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Capitulo 3: El gran día

Aquella tarde después de hablar con sus padres, Tonks no quiso regresar a su casa; se sentía decepcionada y triste, y pensó que quizás sus padres también necesitaban estar solos y pensar las cosas con calma.

Lupin acariciaba suavemente la mejilla de la bruja. Después de una taza de café y galletas, se había quedado profundamente dormida en sus brazos. La miraba dormir, y la veía tan frágil, y tan hermosa a la vez, se imaginaba así con ella durante todas las noches de su vida, sintiéndola suya, entre sus brazos.

Habían acordado que al día siguiente iría a su casa a empacar sus cosas, y en la noche empezarían a mover las cajas de la casa de Tonks a la de Lupin. Querían estar completamente instalados antes de que se llevara a cabo la boda aunque no necesariamente la metamorfomaga se mudaría esa misma noche con él, estaría en casa de sus padres hasta el día del compromiso nupcial.

Durante esa semana la auror no tuvo grandes pláticas con sus padres, la tensión en el ambiente entre ellos 3 era tal que su padre terminaba huyendo y su madre ignorándola, por lo tanto ella pasaba más tiempo en su habitación y de compras que en su casa.

Entre los preparativos y la limpieza de la casa de Lupin, el tan ansiado día llegó….

–Es una pena que Harry no esté, a pesar de que no lo demuestra, sé que el chico es importante para Remus, de cierta forma le hace sentir que sus amigos están con él.

–Lo sé querida, pero no podemos esperar a ir por él y después hacer la boda, tienes que aprovechar que Remus esta entusiasmado con esto. Cuando vayamos por Harry dentro de una semana, las cosas se van a poner peligrosas de ahí en adelante y dudo mucho que tengamos tiempo libre para una fiesta–

Molly peinaba el cabello de Tonks; la muchacha había decidido dejárselo rosa, después de todo asi la había conocido su futuro esposo. Estaba radiante de felicidad, no sentía nervios, sino emoción, todo había sido tan rápido que de alguna forma lo hacia perfecto.

Cuando la señora Weasley terminó de recogerle el cabello en un elegante moño, la novia se echó el último vistazo en el espejo. No podía recordar ninguna ocasión en la que hubiera lucido tan arreglada, y sin su característico estilo rockero. Pero era su boda y quería sentirse hermosa y quería gustarle. Ese pensamiento la emocionaba, moría por ver la cara de Lupin cuando la viera salir enfundada en aquel elegante vestido blanco.

Se asomó por la ventana y pudo ver que la pequeña carpa que habían colocado los pelirrojos ya estaba casi llena, al parecer los pocos invitados habían llegado temprano, pero para su tristeza sus padres no se encontraban en ninguna de las filas y se acercaba el momento de salir.

Alguien tocó la puerta.

–Si no eres Remus, adelante–Dijo Tonks divertida.

–Soy yo, Arthur.

Abrió la puerta y observó a la muchacha con una gran sonrisa, dándole su aprobación. Estaba seguro que el novio iba a morirse.

–Han llegado todos, tienes que bajar–Le dijo con ternura

–Quiero pedirte un favor Arthur, mis padres… bueno emm… no han llegado y pues emm… ¿Podrías entregarme tú? Sé que ya son demasiados favores pero…–

–Sería un honor.


Lupin miraba hacia afuera desde la ventana de la cocina. Sentía cada uno de sus latidos, pum pum. El corazón le avisaba que estaba vivo, que ese momento era real. La boca se le secó. El último invitado ya se había sentado en su lugar, lo cual quería decir que en pocos minutos tendría que salir.

Observó las mesas que estaban colocadas un poco más lejos del área de la ceremonia. Tenían un hermoso ramo de flores con unas mariposas encantadas especialmente para que volaran arriba del adorno, obra por supuesto de Molly. Tragó saliva, los señores Weasley acaban de bajar del cuarto donde Tonks se estaba arreglando, se había acabado el tiempo.

–Todo estará bien Remus–Le dijo Arthur dándole una palmadita en el hombro

Él, sólo pudo dedicarle una sonrisa tímida. Ni siquiera los nervios que sintió en casa de Tonks se comparaban con los de ese momento.

