"ESPEJOS DEL ALMA"

"Tienes que estar loco y tener una necesidad real. Cuando estés en la calle debes ser capaz de elegir la mejor carne con tus ojos cerrados.
Y entonces moverte en silencio, relajado y sin ser visto,
para atacar sin pensar cuando el momento sea adecuado.

Y después de un tiempo, podrás mejorar tu estilo...un firme apretón de manos, una mirada y una rápida sonrisa.
Tendrás que ser confiable para la gente a la que le mentirás y cuando te den la espalda tendrás la oportunidad de apuñalarles".(4)

Nuestro reflejo en un espejo nos muestra lo que somos externamente…pero existen otros espejos que nos revelan lo que hay dentro de nosotros…son los espejos del alma. Como todo tiende a mostrar dualidad, cargamos con un espejo blanco y un espejo negro dentro de nosotros mismos. Pese a que nuestra apariencia sea hermosa y agradable…el reflejo del espejo negro puede ser una figura espeluznante. En determinado momento, en determinado lugar, nuestro verdadero reflejo sale a la luz e inevitablemente tanto nosotros mismos como los demás, nos percatamos de lo que realmente somos.

La noche era calurosa, con una enorme luna llena cuyo resplandor iluminaba las calles. Sin poder dormir, se limitó a caminar en su habitación, pero al sentirse como animal dentro de una jaula, decidió salir a caminar. Era una ciudad grande así que aprovechó la ocasión de poder pasear libre y tranquilamente por aquellas solitarias y silenciosas calles.

Justo al atravesar una de esas oscuras calles, escuchó claramente que varios hombres discutían, no quiso intervenir pues nunca le agradó entrometerse en peleas ajenas, pero de reojo pudo ver que eran cuatro hombres frente a uno solo:

-Qué quieren? Ya les dije que no tengo nada que pueda servirles.

-No te creo! Algo debes estar escondiendo!

-Dije que no tengo nada. No es posible que sean tan tontos como para insistir!

-Repite lo que has dicho!

-Acaso creen que tengo miedo?

Y entonces el intercambio de golpes comenzó. Desafortunadamente dos de esos hombres consiguieron sujetar al que se encontraba en desventaja y entonces los otros dos le golpearon sin piedad.

Sin poder evitarlo, se enfureció ante lo injusto de la situación y entonces intervino:

-Cuatro contra uno eh? No es una pelea justa.

-No te metas en lo que no te importa!... O es que quieres recibir lo mismo que él?

-Bueno, parece ser una invitación no es así? –Rió burlonamente-.

Inmediatamente aquellos hombres enfocaron su atención al nuevo "invitado" que aún permanecía entre las sombras; Trataron de derribarle con un golpe, pero sorpresivamente vieron que aquél se movía rápidamente y con agilidad inesperada derribó al primero, pateó al segundo y tercero y golpeó con el puño al cuarto. Uno desde el suelo logró ver el rostro de quien lo acababa de golpear y sin dar crédito a lo que veía dijo:

-Es una mujer!

-Repite eso!...Vuelve a decir eso de ese modo y entonces te destrozaré el cuello! –Decía mientras presionaba con su pie el cuello del hombre ahora asustado-.

El que había sido auxiliado por la intervención del "invitado" apenas se incorporaba cuando escuchó eso y repitió:

-Una mujer?...

De nueva cuenta hubo intercambio de golpes, trataron de sujetarla pero como la vez anterior, fueron rechazados con mayor rudeza y entonces la luz de la luna iluminó la escena: Era Minerva quien peleaba contra esos hombres y al ver eso el otro se apresuró a compartir la "acción":

-Pero acaso estás loca? No debiste intervenir! –Reclamó Terry-.

-Sí, supongo que era mejor sentarme a lo lejos y ver cómo te molían a golpes no? –Respondió con sarcasmo-.

-Esto no es asunto de damas!

-Y una "dama" golpea así? –Preguntaba Minerva mientras golpeaba el rostro de uno-.

-Supongo que no te importa que las uñas se te estropeen –Respondió Terry con una sonrisa sarcástica-.

Terry y Minerva se pusieron espalda contra espalda y entonces en un acuerdo implícito sellado con una sonrisa mutua, comenzaron a golpear a esos cuatro hombres, hasta que finalmente los hombres huyeron.

