"SED DE LIBERTAD"

Pensé que era diferente y he visto que soy igual.
Como un juego, puse mi mano sobre el fuego
Pensé que era más inteligente y podría volar hacia el sol...pero sucedió lo mismo que con todos los demás.

No volaré cerca de tu fuego nunca más
Caí quemado muchas veces antes
y no volaré cerca de tu fuego nunca más.

Fui como un rey, fui como una mariposa nocturna con alas pintadas hechas de tela
Cuando ardió tan alto y se volvió tan caliente aquella flama? (6)

En un sentido metafórico todos podemos permanecer en algún momento de nuestras vidas "secuestrados" por las circunstancias…sin embargo llega un punto en el que, cansados de vivir cautivos, buscamos con desesperación ser libres aún cuando el precio a pagar sea demasiado alto.

En otras ocasiones, nosotros mismos nos ponemos en situaciones peligrosas, situaciones que amenazan nuestra integridad física o espiritual, corremos como conejitos hacia una hoguera, volamos como mariposas nocturnas o pequeñas palomitas hacia la flama de una vela. Sin importar si por voluntad o por destino nos encontramos en situaciones así, lo verdaderamente importante es darnos cuenta de ello y alejarnos lo antes posible…

En cuanto los policías entraron a la vieja casa, capturaron a los otros tres hombres. Terry yacía en el suelo, considerablemente deshidratado, sucio, golpeado e inconsciente. Entonces ella corrió hacia él, con desesperación tomó su rostro entre sus manos y trataba de hacerlo despertar.

-Terry! Terry! Por favor háblame! Terry! Terry!

Como si de un sueño se tratase, escuchaba a lo lejos una voz gritando su nombre, cuando al fin logró abrir los ojos lo primero que vio fueron unos enormes ojos castaños bañados en lágrimas con un semblante de angustia y desesperación. Débilmente levantó la mano e hizo un esfuerzo notable solo para rozar aquel dulce rostro y secar algunas de esas brillantes lágrimas.

-Otra vez la "Dulce Damita"…me ha salvado la vida.

Enseguida escuchaba a las otras mujeres acercarse así que Minerva secó sus lágrimas rápidamente y se alejó un poco para dar paso a esa otra joven que también lloraba y lo único que quería desesperadamente era ver con sus propios ojos que él estaba bien.

-Estás bien Terry?...Estaba preocupada por ti…yo…

-Candy!... –No podía creer lo que sus ojos veían-.

Y ella no pudo agregar nada más porque el llanto le apagaba la voz, Eleanor también corría a ver a su hijo y al mismo tiempo una ambulancia llegaba al lugar. Entre todo el caos, Minerva se hizo a un lado, solo se limitó a observar la escena: Subían a Terry en una ambulancia, Candy y Eleanor se abrazaban llorando, los policías se llevaban a los tres detenidos. Sonrió tranquilamente y sintiéndose satisfecha, en silencio comenzó a caminar alejándose de ahí y ya a unos metros de distancia súbitamente una voz la detuvo en seco al hacerle una pregunta:

-Tú debes ser Minerva, cierto?

-Quién eres? –Preguntó mirando desconfiada hacia todas partes-.

Detrás de un árbol salía un joven alto, de piel blanca, cabellera larga y rubia además de un rostro con una sonrisa amable y enormes ojos azules; gentilmente el joven se acercó y se presentó:

-Soy William Albert Andley.

-Joven cabeza de los Andley verdad?…Sí, soy Minerva Grey…

-Tienes lastimada la cara, debe dolerte mucho, espera un momento…

Y de uno de sus bolsillos sacó un pañuelo y trató de limpiar la herida de la chica. Minerva no sabía bien lo que estaba sucediendo, tenía muchas cosas en mente y esto le confundía, por primera vez no rechazó la ayuda de un extraño y prefirió guardar silencio hasta que él volvió a hablar:

-Ayudaste a Terry y en nombre de Candy y mío, te lo agradezco, él es un amigo muy querido para mí…y veo que para ti también lo es…Qué harás ahora?

-Asegurarme de que permanezcan en la cárcel esos miserables…y después me iré. He decidido vivir en otra ciudad…Mi trabajo aquí ha terminado –Respondió con firmeza-.

-Ya veo…Entonces será todo? –Insistió dudando-.

-No debo hacer nada más. Ahora todo depende de ellos dos. Seguramente sabes a lo que me refiero…William –Y le miró fijamente a los ojos-.

-Candy no se equivocó…Eres una joven admirable y agradable…por eso te considera su amiga…te aprecia mucho –Correspondió aquella mirada y sonrió-.

