"RENACIENDO"

"Cómo puedes ver dentro de mis ojos como si fueran puertas abiertas?
Dirigiéndote a mi corazón, donde me he adormecido.
Sin alma, mi espíritu duerme en algún frío lugar…
hasta que lo encuentres y lo hagas regresar.

Despiertame! No puedo levantarme, sálvame, dí mi nombre y sálvame de la oscuridad.

Despiertame! Ordena a mi sangre fluir. No puedo levantarme, sálvame, sálvame de la nada en que me he convertido.

Ahora que sé que es lo que soy sin ti, no puedes dejarme! Respira dentro de mi y hazme real, tráeme de nuevo a la vida!". (9)

El tiempo transcurre sin detenerse por nada ni por nadie…Y con él generalmente se lleva todo lo que alguna vez existió…Para mal o para bien las personas cambian en algunos aspectos y llega el punto en que al reencontrar a aquella persona que jurábamos conocer mejor que a nadie, se planta frente a nosotros como un completo extraño.

La distancia, al igual que el tiempo, en ocasiones termina por desgastar todo a su paso, volviéndolo frágil y perecedero. Una vez más podemos tratar de aferrarnos a lo que antes era…pero al final tendremos que aceptar la realidad.

Sin embargo, todo aquello que va muriendo deja a su paso espacio y tiempo a aquello nuevo que va naciendo…o que, como un ave fénix, renace de sus cenizas con mayor fuerza aún.

William Albert Andley continuamente estaba ocupado en sus negocios familiares, la Tía abuela Elroy siempre estaba al pendiente de cada uno de sus movimientos y además constantemente se veía forzado a acudir a diversos eventos sociales. Por todo lo anterior había decidido viajar en cada oportunidad que se le presentara, amaba estar solo y ser libre, hacer lo que él considerara adecuado sin tener que preocuparse por las críticas de los demás ni por los convencionalismos sociales.

En todos esos viajes había logrado tener muy buenos amigos, pocos, pero realmente amigos honestos y libres tal como era él. En los últimos meses había permanecido en Chicago junto a su familia, pero estaba deseando volver a viajar y visitar a sus amistades. Candy al parecer finalmente era feliz al lado de Terry por lo que probablemente podría irse tranquilo dejándola al cuidado de él.

Además, por primera vez en su vida, una inquietud se apoderaba de él, aún no sabía la causa de su sentir...o tal vez se negaba a reconocer que probablemente sus intereses en la vida habían cambiado.

Esa mañana, estando en su habitación, una mucama llamó a su puerta y le entregó una carta cuya letra y nombre del remitente reconoció al instante provocándole una hermosa sonrisa y un brillo especial en sus ojos azules. Con gran emoción procedió a abrir el sobre.

-Será posible?...Oh sí! Qué maravilla! Justo lo que necesitaba! Al menos así me distraeré un poco aunque permanezca aquí…su compañía me será muy grata!

-La compañía de quién? –Le interrumpió una dulce voz-.

En el umbral de su puerta estaba su hermosa hija adoptiva que con una brillante sonrisa le daba los buenos días. Con un tono de curiosidad había escuchado las palabras de Albert y ahora quería saber más:

-La compañía de quién, Albert? –Insistió-.

-Candy! Me alegra verte, almorzarás conmigo hoy cierto? No aceptaré un "no" como respuesta! Puedes dejar a Terry un momento solo, nada malo le ocurrirá!

-Así es, he venido a visitarte Albert. Pero aún no me has dicho porqué te emocionas tanto con esa carta!

-Vendrá a visitarme Alexander Sterling!

-Y quién es él? Su apellido me parece conocido…pero no estoy segura de saber quién es.

-Es hijo de una de las mejores familias de Inglaterra y es uno de mis mejores amigos. Me ha escrito para avisarme que vendrá a pasar un par de meses aquí!

-Jamás te había visto tan emocionado! Supongo que es muy buena persona!

-Claro que lo es! Tiene mi misma edad y además nos conocemos desde que éramos niños, compartimos muchas cosas, somos bastante parecidos creo…

-Pero si él vive en Inglaterra y tú estás aquí, supongo que no han tenido mucho tiempo para verse en estos años...

-Es verdad, pero cuando los amigos son verdaderos, no hace falta tenerlos físicamente cerca todo el tiempo...

Y Albert siguió hablando de aquel buen amigo de toda su vida, al parecer realmente tenían muchos puntos en común, pero Candy no podía imaginar el rostro del joven. Se dedicó a almorzar con Albert y durante el resto de la mañana pasearon y el tema principal siguió siendo ese joven que pronto vendría a Chicago.