Pasada la "emoción del momento" Terry se desplomó al piso llevando su mano al estómago.

-Terry estas bien? Tienes sangre en la cara!

-Sí…eran muy fuertes…Cómo es que una chica pudo…

-Digamos que no soy tan indefensa como me veo –Dijo haciendo un guiño-.

-Vamos, te ayudaré a llegar a tu casa.

-Gracias…

-No…al contrario, discúlpame…vi que esos hombres discutían con alguien pero no pude reconocerte inmediatamente…no debí dudar en intervenir…

-La pelea había comenzado mucho antes de que tú llegarás…cuatro contra uno es algo fatigante sabes? Por eso es que cuando tú apareciste, viste que me daban ya una paliza jejeje.

-Y entonces no debí meterme porque tú solito podrías haberles dado su merecido no?

-Así es señorita!

Minerva rió divertida y Terry le siguió, pero el dolor en el abdomen era notable y cada vez que reía, se doblaba del dolor. Enseguida Minerva lo ayudó a incorporarse y pasando un brazo por el cuello de ella logró empezar a caminar.

Ambos acordaron no usar un carruaje; Era demasiado arriesgado que alguien les viera en una situación así.

Casi amanecía cuando llegaron al departamento de Terry e inevitablemente la portera los encontró. Sin decir nada, subieron las escaleras y ambos entraron al lugar.

Al entrar a la habitación, lo acomodó en la cama y procedió a lavar sus heridas, sin mediar palabra alguna Terry vio que Minerva se concentraba en atenderlo y una sensación de Deja vu le invadió al instante; sin embargo la persona que lo auxiliaba ahora no era Candy sino esa chica rebelde y grosera que además se había atrevido a entrar en una pelea a golpes contra otros varones. Terry no entendía cómo una chica de apariencia tan frágil podía haber peleado contra cuatro sujetos.

-Ahora sí dime: Cómo es posible que una chica haya podido pelear contra cuatro varones?

-Ya te dije que no soy tan frágil como me veo…Recuerdas que te dije que mi padre fue militar? Bueno, él siempre se preocupó por enseñarme a defenderme además de usar armas. Mi madre no puso objeción y sinceramente a mí me pareció interesante poder hacer algo que casi ninguna chica puede!

Terry vio los ojos de Minerva brillar al decir su última frase y en silencio se dijo a sí mismo: "Se parecen ambas…pero a la vez son tan distintas…No, no es como Candy…Minerva es muy diferente".

-Y qué querían esos hombres Terry? Los conoces de alguna parte? –Preguntó ella sacando de sus pensamientos al joven-.

-Eran bandidos!

-Cómo?

-No podía dormir y salí a dar un paseo, pensé en entrar a un bar pero preferí seguir caminando y entonces esos hombres aparecieron…insistieron que les diera dinero…pero no tenía nada…no me creyeron y comenzamos a pelear…luego volvieron a insistir, volvimos a pelear y fue cuando una "dulce dama" acudió a mi rescate! –dijo Terry evidentemente divertido.


Sin saber qué actitud tomar prefirió regresar a su casa sin verlo, era difícil trasladarse sola, pero su madre siempre estaba al pendiente de ella y le cumplía todos sus caprichos, por eso es que esa mañana le acompañó al departamento de él ante la insistencia de ella. No sabía qué pensar sobre lo que le había dicho esa mujer, él no había llegado a dormir y hasta la madrugada se apareció, pero no estaba solo...iba con una mujer. Era seguro que la portera no mentía pues ambas simpatizaban mucho desde tiempo atrás.

-Y dices que esa joven es de una familia rica?

-Sí…y es muy hermosa también…estoy segura que era ella, aunque la descripción no coincide del todo…

-Crees que él esté interesado en ella? -Preguntó preocupada-.

-No lo sé mamá…estuvieron juntos mucho tiempo durante la reunión…la señora Eleanor fue quien se ocupó de mí en esos momentos…Pero…

-Pero qué?

-Tuve la sensación de que ellos se conocían desde antes…

-Será posible? Le has preguntado a él? –Preguntó intrigada-.

-Aún no mamá…pero lo haré…Él no puede olvidarse que ya tiene un compromiso…

Susana comenzaba a sentirse inquieta respecto a la aparición de Minerva en sus vidas, sentía que ella no era una persona pasajera, sino que probablemente podría quedarse entre ella y Terry…permanentemente.

