"CAMINOS DISTINTOS".

"Cada vez que me veo en el espejo,
todas esas líneas en mi rostro, me muestran claramente que el pasado se fue.
Se fue como polvo al amanecer.
Acaso no es esa la manera en que todos tienen que pagar sus deudas en la vida?

Sé lo que nadie sabe, de dónde vengo y a dónde voy.
Sé cuál es el pecado de todos: Tienes que perder para saber cómo ganar.

La mitad de mi vida está escrita en las páginas de los libros.
Vive y aprende de los tontos y de los sabios.
Sabes que es verdad, todas las cosas regresan a ti".(11)

Durante toda nuestra vida podemos planear muchas cosas para nuestro futuro…pero realmente nada está asegurado. En ocasiones nuestras vidas dan un giro de 180 grados y cambian completamente nuestro esquema, razón por la que podríamos terminar en el lugar, en las circunstancias y con las personas que jamás imaginamos! Aprendemos muchas cosas por experiencia en carne propia así como a través de experiencias de otros (o al menos idealmente debiera ser así).

Cuando nos convertimos en adultos, comprendemos a nuestros padres finalmente pues nosotros mismos nos hemos convertido en padres y también somos capaces de ver todos los errores y los aciertos que hemos tenido.

Deseamos hacerles más breve y placentera la ruta a nuestros hijos y tememos que ellos sufran lo mismo que nosotros; Nos olvidamos de que ellos también tienen que experimentar sus propios triunfos y fracasos para poder hacer frente a la vida con mayor fuerza y responsabilidad. Además, el destino de los hijos no tiene porqué ser igual al de sus padres…sin embargo casi por instinto uno cree que así será, lo cual por supuesto es un error.

-Madre! Madre! He conocido a la chica más hermosa que te puedas imaginar!

-Ah sí y quién es?

Con una sonrisa en los labios y una mirada llena de ternura observó a su joven hijo emocionado y rebosante de alegría, nunca lo había visto así y por ello tuvo aún más curiosidad por saber el motivo de esa enorme alegría en él.

-Es tres años menor que yo madre! Es…sumamente bella! Blanca, cabello rubio, ojos azules como un par de zafiros!...Y unas pequitas sobre su nariz que la hacen ver tierna y dulce!

Escuchando esa descripción que hacía su hijo, de repente adoptó un semblante de nostalgia y con una nueva sonrisa preguntó:

-Y esa hermosa chica tiene nombre acaso?

-Sí mamá…se llama…Christine…Christine Andley-White…Es hija del señor William Albert Andley y de la señora…

-Candice White cierto?

-Sí madre! Tú los conoces?

-Claro que sí…Y tu padre también…los conoce bastante bien, hijo mío.

Después de esto, el joven esperaba poder obtener más información acerca de la joven que tanto lo había cautivado. Pero justamente entraba alguien más a ese amplio salón.

-Nuestro hijo ha conocido a una hermosa joven finalmente!

-Ah sí? Y quien es ella?

-Christine Andley-White! Quisiera invitarla a casa padre! Quiero que la conozcan! –Dijo el joven impacientemente-.

Pero el padre no pareció alegrarse demasiado por la noticia, incluso pareció sorprenderle. Sin decir más, pidió al joven que se retirase para poder hablar a solas con su esposa.

-Será posible que…

-Claro que lo es! Tú y yo lo sabemos bien.

-Pero…tal vez no sea buena idea que ellos dos…

-Tranquilízate, nuestro hijo recientemente se ha convertido en adulto y aunque todavía es joven, él sabrá elegir bien…o es que no confías en su buen juicio?

-Sabes que no me refiero a eso…Me preocupa que la historia se repita…que él y esa chica sufran como…

-El mundo es muy pequeño, la gente se encuentra tarde o temprano y aún cuando él es tu hijo y esa joven es su hija, no significa que deban cruzar por el mismo destino que tú y ella alguna vez cruzaron…Christine no es Candy y Jeremy no es Terry.

Nuevamente él, que no era otro más que Terry Grandchester, sonrió con tranquilidad escuchando las palabras de su esposa, que no era otra más que Minerva Grey.


Sentado en una silla del jardín, contemplaba una vez más todo a su alrededor, los años habían pasado tan rápido como una ráfaga de viento; Cerrando los ojos una vez más se dispuso a recordar el pasado, justo el momento en que tuvo que decidir entre quedarse solo toda su vida o enfrentarse a todos y ser feliz...

Había dudado por un instante, pues lo que estaba a punto de hacer pondría de cabeza el mundo de su familia, no sabía lo que podría suceder, necesitaba hablar con alguien sobre eso pero Alexander hace casi un año que ya había regresado a Inglaterra. Súbitamente tomó una pequeña maleta y partió hacia Detroit. Llegó cansado y apenado por presentarse sin avisar, pero confiaba que ella podría entenderlo y ayudarle a despejar la confusión de su mente.

