"COSECHANDO PENAS"

"Mi vida se sofoca, plantando semillas de odio.

Mi amor se convirtió en odio, atrapado lejos y fuera de mi destino.

Tomaste lo que te di, esta vida que abandoné.

Siendo defraudado en mi juventud, convertiste esta mentira en verdad.

Furia, miseria, sufrirás por mi".(3)

Dicen que cosechamos justo lo que sembramos, bueno, eso generalmente es verdad; Sin embargo en ocasiones no ocurre así. Pese a sembrar buenos sentimientos, la cosecha resulta ser una amarga carga de penas ya que no es capaz de soportar las inclemencias del tiempo…y las circunstancias dolorosas.

Cuando Terry regresó a Nueva York una nueva lucha le esperaba; Susana le recibió con reproches hirientes. Ella intuía lo que había pasado y en el fondo respiraba aliviada al ver que Terry volvía a ella sin importar que sus ojos hubiesen perdido más brillo y su rostro se tornase aún más sombrío; A fin de cuentas eso implicaba que no había nada que temer y que los esfuerzos de él no habían cosechado frutos. Sin embargo no perdió oportunidad para ejercer una vez más la presión y la desdicha sobre él y en tono aparentemente triste le dijo:

-Fuiste a buscarla no es cierto? Seguramente ella te recibió con los brazos abiertos…claro, supongo que en el fondo siempre quiso que volvieras a ella sin importar lo que yo he sacrificado por ti…Y no la culpo…ella te ama tanto como yo…Pero lo que más me importa es saber qué has decidido hacer tú?

-Puedes estar tranquila, nada de lo que dices sucedió. Ella…desea que seamos felices.

-Lo dices de verdad? Entonces ella…

-No, ella no intervendrá. Yo…tampoco la buscaré otra vez porque ya no tiene caso pensar en eso. Ahora estoy convencido de ello…

Y al escuchar estas palabras los ojos de Susana se abrieron aún más pero tratando de contener su alegría, giró su silla de ruedas quedando de espaldas a Terry y dirigiéndose hacia una ventana, con tono lastimero agregó:

-Estás seguro?...Si quieres ve con ella…mientras que yo…Ya te lo dije alguna vez…no importa que yo esté en esta silla de ruedas…seré feliz si tú eres feliz…

-No es necesario Susana. Ya no te haré sufrir más, no tendrás que seguir viviendo en la angustia y zozobra que sobre todo en estos últimos meses te he causado con mi indecisión…

Y entonces, Susana se giró hacia Terry con aire piadoso abriendo sus brazos para recibirlo al tiempo que esbozaba una sonrisa que Terry interpretó como alegría y gratitud...aunque más bien era de triunfo consumado. Sin embargo tal vez Susana celebraba antes de tiempo…Si la Tierra tarda solo 24 horas en girar frente al sol para provocar la existencia del día y la noche…En más de dos meses que faltaban para su boda, la Tierra daría muchas más vueltas aún.


Minerva llegó a Detroit, alguna vez conocido también como "París del Oeste", ahí permaneció por tres días en los que trabajó intensamente y sin descanso y cuando hubo terminado pensó que podría regresar a Chicago…pero no fue así, tuvo que emprender un viaje imprevisto hacia Nueva York. No era la primera vez que estaba en esa ciudad, sin embargo en esta ocasión se sentía particularmente inquieta y no lograba estar en paz, pese a que los negocios no tenían dificultades y solo requerían de unas cuantas firmas suyas, había algo que no le dejaba permanecer tranquila, como si ella esperase que algo en especial sucediera.

Durante su segundo día de estancia, Minerva prefirió terminar los negocios pronto y después salió a dar un paseo, era casi como si buscara algo. No era partidaria de los eventos sociales puesto que siempre era perseguida por periodistas en cuanto era descubierta, sin embargo en esa ocasión quiso asistir al teatro; uno de sus empleados le mencionó que había una nueva puesta en escena y que los protagonistas eran de excelente calidad interpretativa, especialmente un joven que recientemente se había vuelto muy popular entre las damas, tanto por su talento como por su atractivo físico.

Estando en la mejor platea, muy cerca del escenario, se disponía a disfrutar en silencio de una buena pieza teatral…pero justo pocos minutos después del inicio descubrió a la joven estrella de la cual le había hablado su empleado: Un hombre joven, alto, de cabello castaño y ojos azules oscuros, cuya voz ya había escuchado antes…sí, era él, el chico que había chocado con ella en un parque de Chicago y que un día después volvió a encontrar. Algo extraño le hizo sentir un brinco en el corazón y Minerva estuvo a punto de marcharse, sin embargo, pensándolo mejor, era buena oportunidad para observar a ese joven desde otro plano.