-Créeme que eso es mutuo...Ahora recogeré mis cosas de casa de Eleanor y después…me iré.

-Puedo acompañarte?...Ya habrá tiempo de visitar a mi buen amigo…por ahora creo que él tiene un asunto más importante qué arreglar.

Albert le ofreció gentilmente su brazo a la joven y ésta no lo rechazó; Caminaron hasta un auto y ambos subieron. Generalmente cuando conocemos a personas parecidas a nosotros, automáticamente entramos en conexión y sentimos a esas personas tan cercanas como si las conociéramos de toda la vida; Entre Albert y Minerva sucedió algo similar, razón por la que, aunque ambos acababan de conocerse, sintieron simpatía el uno por el otro inmediatamente.


En el hospital Candy y Eleanor permanecieron pendientes de Terry y al mismo tiempo avisaron a Susana todo lo ocurrido.

-Cómo te sientes?

-Mejor mamá…pero Minerva también tenía lastimada la cara, ella está bien mamá? –Estaba evidentemente preocupado-.

-Sí hijo, supongo que ella está bien, aunque entre todo lo ocurrido no vino con nosotros, tal vez fue con los policías…Ya la verás más tarde.

Paseando la mirada por toda la habitación, los ojos de Terry encontraron lo que no esperaba: Una hermosa joven rubia de ojos verdes:

-Candy! Estás aquí realmente! Pensé que solo había alucinado brevemente…

Eleanor comprendió que tenía que dejarles solos, tenían que aprovechar el tiempo que Susana estaba ausente y tal vez aclarar ciertas cosas.

Candy le relató lo ocurrido respecto a la carta que recibió en Chicago, nuevamente las lágrimas aparecieron y Terry sujetó la mano de ella al tiempo de hacerle una pregunta:

-Candy…Todo lo que ha pasado me ha hecho pensar muchas cosas…estarías dispuesta a darnos una oportunidad de estar juntos otra vez? –Preguntó sin rodeos-.

Esto tomó por sorpresa a Candy...pero ni tiempo tuvo de responder ya que justo en ese momento la puerta se abrió y dos mujeres entraron a la habitación. Tan rápido como pudo, una de ellas se acercó a Terry y le tomó las manos provocando que Terry soltara la mano de Candy descuidadamente:

-Terry! En cuanto supe que ya estabas a salvo le dije a mamá que me trajera!

-Si Susana…ya estoy bien.

-Me alegra tanto! Y justo a tiempo ha ocurrido esto! Para la boda ya solo quedan menos de 5 dias! –Exclamó emocionada Susana-.

-No cancelaste nada? –Preguntó Terry con una mezcla de sorpresa y de ira-.

-Por supuesto que no! Sabía que estarías bien para nuestra boda, confiaba en que te rescataran antes! Por eso seguí con los planes, mi madre me ayudó!

-Finalmente podrán ser felices juntos! –Agregó la señora Marlow.

Candy escuchó cada palabra de ambas mujeres; Disimuladamente se hizo a un lado y con discreción secó sus lágrimas, no pudo tolerar seguir viendo tal escena que le parecían tan íntima así que rápidamente se despidió pero entonces…

-Candy!...Te quedarás un poco más en Nueva York? –Dijo Terry con tono suplicante tratando de retenerla-.

-Sí Candy! Quédate para nuestra boda! –Intervino Susana con un brillo especial en los ojos y una sonrisa en los labios-.

-Candy, por favor…hay algo que aún debo decirte…pero quiero que sea fuera de este hospital, por favor, prométeme que te quedarás un poco más –Ignoró por completo la presencia de Susana-.

La mirada de Terry mostraba franca necesidad de hablar con ella, por eso es que Candy en sus adentros decidió esperar a hablar con él para definitivamente cerrar ese capítulo en su vida.

-Esta bien Terry, nos despediremos en cuanto seas dado de alta.

Y sin decir más salió de la habitación. Susana tuvo curiosidad de preguntar a Terry qué era lo que necesitaba decir a Candy…pero de sobra sabía la respuesta así que creyó que lo mejor era desviar la atención de Terry sobre ese tema y continuó hablándole más trivialidades sobre su próxima boda.

Candy salió de ahí sintiendose como un condenado a muerte, pero se negó a reconocer que esta vez lo que más le había dolido era el tono con el que Susana había secundado la petición de Terry acerca de quedarse un poco más en Nueva York.