Las cosas grandes comienzan siempre con algo pequeño y esta no sería la excepción. Gente nueva que se cruza en nuestro camino, algunos solo están de paso, otros van dejando una huella imborrable dentro de nosotros aunque después se van…y otros más, se quedan en nuestra vida permanentemente y la transforman. Qué tipo de persona sería Alexander Sterling? Qué tipo de personas se cruzarían en su camino después?


Terry decidió vivir en Chicago junto a la mujer que amó, con la firme intención de lograr ser feliz. Candy por su parte, también tenía esa firme intención al lado suyo. Obviamente no podían vivir bajo el mismo techo por no estar casados, pero sí se encontraba el departamento de uno muy cerca del otro y eso facilitaba la convivencia estrecha.

Al principio se dedicaron a hablar de todo lo ocurrido en sus vidas en los últimos años que estuvieron separados; Después se ocuparon de compartir su presente. Era algo frecuente verles en los parques, en los restaurantes, de compras e incluso en la entrada del hospital ya que Terry se encargaba de acompañarla cada mañana a su trabajo y al atardecer igualmente la esperaba como un fiel guardian para llevarla a casa.

Desayunaban y cenaban juntos; La llegada del anochecer era experimentada como una agonía porque significaba que el momento de despedirse se aproximaba, pero entonces, cada uno en su departamento anhelaba que llegara pronto el amanecer.

Sin embargo no siempre todo resulta tal cual lo hemos planeado, es como cuando uno ve en la pastelería un postre magnífico, uno imagina su sabor y asegura que será delicioso….pero cuando finalmente podemos comerlo pueden ocurrir dos cosas: Que efectivamente sea delicioso tanto o más de lo imaginado…o que simplemente no resulte ser lo que esperábamos.

-No entiendo porqué me siento así…estoy con Candy, debiera sentirme contento, feliz, dichoso…He tomado unas vacaciones pero seguiré actuando, eso no me preocupa…Es extraño lo que siento…es una sensación de "no pertenencia", como si mi lugar no estuviera aquí...

Los caminos del destino son misteriosos pero ciertamente todo ocurre por una razón. Después de empezar a vivir en Chicago, Terry simplemente seguía con la sensación de que algo faltaba en su vida y en su corazón.

De igual manera Candy se sentía extraña con su nueva vida. No quería aceptarlo pero realmente echaba de menos aquellos largos paseos con su buen amigo Albert, las largas confesiones que se hacían en el jardín de la mansión de los Andley cada tarde, acompañarle a todos los eventos sociales y divertirse bailando hasta que los pies le dolieran...Añoraba la sonrisa nerviosa de Albert cada vez que ella lo invitaba a bailar, recordaba la vez en que ella lo enseñó a bailar un vals... Lo cierto era que tampoco experimentaba tanta dicha como lo esperaba:

-Es increíble que finalmente podamos estar juntos…Terry es tan cariñoso!...Nunca imaginé que pudiesemos estar así alguna vez...pero...pero no siento ser tan feliz como pensé que sería cuando este momento se hiciera realidad…Sé que Susana está bien, Minerva me lo aseguró aunque no dio más detalles…pero entonces…qué está pasando?

La respuesta quiso abrirse paso en su mente y en su corazón, pero permitir esto le hizo sentir temor y se negó a seguir evaluando su sentir actual.

El tiempo continuaba su inalterable marcha y por mucho que queramos evitar que algo suceda, bien dicen que "No hay día que no llegue, ni plazo que no se cumpla". Finalmente una noche, acabando de cenar, decidieron enfrentarse el uno al otro y después de un breve silencio, ambos se miraron a los ojos:

-Terry yo…

-Candy yo…

-Oh por favor las damas primero…

-No, ya alguna vez yo fui quien habló primero y después no te escuché…creo que es mejor que ahora seas tú quien comience.

Este era el momento, no podía esperar más, tendría que hablar ahora precisamente para no cometer el mismo error del pasado otra vez.

-Candy yo…me alegro de poder estar contigo después de tanto tiempo, pero…no me siento como esperaba…no me malinterpretes, me siento bien y contento a tu lado…pero…no me siento plenamente feliz, siento que mi lugar no está más aquí…Fuiste la primer chica a la que amé, durante mucho tiempo fuiste la primer y única chica…pero ahora, no sé porqué…las cosas son diferentes...me siento diferente.

Candy notó que Terry trataba de explicar avergonzado su sentir; Ella sonrió y tomandole la mano respondió:

-Yo…también me siento así Terry…siempre anhelé estar a tu lado y no separarnos nunca…sufrí mucho en estos años que no estuve contigo…Creí que si por un milagro lográbamos estar juntos, yo sería inmensamente feliz, pero…no me siento así…al igual que tú, me siento bien y contenta pero…no me siento plenamente feliz –Terminó por reconocer-.

-Entonces…al final… la distancia y el tiempo nos afectaron después de todo, no es así? –Dijo sin ocultar su decepción-.