Su madre por otro lado, daba por hecho que debía hacer algo pronto pues de lo contrario su hija se quedaría sin nada, recordó los días en que Susana apenas había sufrido la amputación, el día en que trató de suicidarse y que fue encontrada en la azotea del hospital junto a una chica rubia.

-Susana…ese día, en que fue el estreno de "Romeo y Julieta"…la chica rubia que estaba contigo…me dijiste que se llamaba Candy verdad?

-Sí mamá…Candy era la mujer que Terry amaba…yo le dije que no la hiciera venir al estreno y aún así la trajo…No podía soportar la idea de que Terry estaría cerca de ella…que se iría de mi lado…Ya no podía rivalizar con ella…estando así. –Dijo Susana mirando su pierna amputada-.

-Me lo imaginaba…Estuve a punto de hablar con ella y decirle que se fuera…pero en ese momento vi que estaban en las escaleras del Hospital y claramente escuché que le decía a Terry que te cuidara mucho y te hiciera feliz…por eso no intervine.

-Mamá hay algo que no te dicho…no quería que lo supieras…Ese día, cuando supe que Candy estaba aquí tan cerca de Terry, sentí que ya no tenía oportunidad de ganarle…por eso quise morir…

Y entonces el rostro de Susana permaneció sombrío durante un instante, luego, brotaron de sus ojos unas cuantas lágrimas y entonces esbozando una sonrisa agregó:

-Pero la balanza se inclinó a mi favor…fue precisamente Candy quien descubrió mis intenciones y al tratar de evitar que me arrojara al vacío, se dio cuenta de lo que me sucedió...Entonces ella me dijo que no podía morir y eso me abrió los ojos, supe que aún tenía una oportunidad de quedarme con Terry!...por unos momentos me quedé llorando sin decir palabra porque sabía yo que debía pensar detenidamente qué decir. Ya después, cuando Terry llegó, me abracé a él y le dije que Candy me había salvado para que se diera cuenta que ella renunciaba a él. Luego, cuando Candy entró a mi habitación, le dije…

Entonces, como si el tiempo retrocediera, Susana volvió a ver justamente esa escena, en la que Candy entraba a su habitación a hablar con ella, en el momento en que Susana con lágrimas en los ojos le dijo: "Candy yo sé que a quien ama Terry es a ti…yo no quería interponerme entre ustedes pero cuando Terry me alzó en sus brazos, sentí que quería vivir…quiero estar viva cuando él esté a mi lado…Candy perdóname".

-Sabía que Candy no podría decirme que a fin de cuentas me quitaría a Terry, porque si lo hacía, entonces ella cargaría con la culpa de que yo me suicidara...-Dudó un momento y después preguntó- Soy mala persona, mamá?...Soy mala por haber aprovechado las circunstancias que el destino me presentó?

-No mi niña…las cosas se dieron así…tú no tienes culpa de nada.

Y entonces la señora abrazó a su hija, sintiendo una mezcla de tristeza y horror al ver cuanto amaba ella a Terry y hasta qué punto podrían llegar las cosas si Susana no obtenía lo que deseaba de él. La señora tarde o temprano tendría que dejar a su hija sola…y sería mejor que cuando ese momento llegara, pudiera dejarla ya casada asegurándose que alguien más cuidaría de ella.

El amor de los padres es extraño, puede fortalecernos y animarnos a lograr lo inimaginable…pero también puede volvernos más frágiles, inútiles y además egoístas. Sin embargo, a fin de cuentas cada uno de nosotros asimila lo que mejor le parece y hace lo que más le conviene.


En otro lugar, un poco alejado, cinco personas discutían acaloradamente debido a que no todo había salido como se había planeado:

-Cómo es posible que no le hicieran nada? –Vociferaba aquel que parecía ser el líder-.

-Es que…recibió ayuda!

-Ayuda? De quién?

-Bueno, una mujer se apareció y la pelea fue difícil…

-Una mujer? Y por ella no pudieron cumplir con lo que les ordené? Váyanse! Después hablaré con ustedes…necesito saber qué más puedo hacer teniendo a mi servicio a una bola de inútiles!

Su plan no había dado los frutos esperados y no sabía que más hacer, una y otra vez le daba vueltas al asunto dentro de su cabeza. Hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz chillante.