Al llegar ambos a la casa de Eleanor, escucharon a la mucama tratando de tranquilizar a alguien más:

-Que pasa? –Dijo Minerva adelántandose a interrumpir la escena-.

-Señorita Grey! La señorita insiste en querer ver a La señora Eleanor y ya le expliqué que…

-Está bien. Yo la atenderé.

La mucama se retiró, Minerva quedó frente a Elisa Leagan y esta última en tono chillante y molesto comenzó a decir:

-Vaya te tomas demasiadas libertades otra vez Minerva! Dime donde está Eleanor, quiero hablar con ella, vengo dispuesta a pagar el rescate hoy mismo como lo piden los secuestradores –Dijo con presunción-.

Minerva se sorprendió ante las palabras de Elisa y rápidamente recordó el momento en que ella se había presentado por primera vez ante Eleanor, las palabras que Elisa le había dicho a la señora y lo ocurrido después de que se retirara. Eran pequeñas "coincidencias", sin embargo tenía que ser prudente y arrinconar a la nueva presa sin que lo notara:

-Cómo dices? Los secuestradores ya han dicho donde y cuando quieren el dinero? –Preguntó con inquietud-.

-Así que no lo sabías eh? Resulta que yo soy más allegada a Eleanor y a Terry por eso yo sí sé lo que ocurre! Hoy a las 11pm el dinero deberá ser colocado en la puerta principal de la Catedral de San Patricio. Faltan solo unas cuantas horas…

Minerva sonrió y cruzándose de brazos la miró fijamente y le dijo:

-Veo que no solo eres "allegada" a Eleanor y a Terry…

-Qué quieres decir? –Preguntaba Elisa con rabia-

-La has escuchado también William?

-Cada palabra Minerva, cada palabra.

Elisa palideció al ver que William Albert Andley entraba al recibidor, trató de explicar lo que ella hacía ahí, pero Minerva la interrumpió con una pregunta:

-Elisa, me puedes explicar cómo es que sabes perfectamente lo que los secuestradores pidieron si jamás lograron entregar la carta a Eleanor?

Y entonces los ojos de Elisa se abrieron, por reflejo con sus manos cubrió su boca y un sudor frío recorrió su espalda. Por su presunción y egocentrismo se había olvidado de cuidar sus palabras, queriendo tomar el papel de heroína, había dicho demasiado. Lo único que le quedaba era salir de ahí, pero en plena carrera Minerva la pescó de un brazo y la jaló al tiempo que le daba una bofetada tan fuerte que la tiró al piso.

-Me has lastimado! Eres una bruta! Tío William! yo solo quería…

La mirada que le dirigía Albert se tornó fría y más dura aún; Entonces Elisa comenzó a lloriquear.

-Me avergüenzo de ti Elisa, como has podido caer tan bajo? Tu familia sufrirá cuando sepa lo que has hecho y seguramente Neil está metido en esto no es así?

-Quién es Neil? –Preguntó Minerva-

-El hermano de Elisa…Siempre han estado juntos aún en las cosas más vergonzosas y esta seguramente no es la excepción –Respondió Albert sin quitar la mirada de Elisa-

Albert veía decepcionado la clase de miembros que rondaban en la familia; Sabía que los Leagan eran hipócritas y prejuiciosos…pero jamás imaginó qué tan bajo podrían caer.

La sociedad muchas veces pregona conceptos erróneos: Ante sus ojos las apariencias son más importantes que el verdadero contenido, un buen apellido parece asegurar la reputación intachable y gran valía de las personas…Pero, si mantenemos nuestros ojos y oídos bien abiertos, durante nuestras vidas gradualmente descubrimos todas y cada una de esas mentiras.


Terry logró egresar del hospital un día después, pese a la insistencia de los médicos, él necesitaba salir lo antes posible para hablar con Candy…pero ahora quedaba algo más por resolver: Faltaban dos días para la boda, había tomado una decisión y esta vez no estaba dispuesto a ceder pasara lo que pasara.

-Debemos hablar.

-Todo esta saliendo perfecto! Será el suceso del año! Los periodistas cubrirán por completo el evento y saldremos en las páginas principales de todos los diarios! La cena será deliciosa, elegí el menú con mi madre y ya solo falta…

-He dicho que tenemos que hablar Susana! Porqué siempre ignoras todo lo que sucede a tu alrededor y vives como si fueras la única persona que tiene cosas qué decir?

-Eres muy grosero conmigo!...Pero te perdono porque supongo que estás preocupado por la boda, te verás muy guapo con el traje gris y…

-Susana NO nos casaremos!

