La pista de atletismo estaba repleta de gente, y no era para menos, la competición de hoy era un evento importante en el colegio, sobre todo porque significaba que no tendrían clase durante unas cuantas horas.

- ¡Elsa! – El grito hizo que una chica pelirroja de piel morena se girase sorprendida.

- Hey, ¿qué hacéis por aquí?

- ¿Qué crees? Vinimos a animarte, boba.

- Tú siempre tan agradable, Lau…

- Y eso que tu no convives con ella durante las clases –Michiru no pudo evitar tomarse su revancha en el juego.

- ¡Oye!

- Lo sé, soy afortunada de cursar un año más que el vuestro.

- ¡Eh! ¡No vale que os aliéis!

- ¡Chicas! – La voz masculina hizo que a Laura se le pusiese una sonrisita que fue recibida con ojitos de pánico por parte de Michiru. La venganza era dulce…

A su lado llegó un muchacho de pelo negro con ojos grises. Su vestimenta de corredor dejaba entrever unos músculos torneados. No era precisamente guapo, pero tenía un atractivo especial.

- Hola, Ryoga ¿Cómo estás?

- Eh, bien, gracias – Ryoga se sentía ligeramente intimidado por la sonrisa psicodélica de Laura, pero le daba igual, Michiru estaba allí y le vería ganar la carrera, así podría pedirle una cita después con la excusa de celebrarlo. Una inevitable sonrisa iluminaba su rostro.

- ¿Por qué sonríes tanto? Pareces un tarado – Elsa sacó a Ryoga de su ensimismamiento.

- No digas chorradas – estaba ligeramente sonrojado – eh, bueno, me imagino que habéis venido a ver la carrera.

- Claro, Michiru insistió en venir a animarte – Si las miradas matasen Laura podría estar enterrada, pero Ryoga pareció no notarlo.

- En ese caso será mejor que vayáis a pillar un buen sitio en las gradas.

- Sí, mejor. Suerte –Michiru le agradeció la ayuda a Elsa con una sonrisa, aunque por su desgracia Ryoga creyó que esa sonrisa iba dirigida a él, lo que ilusionó más aún al pobre muchacho.

Las chicas se acomodaron en las gradas. Tuvieron suerte, desde donde estaban tenían una vista perfecta de la pista que les permitió contemplar la victoria de Elsa. Ahora era el turno de los chicos, así que ambas buscaron con la mirada a Ryoga, pero Michiru detuvo su búsqueda al ver un muchacho de cabello cenizo. Al contrario que el resto parecía tranquilo, cualquiera diría que en cuestión de instantes le tocaría competir. Por alguna extraña razón no podía quitarle la vista a aquel rubio delgaducho.

- Vaya, parece que por fin estás dispuesta a mirar con otros ojos a Ryoga…

- ¿Qué? – La voz de Laura la sobresaltó – No, no es eso, yo…

- Espera, Michiru Kaioh – ahora era ella la sorprendida -¿te estás poniendo nerviosa? ¿Te estabas fijando de verdad en él?

- ¡Qué no! Solo estaba..

-Hey, chicas.

- ¡Elsa! Hiciste una carrera genial, ¡enhorabuena! – Elsa notó el rubor de Michiru, y las risitas de Laura no hacían más que incrementar su curiosidad.

- ¿Sucede algo?

- Michiru estaba mirando a Ryoga como si fuese su amado príncipe.

- ¡Laura! No es verdad, se lo está inventando – Michiru hablaba precipitadamente, juntando alguna de sus palabras.

- Jajaja, cálmate o tendré que creerme las palabras de Laura.

- Deberías, estaba totalmente abstraída con una cara de este tipo – Laura imitó la cara embobada de Michiru.

- ¡Para ya! ¡No le miraba a él!

- Entonces admites que estabas mirando a alguien.

- Eres insufrible.

- Anda, dale una tregua – Michiru sonrió ante el gesto de Elsa – No debe ser fácil descubrir que podrías ser heterosexual…¡Y menos si es por Ryoga!

- Tienes razón, imagina la cara que pondrán sus padres cuando les diga que igual es heterosexual… Sería una vergüenza para la familia Kaioh, ¿qué diría la gente?