-Qué te preocupa tanto?

-Mmm…no sé si deba confiar en ti…

-Bueno si no puedes confiar en mi…entonces en quién hermanito?

-Pensé lo que me dijiste…y decidí terminar con él de una buena vez!

-Qué es lo que has hecho?

-No te pongas así…desafortunadamente mi plan no funcionó…pero ahora no sé qué hacer…

-Supongo que enviaste a alguien a llevar a cabo tu plan cierto? No creo que lo hayas intentado con tus propias manos o sí?

-A qué quieres llegar?

-Bueno, has visto los periódicos verdad? Pronto se casará, pero…puedes cambiar el rumbo de tu plan…yo tengo una idea…y ambos resultaremos beneficiados sin duda alguna.

Ambos se miraron a los ojos y simplemente se dibujo en sus rostros una mueca parecida a algo como una sonrisa.


Minerva se encontraba nuevamente en su oficina cuando su secretario le informaba que tenía una visita, esto le sorprendió pues nunca recibía a nadie ajeno a los negocios en esos lugares. Sin embargo, motivada por la curiosidad, accedió a recibir a su "visita".

-Buenas tardes. Usted no me conoce, soy la señora Marlow, madre de Susana. Mi hija me comentó cómo se conocieron y me pidió que viniera a invitarle a nuestra casa. Nos agradaría que aceptara visitarnos.

La joven se sorprendió inicialmente ante la abrupta actitud de aquella señora; Pero después de unos segundos respondió tranquilamente:

-Bueno, Susana y yo solo nos hemos visto una vez…sinceramente no creo que…

-Mi hija se siente muy sola en algunos momentos sabe? No tiene amigas y de no ser por Terry, ella se moriría de tristeza…Lo ama demasiado y su vida sin él no tendría sentido…

-Ya veo…Imagino que Terry le ama de igual manera.

-Claro que sí! Susana se ha sacrificado por él, le ha dado todo! Susana es tan noble que solo piensa en el bienestar de él y por él hace todo lo que puede.

-Entiendo…está bien, iré mañana si le parece bien.

-Muchas gracias, Susana se pondrá contenta!

Sin decir más la señora se retiró. Minerva había preferido no hablar demasiado frente a esa mujer ya que inmediatamente notó cierta antipatía de parte de ella. Las cosas que le había dicho le parecían un tanto extrañas y aparentemente fuera de lugar. Sin duda le pareció interesante que la señora tuviera la necesidad de darle un "aviso" sobre la relación de Susana con Terry, aunque no sabía la causa de eso.

A la mañana siguiente se dispuso a vestir de manera formal e ir directamente a casa de Susana, no sabía qué encontraría pero supuso que esa visita resultaría interesante y tal vez hasta divertida.

Ya en la sala Susana la esperaba con impaciencia, como cuando un niño está a punto de recibir un juguete nuevo y al ver llegar a Minerva sus ojos brillaron de una manera singular. Se saludaron mutuamente, continuaron con las formalidades de costumbre y comenzaron a conversar de temas triviales.

Pasado este periodo de "preparación", Susana se dispuso a averiguar lo que realmente deseaba saber.

-Y de donde eres Minerva?

-Eso es un poco complicado…digamos que vengo de todas partes…he estado en tantos lugares que no podría decirte exactamente de donde soy.

-Tienes hermanos?

-No, fui hija única…Creo que tú también, cierto? Supongo que tu madre es la única familiar cercana que tienes.

-Cómo lo sabes?

-Te cuida mucho y veo que vive al pendiente de cada cosa tuya.

-Mamá se preocupa siempre por mí, pero en poco tiempo será tan feliz como yo. Cuando Terry y yo nos casemos, mamá estará más tranquila –Y entonces Susana se dedicó a ver cuidadosamente la reacción de Minerva-.

-Sí, supongo que ese día será inolvidable para ambos –Sonrió amablemente-.

-Tienes novio Minerva?

-No, el matrimonio no me interesa por ahora –Respondió concretamente-.

-Pero aún así podrás comprender el gran amor que siento por Terry, verdad?