Terry había tratado de comenzar una conversación con Susana pero ésta solo se dedicaba a hablar de la boda sin siquiera prestar atención a sus palabras, así que él decidió ser más directo y le dijo en una sola frase lo que había decidido la noche anterior.

Al escuchar la frase de Terry, Susana sintió que un balde de agua helada le caía encima; no daba crédito a lo que había escuchado y tomando un respiro sacó fuerzas para responder lo más adecuadamente y descontrolar a Terry haciéndole vacilar de sus palabras.

-Terry…mi querido Terry…comprendo que la situación del secuestro te tenga tenso aún…pero la vida debe continuar, no podemos estar aplazando la boda por más tiempo –Dijo con tono casi maternal-.

-No me has escuchado? Dije que NO nos casaremos! Yo no estoy aplazando la boda, la estoy cancelando DEFINITIVAMENTE!...No me casaré contigo ahora ni nunca Susana!

-No puedes estar hablando en serio…Yo te amo…hemos planeado esto desde hace mucho tiempo…-Decía Susana ahora con tono suplicante-

-Eres tú quien lo ha planeado durante mucho tiempo, eres tú quien ha vivido esperando ansiosamente ese momento, yo no!

-Entonces es verdad…tú no quieres casarte conmigo?

-Tantas veces te lo quise decir pero nunca me dejaste hacerlo… y yo fui tan débil…sentía tanta culpa que…preferí permanecer pasivo mientras tú y tu madre planeaban lo que sería mi futuro.

-Es posible que ahora estés dispuesto a faltar a tu palabra Terry? Es posible que ahora seas capaz de dejarme plantada en el altar?

-No faltaré a mi palabra porque veré por tu bienestar…pero sin casarme contigo. Tampoco te dejaré plantada en el altar porque aún faltan dos días para la ceremonia y desde hoy te aviso que no habrá boda.

El rostro de Susana se tornó pálido, sus ojos se abrieron enormemente y sus manos comenzaron a temblar al igual que su voz a quebrarse, había tomado un tono dulce y casi maternal inicialmente, luego pasó a la súplica, ahora se enfurecía como tantas otras veces y entonces…estalló:

-Tú me diste tu palabra! Dentro de dos días habrá una boda y yo estaré en la iglesia esperando tu llegada! Nos casaremos y viviremos juntos! Te lo dije una vez y te lo repito ahora: TÚ ERES RESPONSABLE DE ESTO Y TIENES QUE PASAR EL RESTO DE TU VIDA CONMIGO! –Decía al borde del llanto al mismo tiempo que señalaba su pierna amputada-.

Esta vez Terry se impresionó por la dureza de las palabras de ella...pero no podía quedarse callado porque era su única oportunidad de poner las cosas en su lugar. Tratando de controlar su enojo por las palabras de Susana, respiró profundamente y con tono firme le respondió:

-No Susana. Te debo la vida pero…no soy responsable de lo que te pasó, tú decidiste salvarme y te lo agradezco, por eso me comprometo a cuidar de ti…pero no en la forma que tú deseas. Ahora lo veo todo claramente: Amor y gratitud son cosas distintas. Tengo gratitud hacia ti…pero no tengo ni tendré amor por ti jamás. Lo lamento Susana, no habrá boda, no vayas a la iglesia porque entonces me esperarás en vano y tú misma te someterás a una humillación innecesaria.

Terry giró sobre sí mismo dando la espalda a Susana, se disponía a marcharse, pero entonces ella lo detuvo al preguntarle:

-Es por ella verdad? Es porque Candy apareció nuevamente?... –Apretó sus pequeños puños y con voz temblorosa por la rabia que sentía agregó- O es por Minerva?

Escucharla pronunciar esos nombres hizo que Terry le mirara y después de unos segundos de silencio, le respondió friamente:

-Ni por Candy...ni por Minerva. Es por mí solamente.

Y entonces Terry se dirigió a la salida. Susana trató de seguirlo en su silla de ruedas, pero todo fue inútil, lo llamó tres, cuatro, seis veces y él no regresó sobre sus pasos...ni se volvió a mirarla.

Horas después la señora Marlow llegaba a casa, encontrando a su hija bañada en llanto y maldiciendo a todos. Cuando al fin pudo calmarse un poco, entre sollozos reprimidos le dijo a su madre lo sucedido.

-Iré a hablar con él enseguida! No va a burlarse de ti de esa manera!

-Espera mamá! Le he dicho que la boda se realizará! Que estaré esperándolo en la iglesia en dos días! No se atreverá a dejarme plantada.

