"EL AMOR…DUELE?"
"El amor duele y atemoriza, el amor hiere y deja cicatrices a cualquier corazón que no sea lo suficientemente resistente o fuerte.
Soy joven, lo sé, pero aún así, sé una o dos cosas que aprendí de ti, realmente aprendí mucho: El amor es como una flama que te quema cuando es intensa. Algunos tontos piensan en la felicidad, la dicha y la unión; Se engañan a sí mismos pero no me engañarán a mí, yo sé que no es verdad, el amor es solo una mentira hecha para entristecer". (7)
Qué es amar? Tal vez resulta difícil de definir. Quienes lo han experimentado saben que han conocido al amor...pero no lo pueden describir. Es como ver sin ver. Solo se puede ver lo esencial con el corazón. Sin duda existen varios tipos de amor: El de familia, el de amigos, el de pareja... y cada uno es especial de una manera muy particular. Ninguna persona ama igual que otra. El amor no se puede medir, aún no se crea una escala adecuada para eso.
Algunos creen que el amor es solo un mito porque pese a que lo han buscado no lo han encontrado, otros creen que se trata de uno de los tesoros más maravillosos de este mundo...pero existen también aquellos que creen que se trata de la más triste y dolorosa realidad. Probablemente cada uno de nosotros tiene su propio concepto y perspectiva dependiendo de nuestra experiencia en la vida...tal vez lo más importante es siempre tener esperanza.
Dormía tranquila y plácidamente...cuándo habría sido la última vez que durmiera así? Probablemente en los tiempos en que era estudiante en el Colegio San Pablo. Después de abandonar ese lugar, todas sus noches se habían llenado de incertidumbre porque no sabía hacia donde lo llevaría su destino...y después del accidente de Susana, todas sus noches se inundaron de tristeza, de temor, de desesperanza. Sin embargo ahora yacía ahí, en su cama, en el mismo departamento, en Nueva York...pero durmiendo tan pacíficamente como un bebé y seguramente soñando algo agradable ya que en sus labios se dibujaba una tierna sonrisa.
Sin siquiera proponérselo, abrió los ojos y se percató de que ya había amanecido. Se levantó rápidamente y decidió ducharse; Estaba contento, se sentía realmente feliz y entonces comenzó a decir para sí:
-Iré a casa de mi madre, la invitaré a almorzar y le diré lo feliz que me siento! Este día quiero que sea especial! Quiero que ella comparta conmigo mi felicidad! Mi "dulce damita"! Quién mejor que tú para compartir este momento!
Sí, Terry se sentía pleno e inmensamente feliz...pero tan apurado estaba por salir de su departamento que no reparó en preguntarse porqué razón su primer pensamiento del día lo había dedicado a Minerva, su "Dulce Damita"...en vez de dedicarlo a aquella rubia pecosa que ahora era su novia.
Minutos después entraba como una ráfaga de viento a la casa de Eleanor. La mucama sonrió al verlo y éste se apresuró a darle los buenos días con una gran sonrisa y seguir de largo, llamando a gritos a aquella joven que tanto deseaba ver.
-Minerva! Minerva! Despierta mi "Dulce Damita"! Hoy quiero celebrar este día contigo!
La mucama se apresuró a alcanzarlo y entonces le explicó:
-Joven Terry, la señorita no está, salió muy temprano.
-Salió? A dónde?
-No lo sé pero...
-Qué lástima! Yo tenía planeado almorzar con ella –Dijo decepcionado-.
-Se ha encariñado mucho con ella, verdad joven? –Observó amablemente aquella mujer mirándolo con curiosidad-.
Aquellas palabras sacudieron por completo a Terry provocando en él una reacción que simplemente no supo comprender, se sintió nervioso y no supo qué responder; La mucama notó en seguida su reacción y agregó:
-Es difícil no encariñarse con la señorita Minerva siendo como es. Bueno joven, si se le ofrece algo, hágamelo saber –Concluyó y se retiró-.
Terry permaneció unos segundos más ahí, de pie frente a la puerta de la habitación que ocupaba Minerva, repasando mentalmente aquella pregunta que acababa de escuchar: "Se ha encariñado mucho con ella, verdad joven?".