Y sin esperar respuesta, Susana comenzó a narrar la manera en que conoció a Terry…aunque digamos que la versión fue resumida omitiendo o cambiando ciertos "detalles" en particular: Terry llegó a la misma compañía de Teatro en la que ella trabajaba, ambos se enamoraron al instante, pero luego una chica del pasado de Terry reapareció. Susana y él parecían haberse distanciado, sin embargo no le guardaba rencor a él. Después ocurrió lo del accidente y finalmente la chica comprendió que Terry y Susana se amaban y decidió alejarse.

-Te das cuenta de lo mucho que amo a Terry? –Preguntó dando un especial énfasis a sus palabras-.

-Sí, pero si él se distanció de ti en cuanto la chica de su pasado reapareció…Cómo estás segura de que él te ama de igual manera?

-Terry necesitaba tiempo y se lo di…Después de que ocurrió el accidente finalmente entendió que yo estaba dispuesta a darle mi propia vida si él lo deseaba y por eso regresó a mi lado, él me eligió porque me ama –Concluyó orgullosa-.

-Gratitud y amor son dos cosas distintas.

Entonces el semblante de Susana cambió, sus ojos se tornaron fríos y se llenaron de una furia contenida, aunque después de unos segundos volvió a guardar la compostura y sonreír. Minerva era bastante observadora e intuitiva, razón por la que pudo percatarse de este pequeño y fugaz cambio. Decidió acabar pronto con la visita y sin más se despidió.

Esa noche meditó sobre la historia de Susana, no era un asunto de su incumbencia pero…no pudo evitar recordar la reacción de Terry aquella vez en que le mencionó a su prometida.

-Es extraño…algo no concuerda. Susana dice que él la ama, él la reconoce como su prometida…pero porqué los sentimientos que transmiten son tan distintos? –Se decía a sí misma en su habitación-.

Amor y gratitud, ciertamente son algo distinto, pero fácilmente pueden ser confundidos si no se tiene clara la definición de cada uno. Sería el caso de Terry? Y si no es así, entonces porqué no se le observa feliz? Aún amaba a la otra chica? Estas y otras preguntas se hacía Minerva una y otra vez.


Sintiéndose un ser despreciable se limitó a permanecer encerrado en su habitación. Sabía que había cometido un error y aunque finalmente las cosas habían resultado como debía ser, por dentro se sentía vacío pues ahora estaba completamente solo.

Albert que siempre estaba viajando, se dio un tiempo para pasarlo con la familia Andley y entonces pudo enterarse de lo sucedido entre Annie y Archie, lo único que pudo decirle es que si realmente no amaba a Annie entonces fue mejor que ocurriese la separación y en cuanto a Candy era obvio que no podría obligarla a amarlo, entonces solo tenía dos opciones: Alejarse de ella o conformarse con su amistad y parentesco.

Poco después de esta plática con Albert fue que recibió la visita de Candy que se veía molesta y enseguida le dijo:

-Te pedí que no volvieras a enviar flores Archie.

-Dejé de enviártelas en cuanto me lo dijiste.

-Cómo? Pero y entonces?

-Has seguido recibiendo flores?

-Sí…pensé que eran tuyas…

-No he sido yo.

Candy tuvo que reconocer que se había apresurado a juzgar a Archie, por lo que se disculpó, sin embargo ahora en su mente se hacía más grande la duda sobre el personaje que le enviaba esas rosas. Afortunada o desafortunadamente no tuvo que esperar mucho para descubrirlo.

Oscurecía ya y casi llegando a su departamento, Candy fue sorprendida por una sombra que se acercaba a ella sigilosamente y de forma brusca la sujetó de un brazo:

-Hola Candy! Cuanto tiempo sin vernos! Te han gustado mis obsequios?

-Entonces fuiste tú? Ahora que quieres Neil? Ya sabes que no tengo ninguna intención de estar cerca de ti!

-Porqué eres tan testaruda?

-Ese sería un buen punto para que recapacitaras y dejaras de seguirme de una buena vez!

-Cásate conmigo!

-Estás loco! Ya te dije que te odio y eso no ha cambiado ni cambiará!

-Esa es tu ultima palabra?

-Así es!

-Entonces no me dejas alternativa. Lo que suceda de ahora en adelante será solo responsabilidad tuya!

-No me digas?

Neil alcanzó a sujetar a Candy con fuerza y la besó en los labios, ella trató de liberarse inmediatamente y en cuanto lo consiguió le pegó una bofetada. Herido en su orgullo propio, Neil la apuntó con su dedo índice al tiempo que decía:

-Te arrepentirás!