La señora Marlow sabía que eso no era suficiente. Así que pese a lo que dijera Susana, decidió ir a ver a Terry y enfrentarse a él.


Las autoridades tuvieron que detener también a Elisa y posteriormente a Neil Leagan, sin embargo en cuanto sus padres se enteraron, suplicaron ayuda frente a la señora Elroy y ésta a su vez trató de convencerse a sí misma de que lo sucedido había sido un simple enredo desafortunado en el que Elisa y Neil se vieron involucrados "sin culpa alguna".

La señora Elroy indicó a uno de sus abogados enviar un telegrama a las autoridades haciendo una discreta negociación; Sabía que Albert bien podría negarse a su petición de evitar que aquellos "muchachitos inocentes" pisaran la prisión argumentando que sería un escándalo para la familia y que ella estaba preocupada al grado de pensar que enfermaría. Albert conocía ya muy bien el carácter de esa mujer anciana y esta vez no cedería tan fácilmente.

Albert al enterarse de esto se llenó de indignación y entonces decidió mantener a la familia Andley alejada de los Leagan dentro de lo posible…aunque por el momento su única preocupación era Candy.

-Qué harás ahora Candy?

-Esperaré a que salga del hospital…y me despediré definitivamente de él.

-Es eso lo que en realidad quieres?

-No hay más que hacer.

-Minerva y yo confiamos en que ustedes no dejarán pasar inadvertida esta segunda oportunidad que el destino les ofrece…

-Conoces a Minerva? –Preguntó sorprendida-.

-La conocí cuando encontraron a Terry…es una joven muy hermosa y especial…

-Susana me dijo que ella y Terry… -Comentó con cierta tristeza-.

-Sabes? No siempre es adecuado escuchar lo que dicen los demás…lo más importante es lo que tú misma puedas averiguar y comprobar…

Y Albert tenía razón: Las palabras que a nuestros oídos llegan debemos evaluarlas cuidadosamente y tomar en cuenta la fuente de donde provienen, pues existe la posibilidad de que "una mentira repetida cien veces se convierta en una verdad".


La señora Marlow se atrevió a gritarle a la cara que no permitiría que su hija se quedara sola y que si ella deseaba casarse con él, entonces poco importaba lo que el propio Terry pensara al respecto.

-Lamento mucho que usted sea tan ciega como para no querer entender lo que es evidente: Ni su hija me ama ni yo la amo. No seré un juguete que Susana siga manejando a su antojo, ya no más.

-Olvida lo de su pierna? Usted…

-No, no lo olvido ni soy culpable, ahora lo entiendo. Susana sabía que yo amaba a alguien más y se negó a comprenderlo. Cometí el error de comprometerme con ella por gratitud…pero aún puedo remediarlo. Cuidaré de Susana, no le faltará nada.

-Le faltará el cariño de usted! –Gritó en el último intento por hacer que Terry cambiara de opinión-.

-Entonces tendrá que aceptar continuar su vida así porque yo no le daré lo que no puedo.

-Es demasiado cruel! Mi hija lo esperará en la iglesia...

-No permita que vaya, no permita que se humille de esa manera porque yo jamás llegaré –Dijo mirándola a los ojos-.

La señora Marlow vio que todo estaba perdido. Salió sin decir palabra; Lloraba porque ahora no sabía lo que sucedería con Susana dentro de dos días. Lloraba porque temía lo peor…y no sabía cómo evitarlo.


Llegó el día de la boda. Susana insistió en ponerse su vestido blanco y obligó a su madre a llevarla a la iglesia, en su mirada había un brillo de certeza…o tal vez de vana esperanza. Su madre trató de hacerla entrar en razón, pero Susana simplemente la ignoró. Al llegar a la iglesia, el sacerdote se sorprendió al ver a la joven "novia".

-Señora Marlow! Susana! Pero es que sí se celebrará la boda? El señor Grandchester me dijo que estaba cancelada…

-Claro que no se canceló, en cualquier momento él llegará. –Respondió Susana evitando que su madre hablara-.

La señora Marlow dirigió una mirada triste al sacerdote que enseguida comprendió lo que sucedía y ambos permanecieron en silencio, con la mirada llena de tristeza acompañando a una joven novia que jamás consumaría el sacramento matrimonial.

