De vuelta con nueva inspiración que espero me dure jeje. Dabo confesar que escribir este capitulo me llenó de emoción no se porqué, espero les guste y si dejan algún review de antemano muchas gracias…

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Capitulo 5: Los 7 Potters

–¿Ya han llegado todos? –preguntó Moody saliendo de la Madriguera hacía el patio de los Weasley

–Estamos todos Ojoloco –constestó Lupin

El día pactado había llegado y toda la orden estaba reunido, tenía aproximadamente media hora que Hestia y Dedalus habían partido a casa de Harry para otorgarles protección a los Dursley y llevarlos a un lugar seguro, el resto ya no tardaría en irse.

Ese día Tonks estaba más animada de lo común, y para Lupin no era muy dificil imaginar el porqué.

–Sólo faltan Arthur y Hagrid –dijo Kingsley

A lo lejos una figura del tamaño de un árbol caminaba hacia ellos arrastrando algo.

–Hagrid, ten cuidado con esto, sólo accedí por cuestiones de seguridad y porque tu me lo has pedido pero no utilices ese botón si no es necesario, sigo sin estar convencido, y prefiero que no le digas nada a Molly, si algo sale mal…

–¿Qué hay con ese botón? –preguntó Tonks con un dejo de curiosidad

Arthur y Hagrid se miraron pero no emitieron palabra alguna, del manubrio de la motocicleta sobresalia un botón de color morado.

–¿Han dado la pista falsa en el ministerio? –preguntó Lupin y Arthur, Ojoloco y Kingsley asintieron con la cabeza.

–Estoy seguro que a estas alturas quien-tú-sabes piensa que vamos a trasladar a Harry el 31.

–Bien –comentó el licántropo

–Tengan cuidado por favor –dijo Molly que acababa de salir de la cocina –Ginny y yo estaremos esperándolos.

Todos asintieron, Tonks miró a su marido y le tomó la mano.

–¡Todos realicen el encantamiento desilusionador y monten su transporte! ¡Cuando esten listos nos iremos! –anunció Ojoloco

Y la orden partió hacia el número 4 de la Calle Privet Drive en Little Whinging

Un estruendo ensordecedor irrumpió en la tranquilidad del barrio cuando tocaron tierra, pero aquel sonido era imperceptible para los muggles cercanos, por lo cual nadie se inmutó.

Todos decendieron delas escobas y Hagrid de la motocicleta que rechinó al retirarse el gran peso de encima.

La puerta de la casa se abrió pocos segundos despues, y Harry se asomó por ella, Ron y Hermione se le echaron encima, la felicidad estalló en ese precimo momento.

Harry los guió hasta la cocina. Riendo y charlando, algunos se sentaron entre las sillas y sobre las relucientes encimeras de tía Petunia, y otros se apoyaron contra los impecables electrodomésticos.

El muchacho lucía igual o mas emocionado que ellos.

–Creía que estabas protegiendo al primer ministro muggle, Kingsley –comentó Harry

–Puede pasar sin mi por una noche. Tú eres más importante.

–¿Has visto esto, Harry? –dijo Tonks, encaramada en la lavadora, y agitó la mano izquierda mostrándole el anillo que lucía en un dedo.

Lupin sintió como las orejas se le ponían coloradas y permeneció en silencio.

–¿Se han casado? –preguntó Harry mirándola, y luego a Lupin.

La cara de Harry brillaba de alegría pura, y Lupin le dedicó una tímida sonrisa pero no dijo nada, se sentia un poco apenado por el hecho de que su esposa disfrutara comentar la boda con medio mundo y por el que Harry no hubiera podido asistir.

–Lamento que no pudieras asistir a la boda, Harry. Fue una ceremonia muy discreta.

–¡Que alegría! ¡Felici…!

–Bueno, bueno, mas adelante ya habrá tiempo para cotilleos –intervino Moody en medio del barullo, y todos se callaron. Dejó los sacos en el suelo y se volvió hacia Harry–. Como supongo que te habrá contado Dedalus, hemos tenido que desechar el plan A, puesto que Pius Thicknesse se ha pasado al otro bando.

