"OPORTUNIDADES"
"Voy a hacer un cambio por una vez en mi vida;
Se siente realmente muy bien hacer la diferencia, conseguir hacer todo bien.
Comenzaré con el hombre en el espejo, le pediré que cambie su camino.
Ningún mensaje podría ser más claro:
Si quieres hacer del mundo un mejor lugar, comienza por cambiar tú mismo.
Lo harás muy bien, mientras tengas tiempo.
Solo levántate, anímate a tí mismo y haz un cambio".(10)
Durante toda nuestra vida encontraremos situaciones que nos ofrecen algo mejor; Dependiendo de lo que nosotros queramos, decidiremos tomar o dejar esas oportunidades. Lo cierto es que, algunas veces, sin darnos cuenta, esas oportunidades pasan frente a nuestros ojos…y si no las tomamos seguramente alguien más lo hará; Así como nosotros en algún momento hemos tomado oportunidades que otros dejaron pasar.
Albert siempre se había preocupado por Candy, especialmente después de su ruptura con Terry; Sin embargo ella le dio evidencia concreta de que se encontraba perfectamente. Albert se había preparado para lo peor, para verla destrozada o por lo menos triste...pero nada de eso sucedió realmente. Por el contrario, Candy se encontraba más tranquila que nunca, disfrutaba su trabajo y todas sus actividades, experimentaba una tranquilidad que hace mucho tiempo no sentía...pero la llegada de Alexander a su vida introdujo ciertas "emociones" nuevas.
Alexander y Candy habían convivido estrechamente en los últimos meses y tenían ya una relación de noviazgo, ambos se veían felices y al parecer eran el uno para el otro. Albert se alegraba de que ambos, su mejor amigo y su querida Candy, estuviesen juntos.
Una mañana, Alexander se presentó en la mansión de los Andley para hablar con Albert sobre "algo muy importante".
-Mi querido amigo!
-William! Tal como lo prometí, estoy aquí para tratar un asunto sumamente serio…
-Vaya! Y qué es eso tan "serio" que debes decirme? –Preguntó Albert con cierta curiosidad-.
-He venido a pedirte la mano de Candy…quiero casarme con ella.
Los ojos de Albert brillaron al escuchar esas palabras, era casi un hecho que Candy sería feliz finalmente. A decir verdad ya sospechaba que esto podría suceder de un momento a otro pero aún cuando se lo imaginó mil veces, justamente ahora descubría que realmente no se había preparado lo suficiente para tal noticia. Alexander notó ese brillo en los ojos de su amigo, pero también vio algo más: Cierta nostalgia o...
-Qué sucede amigo? No me respondes?
-Candy está dispuesta a casarse contigo? –Preguntó con cautela-.
-Claro que sí!
-Comprendo. Entonces no se diga más: Bienvenido a la familia!
Ambos hombres se felicitaban con un fraternal abrazo y luego Albert guardó silencio, Alexander solo lo observaba tratando de adivinar lo que pasaba en la mente de su amigo, pero tuvo la prudencia de esperar a que él mismo se lo dijera:
-Candy es la mujer más dulce que he conocido, es honesta y alegre, siempre sonríe aunque las cosas sean difíciles, ha sufrido mucho…pero aún así, siempre muestra la alegría de vivir, es una mujer muy fuerte y valiente…la conozco desde que era pequeña sabes? Muy pocas veces la vi llorar y eso me partía el alma…hubiera dado todo lo que estuviera en mis manos por evitarle los momentos dolorosos que ha experimentado hasta ahora…pero también sé que gracias a todas esas vivencias agradables y desagradables, Candy es como es.
-Veo que la conoces demasiado bien…Has pasado mucho tiempo con ella, verdad?
-Desde que la adopté de alguna manera siempre he tratado de ver por su bienestar aún cuando físicamente no haya estado con ella. Lo cierto es que a su lado me siento tranquilo, como si nada más importara!...Ella me hace continuar con una sonrisa en los labios aún cuando los negocios me abruman, ver sus ojos y hundirme en su mirada me hace sentir libre, feliz, completamente dichoso!…Es una paz indescriptible la que siento a su lado…Se podría decir que cuando estoy con ella, no necesito palabras para que sepa lo que pienso...Creo que...nadie me conoce mejor que ella...