Pasaron las horas y comenzó a atardecer. Susana permaneció en el altar de la iglesia esperando que en cualquier momento Terry apareciera. Ya casi anochecía cuando su madre se atrevió a hablarle con un susurro:

-Hija, es hora de irnos…

-No! Él vendrá mamá! Él me ama! Yo me casaré con él…yo…yo le he dado todo…yo merezco ser su esposa…yo…

Y el corazón de Susana se rompió en miles de pedazos al chocar súbitamente con la realidad: Terry no llegaría jamás, Terry no la amó jamás, el corazón de Terry no le perteneció jamás. De sus ojos brotaron lágrimas ácidas que consumían su alma lentamente. Todo se oscureció, no solo en el cielo, sino en su corazón y en su mente. Presa de un profundo dolor le gritó a su madre:

-Déjame sola mamá! Todos déjenme sola!

-Susana!

El sacerdote sujetó del brazo a la señora Marlow y con una seña le hizo entender que era mejor dejarla sola por un momento. Después, cuando ella lograra calmarse, la llevaría de regreso a casa.


La señora Marlow se presentó para pedirle que visitara a Susana al menos una vez más; Fue una suerte encontrarla aún en esa casa y sin saber a quién más acudir, la señora esperaba que eso fuera útil para ayudar a su hija.

Ella aceptó hacer esa visita, aunque no entendía mucho de qué serviría, pues ya estaba todo dicho entre ellos dos; Ella nada tenía que ver realmente y a decir verdad, si había decidido permanecer unos días más ahí, en ese lugar, fue porque la propia Eleanor se lo había pedido.

-Pero de qué me estás hablando? –Preguntó al no lograr comprender nada de lo que Susana le decía-.

-Sé que Terry no llegó a la iglesia por ti!...No me lo quites! Sí él ya no está conmigo yo ya no podré seguir adelante…

Minerva sintió que los reclamos de Susana estaban completamente fuera de lugar y que evidentemente lo único que quería conseguir es despertar la compasión de alguien...y no estaba dispuesta a tolerar ser manipulada.

-No te equivoques conmigo Susana, tus sentimentalismos me tienen sin cuidado…

-Es que no te importa lo que me pase cuando vea que Terry me abandona? -Preguntó tratando de hacerle sentir culpa-.

-Lo que hagas o dejes de hacer será cosa tuya, cada persona decide sus actos y nadie será responsable de lo que tú decidas hacer -Respondió despreocupadamente-.

-Eres muy cruel!

-Soy realista. Y debo aclararte que él decidirá lo que quiera hacer: Si se va, yo no lo detendré…pero si se queda, no permitiré que tú intervengas en su vida como lo has hecho antes…Además creo que no es conmigo con quien debes discutir esto…te equivocas al pensar que soy yo la causante de que Terry no se casara contigo.

Viendo que sus súplicas no habían surtido efecto, optó por enojarse y exigir lo que creyó que merecía:

-Él no puede dejarme, tiene un compromiso conmigo, yo tengo derecho a quedarme con él, le he dado mi vida entera!

-Terry no es un objeto que puedas contar entre tus pertenencias! Lo que le hayas dado, él en ningún momento te lo pidió, fuiste tú quien lo ofreció!

Sin poder evitarlo, sintió el dolor de la derrota imposible de aceptar, pero no había opción. Susana derramó lágrimas que verdaderamente le quemaban lo poco que le quedaba de alma y de dignidad. Como un niño al que sus padres le han negado lo que pidió, se arrojó al piso desde la silla de ruedas y ahí permaneció llorando y murmurando una y otra vez: "Es mío, es mío…no me lo quites". Minerva fuera de sentir piedad por ella, más se enfureció y sabía que no podría mantener la calma por más tiempo así que decidió irse sin agregar nada más.


En el transcurso de los siguientes días Susana se había convertido en la sombra de lo que antes había sido, ahora su rostro reflejaba tristeza y su mirada era vacía, ya no tenía motivo para seguir adelante, o al menos ella lo pensó así. En pocos días dejó de comer y se negó a salir de su cama. Su madre preocupada por su salud no tuvo otra opción que volver a hospitalizarla…sin saber que lo único que había hecho era colaborar con el nuevo plan de su hija.

Corrió al hotel donde ella se hospedaba, cada segundo apremiaba, tenía miedo de que ella se hubiese marchado, así había sucedido la última vez: Ella ni siquiera le había dejado acompañarla a la estación, no había tenido oportunidad de agregar nada más que las pocas palabras a media escalera en una persecución repentina.

Pero esta vez seria diferente, quería que las cosas fueran diferentes. No sabía aún como comenzar a hablar, no sabía exactamente qué decir, ni se imaginaba lo que ella respondería…pero tenía que hacerlo, tenía que intentarlo al menos una vez más.

Preguntó nerviosamente en la recepción, con el corazón latiéndole al punto de pensar que le estallaría, se enteró que ella aún estaba ahí.