Sin embargo no pudo mas que sonreir para sí mismo y enseguida salir de aquella casa.
Iban en silencio, cada una pensando en las complicaciones que se podrían generar a raíz de lo que estaba sucediendo. Minerva no terminaba de aceptar que Susana cometiera tal acto, simplemente no veía sentido a que ella se aferrara a algo imposible.
-"Para qué aferrarse a algo que no se podrá tener jamás? Es solo desperdiciar tiempo y vida en ello...tal vez, Susana debiera resignarse como lo he hecho yo..." –Pensaba para sí misma-.
-A qué te has resignado, Minerva? –Preguntó súbitamente la señora Eleanor-.
La joven se sorprendió ante tal pregunta porque estaba segura de haber estado únicamente pensando aquellas palabras...pero por lo visto la última frase la dijo en voz alta.
-No es nada... Solo pensaba que Susana tal vez trata de retener a Terry de un modo u otro...Se empeña en obligarle a permanecer a su lado...Mi caso fue diferente pero, si yo aún me aferrara a vivir de un recuerdo, simplemente no podría seguir adelante...
-Crees que Susana desperdicia tiempo que podría usar para ser realmente feliz, no es así?
-Se ha negado a sí misma alguna nueva oportunidad de amar y ser amada.
-Ella dice que ama a mi hijo más que a nadie.
-Y usted cree que eso que ella siente es en realidad amor?
-No. Yo creo que es obstinación...pero ella lo confunde con el amor –Dijo con tristeza Eleanor-...Lo peor de todo esto es que por esa confusión han sufrido tres personas...
Minerva permaneció en silencio, pensando en las palabras de Eleanor. Le hubiese gustado abrir un diccionario y encontrar claramente la definición de lo que era el amor...pero de sobra sabía que solo encontraría un montón de palabras que seguramente unicamente darían una vana idea de lo que es verdaderamente ese sentimiento.
-Se supone que el amor debe ser lo más hermoso...pero algunas veces es lo más doloroso también... –Mencionó Eleanor sujetando su pañuelo-.
Tal vez Eleanor hablaba recordando su experiencia personal al lado del Duque de Grandchester; Sin duda aunque inicialmente fueron felices, finalmente terminaron separados por convencionalismos sociales que nada tenían que ver con el amor.
-El amor no correspondido es sin duda doloroso... –Dijo Minerva en voz baja-.
Nuevamente la joven había hablado para sí misma pero Eleanor alcanzó a escuchar claramente esas palabras; Miró en silencio a Minerva que a su vez, mantenía la mirada perdida a través de la ventana de aquel carruaje. Quiso preguntarle porqué motivo había mencionado eso del "amor no correspondido"...pero prefirió ser prudente y no incomodar a la joven.
Minutos más tarde, llegaban al hospital e inmediatamente les comunicaron lo ocurrido: Ambas mujeres habían caído al vacío, una de ellas estaba gravemente herida, era necesaria la intervención quirúrgica…pero no podían garantizar los resultados, no sabían si moriría o viviría y si esto último sucedía, faltaría ver bajo qué condiciones quedaría físicamente…Y de la otra mujer no quedaba más que esperar el fatal desenlace en cualquier momento.
Al ver que tendrían que permanecer mucho tiempo en el hospital, Minerva pensó que sería difícil evitar levantar sospechas si ambas se quedaban, así que le surgió una idea:
-Eleanor…creo que lo mejor será que usted regrese a casa…Terry podría preocuparse al ver que usted no regresa pronto…y sinceramente no quiero que se entere de lo ocurrido, al menos no ahora.
-Pero y tú? Mi hijo también se preocupará por ti al no saber donde estás.
-Tengo una idea…no sé si resulte pero al menos nos dará tiempo para pensar qué hacer. Dígale al señor William Andley que venga, por supuesto sin que Candy se entere…Cuando Terry o Candy pregunten por nosotros, usted simplemente dígales que hemos salido juntos pero no sabe donde estamos.
-Entiendo. Iré en seguida a ver al señor William…Tú estarás bien?