Descubrió que el chico arrogante que ella conoció había quedado en otra parte porque el joven que estaba en el escenario era alguien más sombrío y en su mirada se reflejaba cierto vacío que solo alguien tan sensible como Minerva podía notar. Aún así, tuvo que reconocer que ese joven era realmente talentoso y cautivador, que con gran esfuerzo trataba de ocultar sus propios sentimientos y se enfrascaba en el papel de su personaje.

La función terminó y fue cuando inevitablemente Terry se rindió ante la sensación que durante dos horas le persiguió: La necesidad de mirar hacia un punto en particular. En una de las plateas había alguien que durante toda la función había llamado su atención, tenía la necesidad de mirar más de cerca o al menos con más detalle para descubrir de quién se trataba. No pudo evitar sorprenderse al ver que desde esa platea una chica cuyo rostro le parecía algo conocido, le observaba fijamente, no estaba del todo seguro donde le había visto…pero ciertamente tampoco podría ser una ilusión, asique insistió en acercarse un poco más y fue cuando ya no hubo lugar a dudas: Era ella, era la chica que había visto un par de veces en Chicago. Le parecía una broma del destino el volver a encontrar a alguien cuyo nombre ni siquiera conocía, sin embargo esos ojos castaños eran algo muy presente en la memoria del actor.

Una vez que las cortinas del escenario se cerraron, Minerva vio que era hora de marcharse pues tenía una cita muy importante; Tal vez hubiese considerado la posibilidad de quedarse y ver que los actores se asomaban una vez más al escenario para agradecer al público la asistencia, pero no disponía de tiempo y salió rápidamente del teatro.


Candy siguió sus días sumergida en una incertidumbre y tristeza que apenas si podía disimular. Ver a su amiga Annie al menos la tranquilizaba y creyó que la convivencia con Archie también le traería buenos ánimos…pero no del todo fue así.

-Hola Candy! Disculpa que venga sin avisar, quise invitarte a cenar, aceptas?

-Archie! Claro que acepto! Pero tendrás que esperar que termine mi turno, no puedo salir antes!

-De acuerdo! Entonces te esperaré!

Candy se apresuró a terminar los pendientes que tenía antes de terminar su horario de trabajo y justo 10 minutos después su jornada llegaba a su fin.

-Sube Candy!

-Y donde cenaremos Archie?

-Será una sorpresa!

Archie llevó a Candy a un restaurante lujoso. Iniciaron una velada divertida, sin embargo ella se sintió un poco inquieta al ver que el tiempo transcurría pero seguían estando ellos dos solos…

-Annie se ha retrasado demasiado no lo crees?

-Ella…no vendrá.

-Cómo? Discutiste con ella? -Preguntó preocupada-.

-No…Ella no sabe que estoy aquí…contigo Candy.

-Ehh? Y porqué no lo sabe? Qué pasa Archie? Sucede algo malo?

-No es algo malo…De hecho quería hablar contigo a solas, casi nunca podemos hacerlo Candy…Quiero saber cómo estás? Cuales son tus planes ahora que…que ya no estás con él.

-Con quien Archie? Con Albert? Me he acostumbrado a vivir sola en mi departamento y además en el trabajo me ocupo gran parte del día asique…

-No me refiero a él… me refiero a…Terry.

Candy abrió más sus ojos ya que le sorprendió esa pregunta de Archie, nunca había hablado sobre eso con él y realmente no pensó que le preguntaría alguna vez sobre ello. Archie notó la ansiedad repentina de Candy y dado que ella no respondió inmediatamente, entonces él decidió continuar:

-Candy…deberías darte una oportunidad de estar al lado de alguien más, alguien que te ame de verdad…Yo estaría dispuesto a…alguna vez quise decirte esto en el colegio y Annie intervino…pero esta vez, solo estamos nosotros…si tu me dejaras, yo…

-Archie por Dios! Qué tratas de decir? Annie te adora, serias capaz de hacerla sufrir así?...Es cierto que Terry y yo ya no podremos estar juntos jamás pero…no he querido pensar en nadie más…estoy bien así por ahora. Y aún cuando estuviera dispuesta a darme una oportunidad…Archie…no sería contigo con quien lo intentaría…

-Pero Candy, lo que yo siento, yo…

-Lo que tu debes sentir es amor y respeto por Annie, te comprometiste con ella lo recuerdas? Ella se moriría de pena si la abandonas, te ama tanto…

-Pero tú Candy? Tú qué sientes por mi?