Le explicó que no podían salir de esa casa por medio de la Red Flu, que el Detector aún lo tenia activado por ser menor de edad y si hacían cualquier movimiento el ministerio se enteraría y por consiguiente Voldemort.

–¿Y que vamos a hacer?

–Utilizaremos los únicos medios de transporte que nos quedan, los únicos que el Detector no puede descubrir, porque no necesitamos hacer ningun hechizo para utilizarlos: escobas, thestrals y la motocicleta de Hagrid.

Ojoloco le explicó a Harry las formas en que el encantamiento protector de su madre podían romperse, ellos tomarían la segunda opción… esa casa ya no sería mas el lugar al que él llamara hogar.

–…Muy bien. Pues irás a la casa de los padres de Tonks.

La metamorfomaga esbozó una sonrisa para Harry al oír mención de la casa. Su madre seguía disgustada con ella, aunque ya era menos que antes, su trato no era tan áspero, pero no era el mismo, pero cuando la pareja había acudido a hablar con ellos para hacerles saber el plan, se portaron muy comprensivos y entusiastas con el hecho de que Harry y Hagrid llegaran a su casa, pero salvo eso, no habían hablado de nada más.

Después de que Moody le explicó la idea de los 7 Potters volando en diferentes direcciones y de que Harry se negara totalmente a cooperar, el muchacho tuvo que ceder al ver que tenía las de perder,se llevó una mano a la cabeza y se arrancó varios cabellos.

Después de unos minutos en que los 7 Potters comenzarona vestirse y de que Tonks muriera de la risa con las caras que hacía el Harry original al ver como todos se desvestían despreocupados tuvieron ante si 7 Harry Potters idénticos, con una mochila y una jaula con una lechuza blanca disecada en cada brazo.

–Estupendo –murmuró Moody cuando por fin siete Harrys vestidos, con gafas y cargados con el equipaje se colocaron ante él–. Las parejas serán las siguientes: Mundungus viajará conmigo, en escoba…

–¿Por qué tengo que ir yo contigo? –gruñó el Harry que estaba mas cerca de la puerta trasera.

–Porque eres del único en que no me fío –le espetó Moody, y con su ojo mágico, efectivamente, no dejó de observarlo mientras continuaba–: Arthur y Fred…

–Yo soy George –aclaró el gemelo al que Moody estaba señalando–. ¿Tampoco nos distingues cuando nos hacemos pasar por Harry?

–Perdona, George…

–¡Ja, ja! Solo te estaba tomando el pelo. Soy Fred.

–¡Basta de bromas! –gruñó Moody–. El otro (George, Fred o quienquiera que sea) va con Remus. Señorita Delacour…

–Yo llevaré a Fleur en un Thestral –se adelentó Bill–. No le gustan las escobas.

Lupin miró a la joven pareja y luego a Tonks. Por un momento estuvo tentado en decirle a Moody que iría con ella pero existian dos razones por las cuales no lo habia hecho. La primera, ella era Auror y seguramente terminaría protegiéndolo, pues su esposa tenía mucho más experiencia en ese tipo de aventuras que él. La segunda, la mayoría de los Harrys falsos eran jóvenes apenas cumplían la mayoría de edad, por lo tanto necesitaban protección de un adulto. Además sabía que Tonks en ese preciso momento pasaba por un trance emotivo pre–misión y no le importaría verselas sin su esposo, por lo cual en cierta forma el estaba tranquilo.

–La señorita Granger irá con Kingsley, también en thestral…

Hermione sonrió aliviada a Kingsley.

Al ver como todas las personas repartidas se iban a cercando unas a otras Tonks recorrió con la vista la sala para percatarse con alegría desbordada quién seria su custodiado.

–¡Sólo quedamos tu y yo, Ron! –exclamó Tonks, derribando un sosporte de tazas al hacerle señas con la mano.

"Ups" pensó algo apenada.