–Tranquilo querido, es hora de que salgas–Le dijo Molly con su ya acostumbrado tono maternal

Molly salió hacia el jardin y fue directamente a colocarse en la primera fila de las sillitas blancas que habían colocado, pero Arthur no la siguió, por el contrario se dirigió a la salita por donde Tonks saldría a la ceremonia.

Tanto él como Tonks sentían honrados, que mejor elección de padrinos que las personas que los apoyaron antes y durante su relación, los que siempre los alentaron, que mejor ejemplo de familia podían tener que los Weasley. Por otra parte lamentaba el hecho de que Harry no se encontrara ahí, pues el muchacho era lo mas cercano a sus 3 grandes amigos: James y Lily en uno sólo, y la esencia y coraje de Sirius. Se entristecía un poco al recordarlos, casi podía imaginar lo que le dirían en esos momentos…

James y Lily serían los más felices por él, y quizás estarían ahí en primera fila junto a Harry como una hermosa familia; Sirius con quién terminaría irónicamente emparentado, se burlaría de todas las veces en las que él le había dicho que no visualizaba la palabra matrimonio en su futuro, y en las que había argumentado que ya se había resignado a estar solo, pues ninguna mujer en sus cabales estaría con él. La vida era caprichosa, quizás a él, quien toda su vida tuvo menos esperanzas que sus amigos, le tocaba ser feliz por todo lo que les faltó a ellos.

Lupin jugaba con sus manos mientras iba de un lado a otro frente a la puerta; el pánico comenzaba a apoderarse de él, no le agradaba ni un poco la idea de que todas las miradas fueran sobre de él.

Suspiró y se alisó el traje negro. Sintió el suave tacto con la tela y se orgulleció de haberlo comprado con sus ahorros, nunca había usado nada tan elegante pero le alegraba que el sueldo de ex profesor hubiera servido.

Trató de despejar su cabeza de tantas emociones y pensamientos encontrados que lo abordaban sin previo aviso, se tranquilizó un poco, se acomodó con delicadeza la rosa que llevaba en el ojal de su traje, se armó de valor y salió para colocarse en su lugar. A pesar de los nervios, al poner un pie fuera automáticamente una tímida sonrisa se dibujó en su rostro. Todos los miembros de la orden lo miraban, y le devolvían la sonrisa, parecían muy felices, en primera fila Molly y Ginny, junto a ellas Ron, Fred y George y un poco más atrás; pudo ver a Ojoloco y Kingsley. Fleur y Bill se habían acomodado junto a Hagrid, Xenopillus Lovegood y Luna. Al llegar miró al mago que ofrecería la ceremonia, bajito y de cabello ralo, que había presidido el funeral de Dumbledore, parecía alegre. Ahora el Show le pertenecía a la novia y en ese momento en que los nervios aminoraban un poco, se daba cuenta que estaba ansioso por verla.


Tonks sonreía triunfal con las manos en la cintura, había conseguido bajar las escaleras sin tropezarse, quebrar algo o caerse, pero aún rezaba para que al desfilar por la alfombra del altar no sucediera nada que pudiera arruinar su elegante vestido pomposo.

Fue hasta la sala y el señor Weasley le ofreció el brazo.

–Es increíble que esto esté pasando–dijo ella extasiada moría por salir, por verlo.

–Respira hondo… es hora, vamos…

–Espera Arthur–Dijo una voz

Ambos se giraron. Ted Tonks apareció detrás de ellos.

–Quiero entregarla yo, si no es problema

–Por supuesto que no

Arthur le cedió el brazo de Tonks y salió con prisa hacia el jardín.

–Papá…–susurró la novia

Él se la miró a los ojos y despejó el fleco de la frente para poder observarla con más detenimiento.

–Te ves preciosa– Le dio un beso en la frente –Sabes… Te pareces tanto a tu madre en el día de nuestra boda.

Ted esbozó una sonrisa. Detrás del maquillaje que la embellecía aun más, estaba su única hija, y en ese momento fue consiente de que estaba apunto de entregarla; alguna vez se imaginó en esa posición, casando a su hija y la realidad no le hacia justicia, no era como él lo pudo imaginar.