-Archie siempre has sido un buen amigo mío, te quiero mucho pero solo como mi primo, no puedo verte de otra manera. Cuando Anthony vivía era él mi adoración y tú al igual que Stear fueron mis grandes amigos desde entonces.

-Por Anthony guardé silencio, te lo dije alguna vez…pero luego de su muerte pensé darte tiempo de sanar tu corazón y cuando al fin pensé que podría acercarme a ti…apareció ese aristócrata malcriado!...Él solo te rompió el corazón, no crees que ya es tiempo de olvidarlo?

-Eso mi cabeza lo sabe…pero en los sentimientos no existe un reglamento…

-Entonces compréndeme Candy!

-Te comprendo Archie…pero no por eso significa que cambie mi manera de verte. Yo no te he visto más que como mi amigo y mi primo. Lo siento Archie…

Las palabras de Candy eran contundentes y Archie sintió por primera vez que ya no quedaba esperanza alguna. Quería a Annie…pero no era lo mismo que sentía por Candy y una vez más tendría que renunciar ante la posibilidad de lograr el amor de Candy…pero esta vez era definitivamente.


Llegó a su cita, aunque un poco tarde, tendría que disculparse por ello cosa que no le agradaba hacer a menudo, pero en esta ocasión tendría que ser así.

Al fondo del restaurante, en una mesa reservada y un tanto escondida de los demás clientes, se encontraba una silueta femenina y sin pensar más, hacia ella se dirigió:

-Buenas noches señora, le ruego disculpe mi tardanza, no quise hacerle esperar.

-Minerva? Eres Minerva Grey? Ha pasado tanto tiempo! La última vez que te vi eras una niña!... Lamento lo ocurrido a tus padres…quise acompañarte durante el sepelio pero…

-Lo sé…Vi que a distancia estaba usted ese día y comprendo que no se acercara porque había demasiada gente, los periodistas no se habrían conformado solo con la noticia del fallecimiento de mis padres, sino que también habrían querido averiguar la relación que usted tenía con ellos…

-Tu madre siempre fue mi mejor amiga, éramos muy cercanas y ella había sido la única persona en la que pude confiar completamente. Saber que ella había fallecido también causó dolor en mi por la pérdida irreparable…Por eso es que también estaba preocupada por ti…

-Por mi?...Recuerdo que desde que era yo muy pequeña mi madre y usted se veían con cierta frecuencia, conforme pasaron los años yo me convertí en adolescente y preferí dejar que mi madre y usted tuvieran la privacidad que necesitaban para conversar y dejé de acompañarla en esas visitas que le hacía…

-Tu madre y yo siempre hablábamos de ti y…de mi hijo. Nos prometimos mutuamente que en caso de que algo sucediera con alguna de las dos, la otra velaría por la felicidad de nuestros hijos…

-Ehh?…Le agradezco que se preocupe por mi y debo decirle que aunque ha sido duro para mi enfrentar esto, he podido salir adelante, al menos los negocios siguen marchando bien…Yo…yo no sabía que usted tenía un hijo…

-Esa es una muestra más de la lealtad que tu madre tenía a nuestra amistad y se lo agradezco…Mi hijo tiene aproximadamente la misma edad que tú y por lo que tu madre me hablaba de ti, creo que ambos son de carácter muy parecido…

Minerva sonrió amargamente pues le pareció un tanto graciosa la afirmación de la señora al decir que su hijo era precisamente alguien similar a ella…Siempre se sintió como un ser de "otra especie" o que simplemente no pertenecía a este mundo ya que nunca pudo encontrar compañeros con los que simpatizara plenamente. A decir verdad, cuando conoció a Candy fue por primera vez que se sintió bien al platicar con alguien, quizá por eso es que le resultó fácil llegar a apreciarla tanto en tan poco tiempo.

-Y bien? Qué me respondes?

-Ehh? Oh discúlpeme no logré escuchar bien lo que me dijo.

-Te pedí que me acompañes a una reunión ahora mismo, me agradaría mucho poder presentarte a las personas más importantes de esta ciudad…

Dudando un poco, Minerva recordó que realmente no tenía nada más que hacer esa noche y decidió aprovechar el haber encontrado a una amiga de su madre fallecida; Quiso por primera vez en mucho tiempo compartir su tiempo con alguien más y aceptó la invitación. En seguida ambas damas se trasladaron a uno de los hoteles más lujosos de Nueva York, ahí era donde se realizaba la reunión.