-William? Qué haces aquí?

-Disculpa, sé que debí avisar que vendría pero…

-Esta bien, entra amigo mío, sucede algo malo? –Preguntó Minerva preocupada-.

-Necesito consultarte algo…sinceramente no sé que hacer…desde hace unos meses yo no sé qué hacer…

Para Minerva era extraño ver a Albert así; Pero comprendía que tenía que ser un asunto muy importante para que él no se atreviera a tomar una decisión al azar y entonces lo escuchó. A cada momento ella se sorprendía aún mas de todo lo que él le estaba diciendo…pero no porque le resultara nuevo lo que él le mencionaba…sino porque Albert había tardado mucho tiempo en darse cuenta de ello.

-Finalmente lo has aceptado eh? –Dijo con una sonrisa-.

-Cómo dices?

-Recuerdas esa vez en que me preguntaste si yo amaba a Terry?...También quise preguntarte si tú amabas a Candy…quería que tú mismo me lo dijeras…pero los actos dicen más que mil palabras. Así que no entiendo porqué dudas William, las palabras de tu amigo Alexander fueron muy acertadas y yo opino lo mismo: Debieras darte la oportunidad de ser feliz a su lado.

-Pero y la condición social de mi familia?

-A ti nunca te ha preocupado eso o sí? Hay dos formas de solucionarlo: Puedes renunciar a tu apellido y dejar de pertenecer a los Andley para poder casarte con ella tranquilamente o…

-Puedes pedirle a Candy que renuncie a ser hija adoptiva de los Andley y después se casará contigo –Decía una tercera voz que entraba a la sala-.

-Terry!...Me avergüenza que te enteres de esto…yo sé que tú en algún tiempo…-Decía el joven rubio considerablemente apenado-.

-Albert, sabes que eso fue hace mucho tiempo, ahora soy completamente feliz con la persona que amo –Decía mientras miraba a Minerva- Y nada me haría más feliz que saber que tú y Candy también son felices, ambos lo merecen.

En ese momento Minerva se levantaba de la silla en la que Albert la había encontrado y entonces aquel rubio de ojos azules pudo ver el vientre crecido que ya tenía.

-Qué maravilla! –Dijo Albert con un brillo singular en la mirada como si por un segundo pudiese imaginar a Candy y a él mismo en una situación similar a la que ahora Terry y Minerva se encontraban-.

Sus dos buenos amigos le habían hecho ver que la situación no era imposible de resolver y si el único problema era lo que dijera la sociedad, bueno, tenía dos opciones de arreglarlo. Hablaría con Candy y si ella lo aceptaba, ambos decidirían qué hacer. No quiso perder más tiempo: Al día siguiente tomó el primer tren de regreso a Chicago y en cuanto llegó a la mansión se dispuso a hablar con ella:

-Candy…he querido decirte algo desde hace unos meses…no sé como empezar…La partida de Alexander tiene que ver con todo esto…

-Alexander rompió nuestro compromiso y solo me dejó una breve carta diciendo que se alegraba porque pronto sería feliz realmente…pero no me dijo más…

-Eso te lo escribió porque…poco antes de irse habló conmigo…

-Sobre qué? –Preguntaba Candy con un hilo de voz pues sentía que el corazón le latía tan rápido y fuerte que se le saldría por la boca en cualquier momento-.

-Candy…...Durante todos estos años hemos permanecido en contacto de algún modo...Conozco gran parte de tu vida...Al principio creí que solo te podría ver como una pequeña niña a la que debía proteger, pero...

Era extraño ver a Albert así, siempre había sido tan seguro de sí mismo pero, por primera vez, Candy veía que los nervios lo consumían y un sudor frío perlaba su frente. No se atrevió a interrumpirlo, era evidente que le estaba costando mucho trabajo decir todo aquello y prefirió dejar que él continuara hablando:

-La verdad es que...desde hace un tiempo deje de verte de esa manera...Cuando sufrí amnesia y tú me cuidaste…me di cuenta que te habías convertido en una mujer…Supongo que en ese momento el hecho de no recordar quién era yo realmente, me ayudó a convivir contigo de una forma que jamás imaginé...y me enamoré de ti…al punto de que no sé desde cuando...comencé a amarte…Siempre hemos sido amigos…por eso no quería reconocer lo que he sentido por ti todo este tiempo…Pero…Candy…Yo…te amo.

Candy permaneció boquiabierta e inmóvil frente a él, no sabía qué decir, era como si todo se tratase de un sueño del que si hacia el menor ruido, se despertaría sin saber lo que seguía. Por el silencio prolongado de ella, Albert se tornó un poco inquieto e inconscientemente se acercó a la joven, la tomó suavemente de los brazos y mirándola a los ojos con temor le preguntó:

-Qué pasa Candy?...Acaso tú…no me amas?