–Nymphadora… cuando eras pequeña, imaginaba que este momento iba a llegar un día– Vaciló ante la mirada serena de su hija– Tu madre y yo… no estamos muy de acuerdo con esto y en especial ella, ya sabes como es, está algo afectada y molesta, discúlpala si hoy no está muy entusiasta –Tonks se entristeció al oír eso sobre su madre, sabia perfectamente que estaba enojada– pero tu lo amas y, no queremos interferir en tu felicidad, respetamos tu decisión, pero nosotros…–Ted Suspiró y la miró un poco melancólico.

–Papá, sé perfectamente lo que querían, lo sé, y sólo quiero que sepas que Remus es, es él. No hay más, en verdad lo amo. Les agradezco por respetar la decisión que hemos tomado. Espero que con el paso del tiempo tu y mamá puedan darse cuenta del buen hombre que Remus es–

Ted asintió y le ofreció el brazo. Abrió la puerta y avanzaron hacia el altar.

Al salir la novia, Remus y el pequeño grupo de invitados de la Orden se voltearon hacia ellos. La atención ya no era sólo para él y eso era un alivio.

El corazón golpeaba su pecho cada vez mas fuerte conforme Tonks y su padre avanzaban hacia él. Todo comenzó a temblarle. No se sentía capaz de articular palabra en ese preciso momento, toda su atención era para ella.

No era un hombre que le encantara demostrar sus sentimientos en público ni que fuera muy expresivo, pero no podía evitar sonreírle un poco a la novia.

Tonks podía ver la cara resplandeciente de su prometido a lo lejos, Remus se notaba nervioso pero esa pequeña sonrisa que se asomaba en su boca le aseguraba que su futuro marido no iba a salir corriendo.

Ted y Tonks se detuvieron frente a él y este le entregó a su hija inclinando levemente su cabeza en forma de saludo respetuoso.

Él tomó la mano de la novia y ella le sonrió. Hubiera querido besarlo en ese momento.

El mago comenzó la ceremonia.

–Damas y caballeros, hoy nos hemos reunido para celebrar la unión de dos almas nobles, quienes han decidió acompañarse a lo largo de toda su vida…

Ambos se miraron. Él permanecía serio, concentrado y quizás luchando con sus nervios internos, pero Tonks sabía que Lupin estaba feliz ya que le sostenía con fuerza la mano, y esas pequeñas acciones eran como él demostraba su amor y su alegría, no hacían falta palabras, no hacia falta nada más…

La ceremonia fue avanzando rápido.

–Por favor, los anillos

Ginny y Ron se pusieron de pie, el pelirrojo sostenía un pequeño cojín negro en donde reposaban los anillos de plata de los padres de Remus y la menor de los Weasley los colocó en las manos de los novios, sonriente.

Los tomaron y se colocaron uno frente al otro.

–La novia puede comenzar–Indicó el mago con un ademán.

Tonks colocó el anillo en el dedo de Remus con cuidado. Entonces lo miró a los ojos y comenzó:

–Remus… yo…–guardó silencio y se mordió el labio mirando al novio, que parecía un poco asustado.

La expresión que Tonks tenia en esos momentos no le agradaba mucho al licántropo, esa mueca de indecisión lo puso en alerta.

Tonks volteó a ver a los invitados que se miraban unos a otros igualmente confundidos al verla dudar sobre los votos.

Esbozó una sonrisa –Creo que la formalidad no va conmigo ¿lo sabes, verdad?– miró a los invitados y luego al licántropo– no me importa que pienses que eres peligroso o mayor que yo, nunca me fije en eso, porque yo se que realmente eres un hombre bueno, estoy segura que quiero pasar lo mucho o poco que me queda de vida contigo, en verdad te amo Remus

Ahora le tocaba a él, y a pesar de que no era muy bueno para evidenciar su sentir, haría un esfuerzo.

–Nymphadora– Por segunda vez en su vida a ella no le molestó oír su nombre completo–Hemos pasado por muchas cosas para poder estar aquí, pero hoy, prometo protegerte y respetarte– Vaciló un poco ante la mirada profunda de Tonks – No soy un hombre de muchas palabras –Ella sonrió, eso lo sabía de sobra– pero, quiero que sepas que quiero estar a tu lado…

Lupin le colocó nuevamente el anillo con el que le había pedido matrimonio a Tonks.

