El atardecer en la playa era precioso. Empezaba a hacer frío por lo que no muchas personas se acercaban ya a pasar la tarde por allí. Una pena, las vistas eran más hermosas que nunca.
Haruka se encontraba en la orilla con la mirada perdida. Hacía círculos en la arena con sus manos de forma autómata, como si no se diese cuenta.
- Demonios… ¿Qué quiso decir aquella chica con lo de mi cuerpo? ¿Acaso se dio cuenta de que soy mujer? Joder, como diga algo me puede caer una buena… Pero… Ella sí que parecía distinta al resto. Quizás no debí ser tan borde, solo quería dibujarme… ¿o no?
Los pensamientos de la rubia confrontaban entre ellos. Por un lado estaba asustada de que su secreto pudiese ser descubierto pero por otro… Por otro tenía que admitir que le hubiese gustado poder aceptar el posado e invitarla a tomar un helado. Esa chica despertó su curiosidad. Aún con los nervios que aparentaba parecía tener una seguridad firme que le hacía ser aún más hermosa de lo que ya era. Bueno, más que hermosa quizás la palabra adecuada era sexy. Era imposible superar una belleza tan frágil como la de esa chica, pero si encima le añadías ese toque… Mierda, estaba perdida.
Encima mañana le esperaba un largo día. ¿Por qué narices tendrían que tutorizar el trabajo de un alumno de otro curso? Vale que también era para un trabajo que ellos mismos tenían que hacer pero le parecía una pérdida de tiempo. Una tontería más de la escuela para que los alumnos confraternizasen. Menuda chorrada, como si no tuviese suficiente con el dichoso club de fans que aquella niña le hizo… ¿Cómo se llamaba? Ah, sí, Kodachi. Sus intenciones eran buenas pero ella podía ser un poco bastante pesada.
Lanzó una piedra al mar y se marchó a casa.
- Vuelves a ir sin cascos…
Michiru le sonrío sin más, pero sus ojos azules no iban acordes a esa sonrisa.
- Elsa me contó lo de Haruka –Laura insistía.
- Nah, no tiene importancia. ¿Qué tal tu castigo?
Laura miró a su amiga, pero se dio por vencida. Michiru le contaría cuando llegase el momento.
- No estuvo mal, tuve tiempo para perfeccionar mi técnica de dibujar cerditos.
Llegaron a la escuela, pero se miraron sorprendidas al ver que en el aula también se encontraban Elsa y Ryoga junto con otros alumnos del curso superior, y entre ellos… No pudo evitar contener la respiración. Entre ellos estaba Haruka.
- ¿Qué hacen aquí?
- ¿No os habéis enterado? Lo dijeron ayer en clase – su compañero tuvo que rendirse al ver que las chicas seguían sin saber de qué hablaba. Definitivamente deberían atender más, o al menos atender algo… - Ellos van a ser nuestros tutores para el trabajo de historia.
- ¡Me pido a Haruka! – Una chica pelirroja fue corriendo hacía el rubio, pero tuvo que detenerse ante la llegada del profesor.
- Buenos días, alumnos. Agradezcan a sus compañeros que hayan venido a ayudarnos. Como les expliqué ayer contarán con un tutor para el trabajo final de la asignatura. Espero que se lleven bien y que todos puedan cumplimentar su trabajo sin problemas, pues esto también les puntuará a sus tutores.
- Profesor, ¿podemos escoger nosotros a nuestro tutor? – La pelirroja volvía a insistir. No le quitaba los ojos de encima a Haruka, y esto molestaba terriblemente a Michiru.
- ¡Auch! – Laura le había pegado un codazo - ¿Qué haces?
- Quita esa cara de Bulldog, Michi, la estás aniquilando con la mirada.
- No digas tonterías yo solo…
- Señoritas, ¿querrían hacernos el favor de no interrumpir más la clase? – Suspiró. Estas dos alumnas estaban fuera de control – Lo siento señorita Etami, ya están hechas las parejas. Hemos creído conveniente una selección exhaustiva con el fin de no perjudicar a nadie.
La chica mostró decepción, aunque al segundo su carita volvió a reflejar una pequeña ilusión. Tal vez estuviese pensando que aún podría tener suerte. Michiru se descubrió a sí misma con la misma esperanza, tal vez ella tuviese suerte. Sus pensamientos se perdieron imaginándose innumerables escenas de trabajo con Haruka.
- Señorita Kaioh, ¿me está escuchando?
- Eh, disculpe profesor, ¿qué decía?
- Le pedía que se sentase junto a su tutor.
Michiru miraba hacia todos lados buscando a su supuesto tutor, pero aún había bastantes alumnos sin nadie. Vio que a Laura le había tocado con Ryoga y suspiró aliviada.
- Haruka Tenoh.
- ¿Qué? – Michiru se sonrojó. Debía estar quedando como una verdadera estúpida.
- Le digo que Haruka Tenoh es su tutor. Por favor, siéntese a su lado para que podamos continuar la clase.
Cogió sus cosas, avergonzada, y se sentó al lado del muchacho. Se sorprendió al encontrarle con una sonrisita burlona mirándola. En cierto modo le molestó pero también le agradó verle esa expresión.
- ¿Y tú de qué te ríes? – Al fin y al cabo él había sido brusco el día anterior, no estaba mal demostrarle que no era una niña tonta que le iba consentir todo.
- Nada, nada. Es que eres muy graciosa, Michiru – Su tono no tenía nada que ver con el de ayer. No solo pronunció su nombre por primera vez sino que encima le esbozó una sonrisa abierta. Esa sonrisa era para ella. Tenía una sonrisa mortal e irresistible - ¿Te ocurre algo? No te habré ofendido, ¿no? – Haruka la miró con preocupación, Michiru la miraba…raro.
- No, no es…No es nada –tartamudeó.
- Ok – Silencio – Oye…
-¿Mm?
- Quería decirte que…
- Venga, chicos, atiendan todos de nuevo. Voy a explicarles el procedimiento del trabajo – El profesor interrumpió a Haruka.
Definitivamente el momento se había ido. En fin, nunca se le dio bien expresar sus sentimientos, ya habría tiempo para disculparse.
Michiru se quedó con la duda de qué querría decirle el rubio, parecía realmente serio. Aunque sus pensamientos fueron interrumpidos al encontrarse con Laura haciéndole gestos triunfales desde el otro extremo del aula. Su amiga no tenía remedio.
Ninguna de ellas, incluyendo a Haruka, se dio cuenta de que también había alguien más mirando a la pareja. Con odio y envidia.
- Esto no va a quedar así…