Candy sintió su cuerpo temblar como una hoja y con voz apenas perceptible y comenzó a decir:

-Ese día…en la colina…te vi por primera vez y te convertiste en mi "Príncipe de la Colina"…Quise vivir con los Leagan porque pensé que Neil eras tú…Después, cuando conocí a Anthony pensé que eras tú…Siempre pensé que me quedaría con la duda de saber quién habría sido mi príncipe…pero finalmente…cuando conocí a mi Tío abuelo William…también descubrí que era mi príncipe…Fue tan confuso todo…No sabía cómo tratarte, no sabía si alejarme de ti o poder estar a tu lado sin que los recuerdos del pasado intervinieran…Cuando estuviésemos bajo el mismo techo, quién serías para mí? Mi tío abuelo William? Mi amigo Albert el vagabundo?...O mi "Príncipe de la colina"?... –Preguntó mirandolo a los ojos-.

-Por eso insististe en vivir lejos de la mansión Andley?

-En parte así fue…la otra parte sabes que tiene que ver con la señora Elroy y sus convencionalismos sociales…quería ser libre…

-Sí, de eso no tengo duda…Pero entonces…qué he resultado ser para ti después de todo, Candy? –Preguntó Albert volviendo al tema en cuestión-.

-Eres…eres…mi "Príncipe de la colina"…-Dijo acariciando aquel rostro masculino suavemente con su mano-.

Él parecía tener miedo de hacer algún movimiento en falso y romper la atmósfera del momento más feliz de su vida; Candy lo miró en silencio durante un instante, sus ojos se tornaron acuosos y sus labios temblaron al decir:

-Y sobre tu otra pregunta…Sí, sí te amo Albert –Dijo ya derramando discretas lágrimas-.

Albert abrazó por la cintura a Candy y sin poder contenerse, se inclinó para secar cada una de esas lágrimas con sus besos, llegando finalmente hasta sus labios; Ella lo aceptó, descubriendo que aquel beso le provocaba demasiada felicidad experimentada en tan solo unos segundos! Al fin ambos se sentían plenos, completos.


En una habitación pintada de un color rosa muy tenue se encontraba esa joven sonriente y feliz, estaba emocionada y no sabía cómo reaccionarían sus padres al saber el motivo de esa felicidad. Aún recordaba el momento en que le habían presentado a ese joven, el timbre de su voz, sus hermosos ojos castaños, su cabellera un tanto larga. Súbitamente alguien llamó a su puerta y sin esperar respuesta entró:

-Mamá! Debieras esperar a que responda al llamado! –Dijo con una sonrisa traviesa-.

-Es que no puedo esperar a que me cuentes qué te tiene tan feliz Christine! Quiero que me lo cuentes todo!

A Christine le divertía ver que su madre era muy curiosa y en asuntos de enamorados parecía una chiquilla de su misma edad.

-Conocí a alguien mamá! Es un muchacho tan guapo, gentil e interesante!...Pero es tres años mayor que yo!

-Qué felicidad hija! –Decía dando pequeños brincos de alegría la madre- Por lo de la edad no te preocupes, recuerda que tu padre es más de 5 años mayor que yo y somos muy felices! Cuando vi a tu padre por primera vez yo tenía 10 años y…

Christine sonreía emocionada porque veía que su madre se disponía a contar por milésima vez el primer encuentro que tuvo con su padre hace más de veintitantos años. A la joven le emocionaba escuchar la historia de amor de sus padres porque le parecía un cuento de hadas hecho realidad, por supuesto que sabía de algunas dificultades que tuvieron antes de poder estar juntos, pero le parecía un sueño el hecho de que su madre hubiese podido casarse con el primer amor de su vida después de varios años. Aunque esta vez repentinamente cesó su relató e hizo una pregunta con un tono ceremonioso:

-Pero…y cual es el nombre de ese distinguido joven?

-Se llama Jeremy…Jeremy Grandchester-Grey! Es hijo de una de las familias más ricas y su padre es…

-Un actor…cierto? –Preguntó Candy con un poco de nostalgia-.

-Sí mamá…Cómo lo sabes?

-Digamos que son unos viejos amigos de los que no habíamos tenido noticias desde hace mucho tiempo –Respondió tranquilamente con una sonrisa-.

Y en cuestión de segundos su mente se remontó al pasado, recordando justo el momento en que ella y Albert habían decidido estar juntos:

-Dices que hablaste con Terry y Minerva?...Entonces ellos…

-Sí…Candy…ellos ahora son felices justo como nosotros…

-Me alegro por ellos! Serán muy felices!

-De eso puedes estar segura!...Ellos me ayudaron a pensar la manera en que podemos estar juntos: Puedo renunciar a mi apellido o puedes renunciar a ser hija adoptiva de los Andley…en cualquier caso nadie podrá impedirnos estar juntos!