Las puertas se abrieron de par en par y dos hermosas mujeres entraron: Una de ellas con el cabello rubio y ojos azules, alta, esbelta y de gran elegancia; La otra más joven, de cabello oscuro y ojos castaños también esbelta y vestida elegantemente. Entonces el anfitrión hizo la presentación a viva voz:

-Damas y caballeros, la señora Eleanor Baker y la señorita Minerva Grey!.


La familia Leagan no había tenido grandes cambios durante todo este tiempo: El señor Leagan se dedicaba a sus negocios, la señora Leagan siempre se ocupaba de trivialidades como reuniones y moda, Neil continuaba sus estudios aunque sin mucho éxito pues la cabeza no le daba para ser un estudiante brillante y Elisa había tomado un camino parecido al de su madre pero aderezado de encuentros con Candy y era cuando se divertía ya que se dedicaba a hacerle comentarios mordaces como cuando eran más jóvenes.

Todos hemos conocido personas que al parecer dedican sus vidas fervientemente a fastidiar a los demás en vez de buscar la verdadera felicidad propia, bueno, pues no resulta extraño recordar que los hermanos Leagan pertenecían a ese mismo "reino".

Pese a que Elisa había soñado con la posibilidad de que Terry estuviera alguna vez con ella, veía con rabia que alguien más le hubiese ganado la partida, más que nada porque era Susana quien había hecho sufrir a Candy, lo cual Elisa había deseado lograr con todas sus fuerzas. Fuera de esos encuentros con Candy, Elisa se aburría inmensamente pues su vida era tan superflua que no tenía algún interés en particular.

Lo cierto es que tanto Neil como Elisa estaban en edad de casarse según las costumbres sociales de sus tiempos, pero ni ella ni su hermano tenían prospectos disponibles.

-Otra vez peleando con los libros hermanito? No sé porqué pierdes el tiempo si sabes que serás heredero de los negocios de nuestra familia.

-Cállate Elisa! Solo trato de distraerme un poco…Aunque tienes razón, soy el único varón y por lo tanto heredaré los negocios de papá. Pero dime que hay de ti hermanita, debieras ocuparte de conseguir un esposo acorde a nuestra posición social.

-Cierra la boca! Yo no necesito buscar nada! En cuanto decida casarme verás que aparecerán un montón de chicos pidiendo mi mano…Pero tú si debieras ya pensar en elegir una chica…o acaso sigues encaprichado con esa huérfana del Hogar de Ponny?

-Déjame en paz…No es mi capricho, yo la amo y conseguiré que ella se case conmigo, ya lo verás! No pienses que me quedaré como tú en espera de que ese actor de cuarta reaparezca!

-Pero qué dices? Aunque pensándolo bien Terry aún es bastante bien parecido y sé que está en Nueva York…tal vez debiera visitarlo –Meditó Elisa mientras se dibujaba una sonrisa maligna en su rostro.

-No hagas tonterías! Donde quedaría tu dignidad hermanita? –Respondió Neil burlonamente.

-Candy no pudo competir con la lisiada…pero yo sí que puedo hacerlo. Además no te quejes porque eso te beneficiaría Neil!

-Ah sí? Y dime porqué?

-No has pensado que Candy seguramente ama a Terry aún?...Si yo consigo que se aleje de la lisiada y se case conmigo entonces Candy tendrá que aceptar que lo perdió para siempre y tú tendrás el camino libre con ella…Y lo más importante es que yo le habré ganado finalmente!


La reunión transcurría tranquilamente y hasta cierto punto era aburrida, de hecho si Minerva no hubiese estado hablando con Eleanor simplemente se habría retirado sin dudar. Sin embargo la señora era agradable y conoció a su madre tanto que Minerva sentía que esa hermosa señora podría revivir completamente a su madre en sus comentarios.

-Eres idéntica a tu madre! Es increíble pero de verdad al verte frente a mí, siento como si ella estuviera aquí, conmigo.

-El parecido será solo externo…creo que internamente éramos muy diferentes…

-Eso crees? Conocí a tu madre muy bien y pese a que su apariencia era de una mujer muy hermosa y delicada, su carácter era fuerte, siempre dijo lo que pensaba y ver injusticias la hacía enfurecer, ella jamás se preocupó por las apariencias ni le importó lo que los demás dijeran de ella…Ella ocultó su amistad conmigo porque fui yo quien se lo pidió, mi vida era bastante complicada como para arrastrar conmigo a una buena amiga entre tantas habladurías…pero lo cierto es que jamás me abandonó y siempre trató de ayudarme.