-Tal vez solamente nos convertimos en las personas que al final debíamos ser...Nos han pasado tantas cosas...

-Fue bueno conocerte "tarzán pecosa"… -Dijo con una amarga sonrisa-.

-Lo mismo digo yo, "mocoso atrevido" –Bromeó Candy con un tono dulce y melancólico-.

-Crees que...podremos ser amigos?

-Claro Terry…tal vez nuestro amor ya pasó…pero nos queda la posibilidad de una amistad…nada perdemos con probar.

Y dándose un apretón de manos, accedieron a darse un último abrazo en el que ambos se prometieron ser felices en sus respectivos caminos. No sabían en ese momento si algún día volverían a verse, lo cierto es que al menos, trataban de asegurarse de que si esa coincidencia se daba, ambos podrían verse a los ojos, sonreírse con sinceridad y alegrarse por la felicidad del otro.

A la mañana siguiente, poco antes del amanecer, Terry salió con sus maletas para abordar un tren hacia Nueva York, no sabía lo que el futuro guardaba para él, pero al menos ahora su alma estaba tranquila pues finalmente había cerrado un capítulo importante de su vida tomando la decisión que él consideró mejor para sí mismo.


En Chicago aparentemente la vida siguió su curso sin novedad. Ese día dos personas llegaron a la ciudad, se hospedaron en uno de los mejores hoteles y después salieron rumbo a la mansión de una importante familia: Los Britter.

Annie se sorprendió al escuchar a su mucama anunciarle que tenía visitas, sin lograr imaginarse quienes podrían ser; Sin embargo en cuanto vio de quien se trataba su rostro se iluminó y con una gran sonrisa en los labios corrió a su encuentro:

-Paty! Paty!...Ha pasado mucho tiempo! Te hemos extrañado tanto!...No escribías mucho en tus cartas…nos preocupamos por ti!

-Annie! Me alegro de verte otra vez…Todo ha sido difícil pero…finalmente me siento mejor…Stear siempre estará en mi mente y en mi corazón…

-Paty…-E inmediatamente los ojos de Annie se llenaban de lágrimas-.

-No llores Annie…En verdad ahora estoy bien…No he viajado sola, me ha acompañado alguien de mi familia…Él es mi primo: Edward O´Brien.

Las mejillas de Annie adquirieron súbitamente un rubor inesperado al percatarse que efectivamente no estaban solas, sino que un poco alejado estaba un hombre joven y bien parecido aguardando el momento adecuado para acercarse. Annie secó de manera discreta sus lágrimas y tímidamente extendió su mano para saludar al joven que caballerosamente la saludó al tiempo que le decía:

-Mi prima me comentó que sus amigas eran hermosas…pero nunca imaginé cuánto!.

Annie se sonrojó aún más, no pudo soportar mucho tiempo la mirada directa del joven y solo atinó a ofrecerle una breve sonrisa. Paty observaba divertida la escena, pero no hizo comentarios. Por el contrario, quería reunirse con alguien más cuanto antes: Sí, quería ver a Candy y asegurarse que ella también estaba bien pues a fin de cuentas, ella también se había quedado sin el hombre que amó.

Sin perder más tiempo, los tres jóvenes se dirigieron a un hospital y ahí, una hermosa enfermera de cabello rubio y ojos verdes apareció para reunirse con ellos.

-Paty!...qué felicidad volver a verte!

De la misma manera que con Annie, ambas se abrazaron y rieron alegremente. Candy estaba un poco preocupada por los sentimientos de Patty pues aunque ya habían pasado más de dos años, ella entendía que la muerte de una persona no es algo que se pueda superar inmediatamente y no se sabía a ciencia cierta qué tanto había logrado sanar el corazón de su amiga.

-Candy!...Lamento lo de Terry…Se amaban tanto y ahora…

-No te preocupes, quedamos bien, como amigos…ya no hay nada más.

Después de atender a Paty, Candy reparó en el guapo joven que estaba con ellas, supo que era el primo de su amiga y extrañamente sintió cierta curiosidad hacia ese joven que la observaba fijamente a sus ojos verdes como esmeraldas. El joven un tanto nervioso saludó a Candy, no había actuado como lo hizo con Annie pues no atinó a decir algo halagador a aquella joven enfermera.


Apenas llegaba a Nueva York y sentía que el corazón le latía impetuosamente. No podía esperar a encontrar a su madre y encontrarla a ella. Nunca se sintió antes igual. Pareciera que su alma hubiese resucitado saliendo de las cavernas de la oscuridad y pasando a una luminosidad enorme. Como ya no tenía departamento, fue directamente a casa de Eleanor, abrió las puertas de par en par y entró corriendo gritando de júbilo:

-He vuelto! He vuelto!