–Y tu vienes conmigo Harry. ¿Te parece bien? –dijo Hagrid con cierta aprensión–. Iremos en la motocicleta porque ni las escobas ni los thestrals soportan mi peso. Pero no queda mucho sitio en el asiento, asi que tendrás que viajar en el sidecar.

–Genial –repuso Harry con escasa sinceridad.

Mientras Ojoloco seguía explicándole a Harry algunos otros detalles acerca de Snape y los mortífagos Tonks y Lupin se dirigieron al jardin.

–Ten cuidado –murmuró él acercándole la escoba.

–Lo tendré –prometió ella con una gran sonrisa y dándole un pequeño beso en la mejilla–. Cuídate tambien. Nos veremos en la madriguera Remus.

Él asintió y de pronto se vieron rodeados por los demás miembros de la orden, asi que Lupin fue a ocupar su lugar junto al Harry que sonreía y agitaba la mano que suponía era George.

–¡Atención! –dijo Moody–. Todo el mundo preparado, por favor. Quiero que salgamos todos al mismo tiempo, o la maniobra de distracción no servirá para nada.

Las 4 parejas que iban a viajar en escoba montaron en ellas.

–Sujétate fuerte, Ron –aconsejó Tonks, y Harry se fijó en que su amigo le lanzaba una mirada furtiva y culpable a Lupin antes de sujetarse con ambas manos a la cintura de la bruja.

El licántropo sintió la mirada del pelirrojo clavada en su nuca y se aferró más a la escoba obligándose a concentrarse.

Hagrid puso en marcha la motocicleta, que rugió cómo un dragón, y el sidecar vibró.

–¡Buena suerte a todos! –gritó Moody–. Nos veremos dentro de una hora en La Madriguera. ¡Contaré hasta tres! ¡Uno… dos… TRES!

Tonks se impulsó con un pie y la escoba comenzó a elevarse, el viento les echó el cabello atrás a ambos. Ron se aferró más a la delgada cintura de la metamorfomaga y giró la cabeza para ver como los demás tambien tomaban altura.

Y de pronto se vieron rodeados. Al menos treinta figuras encapuchadas, aparecidas de la nada, se mantenían sus pendidas en el aire formando un amplio círculo en medio del cual los miembros de la Orden se habían metido sin darse cuenta…

–¡Tonks cuidado! –Gritó Ron y lanzó un chorro de luz verde hacia los dos encapuchados que se dirigían hacía ellos envueltos en una llamarada negra.

Tonks viró hacía arriba intuyendo que los seguían, pasaron por en medio de una oscura nube y luego enderezó el camino.

–¡Sujetate Harry! –Gritó la bruja manteniendo la farsa y aumentó la velocidad

Ron se mantenía alerta tratando que el pánico no lo doblegara, pero aún los seguían, un par de minutos después el falso Harry volteó la cabeza, estaban a escasos metros de ellos.

–¡Impedimenta!–Gritó el pelirrojo pero ambos mortífagos se separaron dejando pasar el chorro de luz.

Tonks intentaba distinguir entre las nubes el rumbo que habían tomado, volaban sobre llanos y bosques, no tardó mucho en distinguir el camino correcto, viró hacia la derecha y comenzó a descender zizagueando, los chorros de luz le pasaban rozándo a ambas cabezas y de pronto una carcajada familiar se oyó detrás de ellos.

–Bellatrix…–susurró Tonks apretando la escoba.

Buscó por impulso su varita entre la capa, pero iban a gran velocidad, y no queria arriesgarse a manejar la escoba con una sola mano.

–¡Te cubriré, sigue volando!–Gritó Ron y se dio la vuelta sobre la escoba agarrándose aún de la cintura de Tonks con una sola mano.

La adrenalida corria por todo su cuerpo pero se concentró en esquivar los hechizos sin salirse del rubo a la casa de la tía Muriel.

–¡Protego! –Lanzó Ron y Tonks volvió la vista hacia atrás

–¡Confrígo! –. Una explosión pasó rozándole al los mortífagos y a uno de ellos se le incendió la capa que trato de apagar revelando su identidad: Rodolphus.