-No quiero que renuncies a tu apellido por mí…Creo que lo más sensato será que yo renuncie a ser hija adoptiva de la familia Andley.

-Estás segura?

-Claro que sí. Hace mucho tiempo que lo había decidido…pero desistí de ello porque tú me lo pediste. Lo recuerdas?

-Es verdad. Entonces así lo haremos…Pero Candy…

-Sí Albert?

-Las cosas se pondrán difíciles…aún con todo esto…no podremos evitar comentarios desagradables de los demás…No quisiera que sufrieras por eso.

-Estando a tu lado nada más me importa Albert…seré fuerte –Dijo aferrándose a las manos de él-.

El proceso fue largo, pero Candy logró quitarse el apellido Andley. Neil la acechaba de vez en cuando y le ofrecía matrimonio y una buena posición social ahora que ya no era miembro de los Andley pues seguía con la absurda idea de comprar amor con dinero, sin embargo Candy solo se limitó a rechazarlo sin decir gran cosa. Meses después se anunciaba la boda de William Albert Andley…

-Los he reunido para informarles que me casaré lo más pronto posible…

-Que te casarás? Y con quien si se puede saber William? –Preguntaba la señora Elroy tratando de controlar su sorpresa inicial-.

-Me casaré con Candice White.

Neil, Elisa y Archie quedaron como de piedra; Los tres empezaron a protestar aunque por distintas razones:

-Pero como es posible? Por eso es que Candy insistió en quitarse nuestro apellido? Desde cuando planearon algo así? –Decía Archie evidentemente molesto-.

-Esto no puede ser! Ella debió casarse conmigo! Ahora sé porqué no permitiste nuestro compromiso, la querías para ti no es verdad? –Reclamaba Neil enfurecido-

-Cuida tus palabras Neil…Candy jamás te amó ni te amará. Has sido muy cruel con ella siempre! Si sembraste dolor, no esperes cosechar amor.

-Qué dirá nuestra sociedad cuando se entere de semejante aberración!...No! Lo prohíbo! No puedes casarte con esa chica! Jamás lo aceptaré!

-Lamento que opines así Tía Elroy…Me casaré y nadie podrá impedirlo…Candy no es mi pariente realmente así que no existe problema para casarnos…y si te preocupa que deshonre a nuestra familia porque ella ya no pertenece a ninguna familia rica, entonces renunciaré también a ser miembro de la distinguida familia Andley!

- Cómo es posible que esa mujer te haga cometer semejante locura? No puedes estar hablando en serio William!–Palideció aquella anciana mujer-.

La señora Elroy enfermó poco después de eso e insistió en culpar a Candy por todo lo sucedido. La relación entre ambas mujeres se volvió prácticamente insostenible así que Candy optó por alejarse físicamente dentro de lo posible.

Y para colmo de males, el enfrentamiento con su sobrino Archie no fue menos desagradable:

-Tu también estas en contra nuestra Archie?

-Yo la he amado durante todo este tiempo! Tú lo sabes!...Yo anhelaba estar con ella! Hacerla mi esposa algún día! Tú me dijiste que me resignara a verla solo como mi amiga y pariente!

-Pero ella no te ama Archie! Jamás te ha visto de otro modo más que como su amigo!

-Porqué Albert? Porqué me arrebatas así mis esperanzas?

-Lamento que te cause tanta amargura saber que amo a Candy y que ella me ama igualmente…Pensé que podrías dejar a un lado tu amor propio y alegrarte por ella al menos.

Sí, todos esos días fueron amargos y tanto Albert como Candy se sintieron a la deriva por un instante, sin poder predecir en qué momento y cómo terminaría todo este asunto.


Edward y Annie habían tenido un hijo varón al cual llamaron David; Era la adoración de ambos y aunque ya se acercaba a la edad adulta, era un joven que gustaba de los paseos familiares y el resto del tiempo lo pasaba estudiando, convivía poco con otros muchachos de su edad y a decir verdad la única chica cercana a él había sido precisamente Christine Andley-White, ella lo consideraba su mejor amigo…aunque él hubiese deseado en algún momento ser algo más en su vida.

-Te pasa algo hijo?

-Es que…hoy estuve con Christine…

-Se pelearon?

-No mamá…Pero me dijo algo que me ha dejado triste…Ella se ha enamorado…

-De verdad? Entonces porqué estás triste hijo? Sé que tú siempre la has querido desde que eran apenas unos niños y…

-Se ha enamorado de alguien más mamá…

Escuchar esto de labios de su hijo era algo que no esperaba. Muchas veces Annie le había dicho a su hijo que tal vez Christine en un futuro pudiese corresponderle pero no había garantía de ello así que era mejor seguir con sus vidas y si en un futuro algo más se daba entre ellos, pues felicidades…pero si no, al menos tendrían una muy buena amistad justo como la tenía ella con Candy.