Escuchar esas cosas sobre su madre, hizo que Minerva recordara que cuando apenas comenzaba su etapa adolescente siempre pensó que su madre no se oponía a sus deseos simplemente porque la consentía demasiado. Sin embargo, unos pocos meses antes de que falleciera, había comenzado a comprender que tanto su madre como su padre, nunca le impusieron algo en especial porque la amaban tal cual era y querían que la misma Minerva decidiera sobre su propia vida; Si bien jamás le resolvieron sus asuntos, sí le aconsejaban y estaban al pendiente de ella a cierta distancia, eso era lo que a fin de cuentas había forjado el carácter firme de la joven y se los agradecía infinitamente.

Súbitamente las puertas del salón se abrieron y apareció una silueta: Era un hombre joven en cuyos brazos traía a una chica de cabellos rubios lacios. Todos los asistentes comenzaron a aplaudir alegremente.

Minerva trató de disimular la sorpresa al ver que ese joven era el actor protagonista que un par de horas antes vio en el teatro. Silenciosamente vio cómo el joven bajaba los escasos escalones entrando por completo al salón y luego, suavemente depositaba a su acompañante en una silla de ruedas. En seguida el hombre recorrió con la mirada el lugar y sus ojos se abrieron más cuando chocaron con los de Minerva. Entonces la joven pareja se dirigió hacia donde estaban las damas.

Sin quitarle los ojos de encima a Minerva, el joven procedió a saludar en primer lugar a la señora Eleanor:

-Me da gusto encontrarte aquí, madre.

-Hijo mío! Lamento no haber asistido al estreno pero debía arreglar algunos asuntos antes de venir aquí…

-Esta bien madre…Veo que has conocido personas interesantes.

-Es la hija de una gran amiga mía, es la señorita Minerva Grey.

-Mucho gusto, señorita Grey –dijo Terry al tiempo que se inclinaba para alcanzar la mano de Minerva y besarla.

-Igualmente señor…

-Terry, soy Terry Grandchester.

Cierto es que Minerva estaba sorprendida por lo bien que podía comportarse ese chico que antes había visto desafiante y arrogante, pero más le sorprendía el hecho de saber que ese joven era el hijo de la dulce dama que le invitó a la reunión.

-Oh disculpen mi distracción, Minerva, ella es la señorita Susana Marlow -Díjo Eleanor sacando de sus pensamientos a aquellos jóvenes-.

-Mucho gusto señorita Grey.

-Mucho gusto señorita Marlow…"prometida eh?, vaya sorpresas"-pensó Minerva en silencio.


-Trajeron estas rosas para ti!

-Mmm? De quien podrán ser? Quién las dejó Alicia?

-No dijo quien las envió, solo me las entregó en la recepción y dijo que eran para ti.

-Te fijaste en el aspecto de ese joven?

-Era solo un empleado repartidor.

Candy se limitó a poner las rosas en un jarrón pero su amiga, la enfermera Alicia vio que se preocupaba por saber quién las envió, aunque nada pudo averiguar al respecto. A partir de ese día, cada mañana recibía un ramo de rosas en el hospital; Al principio pensó que tal vez Terry las enviaba, pero enseguida desechó la idea pues él seguramente ya estaba en Nueva York. Luego pensó que podría ser Archie quien las enviara, pero recordando su última charla con él, le había dejado muy claro que no estaba dispuesta a aceptar alguna propuesta romántica suya ni a lastimar a su amiga Annie, asique no creyó que Archie fuese a cometer tal imprudencia.

-Hola Candy…te han gustado las flores que te he enviado?

-Así que después de todo eres tú quien las envía? Pero porqué? Porqué insistir en algo que no sucederá?

-Esas rosas son para pedirte perdón por molestarte al insistir en mis sentimientos…

-Annie se pondría muy triste si sabe que su prometido envía flores a otra chica…Archie por favor te suplico que no vuelvas a enviarlas.

-Esta bien Candy…seguramente si fueran de ese actor las recibirías con gusto no es así?

-Es un reclamo? Archie te desconozco! Me conoces bien y sabes que decidí alejarme de Terry y que no volvería a tener contacto con él! También te dije claramente que no cambiaría mi forma de verte y aún así insistes? Archie por favor, deja de hablar de eso, no sucedió en tiempos en que Anthony estaba conmigo, no sucedió en tiempos en que Terry estaba conmigo…y no sucederá ahora que estoy sola, entiéndelo por favor –Decía Candy ya en tono suplicante-.