Bellatrix lanzó un chorro de luz que Tonks pudo sortear a penas por un pelo y se volvió nuevamente con la varita en mano llena de coraje.

Lanzó chorros y chorros de luz pero ninguno le dio a la mortífaga y Rodolphus ya habia recobrado velocidad y se le unió a esta última.

Ron se estaba desesperando, los motífagos no cedían y no sabía con certeza si estaban cerca de llegar a su destino, pero debían impedir que los siguieran.

Ron blandió su varita frente a él tratando de apuntar a su objetivo.

–¡Desmauis!–Un chorro de luz golpeó a Rodolphus en la cara, éste salió disparado hacía atrás y cayó en picada junto con la escoba.

Bellatrix emitió un chillido de furia y aumentó la velocidad hacia ellos, iba por Tonks, Ron comenzó a lanzar más hechizos y esquivaba los de la mortífaga por un pelo, de pronto en la oscuridad de la noche el rostro de su agresora se desvaneció y sintió como la escoba que iba en picada frenaba poco a poco. Tonks y Ron tocaron suelo y se tiraron jadeando sobre el cuidado pasto de la tía Muriel.

La bruja observó las estrellas brillantes en el oscuro cielo y sólo podía pensar en una cosa…

–Remus… –susurró.

Lupin vio de reojo como Tonks y George se elevaban al mismo tiempo que ellos, George se agarraba fuerte de la escoba detrás de él y comenzaron a volar.

Le tomó dos segundos para distinguir que esas llamaradas negras que se acercaban no eran nubes.

–¿Qué demonios…?- lanzó Lupin desconcertado

–Mortífagos… –susurró George con un dejo de pánico en la voz.

Un segundo despúes se oyeron gritos y chillidos, luces de colores surcaban el lugar y el caos imperó.

Giró bruscamente a la izquiera y como pudo se alejó de ahí sin mirar atrás, no le serviría quedarse a ayudar a los demás, sólo podía confiar en que todos consiguieran salir del nido de mortífagos que los habian estado esperando.

Maldijo por lo bajo al volver la cabeza y comprobar que dos de ellos los seguían. Los chorros de luz comenzaron a pasar por los costados de la escoba e intentaba ir de un lado a otro para repelerlos. George despegó una mano y asió la varita profiriendo varios hechizos.

El camino se le estaba haciendo eterno, y los mortífagos no caían. George se agarraba ahora con fuerza de la capa de Lupin y seguía combatiendo.

–¡No! –lo oyó gritar y el ex profesor volvió la cabeza, tenía a uno de los mortifago a un palmo extendiendo su mano para agarrar al falso Harry e intentar volcarlo de la escoba.

Con un movimiento rápido de su varita contrarestó la cercanía del mortífago con un desmaius que lo dejó fuera de la jugada, pero el que había quedado arremetió contra ellos con mas chorros de luz.

Al divisar el orizonte el licántropo fue consciente de que estaban a punto de llegar a los límites de la protección, creía que iban a lograrlo cuando un Sectumseptra alcanzó a George a un costado de la cara.

Giró nuevamente el brazo para contrarestar el hechizo pero habia sido tarde, George se desvaneció contra su espalda acortando las opciones que tenía.

Encorajinado comenzó a lanzar chorros de luz, uno de ellos le rozó el brazo al oponente y se llevó su capa dejándo entrever su pálido rostro y el grasiento cabello. Remus había soltado ambas manos para detener al gemelo y blandirse en duelo, sin nadie que dirigiera la escoba esta fue en picada. Tuvo que volver la vista al frente apretando los dientes con violencia, sabía que George estaba perdiendo demasiada sangre, retomó el control y siguió virando la escoba de un lado al otro evitando que otro hechizo les pegara y un minuto mas tarde se dio cuenta que habáan entrado a los límites de la proteccion porque Snape había quedado atrás. Bajó de la escoba estrepitosamente, sin perder ni un momento más le pasó una mano por el hombro a George y horrorizado comprobó que al gemelo, que ya perdía el aspecto de Harry, le habían arrancado la oreja, tomó el traslador y rezó porque el pelirrojo aguantara un poco más… rezó porque la segunda pareja en llegar ya estuviera ahí.