Candy quedó estupefacta por lo que acababa de suceder, sabía que Neil era un bocón…pero esta vez se preocupó al pensar en lo que ese niño rico sería capaz de hacer solo por capricho y luego quiso tener cerca un frasco de enjuague bucal para al menos disminuir el mal sabor de boca que le había quedado.

-Tengo casi 19 años y este tonto se cree que he nacido ayer! Cómo cree que podría olvidar todos los malos ratos que él y su hermana me han hecho pasar?

Y siguiendo con su monólogo entró a su departamento y se dispuso a dormir, pues mañana era día de trabajar. Sin embargo no contaba con una visita más.

-Annie! Qué haces aquí a estas horas?

-Perdóname Candy, no podía estar tranquila hasta que hablara contigo…has visto a Archie últimamente?

-Sí hoy, justamente hace unas horas.

-Te comentó algo de nosotros?

-No, en absoluto.

-Candy…he terminado mi relación con él… -Dijo tímidamente-.

-Qué dices?

-Finalmente comprendí que no puede amarme como yo lo amo a él, pensé que sería suficiente para mí estar solo con su cariño…pero, él nunca me amará. No puedo seguir con la fantasía. Yo sé que él ama a alguien más…

Los ojos de Candy se abrieron y entonces Annie la miró directamente, no pudo resistirlo así que esta vez era Candy quien bajaba la mirada.

-Annie yo…

-No digas nada…yo sé que él te ama…aunque tú no lo ames a él…pero yo no puedo seguir así, por eso preferí terminar. No es tu culpa, ni culpa de él…

Candy miró en silencio a su amiga, sorprendida de la firmeza de sus palabras, aún con el mismo tono tímido de siempre, pero dichas con toda franqueza.

-Yo sé que tú hiciste todo para que Archie me aceptara y hasta cierto punto así fue. Pero no quiero que terminemos mal…Prefiero seguir al lado de mi amiga, mi verdadera amiga Candy.

Ambas se abrazaron y lloraron, en mucho tiempo, era la primera vez que se hablaban con tanta sinceridad.


Terry apareció a la mañana siguiente en la oficina de Minerva, ella supuso que querría hablar sobre lo sucedido en casa de Susana, sin embargo ni siquiera la mencionó:

-Hola "dulce señorita"! –Dijo con ese tono irónico típico de él-.

-Terry no te burles!

-Vestida así pareces una frágil y delicada dama!

-Bueno entonces debo aceptar que SOY UNA DAMA!...Pero no delicada ni frágil y eso a ti te consta!

-No te enojes…vengo a invitarte a almorzar…Esta gentil damita querría acompañar a un guapo y gallardo caballero?

-Claro!...Pero…dónde está ese caballero que mencionas?

Ambos rieron, él le ofreció su brazo y salieron. Ya estando en un restaurante algo discreto comenzaron a platicar. Terry se veía animado, como si nada malo hubiese pasado, ni la pelea con esos hombres, ni nada más…al parecer también ignoraba que Minerva había visitado a Susana. No se vieron desde aquella pelea, pero Minerva estaba tranquila porque sabía que sus heridas no eran de cuidado. Ya en un momento de más tranquilidad, en tono suave, Terry invitó a Minerva a pasear por un parque, ella aceptó.

Lo cierto es que, sin siquiera notarlo, gradualmente ella se había sentido más cómoda al hablar con él, la sensación de soledad que siempre traía en su corazón, parecía desvanecerse, se sentía tranquila y podría decirse que hasta…feliz.

Los paseos por el parque y las invitaciones a almorzar, comer o cenar se convirtieron en algo diario. Tanto Terry como Minerva disfrutaban de sus encuentros con toda naturalidad, como si así debiera ser el trato entre los dos.

-Te gustan?

-Las rosas? Claro que sí, son hermosas, aunque no siempre dispongo de ellas dentro de casa, no soy tan…detallista y romántica, creo.

-Eres rara…justamente como una rosa: Hermosa pero con espinas! Bastante huraña si amaneces de mal genio!

-Terry! Y seguramente tú estás siempre sonriente no?

Terry se quedó un tanto pensativo, Minerva tenía razón, él también era huraño siempre, con muy pocas personas podía abrirse completamente y generalmente prefería estar solo.