Y mientras Albert decía todo esto, Alexander vio que su amigo se perdía en sus propios pensamientos. Escuchó atentamente cada palabra, se percató del sentimiento escondido en cada una de esas frases y simplemente bajó la mirada, sonrió tranquilamente y se despidió de Albert diciendo que tenía algo pendiente qué hacer todavía.
Su salud había empeorado gradualmente, el médico mencionaba una muy pequeña esperanza de que sobreviviera más de un año…seguramente sería menos tiempo. Las fracturas en sus brazos y en su pierna habían conseguido sellarse…pero la lesión medular había progresado desfavorablemente, se había completado, razón por la que ahora presentaba aún más problemas físicos: La falta de movilidad le había ocasionado la aparición de escaras (úlceras) en la piel, éstas se habían infectado y existía riesgo de que esa infección invadiera hueso. Además constantemente tenía problemas para respirar y deglutía alimentos con dificultad, razón por la que muchas veces padecía infecciones respiratorias que en su estado podrían precipitar la muerte.
Minerva había conseguido estar al pendiente de ella sin que Terry interviniese directamente, él le insistía en saber sobre el estado de Susana, pero solo se limitaba a decirle que estaba en un hospital debido a requerir demasiados cuidados médicos. Muy en el fondo sabía que se acercaba el momento en que no podría seguir manteniéndolo al margen de todo lo que sucedía, temía que ese momento llegara porque entonces tendría que decirle absolutamente todo lo que ocurrió antes. Finalmente un día…
-Quién eres? –Preguntó Susana con la mirada perdida-.
-No me reconoces?...Soy Minerva!
-Minerva?...Minerva?...Hoy…qué día es hoy?...Vino a verme mi novio!
-Cómo dices? –Dijo Minerva sorprendida-.
-Vino Terry y me dijo que todo está bien, que mañana nos casaremos! –Dijo ahora con cierta euforia-.
-Eso te dijo él?...Pero…
-También vino mamá…me dijo que debo descansar muy bien! Dentro de poco saldré de este hospital…tal vez sea esta noche, porque debo arreglarme para la boda!...
-Pero Susana de qué estás hablando? No es posible que tu madre haya venido! Sabes que ella está muerta!...Además…tú no puedes levantarte de esa cama…
-Mamá vino y no se ha ido! Que no ves que está sentada ahí en ese sillón de la esquina?
Minerva sintió calosfríos y lentamente volvió la mirada hacia atrás…durante un segundo dudó de su propia cordura y pensó si encontraría realmente a alguien en ese sillón…pero al inspeccionar ese lugar no pudo ver nada más que el sillón vacío.
-Susana ahí no hay nadie!
-Estás ciega? Cómo te atreves a ignorar a mi madre?
Minerva no sabía lo que ocurría con Susana pero era obvio que alucinaba, salió de la habitación tan rápido como pudo y buscó al médico que estaba a cargo de la joven. Cuando ambos se dirigían a la habitación de ella, escucharon sus gritos pidiendo auxilio desesperadamente; Entraron corriendo para averiguar lo que sucedía.
-Susana qué pasa?
-Ayudenme! Ella está aquí! Trata de matarme! No quiere que me case con él! Dice que yo le robé su vida! Que le robé lo que le pertenecía! No dejen que se me acerque! Noooooo!
Los ojos de Susana parecían salir de sus órbitas. Su rostro palideció como si viese algo profundamente aterrador! Sus gritos eran de franca desesperación como si su vida estuviese en verdadero peligro. Solo Minerva comprendía el tipo de alucinaciones que Susana estaba experimentando y el porqué de esas alucinaciones.
El médico llamó a la enfermera e indicó que le inyectaran un sedante, gradualmente la crisis cesó. Minerva permanecía de pie, estupefacta ante todo lo que ocurría. Luego, cuando Susana dormía a causa del sedante, el médico le explicó:
-La situación se ha complicado aún más. Por lo síntomas, es evidente que se trata de un cuadro de Delirium…
-Delirium? Qué es eso doctor?