-Claro que sí Eleanor…Por ahora lo importante es saber qué sucederá con ellas dos…y luego tendremos que decidir lo demás…Sabe que usted puede venir después, pero hágalo sin que se preocupen en casa.
Entonces Eleanor procedió a buscar a Albert y después regresar a casa, tendría que aparentar la mayor tranquilidad posible…y eso era difícil dadas las circunstancias actuales.
-Qué sorpresas tienen la vida! Quién diría que Candy y Terry volverían a estar juntos!
Inevitablemente volvía a evocar el recuerdo de aquella escena reciente en que Candy aceptaba nuevamente estar al lado de Terry mientras él permanecía como un oculto espectador. Pero entonces una pregunta le tomó por sorpresa: Porqué motivo él había dudado en acercarse a ellos para felicitarles? Era una extraña sensación la que se apoderó de él en ese momento, una sensación de...pérdida?
-No tengo de qué preocuparme...Quizá es solo el hecho de que muy pronto Candy será feliz junto a la persona que más ama...y yo tendré que permanecer solo otra vez...Creo que volveré a hacer mis largos viajes para no aburrirme en Chicago...Candy ya tiene quién la cuide y yo puedo estar tranquilo –Se dijo a sí mismo-.
No podía siquiera imaginar que unos minutos después aquella tranquilidad de la que se disponía a gozar, sería desplazada por una nueva zozobra.
Albert palidecía ante las palabras de Eleanor, no podía creer que esto estuviera pasando, en cuestión de segundos vio derrumbarse los planes que Candy y Terry tenían para un futuro juntos.
-No puede ser! Pero y ahora qué sucederá con ellos?
-Cuando me enteré de lo ocurrido no quise que Terry se enterara y por eso es que le pedí a Minerva que me acompañara...
Eleanor le explicó a Albert lo que Minerva le había sugerido y enseguida él reconoció que por ahora era la mejor opción: Solo los dos permanecerían en el hospital y la señora Eleanor regresaría a su casa para evitar que aquella joven pareja se enterara de todo esto.
Albert salió sigilosamente del hotel dejando una nota a Candy donde le decía que estaría con Minerva y no sabía la hora en que volvería por lo que le sugería que mejor se quedara en casa de Eleanor al menos esa noche. Después, cuidando no ser visto, salió del hotel y en cuanto llegó al hospital se reunió con Minerva.
-William! Me alegra que hayas venido!
-Eleanor me contó lo sucedido…Cómo pudo ser capaz de esto?
-De alguna manera yo sabía que había gran probabilidad de ello…pero no imaginé que fuera tan rápido…Ni siquiera quiere dejarlos marchar de Nueva York…Te das cuenta de lo que esto podría ocasionar? Por eso te pedí que vinieras…me cuesta trabajo pensar en alguna opción…no se me ocurre nada…no logro concentrarme.
-Es difícil, de algún modo se enterarán tarde o temprano…
-Sí…pero no quiero que esto los separe otra vez…porque entonces será definitivo…Terry ha luchado mucho para tomar la decisión que ha tomado…No quiero volver a verlo sufrir de esa manera…estaba destruido y ahora es alguien que por primera vez ve el futuro con esperanzas…Ahora realmente tiene ganas de vivir! De seguir adelante por él mismo y no por los demás!
Albert escuchó las palabras de Minerva atentamente, vio en sus ojos una mezcla de alegría y de tristeza, pero sus palabras eras sinceras. Dudando un poco le preguntó:
-Minerva…tú sientes algo por él…no es así?
Ella bajó la mirada, guardó silencio y entonces Albert la sujetó de los hombros y la abrazó tiernamente al tiempo que le decía en un tono suave y reconfortante:
-Dilo…al menos desahógate ahora…solo por un momento…solo un segundo…Nadie puede oírte, solo yo…Decir que lo amas no significa que quieras retenerlo…
Y los ojos de Minerva derramaron lágrimas, cada lágrima era producto de la confusión que sentía por todo lo que estaba ocurriendo. Se sentía hasta cierto punto culpable por no poder sentirse completamente dichosa al ver a Terry al lado de Candy…Sí, esa era la verdad, pero nada podía hacer para no sentirse así, a fin de cuentas, ella también era humana y era capaz de amar y de sentir dolor al mismo tiempo.