–Remus John Lupin– intervino el mago bajito – ¿Aceptas a Nymphadora Tonks como tu esposa?–

–Acepto–dijo él apretando la mano de la novia la cual enlazaba con la suya.

–¿Nymphadora Tonks aceptas a Remus John Lupin como tu esposo?

–Acepto–Dijo ella sonriendo ampliamente.

–Así pues, los declaro unidos de por vida

Los ahora esposos se miraron ante los aplausos de la Orden y los chiflidos de los gemelos, Tonks se le echó al cuello y como sabia que a su esposo no le agradaban ese tipo de demostraciones sólo le dio un pequeño beso.

Cuando bajaron las escaleritas del altar Tonks se dirigió hacia sus padres, Ted los miraba con cierta ternura escéptica pero Adrómeda tenía la vista clavada en algún lugar del estrado… a pesar de eso Tonks quiso acercarse, pero cuando lo hizo la señora Tonks se paró en seco y desfiló seguida por Ted hacia una de las mesas del banquete.

Molly corrió a felicitar a Lupin y Tonks y los abrazó a ambos.

–Nunca pensé que llegaría a verte casado Remus, soy muy feliz–Dijo la señora Weasley limpiándose las lágrimas con un pañuelito.

–Muchas felicidades–Arthur le dio un fuerte abrazo a Lupin –Les deseamos mayor felicidad del mundo. Ahora que están casados se darán cuenta que no sólo es cuestión de sentimientos, hay que ayudarse y apoyarse en todo momento, vendrán tiempos difíciles y hay que saber superarlos. Sé que van a cuidarse muy bien, que su matrimonio durará para siempre.

–¡Muchas gracias Arthur!–Tonks se le echó a los brazos al señor Weasley con lágrimas en los ojos, agradeciendo sus palabras.

Ojalá sus padres pudieran darle frases de aliento algún día.

Los invitados y los esposos se dirigieron a la carpa y la fiesta comenzó. Después de degustar el banquete, llegó el turno para que Lupin y Tonks iniciaran con su primer baile.

–Ven–Dijo juguetona su esposa

–¿En verdad tenemos que hacer esto?–Contestó el novio mirando a todos los invitados y aterrado con la idea de que sus dos pies izquierdos terminarían por ponerlo en ridículo.

–¿Bromeas? Es la tradición, los recién casados abren el baile, vamos Remus es nuestro primer baile como esposos.

Tonks lo jaló hacia el centro de la pista, se paró frente a él.

–Olvidé como hacer esto hace tantos años–Dijo él tratando de evadir rotundamente la idea de bailar.

–Tu mano en mi cintura y la otra… así– Lo acomodó Tonks ignorando su comentario.

–No sé bailar Tonks–Dijo un poco incómodo.

–Cariño, no necesito que sepas bailar a la perfección, sólo, sé tu mismo y no pretendas nada más

Los esfuerzos habian sido en vano, así que asintió y comenzaron. Al principio Lupin daba pasos torpes tratando de no pisarla, pero comenzaba a molestarse y sentirse muy incómodo, sentía las miradas de todos en la nuca.

–Sólo trata de sentir el ritmo

Iba a confiar en ella.

Alzó la vista y mantuvo la mirada junto con ella, estaba funcionando. Los lentos movimientos de ambos que se acoplaban cada vez más conforme iba avanzando la canción.

Poco a poco los invitados fueron parándose a bailar. Ginny había jalado a su hermano Fred, quien hacia caras chistosas a Tonks a lo lejos, ella soltó una carcajada. Arthur y Molly también se unieron. Los señores Tonks miraban desde su mesa, serios. Tonks lo notó, pero comprendía que había hecho lo posible para que cambiaran de parecer, ahora dependía de ellos y del tiempo.

La metamorfomaga deslizó los brazos sobre el hombro de su esposo, y acortó la distancia entre sus rostros.

–¿Incómodo?–Preguntó ella

–¿Porqué habría de estarlo?

–Por que todos nos miran, y te gusta pasar desapercibido

–Ya me siento un poco más relajado

–Ya hasta aprendiste a bailar

Tonks sonrió al ver que su comentario había provocado un sonrojo en Lupin y colocó su cabeza en el hombro de él mientras giraban al compás de un vals que no podía oír, porque el palpitar de su corazón era cada vez más fuerte.