-Es una alteración mental ocasionada por un mal funcionamiento de todo su organismo; Susana fue operada hace poco por sus múltiples fracturas y ha presentado varias infecciones, sobretodo en los últimos días, es muy probable que eso haya sido la causa…Ahora el funcionamiento de su cerebro está alterándose…Me temo que no podemos hacer mucho, solo dar tratamiento a los síntomas aislados y tratar de eliminar las infecciones pero…
-Quiere decir que no hay cura?
-Los pacientes que presentan Delirium mueren en más de la mitad de los casos…Incluso darle medicamentos podría agravarlo en vez de ayudarle. Debemos tratar de mantener iluminada la habitación…al anochecer seguramente empeorará su estado.
Minerva escuchaba boquiabierta cada palabra que el médico decía. No, no había cura posible para eso, faltaban poco más de treinta años para que se descubriera el primer medicamento que sería muy útil para tratar los cuadros de Delirium: El haloperidol.
Por otra parte, ellos habían tenido más tiempo para conocerse y estar juntos, ambos disfrutaban mutuamente de su compañía y casi de manera imperceptible el recuerdo de su ex prometido desaparecía completamente. Sí, Annie ahora tenía la verdadera felicidad frente a sus ojos: Edward O´Brien.
Sin embargo tenía miedo pues ella misma se sorprendía al percatarse que en su corazón ya no había amor por Archie…ahora todo ese sentimiento era para alguien más, alguien que sin siquiera sospecharlo se introdujo en su vida y en su corazón por casualidad, pues era primo de una de sus dos mejores amigas.
La sola idea de fracasar nuevamente y al final amar sin ser correspondida le acechaba y la atemorizaba constantemente. Cómo reunir el valor para atreverse a experimentar el verdadero amor? Cómo reunir el valor para aceptar esta nueva oportunidad que la vida le ofrecía? Cómo evitar huir ante este nuevo reto?
-Annie…he pensado…que hemos estado juntos ya desde hace unos meses…Y tal vez es poco tiempo, pero quisiera…Yo quiero que te cases conmigo!
La joven no pudo responder y sus ojos se abrieron enormemente. Nunca antes había pensado concretamente la manera en que le propondrían matrimonio. Durante su adolescencia se imaginó muchas cosas: Una propuesta de amor en plena cena a la luz de las velas, un beso apasionado a la luz de la luna, el príncipe montado en su caballo blanco que llegaba de un lejano reino hasta donde ella estaba para pelear contra ladrones y uno que otro dragón o hechicero malvado para conseguir salvarla…pero ahora sabía que todo eso eran solo fantasías de cuentos de hadas pues la realidad resulta ser muy distinta.
-Y bien? Qué me respondes? –Insistió Edward buscando la mirada de la chica-.
-Yo…yo…
Y sin poder decir nada más repentinamente huyó dejando al muchacho en confusión pues no comprendió porqué ella reaccionó de esa manera; La única interpretación que pudo dar a eso fue que ella no aceptaba casarse con él pero que no había podido rechazarlo de frente.
Annie entró a su habitación y se tumbó en la cama, lloraba sin control, el miedo era más grande de lo que imaginaba, no sabía qué hacer, aparentemente la respuesta era sencilla…pero no estaba aún realmente convencida de ello.
La señora Britter se asustó al ver a su hija en ese estado, pensó que algo horrible le había ocurrido. Quiso hablar con ella, pero por primera vez Annie se negó a verla, prácticamente la echó de su habitación. Sin saber qué más hacer, la señora Britter buscó a Candy en seguida. Justo en el momento en que Candy llegaba a Casa de los Britter, también Paty aparecía. Juntas entraron a la habitación de Annie y entonces…
-Mi primo me dijo lo que pasó, me preocupé y por eso vine inmediatamente, estás bien?
-Qué pasó? Yo vine porque tu madre me lo pidió pero no sé lo que pasó!
-Es que…Edward…me pidió matrimonio! –Dijo Annie entre sollozos-.
-De verdad? Qué maravilla! –Respondía Candy con alegría-.