-Me gusta la soledad.

-A mi también…pero debo admitir que en ocasiones quisiera…no tener que estar sola siempre…

-Tienes novio o prometido?

-Amaneciste bromista eh?...No, no tengo ni lo uno ni lo otro…pero…

Y entonces el semblante de Minerva cambió, Terry intuyó que algo importante quería decir, pero no estaba segura de hacerlo, así que se limitó a decir:

-Pero qué?...

-Hace algún tiempo…lo tuve…yo era aún más joven que ahora, tendría 15 años, él era tres años mayor…

-Era?...

-Él murió poco después de iniciar la Gran Guerra…era militar como mi padre…Ya han pasado dos años desde su muerte…

Entonces quiso hacer una pregunta, sabía que sería un poco imprudente, pero tenía la extraña necesidad de saber, así que tomando valor se atrevió a decir:

-Lo…extrañas aún?

-Bueno, ciertamente era una persona que quise mucho…Pasé un periodo horrible después de su muerte…pero no podía quedarme así toda la vida. Las personas viven y mueren por alguna razón. Supongo que una vez que su misión u objetivo en la vida es cumplido, entonces llega el momento de partir…tuve que llorar mucho antes de entender y aceptar eso.

Fuera de que Minerva llorara desconsoladamente o se tornara deprimida, solo había adoptado cierto aire melancólico pero seguía con sus ojos brillantes y transmitía inmensa tranquilidad.

En cambio Terry sintió que se hacía pequeño, que tal vez él no había logrado ser tan fuerte después de todo este tiempo, que aún su voluntad no era tan fuerte como para seguir adelante y tomar sus propias decisiones le pesara a quien le pesara.

-Y qué hay de ti?

-Cómo?

-Pronto te casarás…serás todo un "Señor"…

-Sí…eso parece inevitable…

-Porqué dices eso? Se supone que debieras estar rebosante de alegría! Tendrás la oportunidad de estar con la persona que amas! Eso es motivo suficiente para alegrarse de estar vivo!

-La persona que amo…la persona que amo…

Minerva nuevamente vio su semblante sombrío, sintió tristeza al verlo así, no sabía qué sucedía, no sabía como ayudarlo, no sabía si seguir preguntando o mejor quedarse callada. Pero Terry le ahorró el trabajo de decidir…

-La persona que amo…Ahora que lo pienso…creo que tal vez deba decir: "la persona que amé", no es la misma persona con la que voy a casarme…

Terry finalmente decidió abrir su corazón y desbordar todo el peso que guardaba, era justamente lo que necesitaba pues ya faltaba menos de dos semanas para su boda, necesitaba gritar por última vez, necesitaba sentirse liberado al menos una sola vez antes de sellar definitivamente su compromiso. Y ahí estaba ella, una hermosa chica tan solitaria como él mismo, pero a la vez tan diferente a lo que él había sido hasta ahora.

Minerva escuchó claramente las palabras de Terry y tristemente vio que ella había tenido razón en sus conjeturas. Esperó a que él continuara su relato, pero hubo un silencio prolongado, por lo que lo animó a continuar:

-Qué quieres decir?

-No amo a Susana…traté de hacerlo…pero no pude ni podré jamás…La persona que yo amé ahora está fuera de mi alcance, no luché por estar con ella en el momento que debí hacerlo…y obviamente el tiempo y las circunstancias terminaron por alejarnos definitivamente. No pronunciaré su nombre porque en mi corazón he decidido dejarla en paz…

A diferencia de Candy, Terry se dispuso a narrar a Minerva con todo detalle su historia. Minerva se limitó a escuchar con atención, entonces pudo percatarse de que la historia contada por Susana había sido lo opuesto a la realidad, obviamente entre la palabra de Susana y la de Terry, sabía distinguir cuál decía la verdad. Aún así no dijo nada, no le reveló que Susana había mentido, nuevamente su sentido de prudencia le ayudó a pensar lo que podría suceder si ella intervenía directamente en un asunto que el mismo Terry debía resolver.

-Me queda bastante claro que no amas a Susana…pero estás seguro de que ya no amas a la otra chica?

-Sinceramente en estos días no he pensado mucho en ella…creo que finalmente estoy aceptando que nuestro tiempo ya pasó.

-Entonces tu angustia y cambios repentinos de ánimo se deben a la boda con Susana, cierto?