-Está bien, no te enviaré mas flores…por favor Candy no te molestes conmigo, no quiero que te alejes de mí…me conformaré con tu amistad.

-Gracias Archie.

Candy no volvió a recibir rosas durante unos días…pero entonces otra vez empezaron a llegar al hospital.

-Esto no puede seguir así, creí que había sido muy clara con Archie!


Muy a su pesar, Minerva tuvo que quedarse un poco más en la reunión, pero no contaba con lo que ocurriría en cuanto Eleanor se llevaba a Susana para conversar con el dueño de la compañía de Teatro Standford…

-Es demasiado -Dijo Terry terminando con el incómodo silencio entre ellos-.

-Cómo dice?

-Es demasiado extraño encontrar a una desconocida cuatro veces en unos cuantos días. Dos veces en Chicago, dos en Nueva York: En el teatro y ahora aquí.

-No pensará que le estoy persiguiendo o sí? –Preguntó Minerva con una sonrisa irónica-.

-Uno nunca sabe lo que las chicas pueden hacer…especialmente si son rudas y poco femeninas –Respondió Terry con sarcasmo-.

-Lamento desilusionarle porque mi oficio no es acosar a nadie… Encontrarnos fueron solo meras coincidencias. Sabe usted que en la vida uno no siempre puede evitar acontecimientos poco gratos? –decía Minerva un poco molesta.

-Claro que lo sé, pero qué se le va a hacer! –y enseguida rió divertido-.

Minerva no soportó más y se despidió de Eleanor argumentando sentirse cansada. Pero cuando se disponía a alejarse Terry nuevamente apareció tras ella:

-La llevaré a su casa señorita -Le dijo muy cerca del oído y al tiempo que la tomaba discretamente del brazo-.

-No es necesario, puedo irme sola -Murmuró entre dientes-.

-Debo insistir ya que es peligroso que una dama camine sola a estas horas.

-No sé preocupe, sé cuidarme bastante bien yo sola. Además no pensará dejar a su prometida sola durante la reunión, eso no sería adecuado.

-Madre, puedo pedirte que cuides de Susana por un momento? Acompañaré a la señorita a su casa. Siendo la hija de tu mejor amiga, creo que no es adecuado dejarla marchar sola -Insistió astutamente-.

-Esta bien hijo, te lo agradezco. No te preocupes, yo me quedaré con Susana mientras tú vuelves.

Acto seguido, Terry ofreció caballerosamente el brazo a Minerva que no tuvo más remedio que aceptar y salieron juntos del lugar. Al llegar al auto, Terry como caballero que era, abrió la portezuela y ayudó a Minerva a entrar. El auto inició la marcha y entonces un silencio inundó a esos dos, hasta que finalmente Terry decidió hablar:

-No sabía que perteneces a una de las familias más ricas...

-Eso habría cambiado tu comportamiento en el primer encuentro que tuvimos?

-Bueno, para empezar no habrías tenido la apariencia de un varón y por lo tanto no habría sido rudo contigo.

-Eres tan cabeza hueca para dejarte llevar por las apariencias? -Preguntó molesta-.

-Una mujer debiera tener apariencia de mujer!...Tanto trabajo cuesta vestir como ahora lo haces y lucir hermosa como ahora luces?

Terry se percató demasiado tarde de su última frase y sin querer nuevamente se ruborizó sin saber qué más agregar. Mientras Minerva se turbó ante las palabras de Terry y tampoco atinó a responder ya que sintió que el rubor le llegaba a las mejillas. Pocos segundos después Minerva trataba de reaccionar y dijo con ligereza:

-El joven conquistador verdad? Mientras su prometida no está cerca!

Y entonces Terry adoptó un semblante sombrío, justo como Minerva lo había visto en el Teatro.

-Mí prometida…es cierto: Mí prometida…

-Qué te pasa? Parece que te hubiese mencionado a la muerte misma, supongo que casarse no es tan malo, aún para los conquistadores como tú.

Terry siguió manejando en silencio. Sintiendo cómo su alma estaba a punto de ahogarse entre tanta amargura, inevitablemente sus ojos se tornaron cristalinos como si las lágrimas amenazaran con desbordarse en cualquier momento. Jamás se había sentido tan mal…Pero siendo honesto con él mismo, ese sentimiento había renacido hacia apenas unos meses, cuando formalizó su boda con Susana…y se hacía más presente y cada vez con más fuerza. Evocaba con tristeza ese día en que se despidió de Candy, en que Candy le decía que su lugar estaba al lado de Susana, en que él eligió casarse con Susana. Luego la visita que hizo a Candy recientemente, recordó las duras palabras de ella, su rechazo definitivo y además se enteró de las palabras de Susana para Candy en aquel momento: "…cuando Terry me alzó en sus brazos, sentí que quería vivir…".