Eleanor al escuchar su voz, bajó emocionada a recibirlo, lo abrazó y lo besó en la frente. Terry la miraba con unos ojos brillantes y sonrientemente le preguntó:

-Donde está ella mamá? Tengo que hablar inmediatamente con ella! Decirle que he renacido! Que ahora me siento vivo otra vez! Y todo gracias a ella! Ella me abrió los ojos mamá!

Entonces su madre lo observó con una mirada comprensiva y en el tono más suave que pudo le dijo:

-Ella se ha ido hijo mío…Hace una semana que decidió irse de la ciudad…

La mirada de Terry se ensombreció discretamente y solo atinó a decir:

-Se fue?...pero porqué?...yo…quería agradecerle por todo lo que ha hecho por mi…quería decirle que gracias a ella ahora soy un hombre con el alma rejuvenecida…pero ya no podré decirle nada…

-Ella…se llevó a Susana y…dejó esta carta para ti.

Con manos temblorosas abrió el sobre y comenzó a leer:

"Terry, nada me hace más feliz que saber que ahora realmente eres dueño de tu destino. Continúa tu camino ahora que lo has encontrado y siempre recuerda que es mejor resolver las cosas en su momento y no dejar pendientes. La vida puede ser larga como una Era o breve como un suspiro. Lo único que tenemos asegurado es la muerte, asique mientras vivas en este mundo, aprovecha tu tiempo y sé feliz que al final será la única satisfacción con la cual puedas despedirte en paz.

Por Susana no te preocupes más, yo me haré cargo de ella, trataré que el tiempo que aún le quedé en este mundo, lo pase de la manera más tranquila posible. Al final ni ella misma pudo escapar a las consecuencias de sus errores.

La vida es así: A todos sin excepción tarde o temprano nos llega la cuenta que debemos pagar y lo único que podemos hacer es tratar de vivir sin deudas".


Un guapo joven alto, de piel blanca y cabello rubio entraba a la mansión de los Andley; Vestía un traje café y cargaba apenas una maleta mediana. Pasó al recibidor y se dedicó a contemplar el jardín de rosas a través de la ventana.

Candy entraba justo en ese momento a la misma habitación y decidió jugarle una broma al joven: En silencio y de puntitas se acercó hasta él y de un salto le abrazó por la espalda y luego le cubrió los ojos:

-Quién soy? –Dijo traviesamente Candy-.

-Una señorita muy risueña con una dulce voz! –Respondió el joven amablemente al tiempo que se giraba para ver de frente a la persona que había osado asustarlo de semejante manera-.

-Oh Dios! Perdóneme, yo pensé que usted era Albert! –Decía Candy completamente ruborizada y a la vez sorprendida al descubrir que no era Albert quien se encontraba frente a ella-.

-No se preocupe señorita! Me confundió con Albert eh? Eso ocurre a menudo sabe? La gente al vernos juntos asegura que somos hermanos gemelos! Imagínese! Ni siquiera somos de la misma familia! –Y el joven comenzó a reír animadamente.

Las puertas del recibidor se abrieron de par en par y apareció Albert que inmediatamente corría a abrazar y saludar a su amigo.

-Alexander! Cuanto tiempo sin vernos! Qué alegría tenerte aquí!

Candy veía entre confusión y diversión la escena: Era como ver dos gotas de agua reunirse en un mismo sitio. Se abrazaban y reían al mismo tiempo, como si Albert se encontrara frente a un espejo y se sonriera a sí mismo. Pero la imagen no era del todo un vivo "reflejo" ya que había una pequeña diferencia: Los ojos de Alexander eran castaños y los de Albert eran azules.

-Así que ya conociste a Candy eh?

-Sí…y me confundió contigo! –Ambos rieron divertidos-.

-Bueno es que de espaldas son prácticamente iguales!

-Sí algo así siempre nos dicen, pero él es mi gran amigo de toda la vida del que te hablé: Alexander Sterling.

-Mucho gusto, soy Candy, le pido disculpas una vez más por haberlo asustado.

-Viniendo de un ángel encantador ese abrazo no fue un susto sino una maravillosa sorpresa.

Y las mejillas de Candy llegaron al máximo rubor rojo que podrían tener, pese a no acostumbrar ruborizarse ante los desconocidos, en esta ocasión su reacción era diferente. No sabía la razón, pero deseaba conocer más de cerca a ese joven y averiguar realmente qué tan parecido era a Albert.

Independiente de la apariencia física, algunas personas pueden parecerse a nosotros más de lo que podríamos imaginar y entonces nos ayudan mostrando como un reflejo lo que nosotros mismos somos y que muchas veces ignoramos ser.


Los días transcurrían lentamente, parecían tener más de 24 horas. Al despertar tenía un solo pensamiento en su mente y al acostarse seguía ese solo pensamiento en su mente. Su trabajo seguía siendo de la mejor calidad e incluso más que antes…Pero seguía sintiéndose incompleto.