No es difícil adivinar lo que vino después: Annie se enteró que la hija de su mejor amiga se había enamorado del hijo del que alguna vez amó en el pasado: Terry Grandchester.

Con la finalidad de hablar sobre lo que acontecía en las vidas de sus jóvenes hijos, Annie y Candy se reunieron como cada viernes lo hacían desde hace casi 20 años:

-Y entonces sabes lo de mi hija Christine?

-Sí, David me lo dijo, el pobre está decepcionado, esperaba tener alguna oportunidad con Christine en algún momento…pero dice que la ve muy enamorada de ese joven aunque apenas si lo ha visto un par de veces.

-Sí, el mundo es pequeño verdad?

-Candy…No te preocupa que Christine se haya enamorado del hijo de ellos?

-En absoluto. Christine debe elegir su propio camino y así será. Albert y yo esperamos que no sufra más de lo necesario…pero sabemos que uno o dos tropezones claro que los tendrá inevitablemente. Además estamos seguros de que ese joven, Jeremy, es todo un caballero y persona confiable porque conocemos a sus padres…

-Los han visto?

-Ni siquiera hemos tenido oportunidad de hablar con ese joven! Apenas si se han conocido nuestros hijos! Pero el encuentro será inevitable…Y cambiando de tema…Has visto a Archie últimamente?

-No. Recuerda que poco después de nuestro rompimiento preferí mantenerme alejada de él…Todavía recuerdo lo mal que se puso cuando se enteró de tu boda con Albert…pero después de que volvió, pocas veces hemos hablado.

Y esta vez era Annie quien recordaba lo sucedido…Archie había decidido vivir fuera de la mansión principal de los Andley y se había mudado a otra ciudad lejana y tranquila. Permaneció aislado y después de mucho tiempo de que Candy y Albert se hubieron casado, un día reapareció, pero no fue a casa de los Andley directamente:

-Archie! –No pudo ocultar su desconcierto al verlo ahí, de pie en el recibidor-.

-Disculpa por presentarme sin avisar… -Dijo apenado-.

-Está bien. Edward está trabajando pero le dará gusto verte si te quedas a cenar…

-Annie…

-Si?

-Te parezco muy egoísta?...Es decir, yo te dejé ir sin problema porque no te amé…pero no acepto la idea de que Candy esté en brazos de alguien más…

-Archie…lo nuestro hace mucho que pasó y para tí fue sencillo porque, como ya lo dijiste, no me amabas…Pero el asunto con Candy es distinto…De alguna manera comprendo como te sientes…Porque así me sentí cuando supe que tú la amabas a ella y no a mí. Pero...también es cierto que tarde o temprano tendrás que aceptar que ella es feliz con alguien más y que nunca estará a tu lado…Cuando yo acepté eso, finalmente pude seguir adelante y conocer a Edward…Pude amarlo porque mi corazón ya no estaba ocupado amando a alguien más…Comprendes?

-Sí…creo que sí…No tenía idea de lo mal que podrías haberte sentido en aquellos momentos –Reconocía avergonzado-.

-No seas tan duro contigo mismo Archie, ya te dije que todo eso es pasado...

Escuchando a Annie, Archie pudo comprender que no tenía sentido seguir aferrándose a algo que jamás sucedería y por ello era preferible que cuanto antes tuviera el enfrentamiento con la realidad. Inmediatamente acudió a la mansión de los Andley y habló con Albert tratando de disculparse por su conducta en el pasado y tratando de aceptar el hecho de que ahora Candy y Albert eran marido y mujer…y además ya tenían una hermosa hija.

Con el paso del tiempo finalmente el corazón de Archie sanó pero al no encontrar a la mujer que considerara adecuada para compartir su vida, desistió de ello y prefirió ocuparse de su sobrina y ayudar a Albert con los negocios de la familia.

Nadie se imaginaría que muchos años más tarde finalmente encontraría en Paty, una buena amiga con quien compartir los últimos años de su existencia; No se amaban como pareja, pero entre ellos había un estrecho lazo de amistad porque compartían un recuerdo muy querido para ambos: Stear.

A decir verdad, Archie le insistía constantemente a Paty que se diera la oportunidad de casarse y ser feliz, pero entonces ella le respondía:

-Soy feliz tal cual estoy, amé a Stear como nunca pude amar a nadie otra vez y en realidad, no siento que nada me haga falta: Tengo buenos amigos, tengo sobrinos encantadores (refiriéndose a David y Christine) y el recuerdo del amor de mi "gran inventor"...Creo que he vivido mi vida con plenitud a mí manera y no me arrepiento de ello –Decía mientras miraba con dulzura un retrato de Stear-.

Y después de un tiempo, Archie comprendió que Paty era sincera en sus palabras: La veía radiante y feliz, sin una pizca de amargura ni soledad y fue cuando entendió que hay muchas formas de ser feliz. A partir de entonces se propuso disfrutar de la vida a su propia manera, bajo sus propias reglas...y sin arrepentimientos.