-No, la verdad es que yo no…
-Annie no respondió y se alejó de prisa llorando –Completó Paty con evidente confusión-.
-Cómo?...Entonces tú no quieres casarte con él, Annie? –Preguntó sorprendida Candy-.
-No es eso…Yo…tengo mucho miedo…no quiero que al final termine igual…
-Porqué tienes miedo? No crees que Edward sea buen esposo para ti?...Es que acaso no has podido olvidar a Archie? No amas a Edward, Annie? –Bombardeaba con preguntas Candy sin terminar de comprender-.
-Annie, escúchame…Archie y Edward son personas distintas…-Comenzaba a decir Paty-.
Y entonces Annie levantaba la cabeza para mirar a Paty, que de alguna manera había comprendido más rápidamente lo que ocurría realmente, y en tono calmado continuó:
-No puedes vivir comparando a las personas. El hecho de que alguien no haya correspondido a tu amor antes, no significa que los demás harán lo mismo…No puedes ser tan egoísta contigo misma, debes darte la oportunidad de ser feliz…Perder a un ser amado es doloroso, pero creo que eso ya lo has superado…El verdadero problema es que tienes miedo a ser feliz…siempre hay riesgo de salir lastimados…pero la vida debe continuar…Si buscas la felicidad siempre teniendo miedo…jamás la encontrarás.
Annie guardó silencio ante las palabras de Paty, secándose los ojos miró a sus amigas y después de un momento de silencio, en un tono más tranquilo al fin pudo hablar:
-Tienes razón Paty…Amo a Edward, tengo derecho a ser feliz…No puedo dejar pasar esta oportunidad que me ofrece la vida…
-La vida siempre nos ofrece oportunidades…solo que en ocasiones no nos damos cuenta o preferimos dejarlas pasar…No podemos ser generosos con los demás y egoístas con nosotros mismos…Eso alguna vez me lo dijo Minerva…
-Minerva? Quién es Minerva, Candy? –Preguntaron ambas chicas-.
-Eh? Ahhh es cierto! Ustedes nunca pudieron conocerla!...Ella es…una persona muy especial que espero algún día volver a encontrar…-Respondió Candy con nostalgia-.
Finalmente Annie había decidido desprenderse del miedo que no le dejaba vivir plenamente y que por el contrario, la hacia privarse de la verdadera felicidad. Sabía que nada es sencillo en la vida, pero haría su mejor esfuerzo para que su relación con Edward fuera mejor de lo que ya era.
Llegó a casa con la mirada triste, sin saber cómo empezar; Él la esperaba desde hace más de una hora y ella lo sabía. Sería una conversación muy larga y pesada…pero no la podía aplazar más.
-Estaba preocupado por ti! Dónde estabas?
-Terry tenemos que hablar de algo muy serio.
Viendo la actitud de Minerva, él se sentó en un sofá y se dispuso a escuchar en silencio todo aquello que la joven tenía que decirle:
-Sabes que Susana está en un hospital…pero lo que no sabes es el motivo ni las condiciones en las que se encuentra…
Terry se sorprendió al ver que el tema de la conversación sería Susana, pero no se atrevió a interrumpir, entonces Minerva continuó:
-Poco antes de que tú y Candy partieran a Chicago…Susana se arrojó desde lo alto del hospital donde estaba en esos momentos…su madre trató de detenerla…pero cayeron juntas al vacío…y la señora Marlow murió pocas horas después. Susana sufrió varias fracturas en los brazos y la pierna…y también se lesionó la médula espinal…perdió todos los movimientos y desde entonces está postrada en cama…Cuando todo eso ocurrió, tu madre y yo nos hicimos cargo…luego William me ayudó en todo lo demás…
Terry se había levantado con brusquedad del sofá en cuanto escuchó lo que hizo Susana…y casi se desplomaba sin fuerzas nuevamente sobre aquel sofá cuando Minerva le decía el resto. Súbitamente comprendía el motivo por el que ella y Albert habían pasado demasiado tiempo juntos y además Eleanor se empeñaba en mantenerlo ocupado junto con Candy.