-Terry…qué te sucede…no te he visto últimamente muy animado…pasa algo?

-Algo me falta mamá…Es decir, mi trabajo está bien y te tengo a mi lado…pero aún así…algo me falta.

-Qué podrá ser? –Dijo su madre en tono comprensivo y paciente-.

-Es que…no entiendo! –Y súbitamente montó en cólera- Porqué tenía que irse así? Porqué tenía que despedirse con una carta tan breve e impersonal?…Pensé que pronto se comunicaría conmigo al menos para decirme lo que decidió hacer con Susana…pero ni siquiera por eso se ha tomado tiempo de escribirme…Es que acaso le da igual estar aquí o en cualquier parte?

Eleanor sabía lo que ocurría con su hijo, pero también sabía que era muy necio y orgulloso y que si ella le decía algo probablemente su hijo haría lo contrario; Aún así, después de todo nada perdía con probar:

-Dices que algo te falta…si ya sabes qué es…porqué no lo buscas?...Está en Detroit…

Los ojos de Terry se abrieron y aunque al principio guardó silencio, después con voz baja solo respondió:

-No sé a que te refieres… -Fingió indiferencia-.

-Perdiste mucho tiempo antes…hijo mío…seguirás perdiendo tiempo todavía?

Y sin esperar respuesta, Eleanor solo besó en la frente a su hijo y se retiró a su recámara. Terry permaneció en silencio y en la oscuridad pensando en las palabras de su madre…y en las palabras que Minerva escribió para él en esa carta.


Ese día su madre le hizo saber que había planeado una fiesta que se realizaría al día siguiente; La fiesta la ofrecía en honor a su amiga Paty y a Edward O´Brien. Annie se emocionó con el evento pero inmediatamente su rostro cambió al leer la lista de invitados:

-Los invitaste también a ellos?

-Porqué lo preguntas en ese tono hija? Recuerda que ellos han sido amigos de nuestra familia desde hace mucho tiempo…No pensarás dejarlos fuera del evento de mañana o si? No sería correcto hacer eso y después los demás nos juzgarían como una familia de malos modales.

-Pero…ellos no han sido amigos ni de Paty ni míos, mamá.

-No digas tonterías Annie…Sabes que nuestro status nos exige ciertos detalles…

Y Annie vio que prácticamente era inútil discutir con su madre pues ella siempre hacía lo que la sociedad consideraba correcto aunque eso significara hacer algo que no gustara a su propia familia, guardar las apariencias era muy importante dentro de la élite de la que formaban parte.

Al día siguiente, muy temprano, Annie salió de su casa para ir al departamento de Candy; Ahí también se encontraba Paty ya.

-Irás verdad Candy?

-Me agrada la idea de tener una fiesta con mis amigas…pero la verdad sabes que me desagrada tener que soportar los prejuicios sociales.

-Candy por favor…

-Qué pasa Annie? Qué te preocupa?

-Es que mi madre los ha invitado y no quiero pasar un momento desagradable…

-Eso lo entiendo Annie…pero…

-Además…Archie también irá…

Entonces Candy comprendía el verdadero temor de Annie y con una sonrisa le tomó la mano.

-Yo…yo no soy tan fuerte como tú…Yo no puedo dejar de pensar en lo que pasó con Archie así como tú ya no piensas en Terry…

-Annie…lo de Terry fue algo que tenía que terminar y ambos lo supimos, por eso pudimos despedirnos tranquilamente.

-Creo que Candy quiere decir que lo tuyo con Archie es diferente, por eso es que aún te sientes incómoda frente a él –Agregó Paty-.

-Algún día lograrás superarlo y quién sabe, tal vez tú y Archie resulten ser muy buenos amigos después!...Está bien, iré a la fiesta esta noche y nos divertiremos mucho.

-Gracias Candy!

Esa noche varias personas se encontrarían y un nuevo juego del destino se presentaría sin duda alguna.


Unos golpes insistentes en la puerta no le permitían concentrarse del todo en la música de piano que interpretaba, sus manos parecían más torpes que de costumbre. Finalmente los golpes cesaron y entraba la mucama al gran salón acompañando al visitante. En cuanto vio de quién se trataba, su rostro evidenció sorpresa y solo permaneció en silencio, así que él comenzó a hablar:

-Esperaba un recibimiento más cálido de tu parte…Pero en cuanto volví, mi madre me dijo que te habías marchado dejando solo una breve nota.

-No me gustan las despedidas…por eso me fui tranquila, sabiendo que tú estabas con quien querías estar…Donde está Candy?

-En Chicago, trabajando en un hospital, siguiendo su vida, libre del pasado, como debe ser…

-Pero…y tú?

-Yo? Trabajando en Nueva York, decidido a continuar mi vida, libre del pasado, como debe ser.