Para ella la vida había sido un verdadero fastidio pues nunca conseguía lo que pensaba que merecía. Ella misma decidió casarse con un hombre mucho mayor ya que tenía una muy buena posición social y económica por supuesto…pero no tenían nada en común; Su esposo era noble y gentil y ella constantemente se quejaba de que él no fuera tan "selectivo" con sus amistades.

Los años pasaron y se embarazó, dando a luz finalmente a una hermosa niña que para colmo de sus males, había heredado la nobleza de corazón como la de su esposo. Ella llegó a detestar a su propia hija desde el fondo de su ser pues durante mucho tiempo trató de manejarla y convertirla en su propio reflejo…sin embargo todo fue en vano. Su hija había preferido estar más tiempo con su padre y con el matrimonio Andley-White.

-Qué haces aquí? Te he dicho que no me molestes! Tan solo verte me hace ponerme de mal humor! –Gritaba con exasperación-.

-Madre…porqué siempre me rechazas? Es que acaso no me amas? –Decía con tristeza la joven-.

-No me vengas con tonterías…A tu padre puedes hablarle de esas cosas…pero a mi no! Además, esa huérfana del hogar de Ponny ha hecho buen papel de madre para ti, no es así?

-Porqué nunca has querido a mi tía Candy ni a mi tío Albert?

-Qué humillación! No quiero que vuelvas a llamarle "tía" a esa huérfana!...Debiste ser hija de ellos si tanto te agradan!

-Esmeralda…deja a tu madre descansar…Últimamente no ha estado de buen humor sabes?...Qué te parece si damos un paseo por la ciudad?...Podríamos visitar a los Andley si quieres… -Intervino a tiempo el señor-.

-Sí papá! Quiero ver a mis tíos! –Su rostro se iluminó y corrió junto a su padre-.

Ya en el auto, el señor trataba de justificar la conducta de su esposa…pero sabía muy bien que Esmeralda era ya casi adulta y podía ver perfectamente que su madre no la quería cerca por ningún motivo. Llegaron a la mansión Andley y fueron anunciados por el mayordomo:

-El señor Roshard y su hija, la señorita Esmeralda, están aquí.

-Qué maravilla! Se quedarán a cenar con nosotros? Mi esposo bajará en unos minutos…Esmeralda eres cada día más hermosa!

-Con que tenemos visitas eh? –Decía Albert al tiempo que bajaba las escaleras-.

-Tío Albert! –Y la joven corría a abrazarlo como si no lo hubiese visto en años-.

Estando unos minutos solos, el señor Roshard y Candy hablaron:

-Cómo está su esposa?

-Elisa sigue como siempre…algunas veces creo que sinceramente odia a Esmeralda…No puedo entenderlo…Cómo es que una madre puede odiar a su propia hija? –Decía tristemente-.

Sí, Elisa Leagan se había casado con ese buen hombre y había concebido una hija de noble corazón…No es algo extraordinario o sorprendente ver que las personas infames a menudo tienen a su lado a personas que son totalmente lo opuesto. Esmeralda había corrido con la enorme suerte de contar con un padre amoroso y de buenos sentimientos, además de personas como Candy y Albert, que de alguna manera le ayudaron a sobrellevar la "ausencia" de una verdadera madre y también contaba con el cariño de una joven que consideraba como una hermana: Christine.


Sin poder conseguir el amor de Candy, había tenido que conformarse con tener por esposa a una joven rica que su madre le eligió. No la amaba, pero al menos así no estaba tan solo –o eso creía-, no era muy inteligente pero podía lucirla en las reuniones sociales a las que frecuentemente asistían…Además tenía otra característica aún más atrayente para él: Era la única heredera de la gran fortuna de su familia.

A diferencia de su hermana, a través de todos estos años no había logrado concebir un hijo pese a los múltiples intentos y cansado de tanto esperar ese milagro, finalmente se dio por vencido y se hizo a la idea de que terminaría viejo y solo junto a su mujer.

Muchas veces discutieron a causa de no poder tener descendencia, su esposa creyó que un hijo sería la solución a tantas discusiones y amenazas que él le hacía:

-Ya te lo dije! En cualquier momento puedo dejarte e irme con otra mujer! A fin de cuentas no me sirves para nada!

-No pude embarazarme en todo este tiempo…tal vez no fui yo quien no pudo concebir!

-Insinúas que soy yo el que no puede embarazar a una mujer? –Le gritaba a su esposa al mismo tiempo que la abofeteaba-...No sé como puedo soportar estar contigo! Te tengo lástima! Por eso es que no te he dejado!

-Es por mi dinero que aún estas conmigo y siempre lo estarás! –Le respondía ella entre sollozos-.

-Por si se te olvida, te recuerdo que mi familia es de prestigio! Tengo dinero!