-He venido a pedirte que aceptes ser mi esposa!

-Cómo dices? Pero…

-Cancelé mi compromiso con Susana, no me casaré con ella; Trabajaré para que alguien la cuide pero no me casaré con ella.

La noticia le cayó como balde de agua fría y no supo qué decir inicialmente; Tomó unos segundos para tranquilizarse y después...

-Terry…yo no puedo aceptar…que hayas terminado tu compromiso por mí.

-Pero Candy...yo no terminé mi compromiso por tí! –Insistió él-.

-Qué?

-Terminé mi compromiso por mí, esa fue mi decisión, no quiero permanecer junto a alguien que no amo…Si aún así no aceptas casarte conmigo, no pienso volver con Susana...ya se lo dije y así será.

La voz de Terry era firme y no estaba dispuesto a rendirse sin luchar por lo que realmente había anhelado todo este tiempo: Una vida al lado de Candy.

-Candy quiero que estemos juntos!...Tú ya no quieres estar a mi lado? Quiero que nos demos una oportunidad! Por favor…

Finalmente Candy recordó las palabras de Minerva: Sí, ella tenía derecho a ser feliz también, si Terry la amaba y ella a él, entonces tal vez juntos podrían compartir todas las responsabilidades, incluso el cuidado de Susana. Estarían juntos y esta vez nada los separaría.

Sin decir palabras Candy corrió a los brazos de Terry, ambos lloraban de alegría y entonces una silueta que se hallaba en el umbral de la puerta, sin saber porqué dudó un instante en unirse a la feliz pareja; Sin embargo después de unos segundos se decidió a acercarse, era Albert, al parecer había estado observando la escena en silencio justo desde su escondite y con una sonrisa en los labios, aplaudiendo dijo:

-Buena decisión chicos. Ya era hora de que se animaran a darse una oportunidad.

Acto seguido, acudieron a casa de Eleanor para comunicar las buenas noticias, aún no habían planeado lo que harían pero una cosa era segura: A donde fuera Candy, iría Terry y viceversa.

-Así que finalmente han decidido estar juntos! Me alegro mucho por ustedes!

-De verdad señora?

-Claro! Nada me importa más que la felicidad de mi hijo y ahora lo veo realmente feliz.

-Y tú Minerva? Qué nos dices? –Preguntó Terry con ansiedad pues vio que la joven permanecía en silencio durante la reunión.

-Me alegro mucho por ambos, creo que tardaron mucho en tomar esa decisión…-Dijo sonriendo-.

-Entonces porqué estás tan callada?

-No quiero estropear el momento pero…creo conveniente que no vuelvas a tener contacto directo con Susana…Si vas a cuidar de ella, entonces hazlo indirectamente, a través de otras personas.

-Estoy de acuerdo con Minerva –Dijo Albert- Creo que es suficiente que económicamente cubras sus necesidades y no es necesario que la vuelvas a ver ni a ella ni a su madre.

Tanto Candy como Terry permanecieron en silencio unos segundos y ambos dudaron un poco, no habían pensado realmente en cómo arreglar la situación con Susana pero la observación de Minerva era acertada.

-Pero Susana estará muy sola y yo quisiera…

-Candy, comprendo que quieras cuidar de ella más cerca…pero sinceramente la situación será difícil y les hará desdichados a los tres…Sería bueno que pudieses actuar como fría enfermera con ella…y continuar con tu vida al lado de Terry…pero bien sabes que no podrás hacerlo. Además no quiero decir que se olviden de ella, simplemente que ya no tengan contacto con ella directamente…la generosidad también debe tener un límite.

Albert, Terry, Candy y Eleanor escuchaban las palabras de Minerva; Ciertamente Albert era muy generoso pero sabía perfectamente a qué se refería la joven y Eleanor también comprendía que el asunto era delicado y podría ser demasiado perjudicial para ellos si no manejaban la situación cuidadosamente.


Pese a estar en el hospital, había podido enterarse a través de su madre que ellos dos se habían reconciliado, Minerva tenía razón: No era ella la causa de que Terry rompiera el compromiso pues al final había decidido correr hacia Candy.

-Hija déjalo ya…es un asunto que no tiene remedio.

-No mamá…no puedo aceptar que me haya dejado así…sola…pronto se irán juntos…él se olvidará de cuidar de mi…yo no tengo ya más motivos para seguir aquí…

La señora Marlow se reprochaba una y otra vez el no haber enseñado a la pequeña Susana que no siempre se puede ganar, que había cosas que escapaban a nuestra voluntad y que simplemente no siempre obteníamos lo que queríamos, pero que no por eso se terminaba nuestro mundo; Era una dura lección que ahora Susana adulta tenía que asimilar y su madre no podía mitigar su dolor de ninguna manera.