-Entonces a fin de cuentas ustedes…

-Descubrimos que simplemente nuestro tiempo había pasado; Nos tenemos cariño…pero el amor se adormeció y ni siquiera supimos cuándo se terminó…Habíamos pasado mucho tiempo deseando estar juntos…pero a fin de cuentas eso era una fantasía en nuestras vidas, un sueño…que solo hasta que se realizó vimos que había perdido su esencia.

Sí, Minerva entendía perfectamente las palabras de Terry. La humanidad es extraña, se llena de deseos y de sueños…pero pocos son verdaderos. En ocasiones, cuando esos sueños o deseos se cristalizan simplemente parecen perder significado y la sensación de vacío y de insatisfacción continúa. Muchas personas se pierden precisamente entre la mezcla de sueños efímeros y sueños auténticos corriendo el riesgo de desperdiciar tiempo valioso para ser realmente felices…o corriendo riesgo de sufrir más de lo necesario.

-En algún momento tuvimos muchas cosas en común: Ambos nos conocimos después de situaciones adversas (para Candy, la muerte de Anthony; Para mí, el rechazo de mi madre) asique ambos nos sentíamos solos, ambos éramos considerados "rebeldes" e incomprendidos hasta cierto punto y la gente nos molestaba y hería sin tener motivo, tal vez ambos deseábamos tener a alguien que nos cuidara y que nosotros pudiéramos cuidar…Probablemente todo o algo de eso fue lo que nos unió…Pero el tiempo cambió las circunstancias, en consecuencia nuestra perspectiva de la vida también cambió, nuestros caminos fueron diferentes y cada uno persiguió metas distintas…

-Las personas cambian sus necesidades a través del tiempo…

-Conocerte cambió mi vida más de lo que creí…Me has dicho cosas tan duras que ni mi propia madre me ha dicho hasta ahora…Pero reconozco que siempre has tenido razón…

-Las personas que realmente te aprecian, dicen las cosas tal como las ven. En el caso de los padres, supongo que en ocasiones eso les resulta sumamente difícil…pero en el caso de los amigos, es cuestión de confianza y lealtad.

-Y en el caso de las personas que te aman?

-El compromiso es mayor, porque de ello depende el bienestar de la pareja…y el bienestar implica también el crecimiento personal…que muchas veces es doloroso.

Terry escuchaba atentamente cada palabra de Minerva, pero esperaba escuchar algo más. Le resultaba un tanto confusa la situación: Ella hablaba de él como si se tratara de cualquier persona…pero al mismo tiempo como si fuese también alguien especial.

Su ansiedad crecía, ella parecía no ceder ni un milímetro ante los sentimientos…pero al mismo tiempo parecía un río a punto de desbordarse. No aguantaba más esa zozobra, vio sus propias manos temblar y entonces cerrando los puños y tratando de hablar con un tono firme, finalmente se atrevió a decir:

-Siempre eres sesos sobre corazón?

-A que te refieres?

-Siempre reaccionas racionalmente como si no tuvieses sentimientos? Siempre guardas la compostura sin dejarte llevar por las emociones?

-Las emociones son algo explosivo, efímero y sin control; Tú has tenido oportunidad de verme actuar por emoción varias veces, Terry…Pero los sentimientos son más estables, más prudentes y cautelosos…no tienen prisa por salir…se muestran justo en el momento que debe ser.

Terry estaba al punto de la exasperación, pero una vez más sabía que lo que decía Minerva era verdad; Tomando un respiro y tratando de continuar en calma, vio que tendría que ser más explícito en lo que tanto ansiaba saber:

-No sientes nada…por mí?

La franqueza de Terry haciendo una pregunta tan directa hizo que Minerva se girara violentamente hacia el piano nuevamente y mantuviera fija su mirada en el instrumento, no sabía cómo responder, por lo que se tomó un par de minutos para meditar lo que le diría.


Era la hora de acudir a ese evento nocturno, una hermosa joven rubia aparecía en la sala vestida elegantemente y súbitamente un joven entraba al mismo lugar, al ver a la hermosa rubia se paralizó y no logró articular palabra alguna, sus ojos brillaron intensamente y con voz baja y lentamente dijo:

-Eres muy hermosa…igual que un ángel.

-Eres muy amable… -Dijo sonrojándose otra vez-.

Sin embargo la atmósfera sublime del momento fue interrumpida por alguien más.

-Veo que te has dado cuenta de lo hermosa que es…verdad Alexander?

-Ehh?...Sí…es muy hermosa.

-Qué te parece si hoy escoltas a esta hermosa señorita en la fiesta?

-Pero y tú Albert? –Preguntó Candy-.

-Yo le haré compañía a Annie…No creo que quiera estar sola con Archie.

En la mansión de los Britter se presentaban ya los invitados. Hubo un momento en que las puertas se abrieron y anunciaron a las dos personas que tanto desagradaban a Annie:

-Vaya el vestido que traes es demasiado elegante para una huérfana del hogar de Ponny –Dijo Elisa con sarcasmo-.