-Candy…se enteró de todo esto? -Preguntó con voz ronca-.
-No. Ni tú ni ella lo supieron…Yo fui quien le pidió a Eleanor que no te dijera nada y lo mismo le pedí a William respecto a Candy…Era suficiente que nosotros nos hiciéramos cargo…No quisimos que ustedes se separaran nuevamente por causa de Susana.
Terry empezó a sentir que el pasado volvía para devorarlo sin piedad, empezó a sentir náuseas de sí mismo, de Susana...de todo este "espejismo" de felicidad vivido en estos días.
-Jamás me dejará en paz?...Desde que la cargué en mis brazos ese día en que Candy la salvó…desde ese día sentí en mis brazos y en mi alma ese peso como plomo y creí que ya me había librado de eso pero…jamás me dejará, cierto? Sin importar a donde vaya ni con quien quiera estar, siempre me perseguirá!…Estoy condenado a pasar mi vida con Susana? Esta bien! Me quedaré a cuidar de ella! Seré un sirviente para ella si eso es lo que quiere! …Pero antes le diré cuanto la odio y la desprecio! En todo lo que le reste de vida, le recordaré lo infeliz que me ha hecho desde que me "salvó" la vida! Mil veces hubiese preferido ser yo quien terminara sin una pierna o muerto de una vez!
El rostro de Terry se había transformado en una mueca de enojo y desesperación, caía de rodillas, apretando sus puños y llorando de rabia; Minerva comprendía lo que él estaba sintiendo en este momento: Impotencia.
Terry se sentía terriblemente impotente al no poder luchar contra algo que no dependía de él directamente y por primera vez deseó abiertamente no haber conocido a Susana jamás. Ella al verle en ese estado, se acercó a él y lo abrazó tratando de calmarlo al tiempo que le decía:
-No te compliques innecesariamente las cosas…Lo que yo he hecho con ella es justo lo que tú le prometiste hacer: Yo no me "casé" con ella y sin embargo he velado por su bienestar…Ella ha hecho mucho daño a los demás sin siquiera saberlo…Pero a fin de cuentas…ha estado pagando cada lágrima que provocó en ustedes.
-Cómo es posible que la defiendas?
Ante la mirada confusa e iracunda de Terry, Minerva le narró aquella última conversación que tuvo con la madre de Susana y lo que después la misma Susana le confesó: Su plan del "accidente" en el Teatro y la manipulación de su primer intento de suicidio ante Candy. Los ojos de Terry se abrían aún más y movía la cabeza negando todo lo que estaba escuchando.
-Pero qué es ella? Es un monstruo? Cómo pudo ser capaz de todo eso?
-Según ella, lo hizo por "amor"…Un amor insano que por obstinación intentó retener a su lado…Su último intento de recuperarte fue precisamente arrojándose al vacío…pero se llevó a su madre con ella…Ahora entiendes que no la defiendo? Simplemente comprendo que ella ha sido juzgada por sus propios actos…y el precio lo sigue pagando…
-A qué te refieres?
-Su condición ha empeorado: Ha tenido frecuentes infecciones, prácticamente es como un muñeco en una cama y ahora…ha comenzado a alucinar…El médico dice que en cualquier momento puede morir…
Y entonces súbitamente entraba una mucama a decirle a Minerva que habían informado desde el hospital que la situación de Susana parecía llegar a su fin.
-Terry…tienes todo el derecho de despreciarla y odiarla si así lo decides…pero toma en cuenta que si ella muere en estos momentos, el único que se quedará con esos sentimientos destructivos serás tú…Tal vez esta sea la última oportunidad de perdonar sinceramente…No solo por Susana…sino para conseguir estar en paz de una buena vez contigo mismo…Debo ir al hospital, ella ha empeorado…vienes?
Pero Terry se quedó clavado en el piso. Perdonar? Cómo es posible pensar en perdonar a aquellos que tanto nos han herido o han hecho miserable nuestra vida en algún momento? Terry estaba francamente furioso y confundido…eso le impedía pensar con claridad en este momento. Minerva no pudo esperarlo más y no quiso obligarlo a acompañarla, sabía que tenía que dejarlo decidir solo.