Minerva notó que sin querer había tocado un punto vulnerable en el actor, por lo que se limitó a permanecer en silencio, pensando que Terry sufría por la discapacidad de aquella joven que era su prometida…y estaba en lo correcto pero no de la forma en que ella creyó.

-Hemos llegado.

-Así es. Te agradezco que me trajeras, aunque, como te dije antes, sé cuidarme sola.

-Minerva…puedo preguntarte algo?

-Dime.

-Qué relación tienes con mi madre?

Ella le explicó la relación entre Eleanor y su madre y brevemente mencionó el fallecimiento de sus padres, motivo por el cual nuevamente, después de 10 años, se había encontrado con la madre de Terry.

-Puedo saber qué sucedió con tus padres? –Preguntó Terry con un poco de reserva-.

Minerva pensó negarse a responder, sin embargo sintió que le debía a Terry esa respuesta dado que unos momentos antes ella le había lastimado con la mención de su prometida.

-Mi padre era militar, pese a su buena posición económica y social, decidió ser militar, era comandante…él fue herido…mi madre al saberlo, decidió viajar a Europa para reunirse con él en el hospital…Era peligroso, se lo dije, pero también la vi angustiada y no pude detenerla…Insistí en acompañarla, pero no me lo permitió…Mi madre llegó a Francia y ahí logró ver a mi padre, pero…una explosión destruyó todo…ambos murieron…yo recibí sus cuerpos y enseguida los sepulté…Desde ese momento soy yo quien tiene que hacerse cargo de los negocios que dejaron mis padres…Eleanor acudió al sepelio, pero no pudo acercarse por los reporteros…aún así…le agradezco que me haya acompañado en ese momento…

Terry escuchó atentamente el relato de Minerva; Ahora era él quien se daba cuenta que había tocado el punto vulnerable de la joven y se sentía incomodo al ver que ella apenas si podía hablar guardando la compostura y sin derramar una sola lágrima se limitaba a apretar en sus puños la tela de su hermoso vestido.

-Lo lamento…yo…no quise hacerte recordar cosas así…yo…lo lamento.

-Esta bien…a decir verdad…te agradezco que preguntaras directamente…no lo había hablado con nadie…no de esta manera, hasta hoy…supongo que después de todo, pese a lo grosero y rebelde…eres alguien de fiar…mi instinto…raras veces se equivoca -Dijo con una sonrisa pícara.

-Tu instinto?...y dime…tu instinto te dice algo más acerca de este joven grosero y rebelde que está ahora contigo eh? –dijo Terry acercándose un poco más a ella.

Minerva sintió nuevamente que su corazón brincaba e inmediatamente se sonrojaba sin poder evitarlo. Vio los labios de Terry tan cerca de los suyos y no pudo articular palabra por unos instantes, pero…

-Mi instinto me dice que no es bueno tenerte tan cerca físicamente porque también eres un sinvergüenza! -Y enseguida empujaba a Terry apartándolo bruscamente y riéndose del sorprendido joven-.

Finalmente se despidieron y él aguardó a que la joven entrara al hotel. Luego manejó de regreso a la reunión…y de regreso a Susana. Se había sentido por primera vez tranquilo desde la ultima vez que habló con Candy y eso reconfortaba su corazón, sin embargo también lo confundía porque esa tranquilidad solo la había sentido hace unos años, cuando estaba con Candy en el colegio San Pablo, antes de aquella sucia trampa que les tendiera Elisa Leagan.


Se encontraba paseando de un lado a otro, algo le había hecho perder la tranquilidad que durante mucho tiempo había disfrutado. Se hacía miles de preguntas: Cómo era posible que en solo unos días algo dentro de sí le advirtiera que las cosas ya no marchaban tan bien como antes? Había algo diferente pero no atinaba a señalar lo que era; Una mirada diferente? Una frialdad inexplicable?

Esta vez no podría fingir que nada sucedía, tendría que averiguar de qué se trataba…pero tal vez, en el fondo sabía perfectamente lo que estaba pasando. La cuestión más importante entonces sería: Tendría el valor suficiente para enfrentarlo y aceptarlo?

-Necesito hablar contigo…quiero saber si aún deseas estar a mi lado…hace días te noto ausente, como si ya no viviéramos en el mismo mundo…

-No es nada, ya te dije que todo esta bien.