Unos días después durante una madrugada, Susana aprovechó el sueño profundo de su madre, con esfuerzo logró ponerse en pie usando las muletas, trató de no hacer ruido y salió de la habitación.

Minutos después se repetía aquella escena en la azotea del hospital donde Susana se aferraba a los barrotes del barandal amenazando con tirarse al vacío y una enfermera rubia de ojos verdes trataba de impedírselo…Sin embargo esta vez algo era diferente: Su propia madre había despertado brevemente y de un salto se puso en pie al no encontrar a su hija en la cama, la buscó en el baño y al no encontrarla ahí, no fue difícil imaginar en donde estaría. Corrió tan rápido como pudo y alcanzó a sujetar a Susana justo cuando medio cuerpo pendía ya en el aire.

-Susana! Hija no lo hagas!-Gritaba con desesperación-.

-Déjame mamá…ya no me queda nada más!...tal vez…solo tal vez si ahora caigo, él se entere de lo ocurrido y regrese a mí!

-Por Dios! Qué estás diciendo?

La señora Marlow vio en Susana una mueca que parecía una ligera sonrisa, sus ojos se inundaban en lágrimas y lejos de tener miedo a lo que hacía más bien parecía considerarlo un juego; Comprendió que en ese momento su hija se encontraba fuera de sí, fuera de toda realidad.

En cuestión de segundos Susana jaló con fuerza de su propio cuerpo y entonces se inclinó aún más hacia el vacio, su madre al tratar de sujetarla más cerca de los hombros, inevitablemente también sumó su peso al de Susana y ambas cayeron al vacío emitiendo un grito ensordecedor!

Pronto el personal del hospital recogió dos cuerpos: Uno era ya casi un cadáver y el otro era una mujer herida de gravedad. Inmediatamente avisaron a la señora Eleanor, que al no querer decirle a su hijo lo sucedido, le pidió a Minerva que la acompañara al hospital.

Es cierto que debemos luchar por aquello que tanto deseamos tener…pero también es cierto que debemos saber reconocer cuando, pese a nuestros esfuerzos, aquello que deseamos está fuera de nuestro destino y simplemente no fue hecho para nosotros.

La perseverancia puede ser confundida fácilmente con la obstinación. En nuestro afán de conseguir aquello que tanto deseamos, podemos vernos en el riesgo de ser más perjudicados que beneficiados; Lo mismo ocurre cuando, deseando vengarnos de los demás, lo único que conseguimos es dañarnos nosotros mismos. La línea que separa el daño ajeno del daño a nosotros mismos, puede ser tan fina que es difícil saber donde termina lo uno y donde comienza lo otro.

Continuará...


Hola! Este fue el quinto capítulo! Será que Susana finalmente morirá? O solo quedó aún más lesionada? Si es así, entonces qué consecuencias traerá en la pareja que apenas volvió a unirse? Una cosa es segura: La señora Eleanor no quiso informar a Terry lo sucedido...pero tarde o temprano lo sabrá!...De qué manera puede ayudar Minerva?

El fragmento de la canción de este capítulo es:

(6)"Moth", Audioslave, Chris Cornell. (lástima que el grupo ya no exista, eran buenos estos muchachones!)

Hola Mona! Me alegra que te guste la historia! Bueno, Terry no es tonto ni ciego...y aunque dice querer todavía a Candy...Minerva no está tan mal creo, pero...Oye, te has puesto a pensar qué pasaría si ahora es Candy quien le da "aire" a Terry? Qué va a hacer el pobrecito si ella es quien decide que no lo quiere?

Amayo25! Verdad que Annie se tardó en mandar a...pasear a Archie? Lo bueno es que ya lo hizo...solo esperemos que no se arrepienta! Jeje esa Minerva es de pocas pulgas, pobre Susy, no pudo con ella. Pues como que ya no solo es Candy la que está en el panorama...y como dije, no creo que Terry sea tonto o ciego... :P

Rakelluvre! Como dije antes, solo era un sustín...No podíamos dejar a nuestro actor favorito ahí todo pandroso a merced de unos rufianes! Ay esa Candy...haber ahora qué va a hacer, conociendola seguro que si gusana se muere entonces se echa para atrás y vuelve a botar a Terry ó_ó

Bueno, nos leemos en un par de días!

Saludos!