-Ni siquiera sé desde cuando siento esto…solo sé que si él está feliz yo lo estoy…pero al mismo tiempo siento dolor al ver que su felicidad no es estar a mi lado…y no quisiera sentirme así…quisiera poder tomar con toda tranquilidad el hecho de que ya no podré estar cerca de él…Una parte de mí entiende que él estará bien y que las cosas así deben ser pero…
-Pero no por entender eso, te deja de doler…
-Yo he tratado de ser fuerte…Quiero que realmente sea feliz…Él ha decidido que su camino está al lado de ella…Y ella merece su cariño también…ambos merecen ser felices ahora.
-Él no sabe que tú...? –Fue incapaz de terminar la pregunta-.
-No. Ni siquiera lo imagina…y creo que jamás lo sabrá. Candy tampoco sabe nada y eso es lo mejor.
-Estás segura que es mejor así?
Y Minerva que hace unos segundos se había doblegado y llorado su sentir, volvía a adoptar un semblante tranquilo, frío; Segura de sí misma y con voz firme respondió:
-No quiero intervenir en algo que no me incumbe…Ellos tienen en común un pasado inconcluso aún. Como te dije antes: He decidido vivir en otra ciudad…En realidad conocer a Candy y después a Terry fueron solo coincidencias…Yo no pertenezco a este lugar así que…en cuanto pueda me iré.
Albert no dejaba de admirar a la joven al escucharla decir cada palabra, era hermosa por fuera, de eso no había duda…pero su interior era aún más hermoso de lo que ella misma imaginaba. En silencio se dijo a sí mismo: "Esto es amar realmente".
De alguna manera, aquellos que han amado verdaderamente, de sobra saben que el amor es el sentimiento más complejo que se pudiese tener pues parece ser una mezcla de todos los sentimientos que puedan existir, principalmente alegría y tristeza.
Cuando se es joven generalmente el amor es visto como un "lecho de rosas"…pero cuando se es mayor se sabe que esas rosas tienen espinas…seguramente Albert también sabía eso.
Eleanor volvió a casa tal como había acordado con Minerva, pero en seguida la mucama le informó sobre la visita de Terry.
-Dices que mi hijo estuvo aquí muy temprano?
-Sí señora, preguntó por la señorita Minerva y le dije que no estaba.
-Le mencionaste que yo también salí temprano?
-No señora, ni siquiera me dejó decirle nada más.
-Está bien. Si vuelve, avísame.
Se frotó las manos con impaciencia, quería volver al hospital y enterarse de cómo estaba la situación ahora, pero sabía que podría ser demasiado arriesgado.
Tratando de permanecer lo más tranquila posible, realizó sus actividades diarias y pasado el medio día, convencida de que Terry estaba ocupado con sus ensayos en el teatro, se dispuso a salir no hacia el hospital, sino al hotel en que Candy se hospedaba.
Candy había pasado toda la mañana en su habitación, leía por centésima vez aquella breve nota que Albert le dejó:
-Así que salió con Minerva...pero se fue muy temprano, ni siquiera se despidió de mí... Me pregunto si aún estará con ella...supongo que sí, de lo contrario...dónde más podría estar?
Inmediatamente vino a su mente la posibilidad de que Albert estuviese con Terry hablando...pero de qué?
-Ellos son muy buenos amigos desde que se conocieron en Londres, tal vez tienen mucho qué platicar esos dos...
Y justamente en ese momento se aparecía Eleanor para invitarla a cenar en su casa; Recordó la sugerencia de Albert de permanecer esa noche con la madre de Terry y tuvo aún más curiosidad por saber en dónde se encontraba él en esos momentos...y qué es lo que estaba haciendo.
Las horas transcurrían lentamente para Eleanor sin saber nada más sobre el estado de Susana y su madre. Sin embargo la llegada de su hijo le obligó a disimular su angustia.