-Por favor…te suplico que no mientas más…sé que tu cariño hacia mi no es tan fuerte pero tenía esperanza de que con el tiempo, eso cambiara…

-A qué te refieres?

-Fuiste a cenar con ella…le enviaste flores durante unos días…crees que yo ignoraba aquello?

-Annie!

Archie miraba atónito a Annie que para entonces tenía los ojos llenos de lágrimas, aunque su voz tenía el tono tranquilo y habitual, en su rostro se dibujaba la desesperación de no saber bien lo que estaba pasando...ni la manera de evitarlo.

-Yo lo lamento Annie, no quise ocultarte esas cosas…pero si te lo decía entonces sufrirías y yo no quería hacerte sentir mal…

-Entonces podrías haberlo evitado, no hubieras hecho nada de eso…pero, tu no puedes olvidarla verdad?

Annie bajó la mirada, esperaba una explicación de Archie, una justificación de su conducta, sin embargo él permaneció en silencio, ella supo que él no tenía el valor de reconocer sus sentimientos, al igual que ella no tenía el valor de aceptar lo que desde el principio era evidente ante sus ojos.

Las personas son extrañas: quieren a quien no les quiere y no aman a quien de verdad les entrega el corazón. De igual manera se quejan de su soledad cuando generalmente son ellos mismos quienes se han negado a darse la oportunidad de compartir su existencia con alguien más.

-Tú…amas a Candy…siempre la has amado…y aún así aceptaste estar conmigo…solo porque yo así lo deseaba…o también fue porque ella solo tenía ojos para alguien más que no eras tú?

-Nunca pensé que fueras capaz de decir cosas así Annie…

-Tanto te ofende escuchar la verdad?...Yo lo sabía…y aún así quise tener la esperanza de que con el tiempo cambiarías tus sentimientos…Pero eso no ha sucedido ni sucederá…ahora estoy convencida de ello.

-Qué quieres decir?

Annie tuvo que hacer una pausa, respirar profundo y pensar si en realidad estaba segura de lo que iba a decir, sería duro, seria doloroso…pero qué dolería más? Vivir siempre bajo la sombra de Candy con el hombre que amaba…o vivir sin él?. Cierto es que ya había probado un tiempo vivir en la primera situación…entonces, tal vez ahora…

-Archie…gracias…gracias por intentarlo…yo…hice mi mejor esfuerzo, pero aún así no pude ganarme tu amor…es mejor…terminar nuestra relación…

-Annie! No digas eso, yo te quiero…eres una muy buena chica…noble, cariñosa…eres una buena persona…

-Ser buena persona no es suficiente para ser amada, cierto?...

Archie fue ya incapaz de rebatir las palabras de Annie, sabía que tenía razón y en el fondo admiraba el hecho de que ella al final hubiese tenido más valor que él para enfrentar la realidad. Siempre la vio frágil, insegura, pero pese a eso, finalmente había sido ella quien decidiera terminar una relación que realmente era más amistad que un verdadero noviazgo. Annie secó sus lágrimas y se despidió de Archie con una sonrisa e inmediatamente se alejó con paso firme y sin mirar atrás.

Continuará...


Hola! Este es el segundo capítulo de mi fic. No sé que resultados tenga esta vez, pero a decir verdad esta es mi segunda historia favorita...Me costó mucho trabajo escribirla...porque en ocasiones no todo es color de rosa (o mejor dicho, casi nunca es color de rosa)...y además quise hacer algo que no solo fuese una historieta para pasar el rato...sino que dejara algo más.

El fragmento de la canción que les mostré en esta ocasión es:

(3)Harvester of sorrow, Metallica, Hetfield & Ulrich.

Parnaso! Un gusto encontrarte aquí, tal vez tienes razón, esto tiene algo de filosófico jeje pero más bien, es la versión que quedó ante mis ojos después de ver la serie nuevamente (y con unos 20 años más XD) Obvio que mis expectativas sobre la historia y sus personajes cambiaron, aunque suelo decir en broma que cada vez que veo el capítulo de la separación de Terry y Candy espero que suceda algo diferente jeje. La verdad es que creo que si eso no sucedió en el ánime es porque tal vez no tenía que suceder, pero bueno, eso depende de cada persona...Lo único que le faltó a Nagita-san es explicar porqué no se quedaron juntos! (y eso si me hizo enfurecer :P). Qué te pareció este segundo capítulo? Ojalá me acompañes a lo largo de esta historia!

Abrazos.

Inuky666