-Neil…por favor, no discutamos más…tal vez podríamos tener un hijo aunque no sea de nuestra sangre…tal vez podamos…adoptar uno…

-Adoptar un bastardo?...De verdad que eres estúpida!...

-Pues fue de una bastarda de la que te enamoraste no? Entonces no veo porque te opones a adoptar un niño?

-No quiero que menciones a Candy!

Las discusiones parecían no tener fin; Vivir así era un infierno para ambos y sin embargo ninguno de los dos estaba dispuesto a alejarse. Ambos habían errado el camino y absurdamente vivían pensando que tener hijos mejoraría un matrimonio insostenible ya que nunca hubo amor ni respeto entre esposos. No podían ver que cuando algo comienza mal…generalmente termina mal.

Afortunadamente Neil jamás cedió a la posibilidad de adoptar un niño…si así hubiese sido, entonces no solo él y su esposa habrían sufrido el infierno que ellos mismos se fabricaron…sino que un tercero inocente y ajeno a todo ello habría tenido que llevar una vida horrible seguramente.

No todas las relaciones se construyen con amor, respeto y cuidados…en ocasiones existen relaciones sumamente destructivas que te roban toda la poca dignidad y calidad humana que te pueda quedar. Neil y su esposa habían decidido vivir de esa manera y nadie más que ellos solamente, podían modificar eso.

La religión menciona la existencia de un infierno al cual uno irá después de morir…Sin embargo, tal vez ese infierno no depende tanto de explicaciones divinas…Sino que nosotros mismos podemos fabricar nuestro propio infierno sin siquiera notarlo y sin necesidad de esperar a morir para estar en él.


Distintas personas con distintos caminos que en su destino se cruzan continuamente con otros más. Nadie se habría imaginado que años después finalmente Jeremy Grandchester-Grey amaría con todo su corazón a Esmeralda Roshard-Leagan y se casaría con ella. Por otro lado Christine Andley-White se habría enamorado de David O´Brien-Britter y también se casarían.

Los destinos de estos jóvenes fueron diferentes a los de sus padres pues aunque Christine y Esmeralda se habían enamorado del mismo joven, esto ocurrió en tiempos distintos y el cariño entre ellas era demasiado fuerte como para alejarse por alguien más.

En el caso de Jeremy, a su debido tiempo descubrió que lo que sentía por Christine era solo enamoramiento y súbitamente descubrió el verdadero significado del amor al conocer a Esmeralda, que pese a tener una madre tan patética e insoportable, la joven era una persona única y maravillosa… Y entonces comprendía lo que su madre, Minerva, le decía una y otra vez a él y a su padre: "Los hijos no son igual que los padres; Tienen su propia mente, su propio corazón, su propia voluntad…y su propio destino".

Otra situación diferente fue la de David que no experimentó el desamor que su madre, Annie Britter, viviera en carne propia y tuvo la gran dicha de ser finalmente correspondido con el amor de Christine.

Y qué decir de los que iniciaron esta historia…Bueno, a través del tiempo aprendemos a ver lo que realmente vale la pena conservar en nuestras vidas, así que Candy, Albert, Terry y Minerva continuaron su amistad pese a vivir en ciudades distintas.

-Y esa carta?

-Es de ellos, nos invitan a la nueva obra que se estrenará pronto…

-Terry tiene otro protagónico? Qué maravilla!

-Así es. Su talento no tiene límites. Iremos verdad? -Decía Albert emocionado-.

-Claro que sí. Además Christine ya tiene su propia vida y sus propias ocupaciones…

-Sí, su deber es estar al lado de su esposo ahora…Candy…Si volviéramos a nacer…volverías a enamorarte de mí y estarías conmigo siempre?

-Si naciéramos otra vez no sé en qué circunstancias estaríamos…pero seguramente si pudiera amarte, otra vez te amaría…es difícil no hacerlo!

Y Albert levantaba en sus brazos a su esposa que aunque ya no tan joven, seguía sonriente y con sus bellos ojos verdes resplandecientes.


En esa casa solo dos ancianos se encontraban, la sala lucía un tanto vacía sin aquel joven inquieto y alegre que hace ya muchos años se había ido; Sin embargo, ambos ancianos lejos de sentirse solos, estaban contentos y orgullosos de todo lo vivido durante todo este tiempo. Habían compartido muchas cosas y aunque ya su estado de salud no era del todo bueno, sí gozaban de la vida de diferente manera.

-Qué hora es?

-Es hora de visitar a nuestros nietos…

-Tenemos nietos?

-Claro que los tenemos cariño! Te acuerdas de nuestro hijo Jeremy?

-Era ese joven que nos visitó ayer?

-Así es. Hace muchos años que él se casó con una hermosa mujer llamada Esmeralda y tienen dos hermosos hijos!

-Ah es verdad! Ya lo recordé!...Cómo es posible que me olvide de asuntos tan importantes?