En cambio, el joven se paseaba inquieto en la sala y nuevamente preguntaba con insistencia:
-Dices que se fue con Albert, madre?
-Sí, salieron desde esta mañana, pero no sé hacia donde iban…supongo que tal vez pasearon por la ciudad o…
-Pero es tarde, ya anocheció y ella no ha regresado…
-Bueno tal vez fueron de paseo a una ciudad cercana, no te preocupes, el señor Andley es un caballero y es tu amigo no es así?
-Bueno sí, pero…
-Y Minerva es una joven decente así que no debes preocuparte.
-Yo no me refería a eso…es solo que…
-Por cierto, como Minerva no ha regresado y ella está con el señor Andley supuse que Candy estaría sola y la invité a cenar –Interrumpió a Terry-.
Eleanor hacía todo lo posible por distraer a su hijo pero él parecía interesarse mucho en lo que podría estar haciendo Minerva con Albert. Justo en ese momento llegaba Candy.
-Buenas noches! Espero no haber llegado antes de la hora indicada! –Saludaba Candy alegremente-
-No, llegas en el momento justo! –Respondía Eleanor con un respiro de alivio-
La cena transcurrió con tranquilidad y risas. Eleanor trataba de mantener la conversación viva y sin mucho pensar en la ausencia de Minerva y Albert. Al terminar, ella prefirió dejar a su hijo solo con Candy y se retiró a su recámara.
Por supuesto ambos se quedarían a dormir esa noche en esa casa así que tranquilamente disponían de mucho tiempo para conversar esos dos jóvenes, pero entonces...
-Te has quedado callada…Qué piensas?
-Nunca pensé que Albert podría tener alguna cita o algún compromiso alguna vez...supongo que siempre lo he visto como un trotamundos solitario...aunque hasta ahora los únicos compromisos eran con el trabajo...
-Lo dices porque todo el día ha estado con Minerva?
-Albert salió muy temprano hoy y no lo he visto…Dijo que se iba con ella y que no me preocupara pero…
-Sí…Yo también vine a buscar a Minerva temprano pero ya no la encontré...Es tonto de mi parte, pero, estoy preocupado...-Y enseguida rió como si se burlara de sí mismo para después agregar- Nunca imaginé que ellos dos...Creo que ellos formarían una pareja...especial.
Sin saber porqué, estas últimas palabras dejaron un amargo sabor de boca a Terry. En cambio, esas mismas palabras tomaron por sorpresa a Candy, sinceramente ella no había pensado que Albert y minerva pudiesen convertirse en una pareja, pero no se atrevió a decir nada, simplemente observó que el semblante de Terry se tornaba preocupado. A decir verdad, ella también estaba preocupada por Albert.
-Es muy tarde y ninguno de los dos se ha presentado por aquí…Espero que ella esté bien… -Dijo Terry mirando hacia la nada-.
-Tienes razón…Ojalá él esté bien… -Susurró Candy-.
Y así ambos jóvenes pasaban parte de la noche pensando en sus amigos ausentes. Cualquiera podría haberse imaginado que todo el tiempo se dedicarían a hablar de ellos, de sus planes, de recuperar el tiempo perdido…pero no era así; En este momento a ambos les parecía más importante pensar en esas personas que no estaban con ellos.
Es curioso que aún cuando conscientemente digamos lo que consideramos importante, el inconsciente es el que realmente nos muestra lo que es importante para nosotros y está siempre vigilante sobre esos asuntos.
Finalmente la mujer de esa habitación despertó y lentamente abrió los ojos, no sabía donde estaba así que inspeccionó el lugar despacio hasta que encontró a Minerva y a Albert al pie de la cama.
-Mi hija!...Cómo está mi hija?
-Aún en quirófano…no sabemos qué tanto se lesionó por la caída…Qué fue lo que sucedió señora?
-Oh Dios!...Mi niña quiso por última vez…
La señora Marlow comenzó a narrar lo sucedido, con lágrimas en los ojos y sumida en una gran tristeza. Minerva y Albert observaban a la mujer en silencio, sabían que moriría pronto y veían la angustia en su rostro al saber que dejaría a su hija sola.