Sin embargo lo que Minerva decía era muy cierto: Una última oportunidad de quedar en paz…sí, una última oportunidad de perdonar a aquellos que tanto nos han lastimado…no solo por la paz de ellos…sino también por nuestra propia paz.
Llegó temprano a la cita con su joven prometida, almorzaron juntos y después comenzaron a platicar:
-Albert ya está enterado de que nos casaremos –Se lo informó sin preámbulo-.
-Se lo has dicho ya?...Y qué fue lo que respondió? –Preguntó ella con zozobra-.
-Dice que está muy contento por nosotros…
-Eso te dijo? -Preguntó con un discreto tono de decepción-.
-Sí, pero por un momento pensé que no estaría de acuerdo completamente…Somos amigos…y convertirme en tu esposo cambiaría la relación supongo…
-Claro que no! Albert es el hombre más bueno que he conocido, el más honesto y sensato! Sería incapaz de albergar algún sentimiento negativo en su corazón! Él ama a sus amigos y a su familia y daría todo por vernos felices!
-Parece que lo conoces demasiado bien, no es así?...Tal vez incluso más que yo...
-Albert siempre piensa en los demás y no en sí mismo…Es comprensivo, tolerante y prudente…Defiende sus principios y no le importan los convencionalismos de la sociedad…Es tan maduro pese a ser tan joven…Y al igual que yo, él ha estado solo desde que sus padres y su hermana murieron…pero pese a eso, él es muy generoso y da su cariño a todo el que se le acerca…Siempre ha estado de alguna manera cerca de mí, cuidándome y protegiéndome…Estando cerca de él, sé que todo estará bien…Me siento segura a su lado…En realidad, no necesito palabras para que él entienda cómo me siento...y siempre que lo necesito, mágicamente aparece a mi lado...
Alexander escuchó a Candy hablar con tanta vehemencia sobre Albert y vio sus ojos brillar justo como los de su amigo y entonces no tuvo ya duda alguna; Con cierto dolor pero a la vez tratando de hacer lo correcto, sonrió y mencionó:
-Qué casualidad! Él me dijo lo mismo sobre ti!
-En serio? –Preguntaba un poco sonrojada pues temía haber dicho demasiado frente a Alexander-.
-No deberías sorprenderte…Ustedes se conocen más de lo que ustedes mismos creen.
Y finalmente Alexander se despedía de Candy para emprender una nueva visita a su amigo. En el camino, pensaba una y otra vez que todo esto resultaba curioso de algún modo: Él había hecho un largo viaje a América solo para unir a dos personas que realmente desde hace mucho tiempo ya estaban juntas. Miró su reflejo en la ventanilla del carruaje y se sonrió a sí mismo diciendo: "Hasta al mejor cazador se le escapa la liebre". Llegando a la casa de los Andley otra vez…
-Pasa algo malo Alexander?
-Depende de cómo lo veas mi querido amigo…He venido a decirte que no me puedo casar con Candy.
-Cómo dices? Pero si hace poco me dijiste que querías casarte con ella! Qué te ha hecho cambiar de opinión?
-Yo sí quiero estar con ella...pero no es conmigo con quien ella quiere estar.
Albert se turbaba por primera vez ante las palabras de su amigo y se giraba dándole la espalda a Alexander esperando una explicación.
-Vamos William Albert Andley…no es posible que estés tan ciego ante tus propios sentimientos –Decía Alexander mientras colocaba una mano en el hombro del joven-.
-Qué quieres decir?
-De verdad debo decírtelo?...Me asombra que hayas perdido demasiado tiempo solo…Dejarás pasar tu oportunidad de estar con la persona que amas?
-La adopté como hija de la familia Andley…soy su tutor…No estaría bien que yo…
-Y desde cuando haces lo que la sociedad dice? No son parientes de sangre realmente, no han vivido bajo el mismo techo como padre e hija o tutor y pupila…ni su convivencia ha sido de ese modo…Entonces cuál es el problema?