Cayeron al suelo mareados por el efecto del traslador y a Lupin le pareció oír la voz de Molly y Ginny. Se puso de pie como pudo dando trompicones, deteniendo a George para llevarlo adentro.

Harry corrió hacia él y le sujetó las piernas a George. Remus no vio a Tonks allá afuera por lo que esperaba que estuviera dentro de la casa, con los demás, tomando una taza de cerveza de mantequilla despreocupada… en verdad lo esperaba.

Entre Lupin y él lo llevaron a la casa, pasaron por la cocina y fueron al salón. Una vez allí, lo tumbaron en el sofá.

Se había equivocado, Tonks no estaba ahí. El corazón le dio un vuelco.

Tan pronto la señora Weasley se inclinó sobre su hijo, Lupin sujetó con brusquedad a Harry por el brazo y lo arrastró hasta la cocina, donde Hagrid todavía estaba intentando hacer pasar su enorme cuerpo por la puerta trasera.

–¡Eh! –chilló Hagrid, indignado–. ¡Suéltalo! ¡Suelta a Harry!

Lupin no le hizo caso.

–¿Qué criatura había en el rincón de mi despacho en Hogwarts la primera vez que Harry Potter vino a verme? –preguntó al muchacho zarandeándolo ligeramente–. ¡Contesta!

–Un… grindylow dentro de un depósito de agua, ¿no?

Lupin soltó a Harry y se apoyó contra un armario de la cocina.

–Lo siento, Harry, pero tenía que asegurarme –se disculpó Lupin–. Nos han traicionado. Voldemort sabía que íbamos a trasladarte esta noche, y las únicas personas capaces de decírselo estaban directamente implicadas en el plan. Podrías haber sido un impostor.

Harry le explicó que Voldemort lo había alcanzado, pues los mortífagos dieron el pitazo al reconocerlo debido a que habia lanzado un hechizo de desarme en contra de Stan Shunpike. A Lupin se le pusieron los pelos de punta del coraje y tuvo que hacer un gran esfuerzo para contenerse y no alzar demasiado la voz, suficiente tenía con estar preocupado porque su esposa no había vuelto y ahora Harry comentaba con pena sus actos de nobleza, eso pudo haberlo costado la vida.

Harry preguntó por George y Lupin le explicó que se pondría bien aunque no podría recuperar la oreja, no podía concentrase bien en las palabras que decía, su mente vagaba hacía la casa de la tía de los pelirrojos.

Se oyó un correteo fuera de la casa. Lupin se lanzó hacia la puerta trasera. Su corazón se aceleró, debía ser Tonks… tenía que ser ella.

Para su pesar Hemione apareció con Kingsley quién extendió su varita apuntandole a la cara.

–¿Cuáles fueron las últimas palabras que nos dijo Albus Dumbladore?

–«Harry es nuestra única esperanza. Confíen en él» –respondió Lupin con serenidad.

El licántropo le explicó a Kingsley y Hermione el estado de George y quién era el culpable de que se encontrara así, después todos guardaron silencio.

Lupin se estaba impacientando, Tonks y Ron debían haber llegado antes que él y George. La imagen de su esposa siendo perseguida por los mortífagos le daba vueltas… apretó los puños, y se le tensó la mandíbula, escudriñó la oscuridad tratando de divisar entre la maleza un punto rosado que se moviera, algún indicio de ella, divisó el cielo pero ahí tampoco había rastro de la metamorfomaga.

De pronto una luz azulada apareció frente a ellos haciendo que los latidos del corazón aumentaran, pero cuando distinguió la figura de Arthur y Fred Weasley supo que algo andaba mal. Impotente, clavó la vista una vez más en el manto lleno de estrellas y le pidió al cielo que ella estuviera a salvo, con vida…