-No me queda mucho tiempo…tendré que dejarla sola…mi pobre niña…por favor…yo sé que usted no tiene porqué ayudarme pero…
-Tranquila, no hable demasiado, se cansará rápidamente…
-Deje que hable…por favor, sabe que no me queda mucho tiempo…Necesito decirle…que mi niña no es mala…ella es buena…solo cometió el error de amar a un muchacho que no le correspondía…Desde muy pequeña su padre la complació en todo…ella era nuestra única hija…yo también deseaba que tuviera todo…se lo dimos todo aunque en ocasiones no podíamos siquiera pagar sus caprichos mas que con préstamos!...Pero mi esposo murió cuando Susana apenas tenía 10 años y entonces todo cambió.
El llanto ahogaba a la pobre mujer y ellos tan solo se limitaban a escuchar lo que ella sentía que era necesario decir antes de su partida final.
-Mi esposo no dejó mucho…gran parte fueron solo deudas…Susana quiso ser actriz…Mientras yo trabajaba, ella actuaría…Su sueño era ser una gran actriz…Pero su vida dio un gran cambio cuando conoció a ese joven: dejó de ser tan egoísta y solo pensaba en estar con él…Se enamoró de él, pero él amaba a otra muchacha…Por eso mi hija hizo todo lo posible por quedarse a su lado…
Y entonces tanto Minerva como Albert se sorprendían del relato que después la señora les compartió: Aquella conversación en la que Susana le confesaba a su madre la manera en que había manipulado la situación del intento de suicidio para conseguir que Candy renunciara a Terry.
-Ella es buena…se lo aseguro…Por favor…ya no podré estar con ella…no quiero que se quede sola…por favor, cuide de ella…Cuide de mi Susana.
La señora Marlow alcanzó a sujetar la mano de Minerva con las pocas fuerzas que le quedaban. La joven tratando de soportar la mezcla de sentimientos que le caían repentinamente, solo apretó suavemente la mano de la señora y respondió:
-No se preocupe…Su hija no estará sola…yo cuidaré de ella, se lo prometo.
Y entonces la señora dejó de existir sin siquiera poder pronunciar completa su última palabra: "Gracias".
Tanto Albert como Minerva permanecieron un momento en silencio, pero después ambos se miraron a los ojos, era evidente que Albert tenía una pregunta en mente y ella tenía que darle la respuesta:
-No. No se lo diré ni a Candy ni a Terry ahora…Si esa información fuera vital para que estuviesen juntos, se los diría, pero…ya no es necesario aclarar ese punto…No quiero ser la causante de hacer sangrar viejas heridas…Es suficiente que tú y yo lo sepamos no crees?
-Coincido contigo. –Dijo Albert sonriendo-
Tanto Albert como Minerva sabían la importancia de tener la suficiente prudencia para evaluar el momento justo de hablar o de guardar silencio…especialmente si aquello que se dice puede lastimar de manera innecesaria a los demás.
Continuará...
Hola! Espero que haya resultado ser un poco inesperado y confuso este capítulo (además de breve jeje).
El fragmento de la canción de esta ocasión es:
(7)"Love Hurts" de Nazaret (estupenda canción pese a ya no ser tan "nueva" y de la cual se han hecho covers en español a través de tooodos estos años).
Rakelluvre, jeje pues la gusanilla anda todavía vivilla!... Unos lentes de fondo de botella no estarían nada mal porque a la tía abuela creo que ya no le sirve lente contacto jaja Bueno, tendré en cuenta tu invitación y me daré una vueltecilla por tu fic!
Mona, gracias por tus palabras! Sobre el final...bueno, es mejor que sigas leyendo para ver que ocurrirá ñ_ñ
Amayo25, no te desesperes, que si bien ya vamos a media historia...aún faltan cosillas por ajustar jejeje
Silvia R.S, bienvenida a la historia, ehhhh...bueno, te habrás dado cuenta que gusanita aún no muere jeje...y sobre Terry y Candy...falta ver qué va ocurriendo jeje
Bueno, me despido por el momento, nos leemos en un par de dias más ñ_ñ