-Bueno, supongo que la memoria se te gastó con tantos libretos de obras teatrales y…los años no pasan en vano –Dijo la anciana risueña haciendo un guiño-.

-Insinúas que soy viejo?...Bueno ojala que nunca me olvide de tu bello rostro ni de tu nombre!

-Me tendrás siempre a tu lado para recordarlo.

-Querida…porqué las cosas en la vida no pueden permanecer siempre igual?

-Y para qué quieres que se queden igual? La vida es como un gran río: Sus aguas siempre deben estar en movimiento…estancarse es morir.

-Creo que eso es verdad…además el ayer nunca volverá.

-No…porque hace mucho tiempo que…el ayer se fue.

COMENTARIO.

Hemos llegado al "final" de esta historia…Decidí no escribir la clásica palabra "FIN" porque creo que realmente las historias no terminan completamente sino que simplemente cambian de protagonistas. Y tampoco escribí la clásica frase de "Vivieron felices para siempre" porque creo que no siempre es así: La vida es diversa, no solo hay alegría y felicidad sino también dificultades y momentos tristes o amargos de los cuales nadie se salva.

Muchos años viví con la "espina" de que la serie de "Candy Candy" había terminado erróneamente…Hasta que en estos últimos años volví a verla con "otros ojos" y percibí –a mi manera- diferentes facetas de este anime. Gracias por leer la historia que les he presentado, traté de hacerla útil de algún modo y no solo con fines de entretenimiento…espero haber logrado mi objetivo.

El fragmento de esta última canción es: (11)"Dream On", Aerosmith, Steven Tyler.

Noemi Cullen! wow sinceramente me has dejado con el ojo cuadrado! Después de leer tu review busqué en mi cabeza y...tu caso es el único -que al menos yo sepa- de éxito en matrimonio entre amigos! Jejeje siempre hay excepciones para todo, no cabe duda! Vi a muchos de mis amigos y amigas enamorarse (e incluso yo misma lo experimenté)...y todos terminaron terriblemente...incluyéndome a mí! Con decirte que yo tardé casi quince años en arreglar ese asuntillo...pero la amistad nunca se recuperó; Desde ahí me prometí no pasar ese límite jeje. Por eso tu caso me parece muy especial, felicidades! Y respecto a la serie, pues cuando vi el manga yo no me llevé sorpresa...me quedé en shock! jajaja pero pues nimodo, apechugué y también vi lo que mencionas: Que toda la historia hablaba de ellos dos en realidad! (lo cual sigo sintiendo raro pero en fin jejeje). Me alegra que te haya gustado la historia...espero que el final no haya sido tan decepcionante jeje.

Terry780716! Gracias por tu review, pues ese final te lo quedo a deber, esta vez quise respetar la historia que Nagita-san en esencia dejó...Aunque a algunas les duela y decepcione o a algunas les saque de onda (como en mi caso) la señora dejó a Candy con Albert, en realidad es lo único que dejó "medio" claro, supongo que no se atrevió a decirlo abiertamente precisamente por temor a ser apedreada en plena calle por Terryfans jeje, o pérdida completa de fans...o pérdida monetaria por su novela, no sé...por eso es que yo quise crear a alguien para Terry. Pero en mi siguiente fic probaré a dejar a Candy con ese rebelde (aunque me cueste un poco de trabajo imaginarlo, mmm tendré que crear un universo completamente alterno jejeje). Sabes lo que más te agradezco? Que fueras de las pocas lectoras amables que dieron chance a esta historia y me hicieron saber su final deseado sin querer asesinarme (como algunas hicieron, la verdad me sorprende y me asusta el fanatismo que pueden tener algunos, como si todo esto del Candy-mundo fuese real y de vida o muerte ó_ó...La verdad es que yo solo escribo por placer y prefiero tener pocos lectores pero realmente interesados en las historias que les presento ñ_ñ).

Mona! Gracias por tus palabras. Qué puedo decir? Me has dejado sin palabras al respecto! Coincido contigo en lo que mencionas! Tal vez eso es lo verdaderamente importante: Lograr ser felices sin importar cómo ni con quién ñ_ñ

Rakelluvre! Mil gracias por acompañarme hasta el final. La historia no tuvo super aventuras ni grandes momentos de tensión pero, espero que haya sido de tu agrado. Ah, disculpa, me fue difícil imaginar a Archie con alguien! Razón por la que fue el elegido -junto con Paty- para adoptar una de las tantas maneras de vivir que vemos en nuestros días y que creí que le funcionaría mejor :)

Bueno, pues por el momento me despido, ya volveré en un par de semanas con una nueva historia que por supuesto nada tendrá que ver con las que ya he escrito antes. Espero que alguna de ustedes quiera acompañarme!

Cuidense mucho y de verdad, muchas gracias por dedicar un tiempo a mi historia!

Inuky666