-Veo que no has invitado a tu ex prometido verdad? –Agregó Neil con saña-.

Justo en ese momento entraba al salón principal, Candy tomada del brazo por Alexander y Archie y Albert venían detrás. Neil quedó maravillado al verla pero no pudo decir nada pues lograrían escucharlo su hermana y Annie. Luego reparó la mirada en aquel guapo y alto joven rubio que la escoltaba. El parecido de ese joven con William Albert Andley sorprendió a todos los asistentes así como a los hermanos Leagan sin duda.

Elisa había posado sus ojos precisamente en aquel joven desconocido y nuevamente sintió el aguijón de la envidia clavarse en aquello que ella llamaba "corazón".

-Veo que siempre consigues engatusar a jóvenes guapos y ricos eh Candy?

-Lamento decepcionarte, pero no soy como tú, Elisa.

-Y aún así quiere usted perder su tiempo durante la velada estando con esta mujer sin modales? –Preguntaba con cierta molestia Elisa dirigiéndose a Alexander-.

-Elisa más vale que cierres la boca –Intervino Albert-.

-Quién es este? –Preguntó Neil despectivamente-.

-Hijo de una de las familias más ricas de Inglaterra y también es mi mejor amigo, asique no te permitiré que seas grosero con él.

La velada transcurrió con algunas pequeñas sorpresas: Alexander y Candy parecían tener mucho en común así que estuvieron juntos todo el tiempo y además…

-Me permite esta pieza señorita? –Preguntaba Edward O´Brien-.

-Por supuesto –Respondía Annie con timidez-.

Gran parte de la fiesta Annie y Edward estuvieron juntos. Archie se sintió un tanto incómodo al ver esto, pero sabía que algún día tenía que suceder algo semejante, así que se resignó a pasar el tiempo simplemente conversando con Patty y Albert. Por otra parte Neil se moría de celos al ver a Alexander bailar con Candy y Elisa trató inútilmente de obtener la atención de aquel joven recién conocido.

Discretamente Albert veía a Candy sonreir de manera distinta, sus ojos habían adquirido un nuevo brillo y todo su rostro se había iluminado de distinta forma; Alexander también lucía diferente y aún más radiante. Esbozando una discreta sonrisa parecía tener su propia fantasía pero ni siquiera Paty o Archie podían imaginar sus pensamientos pese a estar junto a él.

El destino lleva a las personas hacia donde deben estar y junto a quienes deben estar, no siempre ocurre inmediatamente, pero finalmente llegamos al sitio exacto en el que debemos ubicarnos. Como si la vida fuese un inmenso tablero de ajedrez, y las personas fuesen las piezas, se mueven lenta y pausadamente sobre él y con cada movimiento una nueva jugada aparece, se ganan o se pierden "piezas", pero lo más importante es el resultado final.


Estando a punto de perder la paciencia la sujetó de los brazos con fuerza, la obligó a mirarlo de frente y nuevamente repitió aquella pregunta que hace unos segundos le había hecho:

-No sientes nada por mí?

La sacudida la tomó por sorpresa, pero enseguida se liberó de sus brazos y comenzó a pasearse nerviosamente frente a él, esta vez no podía seguir ocultando lo que le sucedía: Tenía miedo, miedo de lo que fuera a ocurrir…sin embargo a su mente vinieron las palabras que a menudo su madre decía: "No hay peor lucha que la que no se hace", recordar esto le hizo tener fuerza nuevamente y después de un largo silencio respondió:

-Perdí a mi prometido hace unos años…no quería sentir nada por nadie más…decidí encerrarme en mí misma hasta que sanara mi alma…después apareciste tú…Por primera vez en mucho tiempo me sentí viva otra vez…ya no había soledad dentro de mí…pero tenías un compromiso y yo no podía intervenir porque pensé que ese era tu deseo…

-Porqué nunca me dijiste nada? Llegué a pensar que realmente yo no te importaba…o que me considerabas solo un buen amigo!…

-Habías conseguido liberarte de las cadenas de Susana…Por primera vez tenías oportunidad de decidir tu camino…y eso tenías que hacerlo tú solo…No quería que nuevamente algún sentimiento diferente al amor, te cegara otra vez…Además, en tu corazón tenías un asunto pendiente, tenías que resolverlo tú solo antes de continuar tu vida…así que…te dejé ir.

-Y si me hubiese quedado con Candy?... No habrías hecho nada?

-Las personas no son muñecos, cada persona elige hacia dónde caminar y decide en qué punto detenerse o cambiar de dirección. Algunas veces aferrarnos a algo que no fue, simplemente nos crea aún más dolor y frustración…Eso lo entendí después de mucho tiempo de la muerte de mi prometido y lo confirmé cuando…conocí a Candy y te conocí a ti.