- Lo más seguro es que decidiesen cortar de raíz y mandarle a un centro de cura de la heterosexualidad, menuda aberración, ¡una invertida en la familia!

- Ja, ja. Muy graciosas las dos – Michiru se mostraba seca por las bromas, pero realmente le inquietaba lo que sus amigas decían ¿Y si era atracción lo que le provocaba ese chico rubio?

- Venga, Michi, no te piques – Laura abrazo cariñosamente a su amiga – La carrera va a empezar, no querrás perderte la victoria de tu futuro amor ¡AAAH! ¡Eso dolió! – Michiru se estaba volviendo una experta en atizar golpes 'cariñosos'.

- Creo que esta vez te la ganaste – Elsa sonreía viendo la escena.

Con la excusa de la carrera Michiru pudo observar fijamente a aquel chico. Era delgado, de manera que no era uno de esos musculosos hombretones que tanta grima le daban. Su pelo parecía bastante rebelde, con algunos de sus cabellos yendo de un lado a otro, como si aclamasen libertad y se negasen a ser peinados correctamente. Desde donde estaba no podía distinguir bien el color de sus ojos, pero estaba convencida de que serían hermosos. Por fin la carrera dio comienzo y pudo verle en movimiento. En tan solo unos segundos logró sacar una distancia prudente al resto de participantes. Su cuerpo se movía a una velocidad asombrosa pero no parecía costarle ningún esfuerzo, parecía que el viento le ayudaba. Cruzó la meta sin problemas, y a pesar de haber ganado mantuvo el temblante serio y tranquilo que tenía antes de iniciar la carrera. Michiru estaba tan enfrascada en él que no se dio cuenta de la posición en la que quedó Ryoga, ni de que las gradas aplaudían con entusiasmo. No existía nada más, solo estaba ella, el silencio y aquel muchacho rubio.

- Vaya, Haruka es realmente increíble.

- ¿Eh? – Michiru salió de su ensimismamiento al escuchar el nombre que Elsa había pronunciado.

- Haruka Tenoh, el chico que ha ganado la carrera.

- ¿Le conoces?

- Está en clase con Ryoga y conmigo, aunque no le conozco mucho. No es muy hablador que digamos.

- No me lo imaginaba así –A Michiru le sorprendió la intervención de Laura.

- ¿Tú sabes quién es?

- ¿Y quién no? Es bastante popular entre las chicas. Aunque bueno, tú probablemente estarías distraída viendo a esas chicas –Laura no pudo reprimir una sonrisita.

- Es guapo. Tiene un atractivo misterioso, cautivador.

Elsa y Laura quedaron sorprendidas ante el comentario de Michiru. Rara vez valoraba el aspecto físico de un chico. Bueno, más bien nunca lo había hecho.

- No me digas que era a él a quién mirabas antes – había sido suspicaz.

El rubor de Michiru confirmo su respuesta.

- ¿Te… te gusta?

- ¡Noooo! No sé, no, no es eso. Es sólo que me parece interesante para… para dibujarlo. Hacía mucho que no me inspiraba y creo que él ha conseguido despertar mi creatividad.

- ¿Seguro que no ha despertado otras cosas? – Laura no pudo evitar la broma, aunque en cierta forma se lo cuestionaba de verdad – Elsa, ¿podrías presentárselo para ver si quiere ser retratado? – Fuese como fuese quería ayudar a Michiru. Sabía que no había pintado nada en el último mes, y quizás esa fuese la causa que tan ofuscada le tenía en el solar el día anterior. Lo más probable es que le estuviese diciendo la verdad, simplemente ese chico la inspiraba.

- Venid el lunes al entrenamiento, ahora parece demasiado ocupado con el club de fans.

Las chicas miraron hacia donde se encontraba el rubio. Elsa tenía razón, un grupo enorme de chicas estaban rodeándolo con la excusa de felicitarle. Michiru pudo percatarse de que él parecía algo aturdido al principio, pero una vez que logró calmar a la manada de hormonas desatadas pareció encontrarse más cómodo y, por primera vez, Michiru le vio sonreír. Era la sonrisa más hermosa que había visto nunca.