-No me puedo imaginar la reacción que tendría mi Tía Elroy…
-Ella siempre ha estado de cierta forma en contra de lo que tú crees correcto…así que…porqué preocuparse por una queja más? Además en este caso hablamos de tu felicidad mi buen amigo.
-Pero es que tú...lo sabías?
-Claro que no!...Pero lo sospechaba…y lo confirmé cuando me hablaste de ella la última vez…Hoy vi que ella te corresponde con la misma intensidad…Pero vi que ambos no se atreven a confesar…y probablemente pasarían toda la vida así: Viviendo al lado de las personas equivocadas…por eso vine a verte…Creo que eres tú quien debe comenzar a moverse…y protegerla de todo lo que vendrá.
Sin esperar respuesta, tranquilamente Alexander se despidió de Albert. No quiso despedirse de Candy porque eso significaría decirle el verdadero motivo de su partida y quiso que el mismo Albert se lo comunicara a ella.
Apresuradamente entró a la habitación de Susana, encontró ahí mismo al médico y confirmó lo que temía: Tal vez no duraría ni siquiera esa noche, no había nada más que hacer, solo esperar. En uno de los pocos momentos que Susana recobró la lucidez, miró a su alrededor:
-Minerva…estás aquí…Tenía miedo de que el momento llegara estando sola…pero después de todo…no será así…
-Tranquila…Me quedaré aquí todo el tiempo que sea necesario…
-Ojalá pudiera…pedirle perdón a ellos…Pero me iré sin que siquiera ellos se enteren…Por favor, podrías pedirles que me perdonen...por todo lo que les hice?
Minerva veía los ojos de Susana llenos de lágrimas y suplicantes, por eso se animó a decirle:
-Ya se lo he dicho…al menos a él…
-Pero…no me perdona, verdad?...Seguramente jamás lo hará…
-Tal vez…con el tiempo…sus heridas sanen…y entonces pueda perdonar…
Ella solo bajó la mirada, sentía verdadera pena al ver a Susana así: En sus últimos momentos en este mundo y sin siquiera aspirar a partir con la conciencia tranquila. Pero justo en ese momento la puerta se abrió y Terry entró. Se acercó a la cama, miró a Susana fijamente con frialdad y dureza, Minerva no sabía si en ese momento estallaría en reclamos o…
-Terry…has venido…gracias!...Yo…yo…perdón…perdón por todo lo que te hice a ti y a Candy…quería que estuvieras a mi lado…quería que…
-Ya Minerva me ha dicho todo…no es necesario que lo repitas…No tiene caso hablar del pasado…Lo importante es que todo quede en paz…
-Terry!...Gracias…
Momentos después Susana entraba nuevamente en un estado de agitación y alucinación, gritando cosas incomprensibles y luego sin reconocer a quienes la acompañaban en la habitación. Y después de eso…
-Terry…tengo miedo…tengo miedo…Ella viene…dice que es hora de irme…pero yo no quiero…Terry!
Y Terry miró a Minerva que solo se cubría el rostro bañado en lágrimas sin poder contenerse. Él sujetó con fuerza la mano pequeña, huesuda e inmóvil de Susana y también acarició su mejilla lentamente al mismo tiempo que con el tono más tranquilo que pudo le respondió:
-No tengas miedo…Yo estoy contigo…Todo estará bien…
En unos segundos más, Susana dejaba de existir, Terry depositaba suavemente aquella diminuta mano sobre la cama y dirigía la mirada hacia Minerva que instintivamente corría a sus brazos y sumía su rostro en el pecho del joven. Terry ya no pudo soportar más y sus ojos derramaron silenciosas lágrimas de tristeza; Minerva nunca le detalló el estado físico de Susana…pero era evidente que había sufrido demasiado en tan poco tiempo. También comprendía el porqué Minerva le mencionaba que probablemente era su última oportunidad de quedar en paz no solo con Susana sino con él mismo. Ahora sí, se sentía completamente libre de eso tan pesado como el plomo, para seguir su vida al lado de la mujer que amaba.
