregunta cuando se encontraban nerviosas y a la expectativa, y hasta tenían los mismos gestos al hacer la interrogante.

–Pues… hemos venido para…

El ex profesor puso una mano en la rodilla de Tonks y la miró indicándole que él debía hablar. Ella asintió.

–Bueno, le propuesto matrimonio a Nymphadora y ella ha aceptado–Dijo con seguridad

Tonks asintió con una sonrisa plena en el rostro. Estaba un poco sorprendida del hecho que Remus hubiera preferido hablar, dado que el mas nervioso de los dos había sido él, pero sabia lo serio que podía ponerse y era obvio que estaba haciendo un gran esfuerzo por agradarles a sus papás.

Los señores se miraron uno a otro, evidentemente sorprendidos.

–No comprendo Nymphadora, me habias contado que sentías algo por Remus, pero nunca me dijiste que ya habían empezado a salir ¿y ahora vienes a decirnos que vas a casarte?–

–Verás mamá, nunca fuimos novios formalmente, por eso no te lo dije, habíamos tenido problemas en decidir si salíamos o no, dada…

–La condición de Remus…–completó Ted Tonks con seriedad

Lupin sabia que iban a llegar a ese punto tarde o temprano, y ya era mas que inmune a las palabras de la gente, mientras Tonks lo quisiera ya no había nada que le importase.

–Fui yo quien estaba renuente a que tuviéramos algún tipo de relación, dado a lo que usted ya mencionó, entiendo su postura, lo sé, sé lo que piensan de mi y lo que represento para la sociedad, pero lo que tengo que decir a mi favor es que estoy muy enamorado de su hija y sé que ella también de mi y queremos estar juntos; estoy consiente que sonará a una locura que ya decidamos casarnos pero, no necesito una relación de años para saber que Nymphadora es con quien quiero estar, fui yo quién le propuso matrimonio ayer sin previo aviso, y puedo decirles con seguridad que no fue un impulso o algo de lo que vaya a arrepentirme, por eso hemos venido a hablar con ustedes

–Prácticamente han venido a informarnos de su decisión, mas no a pedirnos permiso, ¿No creen que es muy precipitado?–Sentenció la señora Tonks con amargura

–Mamá, perdón pero ya estoy algo grande como para pedir permiso, quiero casarme y sólo hemos venido a pedirles su bendición, estamos seguros de lo que queremos y no creo necesario que pidamos permiso, ambos somos adultos.

Aquello pareció ofender tanto a Andrómeda que ya no pudo refutar nada. El papá de Tonks los miraba con disgusto.

–Tonks quiero hablar contigo a solas

–Lo que tengas que decirme hazlo frente a Remus, Papá

Tonks tomó la mano de Lupin con fuerza. Él estaba admirado, había visto antes lo valiente y decidida que era Tonks, pero el comportamiento que tenia en esos momentos, le daba a él también fortaleza para defender el amor de ambos.

–Bien– suspiró Ted derrotado– No tengo nada en contra de ti Remus, pero hija quiero que pienses bien las cosas, no se conocen lo suficiente cómo para saber si quieren pasar el resto de su vida juntos, no me parece adecuado que hablen de matrimonio cuando ni siquiera han salido como pareja, además es algo peligroso, Tonks –se acercó un poco más hacia delante como si eso hiciera que sólo su hija lo escuchara– Él es un hombre lobo.

Lupin estuvo apunto de hablar cuando Tonks se puso de pie. Estaba atónita con el comportamiento de sus padres. Antes de ir a verlos, había estado irradiando felicidad porque sabía que sus padres entenderían, sabia que cuando los vieran juntos comprenderían el amor que se tenían. Pero se había equivocado esta vez, aunque nunca lo hubiera imaginado. Aun si el mundo les daba la espalda ella amaría a Lupin, y defendería los sentimientos de ambos, hasta de sus propios padres.

–De verdad no puedo creerlo, ¿Por qué se comportan de esta manera?– Los miró severamente Ustedes me enseñaron a no juzgar ni menos preciar a las personas, fueran lo que fueran, por eso es que no necesito pensar nada mas, yo amo a Remus tal y como es y no lo considero peligroso, cuando llegue la fecha de transformación nos mantendremos alejados pero salvo todo lo demás estaremos juntos , quiero casarme y formar una familia con él, y no es ningún capricho mío, Remus es una buena persona, es todo lo que yo quiero ¿Por qué no pueden entenderlo?

Lazó aquella pregunta al aire ya que sus padres miraban a diferentes direcciones. El ambiente llegó a su punto máximo de tensión

–Mamá, cuando te cásate con Papá toda la familia estuvo en desacuerdo y te dieron la espalda, excepto Sirius, pero a pesar de eso te casaste porque lo amabas, ustedes están haciendo lo mismo conmigo, y ¿saben una cosa? estoy segura que si mi tío viviera él nos apoyaría sería el primero en estar felices por nosotros dos… pero desgraciadamente esta muerto. Nos casamos en dos semanas, me gustaría que fueran porque son muy importantes para mí, pero si no es posible la boda seguirá sin ustedes. Vámonos Remus.

Ella le hizo señas con la cabeza para que la siguiera, y salió de la sala. Remus le dedicó una ultima mirada a los padres de Tonks.

–Sé que soy peligroso para ella estoy consiente pero nunca le haría daño, amo a Nymphadora, ojalá puedan comprender que lo que mas la haría feliz es verlos en nuestra boda.

Los señores Tonks lo mirarón con seriedad, pero ya no era una mueca de repulsión, mas bien estaban impactados por lo que la metamorfomaga acababa de decirles. Podía jurar que era la primer pelea de ese tipo que tenia la familia, pues Tonks siempre había sido una hija ejemplar, y por una parte se sentía mal por ser el culpable de aquel incidente.

Había salido mal, aunque había dicho todos sus argumentos y Tonks también. No quedaba nada más, sólo confiar en que recapacitaran.

Salieron de la casa e inmediatamente Tonks lo tomó de la mano, a los pocos segundos ya se encontraban de pie en medio del comedor de la casa del licántropo.

Ella lo miró con un poco de tristeza.

–¿Aún quieres que nos casemos?–pregunto él. La veía algo afectada y quizás ella quería tiempo para meditar.

–Claro que quiero–la sonrisa se volvió a reflejar en su cara– Es sólo que están siendo muy injustos y te están haciendo lo mismo que los Black le hicieron a mi papá, y ellos… ellos me enseñaron a no tenerle miedo a nadie y a respetar a cualquier criatura mágica, eso es todo, me cuesta creer que se pongan en ese plan.

Lupin la cubrió entre sus brazos.

–También tienes que ponerte a pensar que eres su única hija y que esto es muy repentino y claro que yo soy un hombre lobo, ningún padre querría a alguien como yo para su hija, Tonks… ¿De verdad me quieres? ¿aunque no tenga nada?–Preguntó tímidamente

– En verdad te amo, con todo lo que tienes y sobre todo con lo que eres.

Aún no se había acostumbrado a aquellas palabras, aunque ese día las había escuchado demasiadas veces; todo parecía un sueño demasiado bueno para que fuera real y lo había comprobado en casa de Tonks. Al igual, Lupin también habría deseado que las cosas no se pusieran tan difíciles, pero ni eso le quitaba el nerviosismo y la emoción por la boda. Iba a casarse, y eso aun sonaba un poco inverosímil. Todos los sueños de formar una familia que en su juventud había desechado, volvían a él, materializados en Tonks.