-Así es, no la amo…pero debo casarme…

-Porque te salvó la vida? O porque ya no será actriz ni podrá cuidarse sola aparentemente?

-Por ambas cosas…Se lo debo…además ella me ama.

-Sin importar que cuando te cases estarás muerto en vida? Te sientes realmente amado por ella? Es cierto que te salvó la vida y que eso se lo debes agradecer…pero difícilmente se puede amar a alguien solo por gratitud, tú mismo has dicho que jamás la amarás…Qué caso tuvo entonces que ella te salvara la vida solo para quitártela después?

Él se sorprendió de la brusquedad con que Minerva decía esas cosas…pero también reconocía que ella decía la verdad.

-Terry, ante todo debemos ser honestos con nosotros mismos y aunque traicionar a otros es malo, traicionarnos a nosotros mismos es un crimen imperdonable! La gratitud que le tienes a Susana muestra tu nobleza…pero decidir casarte con ella sin amor muestra tu estupidez! Hay muchas maneras más en que puedes retribuirle a Susana por haberte salvado sin tener que sacrificar tu propia existencia!

-Pero Susana quiere que nos casemos…ella da por hecho que la mejor forma de que yo le pague es estando a su lado toda la vida…

-Si realmente amamos a alguien, le damos libertad de decidir su propio camino, aún cuando esa decisión no nos favorezca. Te diré algo más: Todo lo que decidas hacer debe ser por ti mismo y no por alguien más, me refiero a que siempre la motivación debe surgir de ti mismo y no hacer las cosas porque alguien más te lo está pidiendo o exigiendo.

-Pero ya no me queda nada más…fuera de ser actor no tengo nada más.

-Me da la impresión de que te has resignado a casarte solo porque la otra chica te rechazó definitivamente. Me equivoco?

Terry bajó la mirada y se quedó en silencio. Minerva ya desesperada al ver que él se daba por vencido ante Susana y ante la vida misma, le sujetó de la camisa, obligándolo a verla a la cara, pero él seguía con los ojos clavados al suelo.

-Terry deja ya de ser cobarde! Mírame a los ojos! Dime que de verdad ya no tienes nada más porqué luchar! Mírame!

-Ella ya no está conmigo y no he encontrado algo más que me haga desear seguir contra corriente…

-No puedo creer que seas tan ciego! No puedo creer que no te des cuenta que mientras te tengas a ti mismo, lo tienes todo! Y eres tú mismo tu razón para seguir contra corriente!

Si bien las lágrimas se asocian inmediatamente al dolor, no debemos olvidar que también de alegría o de ira se llora. Y por primera vez en mucho tiempo, los ojos de Minerva se llenaron de lágrimas por la inmensa ira que sentía al ver a un Terry derrotado que no veía nada más allá de la pérdida de la persona que había amado.

A lo lejos, cuatro hombres ocultos entre las sombras, observaban la escena y se disponían a esperar el momento justo para poner en práctica el nuevo plan que les ordenaron, era una jugada peligrosa en la que se apostaría todo o nada…pero el tiempo apremiaba.

Esa misma noche, una persona desapareció, tal como si la hubiesen borrado del mapa o como si la tierra se la hubiese tragado. Nadie se daría cuenta de su ausencia, al menos hasta el día siguiente, en que inmediatamente pareció que el mundo se paralizó al enterarse de lo sucedido.

Continuará...


Hola! Este es el tercer capítulo, espero que sea del agrado de quienes se han animado a leerlo...y espero que se animen a enviarme algún review!

El fragmento de la canción que les presenté en esta ocasión es:

"Dogs". Pink Floyd, Waters & Gilmour.

Mi querida Parnaso! Creo que todos hemos tenido alguna historia de amor frustrado...tal vez la prioridad es decidir si vivir apegados a pensar en el "hubiera" o buscar nuestra felicidad de otro modo...Debo confesarte que cuando escribí este fic, precisamente estaba en un punto en el que ya no pude ni quise aplazar más esa decisión...y al terminar la historia, finalmente mi corazón había recuperado aquella paz perdida hace mucho tiempo...Así que aunque parezca algo risorio, este fic fue como una especie de sanación para mi jeje.

Espero que este tercer capítulo te haya gustado, solo te puedo sugerir que sigas leyendo para que conozcas el final XD

Saludos!