Podemos pasar nuestras vidas odiando, guardando rencores, despreciando a los demás, vengándonos de aquellos que nos han herido alguna vez, reclamando por aquello que no tenemos y que jamás tendremos, añorando el pasado, extrañando aquellas oportunidades perdidas…Pero lo cierto es que también podemos pasar nuestras vidas haciendo lo opuesto: Valorando lo que tenemos, disfrutando cada instante, preparándonos para un futuro mejor, olvidando dentro de lo posible los malos ratos que otros nos han hecho pasar, perdonando a aquellos que con o sin intención nos lastimaron…y si no es posible que en este instante les perdonemos, al menos tratar de alejarnos de esas personas para poder vivir en paz, tranquilos con nosotros mismos…y por supuesto, podemos vivir aprovechando el máximo de oportunidades que se presenten durante nuestras vidas.
Continuará...
Hola! Qué les pareció este noveno y penúltimo capítulo? Debo confesar que una parte de este capítulo y el siguiente, fueron los más difíciles de escribir para mí porque me es un tanto conflictivo visualizar a Albert como galán de Candy, como que yo me quedé más con una percepción fraternal de él jeje. Pero bueno, quise respetar la decisión de Nagita-san y dejarla con él (al menos eso es lo que da a entender en el manga y en la última novela que publicó) y pues hasta cierto punto me parece algo lógico: Albert pudo ser como un hermano pero no lo es y fue su amigo pero en algún momento la amistad puede convertirse en amor...así que todo es posible. Peeeero, sinceramente yo no me enamoraría de mi mejor amigo y ustedes? ñ_ñ
El fragmento de la canción de este capítulo es:
(10)"Man in the mirror", Michael Jackson, Siedah Garrett & Glenn Ballard (muy buena canción interpretada por uno de los artistas más talentosos creo yo, lástima que haya pasado a mejor vida T.T)
Y ahora reviews!
Parnaso! Bueno pues creo que ya está aclarada tu duda! Como que Albert a veces se pasa de prudente, pero bueno ya su "casi clon" le dejó más "blandita" la situación jeje. Sí, los personajes cambiaron gradualmente...bueno, no todos jaja. Gracias por las porras!
Tp! Gracias por los ánimos! No te preocupes que el chiste es que nadie se quede tristón...bueno de Elisa y Neil no prometo nada jejeje
Terry´s Girl! Pues sí, como que esta Candy se destapó en cuanto estuvo libre jaja, pero bueno eso es señal de que disfruta de la cacería mientras llega el mero bueno jeje Digo, si Terry ya encontró lo suyo, nimodo que Candy se quede a llorarle de por vida ñ_ñ
Nadia! Bienvenida, mil gracias por tus palabras, de verdad me hace feliz como lombriz saber que le diste una oportunidad a mi historia y sobretodo doy brinquitos de gusto al saber que no fue en vano escribirla. Así es, el siguiente es ya el capítulo final, la verdad es que no me gusta hacer historias muy largas...porque luego hasta a mí se me olvida cómo iba la trama jaja
Rakelluvre! Ahora que lo pienso, yo también tuve a mi Terry de carne y hueso a esa edad y estuvo rondándome durante como 10 años...pero la cosa simplemente no cuajó...y ahora también estoy felizmente casada con mi Albert (bueno, lo digo por lo del carácter). Waa es cierto! Se me había olvidado Archie! Bueno bueno, todavía queda un capítulo, veremos qué puedo hacer por él...NO nonono, ni en broma digas que Albert tenga algo que ver con Elisa! Es verdad que tengo ideas raras, pero eso sí esta fuera de mi universo! Eso sí que sería algo terrorífico! (guardaré la idea para un fic de Halloween jeje). Me creerás que no había pensado en eso de los nombres? Sí tuve la intención de crear a Alexander muy semejante a Albert para que sirviera de "espejo" y así comenzara a mover sentimientos y pensamientos en Albert y Candy...así que supongo que mi inconsciente eligió el nombre también jaja
Chicas gracias a todas por los ánimos, sé que cada una a su manera me acompaña en esta historia y se los agradezco! Y a las lectoras anónimas que también han seguido este fic, les agradezco también su tiempo!
Cuidense mucho, nos leemos en unos días...para el capítulo final ñ_ñ