-Sabías que ya no la amaba, cierto?

-No soy una hechicera que predice el futuro…Solo sabía que era necesario que tú mismo lo averiguaras y te enfrentaras a esa realidad... Las personas maduran a través del tiempo y eso las transforma aunque siempre queden partes que no se modificarán jamás, eso es la verdadera esencia de cada ser.

Sin mediar más palabras, Terry se acercó a Minerva, sujetándola de los hombros suavemente la giró hacia él para mirarla fijamente a los ojos y la estrechó contra su pecho. Ella dejó de poner resistencia, simplemente se sintió como un trozo de hielo expuesto a un calor abrazante y sin poder contener más las lágrimas, correspondió a su abrazo, se aferró al presente, se aferró a él...mientras le escuchaba decir:

-Ahora sé cómo luce el amor: Tiene unos enormes ojos castaños y el cabello más largo y violeta que pudiese imaginar, con una sonrisa angelical, se viste como varón y tiene un carácter terrible…pero es la más "Dulce Damita" que haya conocido jamás y por ella soy lo que ahora soy.

Probablemente el verdadero amor no siempre es como lo describen en los cuentos de hadas ni en las novelas, no siempre aparece como una desbocada pasión que devora todo a su paso, sino que en varias ocasiones, es como una pequeña semilla que se incrusta en nuestro ser y va creciendo sin querer…y cuando notamos su presencia, es porque ya se ha convertido en un gran árbol de gruesas raíces…y precisamente por esas raíces es que duele tanto si alguien llega a arrancarlo de nosotros.

Continuará...


Hola nuevamente! Regresé con el octavo capítulo...para bien o para mal jejeje...qué bueno que esto es solo contacto virtual porque de lo contrario...tendría que cuidarme de que me despellejen viva por dejar a alguna que otra chica con el corazón "rompido" jaja ñ_ñ

Y el fragmento de la canción en este capítulo:

(9)"Bring me to life", Evanescence, Hodges, Lee & Moody (muy bueno este disco...lástima que después cambiara su estilo).

Uy ahora reviews:

Parnaso! Antes que nada mil gracias por tu mensaje! No sabes lo bien que me hizo leerte! Me da muchísimo gusto saber que tendrás cuenta aquí! Eso significa que...escribirás algún fic? Ojalá que sí!...Jejeje waaaa qué posesiva me resultaste! Bueno, bueno, pondré alerta a Minerva...creo que aún tiene chance de huir ilesa (pero lo bailado nadie se lo quita, ya se llevó un abrazo de oso de Terry jojojo)...No quise poner besos porque entonces sí, segurito que arde Troya!

Gema Grandchester, gracias por tus palabras. Bueno aquí aprovecho hacer una aclaración porque creo que varias chicas están confundidas al respecto: Poner el rubro de "Character 1" y "Character 2" ("Personaje 1 y 2") solo se refiere a señalar los protagonistas o protagonista y co-protagonista de la historia según su importancia...en ningún momento significa que sean los involucrados en un algún romance (esa es interpretación de cada lector). De continuar esta confusión, no me imagino lo que pasará con mi siguiente fic en donde tendré que poner "Terry y Albert" jejeje...aunque ahora que lo pienso, será interesante ver la reacción ñaca ñaca ñaca.

Rakelluvre! Jeje sí Susanita es más mala que la carne de puerco jaja...Crees que Elisa algún día cambiaría? Porque he leído fics en donde hasta médico es! (sinceramente yo no me la imagino con esa vocación de servicio)...Waaaaa le diré a Minerva que corra hasta la Patagonía porque corre riesgo de linchamiento! jejeje...lo malo es que tal vez se lleve a Terry y entonces sí, ni chance tendremos de recuperarlo ToT...Aunque hay otra solución...que Minerva se llame "Rakelluvre" Qué opinas?...Es cierto, falta ver que Albert se mueva...quien sabe, igual la aparición de Alexander le da una buena sacudida jejeje. Por cierto, me di una vueltecilla por tus fics, debo ser honesta: Nunca he leido crepúsculo, sin embargo creo que precisamente por eso puedo dar una visión imparcial de tu historia al no tener "contaminada" la mente con la historia original jejeje...y también revisé algo de tus lectores, no creo que tengas de qué preocuparte, en ocasiones te encuentras a alguien que cree ser "experto" pero en realidad dejan en evidencia que solo desean encontrar algo qué criticar (aunque no haya realmente algo qué criticar) y uno de ellos especialmente, creo que solo quiso "vomitar" a alguien más, la crítica que a él mismo le acababan de hacer jeje (eso no es muy sano pero en fin). De cualquier manera, yo te echo porras!

Bueno, ya fue mucho blablabla.

Saludos y nos leemos en unos días!